lunes, 18 de mayo de 2020

Noche de emergencia... de la libélula azul

La noche del 7 y del 8 de este lluvioso mes de mayo emergieron del agua del estanque en el jardín unas cuantas libélulas Anax imperator. Esta especie, y no es la única, suele salir del agua durante la noche, con lo que está más o menos a salvo de los depredadores diurnos, especialmente las aves. También suelen coincidir que en unas pocas noches salen muchos ejemplares, no sé cómo se coordinarán, supongo que influirá el cambio de temperatura de un día soleado tras varios de lluvia y fresco, y no sé si será casualidad que coincidiese también con una noche de luna llena, habrá que comprobarlo.
El día anterior había visto una exuvia en una de las hojas de las plantas acuáticas sobre la superficie del agua, por lo que estuve atento saliendo cada 15 minutos tras anochecer, primero para ver si veía alguna salir y luego, una vez comprobado, para hacer el seguimiento.
Algún éxito y algún fracaso ha habido, con alguna poco colaboradora, pero por fin pude reunir unas cuantas fotos del proceso. Las pongo a continuación y después os cuento una curiosa historia.
Ninfa (náyade) saliendo del agua

Náyade trepando por la hoja.


Tras rasgar el dorso la nueva libélula va saliendo del la exuvia.
La libélula se agarra a la exuvia y cambia de posición



Empieza a extender las alas

Así es como queda la exuvia y la encontramos a la mañana siguiente

Y aquí está el ejemplar a primera hora de la mañana, tomando el sol para secar su alas. Apenas me acerqué salió volando y no pude hacer mejor foto. No necesariamente es el mismo, ya que fueron varias las que salieron.
La anécdota a la que hacía referencia es que tras pasarme más de dos horas entrando y saliendo para hacer las fotos anteriores, a la mañana siguiente, mi mujer me llamó para que fuese corriendo al salón... ¡En las cortinas había una preciosa libélula! 
La saqué inmediatamente, pues estaba chocándose contra la ventana... Pero además, cual fue mi sorpresa cuando vi que ¡en el suelo había una exuvia!
¡Después de haber estado entrando y saliendo al jardín durante tres horas nocturnas, resulta que había tenido el mismo fenómeno a la vista y en el salón de mi casa!
Hay dos posibilidades, no sé cual es más rara de las dos:
La primera, que una ninfa saliese del estanque y recorriese unos 15 metros, incluyendo subir unas escaleras, entrase en la casa por la terraza, si es que me había dejado la puerta abierta en algún momento.
Y la segunda, que creo que es la cierta, que mientras estaba tumbado en la orilla del estanque fotografiando a la libélula emergente, otra se me hubiese subido encima y, sin darme cuenta, la trasladase hasta el salón de casa.

A continuación pongo dos enlaces a otras entradas donde hablé de esta especie. En la primera hablo de generalidades de estas grandes libélulas y se me ve, con más pelo que ahora, haciendo fotos en la misma postura y lugar en la que se me pudo subir la polizón.
https://notasdecampoyjardin.blogspot.com/2009/06/la-gran-libelula.html

En esta otra hablo de las mal llamadas larvas, en realidad ninfas acuáticas y su capacidad depredadora:
https://notasdecampoyjardin.blogspot.com/2011/07/la-muerte-en-las-profundidades-del.html


5 comentarios:

  1. La secuencia de fotos es una maravilla. Mis felicitaciones

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  2. Hola Jesús,
    Soy Alfonso Molina
    Siempre es un placer volverte a leer.
    Un abrazo

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    1. ¡Hombre Alfonso! ¡Qué alegría saber de ti! escríbeme a jesusdorda@yahoo.es y conversamos.

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  3. Que suerte poder seguir en directo toda la secuencia, en mi charca no he visto nunca larvas de libélula, aunque si alguna haciendo la puesta. Un saludo

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    1. Hola Luis. Seguro que alguna hay por allí aunque no la veas. Sobre todo si no hay peces. Supongo que es permanente, porque algunas larvas tardan más de un año en desarrollarse. En cualquier caso, caballitos del diablo es casi seguro que sí hay.
      Saludos.

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