domingo, 19 de junio de 2011

Las ranas del jardín. Puestas a poner huevos.

Un ejemplo del desarrollo embrionario de los anfibios.



Desde el mes de abril llevan cantando sin parar las ranas verdes, Pelophylax perezi, de mi estanque. Sin parar de cantar y de hacer puestas. Es quizás una de las especies con el periodo de puesta más largo. En eso se parece a la estrategia del sapo corredor, Epidalea calamita, del que hace poco hablamos de las puestas y del desarrollo larvario. Seguro que no es casualidad, ya que las dos especies son típicamente mediterráneas y están adaptadas a primaveras muy cambiantes. Podríamos decir que no les interesa poner todos los huevos en la misma cesta, prefieren repartirlos en distintos momentos, no sea que el clima les traicione y pierdan toda posibilidad de reproducción durante un año entero.
Asomadas entre las plantas emergentes o sobre las hojas de los nenúfares, emiten su llamada día y noche. Son la única especie de anfibio ibérico que canta durante el día de forma habitual. Su canto, además, va mucho más allá de la mera época de reproducción y posiblemente tenga tanto una función territorial para los machos, como un efecto de llamada para las ranas de los alrededores, cuando las lagunas y arroyos temporales donde se repartieron en primavera se van secando. Así, en pleno verano, las masas de agua permanente tienen una concentración de ranas mucho mayor que en otras épocas del año.
Los machos se lanzan sobre cualquier rana, e incluso cualquier otro animal de su tamaño, que se acerque a su territorio. La primera intención es la reproducción, y en su ardor se abrazan a cualquier otra especie. Hace unas semanas vimos un amplexus con un gallipato, Pleurodeles waltl, en una piscina abandonada de Manzanares el Real, parecía un jinete sobre una prehistórica montura. Pero también tienen la intención de alejar a los intrusos de su área de campeo. Otras ranas, al verse avasalladas por el dueño del territorio, no tienen más opción que una digna huida.

Me resulta difícil observar y fotografiar los amplexus de rana, porque son mucho más desconfiadas que los sapos, pero por las mañanas me encuentro abundantes puestas en cualquier lugar del estanque y, en particular, entre los peciolos de las hojas de nenúfar.

La ventaja de tener en casa las puestas es que puedo sacarlas a un acuarito para hacerles fotos de detalle. Así que manos a la obra:



Las puestas de las ranas forman una masa gelatinosa irregular, muy diferente a los cordones de huevos de los sapos. Como en todos los anfibios en la parte superior tienen una zona gris más oscura, que aunque se intente cambiar intencionadamente de postura, siempre volverá a la parte de arriba. Les da un curioso aspecto de planetas o satélites en cuarto creciente.

Aunque el huevo se vaya dividiendo a lo largo de los meridianos y paralelos, lo que se llama segmentación total radial, esta división no se aprecia a simple vista. Nos tenemos que creer lo que dicen los libros y aceptar que solo 24 horas tras la puesta y fecundación, el huevo ya está compuesto, en la fase mórula, por más de 5.000 células. Además no se divide de manera homogénea, sino que la zona gris se multiplica con mayor rapidez. Pronto, las células de la parte superior dominan sobre la zona blanca y terminan por cubrirlas. Es la fase que se llama gastrulación. En esa fase las células del huevo ya se han colocado en diferentes capas y tendrán predestinado su desarrollo hacia las células de los diferentes tejidos y órganos del futuro renacuajo y rana.

Y antes de que nos demos cuenta, apenas 48 horas después, ya empiezan algunos huevos a mostrar un surco, que es el lugar donde se formará el cordón nervioso y la columna vertebral. Por eso, a esa fase se la denomina neurulación.
Enseguida, la forma del huevo cambia y empieza tomar el aspecto de un embrión.
Así se alarga el cuerpo en la zona de lo que será la cola del renacuajo y también se empieza a diferenciar la zona de la cabeza. Ahora ya empiezan a moverse los embriones dentro de su cubierta gelatinosa.

Más adelante se distingue perfectamente lo que será la cola con su aleta y también empiezan a notarse las branquias, que al principio son externas y luego se cubren con un opérculo de piel dejando abierto al exterior solo un orificio llamado espiráculo. Cuando el renacuajo crezca, para respirar tomará el agua por la boca y la expulsará por el espiráculo. En cambio, en los tritones y salamandras las branquias son externas en toda la fase larvaria.

En este momento también se empiezan a diferenciar a simple vista los segmentos musculares.

Además, entre la cabeza y el vientre se desarrolla una especie de ventosa u órgano de fijación, con el que el embrión se adherirá a las plantas acuáticas cuando abandone la gelatina que lo cubre tras la eclosión. Es la verdadera salida del huevo, aunque el renacuajo no esté desarrollado del todo.

La zona más blanca del huevo, con todos los cambios en la velocidad de crecimiento de los tejidos, ha quedado en el interior de lo que será el tubo digestivo. Es el vitelo, y es muy rico en sustancias nutritivas que se irá digiriendo desde esta fase hasta que el renacuajo empiece a nadar.

Enseguida se observará que los ojos se han desarrollado y el opérculo, que cubre las branquias, también. Por transparencia vemos los últimos restos de vitelo en lo que ya es intestino. En cuanto se termine ese último alimento, los renacuajos tendrán que empezar a nadar y buscarse su propia comida. La boca, entonces, habrá desarrollado unos duros dentículos córneos que le permitirán roer la superficie de plantas y piedras consumiendo algas y todo tipo de organismos acuáticos, empezando por las gelatinas que cubrían los huevos y las numerosas algas que habían empezado a crecer sobre ellas.

12 comentarios:

  1. Excelente reportaje y fotografías.

    La verdad es que ver un embrion desarrollarse así, "al aire libre", sin una cascara ó barriga que lo protega, la vista de cualquiera resulta muy llamativo e impresionante, ver como le sale la cola, las patas, las manos...es casi mágico.

    ResponderEliminar
  2. Un apasionante acercamiento al mundo embrionario de las ranas.
    Supongo que la parte más clara del huevo es más pesada (y por ello siempre queda abajo) por estar muy cargada de sustancias nutritivas para el embrión.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola Trebol y Javier.
    La verdad es que es todo un espectáculo y me parece de especial interés para los niños que se acercan a contemplar las maravillas de la vida.
    Sí, claro, la zona inferior debe ser más pesada. Lo gracioso es que la rotación se hace dentro de la cápsula de gelatina. En el caso de los cordones de huevos de los sapos llama más la atención. Tampoco es una rotación rápida, se toma su tiempo.

    ResponderEliminar
  4. Otra entrada magistral,gracias Jesus por enseñarnos las maravillas de tu jardin. Un saludo

    ResponderEliminar
  5. Hola

    Resulta curioso lo del amplexus pudoroso, se ve que en eso nos parecemos a estas ranas.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  6. Gracias por vuestros comentarios Luis y Pedro.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Indudablemente, la observación de calidad que nos ofreces mediante imágenes tan claras de la vida en el estanque, es como muestra, el mejor taller donde experimentar los mejores trabajos de seguimiento. A esto se le llama privilegio, y como dices en el comentario, sirve como instrumental divulgativo para enseñar y estimular a los niños; bueno, y a los no tan niños.

    Saludos.

    Saludos

    ResponderEliminar
  8. Estupenda la serie Jesús, toda una lección gráfica de biología.
    Eso sí, no te envidio: cuando todas esas ranas se pongan croar, no habrá quien descanse. No es precisamente un arrullo

    ResponderEliminar
  9. Respecto a lo que comentas, Javier, a veces pienso que ahora que está todo tan prohibido, los niños no pueden, como hicimos algunos en nuestra infancia, llevarse a casa un frasco con renacuajos y ver la metamorfosis en directo. En parte gracias a ello somos ahora científicos o, al menos, proteccionistas.

    No te creas Joaquín, que ahora cantan mucho pero aquí aún no tenemos necesidad de dormir con la ventana abierta. Más adelante, cuando el calor ya lo haga preciso las ranas no cantan. Aún no se me han quejado los vecinos, pero deberán reconocer que las primeras ranas que llegaron a mi estanque procedieron de su piscina que cuando compraron la casa llevaba años abandonada y estaba llena de ranas.
    Por otra parte, el número de adultos es constante, por la defensa de territorios. Los jóvenes se dispersan.... o son comidos. Y las libélulas hacen estragos entre los renacuajos.

    ResponderEliminar
  10. Hola Jesus, excelente artículo y maravillosas fotografías. Has hecho un trabjo excelente.

    ResponderEliminar
  11. Magnifico artículo. Gracias Jesús y te pido permiso para utilizar tus fotos en mi clase. Tengo dos ranas en la alberca del jardin de casa, una ya madurita, tiene tres años en casa, y la otra es de este verano. Espero que hagan buenas migas y esta primavera consiga ver sus huevecillos, pero sin duda nunca podré hacer unas fotos tan didácticas como las tuyas. Seguiré atenta a tu blog. Me encanta el jardín pero no sé demasiado para atender a ese maravilloso mundo. Así que estaré atenta a todo lo que pueda ayudarme en las muchas tareas del jardín. Un saludo. Paqui.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto, permiso concedido. Además hay otra entrada con vídeos de ranas cantando y peleando que puedes buscar. Espero que te sean útiles.
      Saludos.

      Eliminar