Un Cuaderno de Campo con lo que observo en el jardín de casa, en excursiones y viajes. El jardín está situado en la zona de Mataelpino, al sur de la Maliciosa en la madrileña Sierra de Guadarrama, a casi 1.100m sobre el nivel del mar. Sencillas observaciones dan lugar a explicar procesos biológicos que todos podemos descubrir en nuestro entrono más cercano. Todos los textos, fotos y dibujos, salvo indicación expresa, son propios. Espero que se solicite permiso para utilizarlas.
jueves, 5 de mayo de 2011
Sobre la relación entre cachorros perrunos y humanos
lunes, 25 de abril de 2011
Las vueltas de la lagartija colilarga
- Psammodromus algirus, restringido a norte de África, de donde se describió la especie por primera vez y procede su nombre (por Argelia).
A continuación pongo los enlaces a la Wikipedia donde se pueden ver los mapas de distribución y más datos de las tres especies:
- Psammodromus jeanneae
- Psammodromus manuelae
- Psammodromus algirus. En esta página el mapa de distribución de la especie sería correcto, pero no el texto, que sigue haciendo referencia a la distribución completa de las tres especies.
La referencia bibliográfica de la descripción de las especies es:
lunes, 18 de abril de 2011
El ánade real está por todas partes.
jueves, 7 de abril de 2011
Setos de jardines (2): Autóctonas y perennes
Comienzo por una especie que ahora está en todo su esplendor: el durillo, Viburnum tinus, que en primavera está cubierto por racimos de florecillas blancas, que desprenden un suave aroma y atraen a los polinizadores más tempraneros. Como puede observarse en la foto superior, admite perfectamente la poda de adorno y también en forma de muro (como las arizónicas), cosa que no es muy de mi agrado, pero que tiene cierta demanda. Los cuatro ejemplares de arriba están en un parque de Collado Mediano y miden más de tres metros de altura. Los de la foto inferior están en mi jardín y procuro que no pasen de los dos metros de altura, pero los podo irregularmente para conseguir un aspecto natural y las hojas llegan hasta el suelo, no tienen el tronco al aire. Por encima de ellos hay un hermoso nogal y robles melojos, que crecieron a partir de bellota protegidos por ellos y ahora los sobrepasan unos cuantos metros.
Antes de que desaparezcan los frutos empezarán a salir los nuevos capullos que durante el invierno se colorearán de rojo, empezando muy oscuros y tornándose rosados cuando están a punto de abrirse.
Se puede decir que los durillos tienen un aspecto diferente en cada época del año y siempre de gran belleza, pues ya solo las hojas, algo coriáceas y brillantes, les dan suficiente presencia.
En los comentarios de la entrada sobre arizónicas cité un seto de encinas, Quercus ilex. Aquí está. Ahora lo he encontrado un poco abandonado, la casa no parece estar habitada, pero no tiene mal aspecto. Si se quiere un seto disuasorio, no hay duda de que las hojas espinosas de las encinas cumplen la función a la perfección. Si mediante la poda evitamos que la encina gane altura, este seto nos muestra como se hace denso y prácticamente impenetrable.
Otra especie más blanda, pero muy agradable en cualquier jardín, es el mirto o arrayán, Myrtus communis. Lo primero que leí sobre ellos me echó un poco para atrás, porque decía que era sensible a las heladas. Me arriesgué y compré un par de plantitas, sus flores me gustan tanto que no me pude resistir. 
Y para terminar por hoy el laurel, Laurus nobilis, que puede formar un precioso árbol, pero que bien podado perfectamente formará un seto de crecimiento rápido.Todas ellas están en mi jardín, en combinación con otras plantas. Quizás no formen una "pared" cerrada, que impida ver el jardín de mi vecino, pero es que no lo considero un verdadero seto, sino una parte del jardín, larga y estrecha.
Quedan muchas: jaras, retamas, madroño, enredaderas..., pero serán protagonistas en próximas entradas.
martes, 29 de marzo de 2011
Zurita, la paloma discreta
En el dibujo del cuaderno de campo he representado a las tres especies, por si alguno de mis pacientes lectores tiene curiosidad por fijarse la próxima vez que las vea, en el parque o en el monte.
A modo de ficha resumiré lo que hay escrito, que no se lee muy bien, junto con alguna característica de cada una de ellas:
Paloma bravía. Columba livia. La especie de la que proceden las variedades domésticas. Curiosamente, aunque es la más abundante, la hibridación con ejemplares asilvestrados parece que pone en peligro la pureza de las poblaciones silvestres. En su hábitat natural anida en cortados rocosos, pero se adapta perfectamente a las edificaciones humanas. Se distingue de las otras especies por la gran mancha blanca del obispillo,
Paloma zurita. Columba oenas. Es un ave forestal y anida preferentemente en huecos de los árboles, pero también puede ocupar paredes rocosas incluso conviviendo con bravías en parques urbanos. Las masas forestales, que más bien son cultivos arbóreos donde todos son árboles jóvenes y sanos, puede ser una de las causas de la disminución de esta especie. Se diferencia por su tono grisáceo general, las manchas rosáceo-verdosas en los hombros y las poco marcadas líneas alares. Es la más grácil y con la cola algo más corta.
Paloma torcaz. Columba palumbus. Ave originalmente muy forestal, pero cada vez más abundante en las ciudades. Anida en las ramas de los árboles, no en huecos de troncos ni de paredes de roca. Se diferencia claramente por las manchas en los hombros y las franjas alares blancas, además de ser la más grande y de aspecto más robusto.
jueves, 24 de marzo de 2011
La Luna más cercana llega con la primavera
1.- Cráter EndymionEs importante la orientación. No he querido girar la foto para hacer coincidir el Norte con la parte superior, como suele ilustrarse en los mapas lunares más serios, para ser más fiel a lo que en realidad se ve en el cielo. A grandes rasgos podemos orientar los polos con dos de los cráteres más patentes: Platón, el más oscuro, al norte y Ticto, el más claro cerca del polo Sur.
La Astronomía no es lo mío, pero de vez en cuando es bueno echar la vista al cielo nocturno... si la contaminación lumínica nos lo permite.
martes, 8 de marzo de 2011
Setos de jardines (1): ¿Arizónicas? ¡No gracias!
La explicación está más que clara en la noticia que puede leerse en este enlace. La combinación del polen de las arizónicas con los compuestos de la contaminación del aire forman un cóctel altamente irritante. La coincidencia del periodo de polinización de las cupresáceas con un periodo anticiclónico, ha hecho que los niveles de contaminación del aire se disparen y las alergias también.Las arizónicas son árboles de gran porte con tendencia a la forma cónica, aunque no tan regular como los cipreses. Su principal utilización en jardinería es la formación de setos, porque soportan muy bien la poda para dar lugar a verdaderos muros verdes. El rápido crecimiento es una bendición para los nuevos habitantes de "chaletes" cuando plantan estos árboles, y una condena a trabajos forzados para toda la vida si no quieren que ese "hermoso seto" se transforme en una masa desangelada de ramas, que llega a ocupar medio jardín.
No consigo explicarme el éxito de esta planta en las urbanizaciones, excepto por la falta de conocimientos e imaginación de los propietarios de las casas de campo. Ya solo las alergias que producen, tanto por el polen inhalado como por contacto con las hojas y ramas escamosas, que llegan a producir urticarias, especialmente cuando se están haciendo los trabajos de poda, serían suficientes. Pero es que además reporta muy pocas ventajas, excepto, quizás, la de formar una pared verde que nos aisle del exterior.

El estilo de poda de las arizónicas en forma de muro liso o con formas geométricas está muy pasado de moda y suele tener muy poco que ver con el resto de la composición de los jardines actuales. La misma sensación de intimidad que se consigue con estos muros se puede lograr con otras especies que ofrecen más belleza y variedad, en forma de flores, frutos y distintas coloraciones a lo largo del año, con mucho menos trabajo de mantenimiento.
Pero para mí, una de las peores cosas que tienen las arizónicas es que apenas contribuyen a beneficiar a las aves, insectos y otros seres del entorno. Ninguna abeja ni mariposa acudirá a libar y pocos pájaros hacen sus nidos entre ellas, ni musgos ni líquenes cubrirán sus ramas. No tienen huecos para que pequeños animales busquen escondrijo. Claro que, ahora que lo pienso, quizás sea esa una ventaja para los urbanitas que quieren casa de campo no para estar en contacto con la naturaleza, sino para aislarse de todo lo que tenga que ver con ella y con el prójimo.
