miércoles, 14 de noviembre de 2018

El hinojo y sus insectos (2): La chinche rayada, Graphosoma italicum.

Continuando con la fauna que se vio atraída por los hinojos del jardín, la especie sin duda que más abundante este año ha sido la chinche rayada Graphosoma italicum. Es uno de los insectos, no mariposas, más llamativos con sus contrastados colores rojo y negro. Igual que otras coloridas chinches de escudo de la familia Pentatomidae y otras cercanas, me recuerdan a los escudos de los caballeros medievales prestos al torneo. 
Esta pareja dedicada a la reproducción no la fotografié en el hinojo, sino sobre la planta Thapsia villosa que parece ser también muy de su agrado. Me decidí a poner esta foto porque se puede ver el diseño ventral punteado.
Quizás antes de continuar debo aclarar un poco el nombre científico, ya que la mayoría de las personas con algunos conocimientos de entomología ibérica me podrá decir que las protagonistas de hoy son Graphosoma lineatum de toda la vida. Pues sí, eran de toda la vida hasta hace poco. Antes se consideraba que la especie G. lineatum comprendía dos subespecies: G. lineatum lineatum y G. lineatum italicum, pero ahora se han separado en dos especies distintas.
Y estas puestas, perdonadme, no son de Graphosoma, sino de otra chinche que no pude identificar y tampoco está sobre hinojo, sino sobre Andryala integrifolia, también de mi jardín. Pero en mi defensa diré que las puestas de muchas chinches son así, muy parecidas, agrupadas en la planta y con esa especie de tapitas. Empiezan siendo más blancos y, a medida que crece el embrión en su interior se van oscureciendo.
 ¿Y en qué se diferencian las dos especies? Afortunadamente esta vez es fácil para un aficionado como yo, G. italicum tiene las patas negras y, a lo sumo, algunas zonas rojas en ellas. G. lineatum, en cambio, las tiene rojas por completo. Lo que me parece más interesante es que aún no se conoce la distribución de las dos especias al completo y, aunque la mayoría de los ejemplares ibéricos son G. italicum, es posible que también se encuentren G. lineatum, así que en nuestros paseos naturalistas no debemos despreciar a estas bonitas chinches aunque sean comunes y abundantes, habrá que mirarles las patas y, si nos dejan, fotografiarlas.
Ninfa muy joven, posiblemente de fase dos. Tiene apenas un par de milímetros.
Y tras esta larga presentación veamos un poco de su ciclo biológico. Las chiches son del orden de los hemípteros y, como les corresponde, no tienen metamorfosis completa, es decir, no pasan por una fase larvaria. No es que pueda decirse que las crías nacen igual que sus padres, la verdad es que son bastante diferentes, tanto en forma como en color, pero no sufren las drásticas transformaciones por las que pasan las mariposas, escarabajos y moscas. Además, adultos y jóvenes se alimentan de la misma forma y sustancias. Así, los juveniles de los hemípteros no se llaman larvas, sino ninfas, como ocurre en los saltamontes y mantis, por ejemplo. 
Ninfa aún sin rastro de alas poco después de mudar la piel como delata el color claro de su cutícula. Poco a poco se irá oscureciendo como la de la foto siguiente.
Pero el no hacer una metamorfosis completa con estado pupal no les libra de tener que mudar su piel para poder crecer. Las chinches rayadas lo hacen cinco veces. A medida que van pasando por las diferentes fases van cambiando de la forma más redondeada, según salen del huevo, a otra más alargada y, a la vez, les van creciendo las alas, en cada muda un poco más.

Ninfa de la misma fase de la de la foto anterior pero con la cutícula del exoesquelto más endurecido y pigmentado. La mancha central oscura que aparece en el dorso del abdomen es la abertura de la glándula odorífera.
Otra característica típica de este grupo de hemípteros es la posesión de glándulas odoríferas, también llamadas repugnatorias por su mal olor. Esa pestilencia la desprenden cuando se sienten amenazadas y, como los colores llamativos, anuncia que no son un buen alimento. En las ninfas esas glándulas se abren en el dorso del abdomen, que no está cubierto por las alas, pero en los adultos se sitúan en la parte ventral del tórax.

Ninfa en una fase más desarrollada mostrando un inicio de alas. También al poco de mudar.
Hay chinches depredadoras, que cazan a otros insectos, y parásitas, que pican a vertebrados para chuparles la sangre, pero las de este grupo a lo que pican es a las plantas para sorber la savia. Para ello tienen un pico largo, que en reposo se pliega a lo largo de la región ventral, que contiene los estiletes maxilares, para la perforación, un canal de alimentación, por el que succionan el alimento y un canal salival por el que inyectan la saliva para facilitar la succión y digestión del alimento. Debo añadir que no son una plaga importante para la agricultura, pues es raro que alcancen gran número y el daño sufrido por la planta es mínimo.

Y una vez más, la misma fase pero con la cubierta más endurecida y pigmentada. Sin embargo, aún no muestra ni rastro del color rojo de los adultos.
En las plantas de hinojo de mi jardín ha llegado a haber no menos de cincuenta ejemplares de distintas edades, desde recién eclosionados hasta adultos y no por ello el hinojo se ha marchitado. Así, en una sola sesión fotográfica podía retratarlos a todos, pero es imposible hacer un seguimiento de un mismo ejemplar a lo largo de su vida y así poder asegurarme de las distintas fases de su desarrollo, sin privarle de la libertad, cosa que no voy a hacer.

Ejemplar adulto. Se aprecia que el pigmento negro aún no se ha manifestado, irá apareciendo a medida que se endurezca la cutícula.

Es una especie que se encuentra especialmente en umbelíferas y similares, como la mencionada Thapsia villosa, los cardos corredores y las zanahorias silvestres. El momento de mayor abundancia en mi zona, es bien entrado el verano, justo cuando la mayoría de esas plantas están en su apogeo.

Ejemplar adulto en la plenitud de su coloración. Aunque la antena más cercana al observador, que está desenfocada, obstaculiza un poco la visión, se aprecia el pico que está clavado en el pequeño capullo floral.

Así ha sido en mi jardín sobre el hinojo, en pleno verano, aunque la planta ya llevaba semanas floreciendo. Y ahora, bien entrado el otoño, ahí siguen sobre las ramas medio secas, sobre todo ejemplares adultos. Hay días que se agrupan especialmente, como ocurrió uno de los primeros días de viento y lluvia y decidieron juntarse todos, como hacen las mariquitas bajo las piedras. Pero al salir el sol se volvieron a separar y ya no he visto ese comportamiento tan acusado, aunque ha habido días igualmente fríos y lluviosos. Tendré que observar si aguantan el invierno así. Y si lo hacen en las ramas de las plantas o, como espero, busquen un refugio más abrigado, que es muy típico de las chinches.

Grupo de ejemplares adultos que habían pasado la tormenta agrupados y fueron separándose cunado empezó a darles el sol. A la izquierda se ven algunas ninfas en un estado bastante desarrollado, muy camufladas entre las semillas de hinojo. 

Hay otra especie muy parecida en la Península Ibérica que tiene punteada la zona del pronoto. En Biodiversidad virtual hay una clave gráfica para diferenciar las chinches rayadas G. lineatum de esa otra especie cercana, la punteada, G. semipunctatum. Aunque en esa ficha aún tiene el nombre desfasado, para ese propósito vale igual. Este es el enlace: