miércoles, 20 de julio de 2011

El rebaño de las hormigas

RELACIÓN DE MUTUALISMO ENTRE HORMIGAS Y PULGONES

Lo bueno de dejar que en algún rincón del jardín crezcan plantas de las denominadas "malas hierbas", es decir, de las que crecen solas y sin cuidados, es que uno no sufre cuando son atacadas por las plagas. Este es el caso de un pequeño matojo de Rubia, que cada primavera aparece en diversos rincones de mi jardín, enganchándose en nuestros pantalones o en el pelo de mi perra cuando pasamos cerca. Pero esos pequeños inconvenientes aparte, la rubia plagada de pulgones me permite observar el interesante comportamiento de pastoreo de las hormigas.

En efecto, las hormigas no solo se aprovechan de la secreción azucarada que producen los pulgones, sino que los defienden de otros insectos y, según algunos autores, incluso los trasladan de planta cuando es necesario. Aunque, Jose Luis en su blog (*) nos cuenta que las suyas no tuvieron ningún inconveniente en comérselos cuando dejaron de producir jugos azucarados porque las ramas de hiedra sobre las que estaban habían marchitado.
También hay otras plantas de jardín que tienen pulgones frecuentemente, como la hiedra, que puede soportar perfectamente la "plaga" de pulgones sin ver mermado su extraordinario vigor.
Como decíamos, los pulgones, cual vacas lecheras, pagan los cuidados de las hormigas segregando un jugo azucarado, que posiblemente no sea producida con ese exclusivo fin, sino que es la manera que tiene el pulgón de deshacerse del exceso de líquido extraído de la planta. Me explico: el pulgón clava el estilete de sus piezas bucales en la planta y succiona savia continuamente, pero de ella solo extrae una proporción de sus sustancias nutritivas. El resto lo expulsa en forma de dulces gotas que son aprovechadas por las hormigas.
En la foto siguiente podemos observar dos pulgones con una gota rojiza, de jugo azucarado, lista para ser servida.

Esas gotas, si no viene una hormiga a recogerlas, caerán y formarán superficies pringosas bajo las plantas donde habitan los pulgones. Como cualquiera que haya aparcado el coche bajo un árbol plagado de pulgones recordará, aunque no supiese a qué era debido.
Si el pulgón no tiene la gota de jugo preparada, la hormiga puede estimular su secreción con unos toques de sus antenas. Esta foto y la anterior corresponden a otra especie de pulgones y a otra planta. En la de arriba se puede observar el pulgón de la derecha con una gota preparada para la hormiga, sin necesidad de ser "ordeñado".
Hay una gran variedad de hormigas que se ocupan de pastorear pulgones y posiblemente existan diferentes grados de ayuda mutua o no tan mutua, igual que existen muchas especies de pulgones distintas, que pueden estar o no preparadas para la relación con las hormigas.
El ciclo biológico de los pulgones es muy complejo y también varía según la especie. Los hay que traen al mundo a sus crías ya crecidas, que ponen huevos, y las dos cosas según sea el ciclo de verano o de invierno. Los hay que solo viven en una especie de planta, en plantas distintas y los que pasan una parte del ciclo en una especie y otra en una planta diferente. Hay pulgones que nunca tienen alas, en otros solo la tienen los machos y en otros tanto machos como hembras. Pero lo más interesante, a mi modo de ver, es la alternancia de generaciones. De los muchos posibles, un ciclo típico podría ser el siguiente:

En primavera nacen hembras aladas de huevos de invierno y vuelan hasta una nueva planta donde se reproducen sin necesidad de ser fecundadas (partenogénesis). De ellas nacen pequeños pulgones que no han pasado por la fase de huevo (viviparismo), que son todos hembras y que pueden reproducirse de nuevo sin necesidad de machos. Así pasan el verano formando una plaga que se multiplica exponencialmente. Llegado el otoño aparece una generación diferente, con alas y con machos, que volarán y copularán. Las hembras así fecundadas pondrán huevos sobre una planta distinta, que no desaparezca en invierno y será su forma pasar la estación más fría. Por el contrario, las plantas atacadas en primavera suelen ser de crecimiento rápido y muchas veces anuales, como la rubia con que comenzamos el relato, amapolas y otras herbáceas.

Según lo anterior lo correcto no sería llamarles pulgones sino pulgonas, pues la mayor parte de su ciclo son todas hembras.

(*) Dedico esta entrada a Jose Luis y a su blog Hormigas Amarillas, que nos muestra interesantísimos detalles sobre estos insectos y sus colonias.

domingo, 10 de julio de 2011

La muerte en las profundidades... del estanque

LAS NINFAS DE LIBÉLULA, Anax imperator



Hace dos años, que puse una entrada sobre las grandes libélulas que volaban y hacían sus puestas en mi estanque de jardín. Puede verse pinchando AQUÍ.

Hace dos meses, me tocó vaciar y limpiar el estanque porque las raíces de las plantas emergentes y capas sucesivas de plantas acuáticas, amenazaban por colmatarlo completamente. Hasta 60 cm era la capa de restos vegetales entrecruzados como si fuese una turbera formada en tan solo diez años. Tuve que trabajar duro, con el agua por las rodillas, retirando bloques irregulares de lodo y materia vegetal, con una gran cuchilla y con azadón. Naturalmente, tanto en el agua como entre los restos vegetales, iban apareciendo algunos de los numerosos habitantes del estanque: pececillos, renacuajos y larvas de los más variados insectos acuáticos. Instalé una piscina hinchable para ir pasando toda esa fauna y una parte de la flora que quería conservar.

Entre ellos habia una gran cantidad de ninfas de nuestra protagonista de hoy: la gran libélula azul, Anax imperator.

La oportunidad, una vez más, de tener que manejar a los habitantes del estanque, me permite observarlos de cerca, e incluso ponerlos en el acuario que suelo utilizar para este tipo de fotografías.

Las ninfas de libélula no tienen la belleza de los animales adultos, pero tampoco están exentas de un gran poder de fascinación. Su aspecto es realmente inquietante y sus costumbres depredadoras aún más. Las piezas inferiores de su mandíbula forman lo que se ha llamado "máscara" que puede ser proyectada hacia delante con la rapidez de la lengua del camaleón, para atenazar a sus víctimas y atraerlas hacia su boca.

Pequeños peces, otros insectos, y especialmente los renacuajos, son presa habitual de estos monstruos prehistóricos.

Cuando la ninfa ha pasado al menos un año en el agua, alimentándose de sus compañeros de estanque, aproximadamente por estas fechas, busca un tallo de planta que salga del agua y trepa por ella saliendo a la superficie. En esta especie eso ocurre durante la noche, y encontrarlo al amanecer aún con la libélula sin salir del todo de su vieja piel, es un hecho excepcional como en este caso, en el que debió tener algún problema y murió en el intento sin llegar a extender las alas.

Hace dos semanas, por lo menos, que ya vuelan las libélulas adultas, pelean por su territorio sobre el estanque y se dedican a hacer sus puestas. Una nueva generación de terribles depredadores acuáticos inicia el ciclo de la vida.




miércoles, 29 de junio de 2011

El traje de las mariquitas ¿Diseño de moda?

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CASOS DE MIMETISMO EN INSECTOS IBÉRICOS
Hace un par de semanas tuve la oportunidad de fotografiar cuatro especies de escarabajos pertenecientes a cuatro familias muy distintas. A las cuatro las encontré en un espacio de no más de 500 metros cuadrados, el mismo día y a la misma hora, entre las flores de jara en la ladera sur de la Sierra de Guadarrama. Sin embargo, su aspecto externo no puede ser más parecido: Cabeza y tórax negro y los élitros de color anaranjado con puntos negros. Es el color que rápidamente reconocemos como el de las mariquitas. Pero ¿Son las mariquitas las que imponen esa moda? ¿Han evolucionado cada especie por su cuenta con ese diseño? ¿Es fruto de la casualidad que todos tengan los mismos colores o están interrelacionados?
LAS CUATRO ESPECIES
Mariquita de siete puntos, Coccinella setempunctata. Familia Coccinellidae. Se alimenta de pulgones tanto en su fase larvaria como adulta. Cuando se le molesta segrega un líquido algo irritante y de sabor desagradable.Mascaflor mesetario, Mylabris hieracii. Familia Meloidae, como corresponde a los miembros de su familia, es un animal venenoso y por lo tanto las aves insectívoras y las lagartijas tienen que aprender a evitarlos. Curiosamente los mascaflores adultos son inofensivos para otros insectos, pues se alimentan de plantas, especialmente de flores. Sin embargo, las larvas se alimentan de las puestas de saltamontes.Trichodes octopunctatus. Familia Cleridae, teniendo un aspecto casi idéntico a los mascaflores, es comestible. Sin embargo, sus enemigos lo evitan si previamente han tenido un encuentro desagradable con un mascaflor o con una mariquita o, quizás, con la siguiente especie. Son feroces carnívoros y si se ven en las flores es porque se están comiendo a los insectos que acuden a ellas.
Lachnaia sp. Perdonad que no os sepa decir la especie, pero creo ni siquiera la foto es lo bastante buena como para determinarla. Pertenece a la familia Chrysomelidae. Muchos miembros de esta familia emiten líquidos desagradables cuando son molestados, pero son más de advertencia que con verdadera toxicidad. Son comedores de hojas de plantas.
LOS CIENTÍFICOS Y EL MIMETISMO

A mediados del siglo XIX el naturalista inglés Henry W. Bates, descubrió que ciertas mariposas que había colectado en la selva amazónica y que inicialmente había considerado como de una misma familia, no estaban realmente emparentadas entre sí, aunque en su diseño, colorido e incluso en la forma de volar eran casi idénticas.

Tanto era así, que tras la publicación de su trabajo, muchos museos y coleccionistas tuvieron que revisar sus cajas entomológicas al advertir que tenían mal clasificadas muchas de sus mariposas.

No es casualidad que especies de mariposas con idéntico color, dibujos y comportamiento, fuesen una de ellas tóxica o de desagradable sabor y la otra comestible. Los diseños de las especies tóxicas no son, además, para pasar desapercibidas, sino que tienen colores llamativos y fáciles de distinguir y recordar. De esa manera, si un pájaro se come una de esas mariposas y pasa literalmente un mal trago, recordará la amarga experiencia y procurará no repetirla. Así, la especie comestible se aprovecha de esa circunstancia, sobreviven más individuos y dejan más descendencia.


Los trabajos de Bates con diversas especies mostraron lo que más adelante se llamó mimetismo batesiano y supusieron un gran respaldo a la teoría de Darwin de la evolución por la selección natural. Naturalmente, ese apoyo a las teorías darwinistas provocó una pequeña revolución más allá del ámbito científico, granjeando a Bates encarnizados enemigos entre los religiosos creacionistas.

Entre todas las especies vistas anteriormente existe un evidente caso de mimetismo batesiano. Una especie inofensiva, Trichodes, se beneficia de la toxicidad de las demás, aunque especialmente de Mylabris que es la que más se le parece.

Aunque Bates también había encontrado entre sus colecciones especies no emparentadas, que tenían sustancias tóxicas y que coincidían en forma y color, no llegó a dar una explicación a ese fenómeno. Fue Fritz Müller, un científico alemán, en 1878 y también estudiando las mariposas de Brasil, quien llegó a la conclusión de que dos especies tóxicas que tienen el mismo aspecto, se benefician mutuamente. La explicación es que para que los depredadores aprendan que una determinada forma y color está relacionada con sabor desagradable, tienen que probar a qué saben algunos de ellos y así, cuantas más especies tengan el mismo diseño menos chivos expiatorios serán necesarios de cada una de ellas. En honor a su descubridor esa forma de mimetismo se llamó mulleriano.

Entre las tres especies con algo de sabor desagradable Coccinella y Lachnaia y la venenosa Mylabris, tenemos un caso de mimetismo mulleriano, pues las tres se benefician de las experiencias negativas que puedan tener depredadores con cualquiera de ellas.

La palabra mimetismo crea a veces confusión, porque estamos acostumbrados a utilizarla cuando nos referimos a coloraciones de camuflaje, como las de mariposas que imitan las cortezas de árboles, los insectos hoja y palo, etc. Sin embargo, mimetismo se refiere a cualquier coloración y forma que imita a otro animal, planta o al entorno. Y no solo en el aspecto, sino en los movimientos, los sonidos y, posiblemente, en los olores, aunque nosotros no seamos capaces de percibirlos. El mimetismo es un precioso ejemplo de adaptación al medio y de evolución paralela, lo que se ha llamado coevolución.

Por otro lado, no son demostrativos de mimetismo ni de Müller ni de Bates, como forma de coevolución, los casos en que se parecen entre sí especies muy emparentadas, ya que eso es debido a que tienen un antepasado común, como les ocurre a las avispas, Polistes, y a los avispones, Vespa. En cambio, sí sería mimetismo batesiano las moscas inofensivas que imitan a esos animales provistos de aguijón.

En el caso que nos ocupa quizás no sean las mariquitas las principales protagonistas y responsables de que otras especies las imiten, sino los mascaflores con sus sustancias más venenosas. Sin embargo, no podemos negar que esta especie es la más popular y uno de los insectos más respetados. Puede que sea sólo por ser inofensiva y atractiva, pero ahora sabemos que además es un gran aliado en la agricultura biológica porque consume pulgones, plaga de nuestras plantas, de manera compulsiva.

Me habría encantado usar, como aquellos grandes científicos, ejemplos procedentes de exóticas selvas, sobre todo porque habría ido a esas selvas a hacer las fotografías. Pero también me produce un cierto placer encontrar estos ejemplos casi a la puerta de casa. Y no solo aquí, sino en cualquier lugar de España.


Por cierto ¿qué hacen todas estas mariquitas juntas? ¿andarán de fiesta? Quizás la respuesta esté en el último rincón, de Javier Barbadillo. No te lo pierdas.

Y no puedo menos que agradecer a Mario García París su colaboración en la identificación de estas y otras especies que aparecen en el blog.


domingo, 19 de junio de 2011

Las ranas del jardín. Puestas a poner huevos.

Un ejemplo del desarrollo embrionario de los anfibios.



Desde el mes de abril llevan cantando sin parar las ranas verdes, Pelophylax perezi, de mi estanque. Sin parar de cantar y de hacer puestas. Es quizás una de las especies con el periodo de puesta más largo. En eso se parece a la estrategia del sapo corredor, Epidalea calamita, del que hace poco hablamos de las puestas y del desarrollo larvario. Seguro que no es casualidad, ya que las dos especies son típicamente mediterráneas y están adaptadas a primaveras muy cambiantes. Podríamos decir que no les interesa poner todos los huevos en la misma cesta, prefieren repartirlos en distintos momentos, no sea que el clima les traicione y pierdan toda posibilidad de reproducción durante un año entero.
Asomadas entre las plantas emergentes o sobre las hojas de los nenúfares, emiten su llamada día y noche. Son la única especie de anfibio ibérico que canta durante el día de forma habitual. Su canto, además, va mucho más allá de la mera época de reproducción y posiblemente tenga tanto una función territorial para los machos, como un efecto de llamada para las ranas de los alrededores, cuando las lagunas y arroyos temporales donde se repartieron en primavera se van secando. Así, en pleno verano, las masas de agua permanente tienen una concentración de ranas mucho mayor que en otras épocas del año.
Los machos se lanzan sobre cualquier rana, e incluso cualquier otro animal de su tamaño, que se acerque a su territorio. La primera intención es la reproducción, y en su ardor se abrazan a cualquier otra especie. Hace unas semanas vimos un amplexus con un gallipato, Pleurodeles waltl, en una piscina abandonada de Manzanares el Real, parecía un jinete sobre una prehistórica montura. Pero también tienen la intención de alejar a los intrusos de su área de campeo. Otras ranas, al verse avasalladas por el dueño del territorio, no tienen más opción que una digna huida.

Me resulta difícil observar y fotografiar los amplexus de rana, porque son mucho más desconfiadas que los sapos, pero por las mañanas me encuentro abundantes puestas en cualquier lugar del estanque y, en particular, entre los peciolos de las hojas de nenúfar.

La ventaja de tener en casa las puestas es que puedo sacarlas a un acuarito para hacerles fotos de detalle. Así que manos a la obra:



Las puestas de las ranas forman una masa gelatinosa irregular, muy diferente a los cordones de huevos de los sapos. Como en todos los anfibios en la parte superior tienen una zona gris más oscura, que aunque se intente cambiar intencionadamente de postura, siempre volverá a la parte de arriba. Les da un curioso aspecto de planetas o satélites en cuarto creciente.

Aunque el huevo se vaya dividiendo a lo largo de los meridianos y paralelos, lo que se llama segmentación total radial, esta división no se aprecia a simple vista. Nos tenemos que creer lo que dicen los libros y aceptar que solo 24 horas tras la puesta y fecundación, el huevo ya está compuesto, en la fase mórula, por más de 5.000 células. Además no se divide de manera homogénea, sino que la zona gris se multiplica con mayor rapidez. Pronto, las células de la parte superior dominan sobre la zona blanca y terminan por cubrirlas. Es la fase que se llama gastrulación. En esa fase las células del huevo ya se han colocado en diferentes capas y tendrán predestinado su desarrollo hacia las células de los diferentes tejidos y órganos del futuro renacuajo y rana.

Y antes de que nos demos cuenta, apenas 48 horas después, ya empiezan algunos huevos a mostrar un surco, que es el lugar donde se formará el cordón nervioso y la columna vertebral. Por eso, a esa fase se la denomina neurulación.
Enseguida, la forma del huevo cambia y empieza tomar el aspecto de un embrión.
Así se alarga el cuerpo en la zona de lo que será la cola del renacuajo y también se empieza a diferenciar la zona de la cabeza. Ahora ya empiezan a moverse los embriones dentro de su cubierta gelatinosa.

Más adelante se distingue perfectamente lo que será la cola con su aleta y también empiezan a notarse las branquias, que al principio son externas y luego se cubren con un opérculo de piel dejando abierto al exterior solo un orificio llamado espiráculo. Cuando el renacuajo crezca, para respirar tomará el agua por la boca y la expulsará por el espiráculo. En cambio, en los tritones y salamandras las branquias son externas en toda la fase larvaria.

En este momento también se empiezan a diferenciar a simple vista los segmentos musculares.

Además, entre la cabeza y el vientre se desarrolla una especie de ventosa u órgano de fijación, con el que el embrión se adherirá a las plantas acuáticas cuando abandone la gelatina que lo cubre tras la eclosión. Es la verdadera salida del huevo, aunque el renacuajo no esté desarrollado del todo.

La zona más blanca del huevo, con todos los cambios en la velocidad de crecimiento de los tejidos, ha quedado en el interior de lo que será el tubo digestivo. Es el vitelo, y es muy rico en sustancias nutritivas que se irá digiriendo desde esta fase hasta que el renacuajo empiece a nadar.

Enseguida se observará que los ojos se han desarrollado y el opérculo, que cubre las branquias, también. Por transparencia vemos los últimos restos de vitelo en lo que ya es intestino. En cuanto se termine ese último alimento, los renacuajos tendrán que empezar a nadar y buscarse su propia comida. La boca, entonces, habrá desarrollado unos duros dentículos córneos que le permitirán roer la superficie de plantas y piedras consumiendo algas y todo tipo de organismos acuáticos, empezando por las gelatinas que cubrían los huevos y las numerosas algas que habían empezado a crecer sobre ellas.

domingo, 5 de junio de 2011

Las flores diversas en la familia de las jaras

Un ejemplo de diversidad dentro de la especie.



Con esta maravillosamente húmeda primavera, los campos de mi entorno están exuberantes de plantas herbáceas y sus correspondientes flores. Margaritas, ranúnculos, orquídeas, campánulas, dedaleras y muchas otras, son un regalo para la vista en cualquier paseo por los montes y prados.


Entre ellas me llamó particularmente la atención este ramillete de hierba turmera, Tuberaria guttata. Sabía que esta florecilla tenía diversos diseños y tamaños, pero nunca me había fijado en que se presentaban tan juntas las distintas morfologías.
En un corto recorrido pude fotografiar tanta variedad como muestro a continuación:

- Con las máculas de los pétalos pequeño tamaño.
- Con las máculas también pequeñas pero con los pétalos más estrechos y separados.
- Con las máculas pequeñas y un anillo rojizo alrededor.
- Igual pero de mayor tamaño.
-Más grande aún y con los pétalos solapados como en un botón de oro.
- Y lo mismo pero con los pétalos más estrechos, que no se solapan entre sí.


Pero estas variaciones no nos sorprenden demasiado, porque dentro de la misma familia de plantas, las cistáceas, tenemos en el mismo territorio un arbusto bien conocido: la jara pringosa, Cistus ladanifer, que tanto se puede encontrar con manchas en los pétalos...
... como sin ellas.


Sabemos que este tipo de manchas, en la base de los pétalos, sirven para llamar la atención de los insectos polinizadores, a modo de señalizador que les indica donde está el néctar y, de paso, donde se impregnarán de polen. Y es muy curioso que muchas flores sin manchas, para nuestros ojos, vistas con luz ultravioleta sí que las tienen. No es casualidad que la visión de los insectos sea sensible a la luz ultravioleta y, por lo tanto, aprecien las marcas que nosotros no podemos ver.



Esta variabilidad, así como la capacidad de hibridación de estas y muchas otras plantas, es lo que ha permitido tan gran cantidad de variedades de flores de jardín.


Ya hice una entrada dedicada a las jaras, se puede ver AQUÍ



EDITO Y AÑADO: Javier Barbadillo, llegado desde "El último rincón" me advierte del reciente cambio de género de la hierba turmera, que ahora se denomina Xolantha guttata. Gracias.

jueves, 26 de mayo de 2011

Otra vez el estornino de cola blanca

Un año más, la estornina de cola blanca ha anidado en el mismo lugar. Llevo la cuenta durante cinco años y solo ha fallado una vez, que el nido fue ocupado por otras aves y, curiosamente, vi como fue depredado por una urraca. Este año tampoco he visto al otro miembro de la pareja, por eso, en su momento, supuse que se trataba de una hembra, más celosa del cuidado de las crías.
Se puede repasar la anterior entrada que le dediqué en el 2009 mirando AQUÍ
El nuevo objetivo me ha permitido realizar mejores fotografías y también ver el detalle del alimento que lleva a los pollos. En la primera fotografía se aprecian dos gruesas orugas, muy parecidas de aspecto pero de diferente color, mientras que en estas dos siguientes lo que trae es una hermosa mora banca de morera.
Esto me ha recordado que durante la semana pasada, en los jardines del Museo de Ciencias, en Madrid, un numeroso bando de estorninos ha ocupado durante todo el día las moreras que estaban cargadas de frutos. No es normal tal abundancia de estorninos en estos jardines e incluso les he visto expulsar a una pareja de palomas torcaces que también se estaban deleitando con los jugosos frutos. De rama en rama estaban organizando un buen griterío y también bastante destrozo en los árboles, dejando caer numerosos brotes y hojas.
Por cierto, como también bastantes moras terminaban en el suelo, las palomas domésticas aprovecharon la oportunidad para consumirlas, pues ellas en los árboles no suelen posarse ni comer. Me pareció curioso, las torcaces perjudicadas y las bravías beneficiadas del jaleo de los estorninos.
Y en esta última última fotografía, no demasiado afortunada, se aprecia mejor el detalle de las plumas blancas de la cola, que no es completamente blanca.
Visto el número de veces que este animal ha conseguido reproducirse es de suponer que, si es que las plumas blancas son debidas a un gen, habrá unos cuantos ejemplares portadores de esta herencia y quien sabe si, aún siendo recesivo, no terminarán viéndose más estorninos con plumas blancas.

martes, 10 de mayo de 2011

El sálvese quien pueda en la charca de los renacuajos

--> O el desarrollo larvario del sapo corredor
A finales de febrero, para ser exactos el viernes 26 fuimos testigos de los cortejos y puestas de los sapos corredores en unas charcas cercanas al río Manzanares, antes en entrar en el término de Colmenar Viejo. Así relaté ese acontecimiento en esta entrada.

Este domingo he visto en Becerril de la Sierra renacuajos recién nacidos de sapo corredor, son hijos de aquellos otros sapos que comentaba en la anterior entrada que esperan a que la estación esté más avanzada para animarse a hacer las puestas. La verdad es que llevamos unos meses que alternan las lluvias torrenciales y los calores, quizás un poco excesivos unas y otros, pero así es, en definitiva, la primavera en el clima mediterráneo. Ojalá tengamos muchas más así en los próximos años.
Decíamos que el sapo corredor, Epidalea (antes Bufo) calamita, era un superviviente nato. Lo malo es que en el camino también hay muchas bajas.

Hasta el 16 de abril no pude volver a las charcas de las primeras puestas para ver cómo se habían desarrollado los renacuajos. Varios intentos de salir se vieron frustrados por el mal tiempo o por otras obligaciones, así que nos acercamos con ilusión a ver a nuestros "pupilos":

¡Horror! en solo una semana de calor algunas de las charcas ya se habían secado. En algunos lugares una especie de costra negra sobre el cieno seco era todo lo que quedaba de los renacuajos.
Pudimos identificar sapos corredores y también renacuajos de sapos de espuelas, Pelobates cultripes, que se diferencian por su color más claro, el mayor tamaño y porque la aleta dorsal es más alta y les ocupa todo el lomo y no solo la cola como en los corredores.

Subiendo el curso de un pequeño arroyo, ya seco, descubrimos que en apenas un par de centímetros de agua, aún quedaban renacuajos vivos de las dos especies. Trasladamos los que pudimos a una charca con algo más de agua y les deseamos una rápida metamorfosis para evitarles más muertes.


Curiosamente, la siguiente noche llovió torrencialmente otra vez. Bueno, pensamos, los que no pudimos salvar tienen de nuevo agua y sobrevivirán: ¡Nos equivocamos! algunas charcas se habían desbordado y arrastrado a los renacuajos dejándolos morir entre la hierba. Otros, suponemos que fueron arrastrados hasta el Manzanares, que bajaba con una fuerza inusual y ¡a saber donde habrán ido a parar! ¡si es que sobreviven!. Aún así, quedan muchos renacuajos, sanos y salvos, dispuestos a seguir perpetuando la especie.

He vuelto a ver varias charcas con renacuajos de calamita y la metamorfosis está en marcha. Casi dos meses han tardado en hacerlo, lo que es mucho tiempo para ellos, gracias a las abundantes lluvias. Algunos muestran sus patitas de atrás y otros las cuatro. Es curiosa la diferencia en los estadios de desarrollo en una misma charquita donde la mayoría, posiblemente, sean hermanos. Puede ser otra estrategia de supervivencia, que unos se desarrollen más rápido que otros de esa manaera hay más posiblidades de que alguno sobreviva, aunque también de que algunos mueran.

Los renacuajos tienen la curiosa costumbre de agruparse en determinadas zonas justo en la orilla, donde se deben acumular algas o algún otro resto que les sirve de alimento. O quizás donde encuentran temperaturas más cálidas que activan su metabolismo.


Como se puede apreciar en las fotos de más arriba los renacuajos apenas pueden distinguirse del suelo en estas charcas. Con la intención de poderles fotografiar puse unos cantos rodados de color claro y, ¡sorpresa! les gusta ese material y me han facilitado la labor extraordinariamente. Por pura casualidad les he proporcionado un lugar donde agruparse. Casi de un tirón he podido hacer fotos de varias fases de desarrollo.

Con las patas de atrás apenas crecidas...
Con las patas traseras más desarrolladas y las delanteras a punto de asomar entre los pliegues de la zona escapular... Con las cuatro patas, pero con la cola bastante larga... Y a punto de salir del agua, casi sin cola y hasta con las manchitas rojas que caracterizan a los adultos de la especie (la primera foto de esta entrada). Por cierto, que al ver la siguiente foto en el ordenador me he dado cuenta de que el sapito parece acechar a un colémbolo. En esta fase es cuando cambian la dieta y empiezan a comer pequeñísimas presas vivas y en movimiento. Anteriormente se alimentaban de algas y casi cualquier resto orgánico que caiga en la charca, incluso (y sobre todo) de sus compañeros muertos.El tamaño de los sapos corredores cuando metamorfosean es realmente pequeño. Serían una presa fácil para cualquier depredador. Nuevamente confían en el gran número de ejemplares que nacen y en enterrarse en cualquier zona húmeda en cuanto salen del agua. Fijaros su tamaño comparado con una uña. Más allá de este tamaño nunca he visto pequeños sapos calamitas hasta el par de centímetros. Sin embargo, en lagos de montaña si me he encontrado legiones de sapitos comunes, Bufo spinosus, de muy diversas tallas, bajo piedras e incluso andando por la orilla en pleno día. Había que tener cuidado para andar sin pisarlos.

Tenemos asumido que la vida de un renacuajo no es fácil, son muchos sus posibles enemigos. Los calamita se libran de algunos de ellos gracias a la temporalidad de las charcas donde viven. No tienen peces, ni larvas de grandes libélulas y escarabajos acuáticos, que están en charcas más permanentes, pero hay muchos otros insectos acuáticos que ya están activos en la temprana primavera, especialmente chinches acuáticas. También son enemigos los anfibios adultos que pueden comérselos en su fase más acuática, los tritones y gallipatos, o cuando salen del agua, cualquier sapo o rana adulta y los galápagos, donde los hay. Por supuesto, micromamíferos y aves que pululan cerca de las charcas y arroyos, se los comerán sin contemplaciones.

Pero además hay relaciones más sutiles que solo recientemente se están descubriendo. Entre renacuajos de distintas especies hay competencia química. Ante la presencia de renacuajos de otras especies, los de sapo corredor crecen menos y metamorfosean más rápido para evitar la competencia. Incluso dentro de su misma especie, se sabe que los hermanos, nacidos de una misma puesta, de alguna manera se reconocen entre sí y que, si se colocan unos cuantos renacuajos procedentes de otra puesta entre un gran grupo de hermanos, los intrusos en minoría se desarrollan peor.