miércoles, 17 de diciembre de 2008

Abejas solitarias y aceiteras

Mientras la nieve se funde, dejando por los rincones sucios montículos, me viene a la memoria el cálido verano y los numerosos insectos que acudían a las flores del jardín.
El taray florido atrae a todo tipo y tamaño de insectos polinizadores, que en otra ocasión mostraré. No sé muy bien la especie de ésta abeja que aparece en la foto, quizás sea una simple abeja de la miel o una abeja solitaria del género Andrena como la que sale en el vídeo más abajo.

Si la opción para saber la especie es matar a alguna para llevarla al laboratorio, prefiero seguir en la ignorancia. Antes de seguir debo advertir que en casa nunca nos ha picado ninguno de estos animales, así que no hay que temer nada mientras no nos dediquemos a molestarlas.
video

De hecho, el vídeo está hecho con una cámara fotográfica muy malilla que me obligaba a acercarme a escasos centímetros de las abejas y ellas no se inmutaban por eso.
Puede verse a las abejas afanadas haciendo el túnel de entrada a sus nidos y arrastrando la arena fuera. En esta zona, en cualquier sitio donde dejes algo de terreno sin plantar, estas abejas lo aprovechan para hacer sus nidos. Son agujeros en el suelo al final de los cuales tienen a sus larvas.
La primera vez que las vi fue cuando la casa aún estaba de obras y en la entrada había un gran montón de arena dejada allí por los obreros. Desgraciadamente para mis riñones y para las abejas, tuve que palear la arena para retirarla de la calle y así vi los nidos que había en su interior.
Aunque en el vídeo se vean dos abejas en un mismo agujero (a veces hay más), es porque varias de ellas aprovechan un solo tubo de salida, pero en el interior hacen nidos independientes.
No lo puedo evitar, me caen bien estos bichos y me gusta favorecerlos. Si lo queréis hacer también no hay más que volcar en algún rincón del jardín el contenido de un par de sacos de arena de miga, a la venta en cualquier tienda de materiales de construcción.
No conviene hacerlo en un sitio donde los perros o niños puedan escarbar pues pueden destruir los nidos.
Otro aliciente para tener estas abejas en el jardín es proteger a una especie de escarabajo que cada vez se ve menos: las aceiteras.
Esta especie de aceitera o carraleja, Berberomeloe majalis, vive parasitando los nidos de las abejas Andrena y solo en ellos puede completar el ciclo biológico. Gracias al amigo Mario García París puedo incluir su foto y el dato.
Cuando yo llegué a esta casa se veía alguna aceitera por el jardín, pero llevo varios años sin hacerlo, espero que puedan volver.
Me encanta ver las interrelaciones entre diversas especies de animales y plantas que se desarrollan en un simple jardín. Una muestra de lo intrincado de los ecosistemas y lo importante que es proteger unas especies para que sobrevivan las demás.

3 comentarios:

  1. Gracias por refrecarme la memoria. Ese insecto aceitero lo encontré en las montañas de León, cerca de Lagocancelos. Luego tuve el placer de informarme sobre sus costumbres.
    Es fascinante enterarse como interaccionan los insectos entre si para reproducires..

    saludos.

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  2. Gracias a ti, Marce. Esta entrada tiene ya dos años y medio, pero nadie había comentado aún.

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  3. De nada, he estado leyendo sobre le sapo corredor en tu entrada. Tengo especial predilección por el sapo partero (Alites obstetricans).

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