Por primera vez, y sirviendo de precedente, para cuando la ocasión lo merezca, voy a salirme del contenido habitual de este blog, para rendir un modesto homenaje a una admirable persona.
El pasado martes 20 de octubre la familia de José Antonio Valverde y su amigo Luc Hoffmann entregaron al Museo Nacional de Ciencias Naturales los documentos que Valverde tenía sobre su hipótesis del origen granívoro de la Humanidad. Se trata de dos archivadores repletos de manuscritos, cartas y textos mecanografiados, así como dibujos y esquemas, que usó en el planteamiento de su hipótesis en publicaciones y conferencias.
El Museo se compromete a poner, en un periodo razonable, dicha documentación al servicio público mediante su digitalización y puesta en la red. De esta manera estará disponible para todo aquel que lo quiera estudiar, como era deseo de su autor.
Como parte del homenaje, en el que participaron familiares, amigos y compañeros de Valverde, instalé en la entrada del Museo cuatro vitrinas que dan una visión, necesariamente escueta, de la vida y obra de este peculiar científico. Parte de esos textos son los que componen esta entrada y debo decir que algunos párrafos han sido tomados de las contraportadas de su biografía editada en siete tomos gracias al magnífico trabajo de edición hecho por Benigno Varillas (sí, el creador y exdirector de la revista Quercus).
VITRINA 1.
Valverde nació en Valladolid, en el año 1926 y falleció en Sevilla el pasado 2003. Sufrió desde su infancia hasta la madurez diversas y graves dolencias que habrían impedido el normal desarrollo profesional a otras personas, pero él superó todos los inconvenientes físicos trabajando como naturalista de campo, investigador y gestor durante toda su vida. Solo la creación y defensa del Parque Nacional de Doñana y la Estación Biológica del mismo nombre, consiguieron separarle momentáneamente de la investigación. Era también un gran artista y pudo haberse dedicado a las Bellas Artes, pero su destino fue romper moldes como zoológo, ecólogo y teórico de la evolución humana.
En la primera vitrina he colocado algunos de sus más conocidos trabajos como "Las Aves del Sahara", una verdadera joya que se encuentra agotado y estamos a la espera de que se haga una edición facsímil.
También "Los Vertebrados de las Marismas del Guadalquivir", la "Estructura de una Comunidad de Vertebrados Terrestres", su tesis doctoral, ...
Y Los Lobos de Morla, que escribió con un pastor de este pueblo, al lado de la Sierra de la Cabrera, en León, que resultó tener una memoria prodigiosa para los acontecimientos vividos con estos animales y una capacidad para contarlo que muchos quisiéramos.
También están cuatro de los tomos de su biografía: "Orígenes castellanos, navegando en descubierta"; "Reyes, osos, lobos, espátulas y otros bichos"; " Sahara, Guinea y Marruecos, Expediciones africanas" y "Pesca, Ballenas, Barcas, Reflexiones y cuaderno de dibujos.
VITRINA 2.- José Antonio Valverde, Investigador del CSIC.
En 1955 Valverde pasó a formar parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas dedicando los dos primeros años al estudio de campo y la redacción de su obra “Las Aves del Sáhara, estudio ecológico del desierto” para el Instituto de Estudios Africanos.
En 1957 fue contratado en el Instituto de Aclimatación de Almería y se dedicó a estudiar los cetáceos, murciélagos, aves de presa y, con la ayuda de dos becas March, exploró Doñana y escribió su tesis doctoral “Estructura de una Comunidad de Vertebrados”, obra de cabecera de varias generaciones de biólogos y naturalistas. En Almería desarrolló conceptos novedosos como el “Índice de Apetencia”, relación energética entre predador y presa, y formuló la teoría sobre el origen granívoro del hombre. En esos tiempos trabajó eventualmente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
A partir de sus trabajos en el Sáhara, tuvo conocimiento de las especies norteafricanas que se encontraban en peligro de extinción y consiguió poner en marcha la reproducción en cautividad de la gacela mohor (Gazella dama) en Almería. Gracias a él, se está reintroduciendo en el norte de África y podemos ser optimistas sobre su supervivencia. Este proyecto se amplió después a Gazella cuvieri.
Llegó a ser Profesor de Investigación del CSIC y fue el primer director del Parque Nacional y de la Estación Biológica de Doñana.
Valverde tenía especial pasión por los reptiles y trabajó mucho en Herpetología. Durante el disfrute de una de sus becas de la Fundación Juan March, descubrió y describió en Cazorla una nueva especie de lagartija endémica de la Península Ibérica: Algyroides marchi, Valverde 1958.
Yo le conocí en un congreso de Herpetología que se celebró en la Universidad de León a principios de los 80. Los entonces jóvenes herpetólogos le rodeamos ansiosos de tratar con uno de nuestros científicos más admirados. Él se dejaba querer y ante nuestro entusiasmo recuerdo que con facilidad pasmosa planteaba posibles trabajos de investigación haciendo esquemas en un papel. Hablaba a la vez con la voz y con el lápiz.
El día antes yo había visto un ejemplar de lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus) cerca de León. Entonces no había citas de esa especie en la zona. Al comunicárselo me hizo unas cuantas preguntas para estar seguro de que sabía de lo que hablaba y parece que le convencí porque, al saber que me gustaba especialmente esa especie y yo mantenía acuarios y terrarios, esbozó en un momento un esquema de trabajo y una posible instalación para estudiar las preferencias térmicas de pequeñas lagartijas, tema que le parecía importante para conocer los por qués de su distribución. Por desgracia yo no estaba en condiciones de instalar semejante diseño.
Poco después fundamos la Asociación Herpetológica Española (AHE) y le nombramos nuestro primer Presidente, siendo yo Secretario de la Asociación.
En esta vitrina coloqué dos más de los libros de su biografía, "En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)" y "La Aventura de Doñana, cómo crear una reserva". El frasco contiene unos cuantos ejemplares de lagartijas de Valverde, Algyroides marchi. El ave es una focha común, Fulica atra, Y el cráneo es de una Gazella cuvieri de las criadas en Almería en el Centro para la Recuperación de la Fauna Sahariana que el propio Valverde creó.
En un par de días la segunda parte, estén atentos a sus pantallas.