sábado, 21 de enero de 2017

Y empezando el año con las aves del embalse de Santillana

Y si el año terminó bien con el paseo por el embalse, no he querido renunciar a iniciar el nuevo año con el mismo lugar y protagonistas, las aves acuáticas del embalse de Manzanares el Real, aunque en esta ocasión por el lado opuesto y no con tan buena luz. Es una delicia poder disfrutar de la luz invernal, los paisajes, los reflejos y la fauna del embalse, en la misma base de la Sierra de Guadarrama, contribuyendo a su biodiversidad, aunque sea un ecosistema artificial.

En la zona más al este, cuando el nivel no es muy alto, como aún ocurre estos días, se puede ver medio sumergido un viejo puente por el que antes debía pasar el Manzanares. Le da un aspecto un poco triste al paisaje.
Nos sobrevolaba de cuando en cuando un grupo de una docena de tarros canelos, Tadorna ferruginea, que se deben estar reproduciendo en la zona porque cada vez son más abundantes. Es una especie africana y parece ser que los ejemplares que se están viendo por la Península Ibérica proceden de escapes de parques o colecciones zoológicas, pero se han adaptado muy bien a nuestro entorno.
Sin embargo, yo creo que algunos, al menos, bien pueden proceder de Andalucía o del norte de África y haber atravesado sin problemas el estrecho, como han hecho otras especies. Son una preciosidad y muy ruidosos, se les detecta de lejos por sus trompeteos.
También los vimos posados en un prado cercano al embalse, entre las vacas que rumiaban y pastaban tranquilamente. 
Y junto a los tarros canelos, pero más reacias a volar, había un par de ocas de Egipto, Alopochen aegyptiaca, otra especie no autóctona posiblemente procedente de escapes, igual que los cisnes, que ya raramente se ven en el embalse, Una pareja vivió aquí algunos años, hasta que uno de los ejemplares apareció muerto. De cuando en cuando se ven en el entorno de El Pardo.
Hace unos años vi ocas de Egipto en el Parque Kruger, en Sudáfrica. Las vi al amanecer subidas a un gran árbol, ¿un ganso subido en las ramas de los árboles? Puede verse en este enlace. Supongo que si la otra opción es dormir en un pequeño río cuajado de cocodrilos la alternativa no es mala del todo. Aquí, desde luego, no tienen esos problemas y se supone que criarán como los tarros canelos.
En la anterior entrada puse una foto de un pato que quizás fuese un híbrido de ánade real, Anas platyrhynchos y doméstico. Con esta pareja no me cabe ninguna duda.
También pude ampliar la diversidad de aves del embalse con una nueva especie, para mi, la garceta grande Egretta alba, que no había visto aquí hasta ahora. Aunque estaba muy lejos y la foto no es nada buena.
Las Gaviotas sombrías, Larus fuscus reidorasChroicocephalus ridibundus, que vimos en la entrada anterior, tienen vocación fluvial, pero también llegan aquí, acompañándolas, algunas patiamarillas, Larus michahelis, de costumbres más marítimas. Estaban muy lejos, como puede verse en la foto de paisaje del inicio del texto. En la orilla encontramos este ejemplar de sombría muerta y descarnada.
Cerca, en un deshojado árbol, recortado contra los roquedos de La Pedriza, descansaba un milano real que terminaba de comer algo que llevaba entre las patas, supuse que se había estado alimentando con los restos de la gaviota.






domingo, 1 de enero de 2017

Finalizando el año con las aves del embalse de Santillana

Para mi es ya casi una tradición aprovechar alguno de los días de vacaciones entre las fiestas navideñas para dar un paseo por las orillas del embalse de Santillana, en Manzanares el Real, para observar y, si se tercia fotografiar, las aves acuáticas. Esta vez, el pasado 30 de diciembre gocé del día soleado para repetir este rito y, aunque no fueron muchas las especies vistas, parece que quisieron colaborar conmigo y disfruté haciendo unas cuantas fotos.
Los zampullines cuellinegros, Podiceps nigricollis, eran  quizás los que más se acercaron a la orilla y pude disfrutar de su belleza, a pesar de tener el plumaje invernal, y, sobre todo, de ese precioso ojo rojo que tanto llama la atención. Un grupo de cinco ejemplares buceaban sin descanso e incluso nadaban juntos y dos de ellos hasta se sumergían a la vez, como en un improvisado ejercicio de natación sincronizada. 

Entre zambullida y zambullida su popa permanece casi hundida y con las plumas plegadas, como es característico de somormujos y zampullines, pero cuando se relajan y nadan tranquilamente esponjan sus plumas y se dejan calentar por el sol, algo rasante en estas fechas invernales.

Creo que este ejemplar me dejó bien claro que estaba viendo mis manejos con la cámara, pero eso no parece preocuparle mucho.

En zonas más abiertas y profundas eran los somormujos lavancosPodiceps cristatus, los que nadaban o buceaban. Algún ejemplar había con su plumaje totalmente invernal, sin los penachos de la cabeza que indica su nombre científico, pero estos dos empiezan a tener sus crestas y su comportamiento parece indicar que en estos días soleados tienen las hormonas algo alteradas. Aún sin llegar a hacer sus espectaculares paradas nupciales con las carreras sobre el agua en paralelo, sí que se enfrentaban y hacían movimientos de la cabeza característicos del celo. Quizás se tratase de un temprano comportamiento de reconocimiento de la pareja.




Los cormoranes grandes, Phalacrocorax carbo, también estaban inquietos, volaban de un lado a otro del embalse, se sumergían para pescar y, de cuando en cuando, se posaban en una islita rocosa para secar sus alas de espaldas al sol. 

Siempre me ha llamado la atención lo hundidos que nadan y la presteza en sumergirse...

 ... aunque para salir volando están obligados a darse una carrerita sobre las aguas, ...

... luego tienen un vuelo potente.

Hundirse tanto tiene la contrapartida de que sus plumas se empapan por lo que están obligados a "tender las alas al sol". Así, estando yo sentado en una roca de la orilla, vino uno a posarse en otra que sobresalía del agua relativamente cerca. Se le veía tranquilo, aunque algún que otro vistazo me echó, con indiferencia me daba la espalda en otras ocasiones. Parece saber que yo no tenía intención de atravesar las frías aguas que nos separaban, con costras de hielo en las orillas, después de una despejada y heladora noche. El guano en la roca nos dice que es un posadero habitual.


 No tuve tiempo de acercarme a las orillas menos profundas del embalse donde se concentran las cigüeñas blancas, Ciconia ciconia, y suelen descansar y pescar las garzas realesArdea cinerea, pero sí pude ver su majestuoso vuelo en alguna ocasión, e incluso fotografiarlo, a pesar de la distancia.



 Como siempre, las bulliciosas fochas, no paraban de ir de un lado a otro, nadaban e incluso se enfrentaban trompeteando con su voz nasal. El alborotado movimiento del agua atraía a las gaviotas en vuelo que no se querían perder el acontecimiento. Quizás por si se despistaba algo de comida, subida desde aguas más profundas, y ellas podían aprovechar el descuido en medio de la discusión.



 Las gaviotas reidorasChroicocephalus ridibundus, mis viejas conocidas de la niñez cuando vivía en Madrid, cerca del Manzanares y empezaron a verse, siempre me han parecido elegantes e incansables voladoras.
 Estando sentado en el mismo lugar donde se acercó el cormorán, también vino a verme una de ellas, quizás pensase que si el cormorán seguía ahí es que yo era de fiar.


En zonas menos profundas, más adecuadas para patos no buceadores, donde pueden alcanzar el fondo sólo con hundir medio cuerpo, se concentraban los abundantes ánades reales, Anas platyrhynchos, y los frisos, Anas strepera. Estaban demasiado alejados como para hacer buenas observaciones y fotos con mi equipo...

... aunque los reales, sí se pasearon cerca, generalmente en parejas y con su precioso colorido primaveral.

Un ejemplar solitario mostraba coloración intermedia, no sé si por estar en eclipse o por ser joven en proceso de alcanzar la coloración adulta. Incluso algún híbrido con pato doméstico he visto alguna vez.


También dos flechas verdes en fugaz persecución pasaron frente a mi rozando la superficie del agua, dos preciosos ejemplares de martín pescador, Alcedo atthis, que me fue imposible retratar.
Otras veces he mostrado las aves de este emblemático embalse serrano, y más especies, aunque mis fotos y observaciones distan mucho de ser un catálogo completo de su abundante avifauna, Pueden recordarse esas entradas aquí:

martes, 29 de noviembre de 2016

Hormigas: depredadoras y altruistas.


Este verano he estado haciendo un seguimiento a un rincón, junto a un camino forestal de la Sierra de Guadarrama, que estaba plagado de trampas de larvas de hormiga león. Las hormigas león (Myrmeleon sp.) son neurópteros, con adultos alados algo parecidos a libélulas, pero sus larvas son carnívoras que cazan en el suelo. Ellas aprovechaban las zonas de arena suelta para poder excavar los conos trampa donde las hormigas caen y son devoradas.

Pero esa historia la contaré en otro momento. Hoy me voy a centrar en el comportamiento de las hormigas.
Las hormigas del género Formica, y también Camponotus, pueden ser feroces depredadoras de otros insectos e invertebrados. Son carnívoras y no en vano se han utilizado en tratamientos forestales instalando hormigueros para luchar, fundamentalmente, contra la procesionaria del pino.

Tengo alguna foto y un par de vídeos que muestran la acción depredadora de las Formica, que no se conforman, como otras especies, con carroñear animales muertos, sino que son activas cazadoras.


Volviendo al rincón de la Sierra, junto al campo minado de trampas de hormiga león hay un hormiguero de Formica  y también, en el centro mismo, un nido de araña con su tela alrededor, situada en la protección de una raíz. Es impresionante la cantidad de hormigas que pueden morir cada día en ese pequeño espacio. Además, es muy frecuente ver a las hormigas rescatando los cadáveres de sus compañeras del fondo de esos nidos. Es curioso ver como unas veces las hormigas caen en las trampas, sobre todo si son atacadas por las larvas de hormiga león, mientras que otras entran y salen, casi impunemente, incluso arrastrando a una de sus compañeras muertas. 

Pero lo que más me llamó la atención fue ver como una de las hormigas se quedaba atrapada en la tela de araña mientras que otra andaba sobre ella y acudía a rescatarla. Sin duda, quedan muchas incógnitas por resolver y solo puedo pensar que la eficacia para librarse de las trampas depende, entre otras cosas, del estado de salud de la hormiga, limpieza de sus patas o quién sabe qué otra circunstancia. En el vídeo que pongo a continuación la hormiga "atrapada" no parece encontrarse muy bien, porque casi se vuelve a meter en la trampa de nuevo después de ser rescatada.

Me sorprende ver este comportamiento altruista, aunque pensando en un hormiguero como colonia, casi un superorganismo, ya que todas las obreras son una suerte de clones estériles hijas de la misma reina, realmente lo que está ocurriendo es que una parte de ese superorganismo está salvando a otra. La individualidad en el mundo de las hormigas, salvo en el caso de la reina, importa poco, aunque en ese caso... ¿por que salvar a la otra y que en lugar de uno se puedan perderse dos individuos? Otra posibilidad es que la hormiga rescatadora intente acarrear a la atrapada de la misma manera que se suelen llevar los cadáveres de su propia especie, sin más interpretaciones antropomórficas.


domingo, 16 de octubre de 2016

Baño de aves en el jardín


En varias ocasiones he mostrado las diferentes especies de aves que acuden a los comederos del jardín y a los estanques. Este verano, veía que algunos jóvenes tenían problemas para acceder a beber el agua de los estanques. En cambio, usaban con frecuencia el agua que quedaba en los platillos de las macetas cuando regábamos. Así, se me ocurrió dejar junto a uno de los estanques un platillo siempre lleno de agua.
El éxito fue inmediato, varias especies han estado acudiendo a usarlo, tanto a beber como a bañarse, hasta tal punto que tenía que rellenarlo más de una vez al día para evitar peleas. No siempre lo he podido hacer, igual que no siempre he podido grabar el vídeo hasta hace poco por un pequeño problema con la cámara, que afortunadamente he resuelto.
El año que viene espero poner un sistema más automatizado que rellene el recipiente (o recipientes) cuando funcione el riego por goteo, aunque sé que eso no me ha evitar algo de trabajo, porque los pájaros son bastante sucios y hacen sus necesidades dentro obligándome a lanzar un chorro de agua a presión para limpiarlo, casi a diario.
Durante todo el año, además, utilizan una zona despejada del jardín para sus baños de arena, pero me resulta más complicado de grabar, por el lugar que usan y porque no siempre lo hacen a la misma hora.
Y sin más dilación... aquí está el vídeo.

Es muy gracioso observar a los gorriones, a veces parece que hacen cola esperando su momento y hasta hay discusiones. Es el vídeo solo se juntan tres, pero en ocasiones se reunen de ocho a diez junto al plato.

martes, 23 de agosto de 2016

Mariposas en el cardo corredor.

A medida que avanza la primavera y el verano se va sucediendo la floración de diferentes especies de plantas y con ellas la concentración de insectos polinizadores que quieren aprovechar su néctar. No todas las plantas atraen de igual manera a los insectos y especialmente a las mariposas, que es de las que voy a tratar hoy. En nuestra Sierra de Guadarrama las mariposas se sienten especialmente atraídas según avanza la primavera y el verano, primero por los rosales y varias especies de grandes cardos, luego por las zanahorias silvestres y después por las zarzamoras Ahora mismo por las flores de la hierba de Santiago, únicas supervivientes al pastoreo en algunas zonas y, por fin, por los protagonistas vegetales de esta entrada: los cardos corredores.
Hay mariposas con periodos de vuelo cortos y otras que, por ser más específicas, se mueven en un espectro de plantas reducidas, pero las que tienen periodos de vuelo largos o más de una generación por temporada pueden verse indistintamente en diversas flores.
En esta entrada me voy a centrar en el cardo corredor, del que ya he hablado en otras ocasiones en este blog (ver AQUÍ), aunque para otros temas. Parece mentira lo que una “humilde planta” que crece en las cunetas de los caminos y carreteras puede dar de sí.
Misma foto anterior con los insectos marcados. Con anillos rojos las mariposas, en azul otros insectos. 13 mariposas y 17 en total. Pinchando en la foto se puede abrir la foto en una pestaña nueva y ampliarla para verla en detalle. 

Me animó a hacer esta entrada un día de agosto, cuando a unos 1.500 metros de altitud los cardos empezaron a florecer y ofrecer su néctar. Al pasar junto a los cardos en el borde del camino se armó un verdadero alborto, así que caí en la tentación de intentar fotografiar todas la especies que pudiese. Desde luego, las flores compuestas de este cardo no tienen la típica floración de vivos colores ni olor, que dicen atraer a los insectos, pero sin duda tienen otra técnica o aroma que a nosotros se nos escapa.
A continuación pongo las especies que fotografié en tan solo media hora:

Argynnis paphia hembra

Argynnis paphia macho. Las líneas oscuras gruesas que siguen la venación de las alas son las llamadas "androcorias" características de los machos
Hyponephele lycaon
Hyponephele lycaon

Pyronia tithonus, anverso
Melanargia lachesis

Pyronia tithonus, reverso
Aricia cramera, anverso

Aricia cramera, reverso
Lycaena alciphron

Lycaena phlaeas, reverso

Lycaena phlaeas, anverso

Lycaena virgaureae, hembra

Lycaena virgaureae, macho
Mientras hacía las fotos, otros insectos se posaron y volvieron a volar, como diversas moscas y abejas, pero al estar más concentrado en las mariposas, perdí la oportunidad de retratarlos. Sí pude hacerlo con estas dos especies más tranquilas, el pequeño y colorido cerambícido y la no menos llamativa chinche rayada.
Chlorophorus trifasciatus
Graphosoma lineatum
Sin duda, hay muchas más especies en la zona, un poco más allá, sobre hierba de Santiago y sobre las flores ya marchitas de rosal, vi y fotografié Pieris rapae y P. napi, Argynnis pandora, Issoria lathonia y Celastrina argiolus y en otro cardo una preciosa Euplagia cudripunctaria, pero esas serán protagonistas en otro momento, pues hoy he querido ser fiel únicamente a ese momento y lugar.
En esta otra entrada (AQUÍ) del blog de El Ventorrillo, muestro otras mariposas comunes en la Sierra de Guadarrama.