sábado, 29 de diciembre de 2012

El Lobo: Nuevo Cuaderno de campo de Félix Rodríguez de la Fuente.




Ya está disponible para los iPad y para Android la nueva versión de los "Cuadernos de campo de Félix Rodríguez de la Fuente".
El precio, casi podríamos decir que es simbólico, porque ni siquiera llega a los tres euros, pero su éxito es imprescindible si queremos asegurar la continuación del proyecto. 




Generalmente no hago este tipo de entradas porque me centro en mis observaciones, pero en esta ocasión me gustaría compartir con vosotros la noticia porque tengo el orgullo de haber trabajado en este proyecto. En efecto, he colaborado en la redacción de los textos, adaptándolos al nuevo formato, y en la actualización de diversos datos, como los mapas de distribución, nomenclatura, subespecies, etc.
El principal objetivo era ser lo más fiel posible a los cuadernos originales y al espíritu de Félix, algo sencillo cuando se ha sido un discípulo (televisivo, lector y radiofónico) del querido doctor, su manera de ver la naturaleza y de contar las propias observaciones. Espero que eso se refleje habitualmente en este blog. 
Es muy difícil explicar la sensación que uno tiene cuando ha colaborado en la continuación de algo que en su infancia y juventud ha sido toda una referencia, tan vital como los trabajos de Félix Rodríguez de la Fuente.

No voy a extenderme más porque toda la información necesaria se puede ver en los enlaces que pongo a continuación. Pero antes, disfrutad con el vídeo del "cómo se hizo" el dibujo de la portada por el fantástico dibujante Fernando Ferreiro y del proyecto en sí, desarrollado por Render Area. Merece la pena verlos a pantalla completa:




Ese de los minutos 38-40 es un servidor.

La web del proyecto:
En la web de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente aparece claramente destacado:
El enlace directo para comprar la app para iPad es:
Y para Android

https://play.google.com/store/apps/details?id=air.com.render.lobo




martes, 18 de diciembre de 2012

Los gamos del Palacio de Riofrío


Ha amanecido en el entorno del Palacio de Riofrío, en Segovia, y los rayos de sol se van filtrando a través de las ramas de las encinas, fresnos y algún que otro plátano. Estamos a mediados de noviembre y las abundantes lluvias, incluso algo de nieve, han hecho salir los nuevos brotes de hierba cargados de nutrientes. Es lo que comen los gamos, que son los menos ramoneadores de nuestros tres cérvidos, y es lo que más necesitan ahora, después de las agotadoras jornadas de celo, la "ronca", cargada de peleas, estrés y cópulas.
















Los gamos, Dama dama, son cérvidos que habitaron en la Península Ibérica antes de las glaciaciones, y de hecho sus fósiles son abundantes en los yacimientos cuaternarios, pero se piensa que se extinguieron por el avance de los hielos. Así, quedaron solamente en Turquía y Oriente Próximo, pero en tiempos históricos, ya desde la época romana, han sido reintroducidos en muchos países de todo el mundo con fines cinegéticos y ornamentales, casi siempre alrededor de fincas de la nobleza.

Las hormonas aún tienen algo revolucionado el organismo de un hermoso macho que mantiene a su harén separado de otros ejemplares. Quizás alguna de sus hembras aún pueda ser montada y los aromas del celo siguen presentes manteniendo su excitación.
                   Elementos característicos del celo del macho de gamo, además de los cuernos, naturalmente.

Tiene la cuerna, las astas más propiamente dicho, algo asimétricas. El lado derecho con las puntas más marcadas que el izquierdo, pero eso no le ha impedido defender a este pequeño grupo. O quizás él no sea el primero en poseer el harén, a veces los machos más fuertes, ya agotados, dejan paso a otros menos poderosos, que esperan esa segunda oportunidad para intentar transmitir sus genes.
Las peleas le han costado a nuestro protagonista varias marcas en la frente y una buena herida bajo la oreja izquierda, que afortunadamente ya parece curada. Puede que una de las puntas de la ramificación más baja, la que sale hacia delante y no en vano le llaman "luchadera", le llegase a herir durante un enfrentamiento. Quizás la falta de prolongaciones en ese mismo lado haya jugado en su contra permitiendo que las astas del contrario se deslizasen hasta la piel en lugar de trabarse.


Entre las hembras hay una muy joven que seguramente acompaña a su madre pero aún no entra en celo y un joven macho que solo tienen dos puntas por cuernos, que persigue a las hembras con curiosidad pero se mantiene justo en el lado contrario al macho adulto, que en cuanto le tiene a la vista le obliga a darse una carrera.


Las dos puntas indican que solo tiene un año de edad, pero eso no sirve para los años siguientes porque, como en los ciervos, el número de puntas no tiene nada que ver con la edad sino con la salud y la fertilidad del macho en cuestión.
Estaba yo tan entretenido, observando y fotografiando este grupo, cuando una turista trotando con sus zapatos de tacón sobre el suelo de piedra y un llamativo abrigo blanco, a la vez que daba los típicos grititos de ¡mira, mira, mira!, se acercó cámara de fotos en mano y les hizo poner pies en polvorosa. No fue mucha la alarma de los gamos, como demuestran las colas en posición de descanso, pero lo suficiente como para dar por terminadas mis observaciones, mi sesión fotográfica ... y la suya.






El Palacio de Riofrío pertenece a Patrimino Nacional y es visitable (previo pago). Además de las típicas dependencias reales, cuadros y muebles, alberga un museo de la caza con trofeos cobrados por diversos monarcas y un conjunto de dioramas que muestran las "piezas de caza" en su medio ambiente. Estos dioramas fueron realizados por José Luis Benedito López y en su fase final ayudado por su hijo José Luis Benedito Bruño, que se ha encargado de mantenerlos limpios y en buen estado hasta su reciente y prematuro fallecimiento.
También en el palacio hay un buen restaurante donde degustar las especialidades de la zona.

Solo es visitable el monte en el entorno más inmediato al palacio y para eso no hay que pagar. Es posible ver ciervos y especialmente fácil a los gamos que lo habitan. También se pueden observar y fotografiar desde el coche en las carreteras de acceso.
Aconsejo ir entre semana o, al menos, a primera hora. Ver los horarios de apertura del palacio, porque hay barreras unos cientos de metros antes de llegar a él y no se puede pasar fuera de las horas de apertura sin autorización expresa.
En internet hay abundante información sobre el palacio y su historia, así que para no repetirla dejo en enlace a la web oficial:
http://www.patrimonionacional.es/Home/Palacios-Reales/Palacio-Real-de-Riofrio.aspx


sábado, 8 de diciembre de 2012

Gallocanta, sus grullas y Biodiversidad Virtual

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Grullas en un campo cercano a la laguna.
En esta foto se puede ver la diferencia entre un ejemplar joven y el adulto a la derecha. 
Hacía años que tenía ganas de visitar la Laguna de Gallocanta en la época del paso de las grullas. Había pasado por allí un par de veces, pero en pleno verano, con la laguna prácticamente seca y vacía de aves. 
La oportunidad se nos presentó recientemente cuando la plataforma Biodiversidad Virtual organizó una excursión fotográfica para el fin de semana del 17 de noviembre.
Las grullas eran la mejor excusa, pero evidentemente también esperaba ver y fotografiar otras especies y, por supuesto, conocer cómo funcionan estas jornadas de Biodiversidad Virtual, que ellos llaman "Testing". Algo nos falló el tiempo, porque el sábado amaneció muy nublado y con amenaza de lluvia. Fuimos hacia el lugar desde donde las grullas salen del dormidero aún en plena noche, para no perdernos ni un minuto del amanecer. Resultó un tanto decepcionante, pues aunque fueron numerosos los grupos de que nos sobrevolaron, entre la niebla apenas eran visibles, aunque sí disfrutamos de sus "conversaciones" en vuelo, con el gru-gru-gru para mantenerse en contacto.
Pequeño grupo de grullas. Me he dado cuenta de que a veces parecen ir coordinadas
 en su vuelo, por parejas. Aquí se aprecia perfectamente.
Pero el paisaje que se nos iba revelando a medida que el sol luchaba por vencer a la niebla era una maravilla, sin duda. 
Dicen los censos que ese día se vieron en la laguna 16.000 ejemplares de grulla, pero en días anteriores se habían contado hasta 35.000 todo un espectáculo a nuestro alcance que ningún naturalista debería perderse aunque solo sea una vez en la vida.
A lo largo del día el tiempo mejoró algo, y no llegó a llover hasta última hora, cuando ya habíamos visto a estas gritonas regresar a la laguna a dormir.


Llevo tiempo utilizando las galerías de fotos de Biodiversidad Virtual para identificar muchas de las especies que observo y más de una vez las he citado en el blog, pero hasta ahora no había colaborado para añadir imágenes a esta fantástica iniciativa. No voy a extenderme más porque he añadido un enlace en la columna de la derecha para quien quiera informarse más a fondo. 

La verdad es que los aerogeneradores en el horizonte,
 tan cerca de los lugares de migración de las grullas y otras aves, nos dan un poco de miedo.

Aparte de las grullas (Grus grus) pudimos ver varios cientos de patos. Pude hacer foto de tarros blancos (Tadorna tadorna) y ánades reales (Anas platyrhynchos) y, no sin ciertas dificultades, en la siguiente imagen se llegan a apreciar dos machos de ánade rabudo (Anas acuta). Os dejo el juego de intentar encontrarlos.
Y mirando y remirando las fotos, aparte de algún otro pato que no me atrevo a afirmar, me llevé una buena sorpresa. Nadie en el observatorio de La Reguera nos dimos cuenta de que un par de jabalíes atravesaba el grupo de grullas a la carrera, aunque algunos de los presentes llevaban unos buenos telescopios. Lo que más me sorprende del asunto es que las grullas no se asustaron en absoluto. Otra foto de peor calidad (que no he puesto) los muestra totalmente a la derecha, metidos literalmente entre las grullas.
Con ese tiempo no esperaba ver insectos, pero en medio del camino estaba esta avispa icneumónida, quizás del género Ichneumon. Me encantan estos animales, verdaderos "aliens", cuyas larvas se desarrollan en el interior de otros insectos sin llegar a matarlos hasta el último momento. Suelen ser difíciles de fotografiar porque se mueven con rapidez, pero aquí el frío fue mi aliado, al hacer que estuviese más lenta de lo habitual.
Entre un grupo plantas secas, creo que umbelíferas, nos llamó la atención que todas las cabezuelas estaban cubiertas por telas de araña que con las gotas de la niebla ofrecían un precioso espectáculo...
... perfectamente complementado por esta otra obra de arte arañil, que parecía adornada por cuentas de cristal.

Gallocanta está en un lugar privilegiado, al norte del Alto Tajo, en una zona entre Zaragoza y Guadalajara, muy cerca de Teruel, con rincones solitarios y preciosos con muchas posibilidades naturalistas. Es una de las zonas ideales para pasar unos días de aquí para allá con una gran variedad de paisajes. Además deberíamos prestar más atención a estos pueblos, casi despoblados, y apoyar a sus habitantes que no tienen nada fácil el día a día.
Por eso quiero destacar que nos alojamos y comimos en el Albergue Allucant, un lugar agradable, económico, que oferta diversas actividades naturalistas y con la gran ventaja, para nosotros, de admitir también a nuestra perrita, que aunque se comporta como la mejor de las viajeras, ya se sabe que no es fácil encontrar lugares que reciban de buen grado a los miembros caninos de la familia. Para quien quiera más información, AQUÍ está su página web, os lo recomiendo.

Y, sobre todo, muchas gracias a Eulalia, la organizadora del testing, a su encantadora familia y a los demás compañeros de esta jornada, que nos hicieron pasar un fin de semana de lo más agradable.

Como decía antes es importante apoyar las iniciativas conservacionistas de estos pueblos que tienen un especial patrimonio natural y casualmente Atanasio, desde su chajurdo, nos habla de la fiesta de las grullas en Navavillar de Pela, Badajoz. No te pierdas la entrada de su blog pinchando AQUÍ