viernes, 30 de octubre de 2009

HOMENAJE AL PROFESOR JOSÉ ANTONIO VALVERDE (3)

Valverde estudioso de la evolución humana

Esta sí es la tercera y última entrada dedicada a Valverde. Se merece mucho más, pero todo tiene su medida. A los que les haya gustado algo de lo que torpemente he contado, les recomiendo que lean su biografía. Su forma de escribir, tan sencilla y tan directa contando tanto vivencias personales como investigaciones científicas, creo que cautivan a cualquiera y si se es un amante de la Naturaleza aún más.

En la cuarta vitrina colocamos el tomo correspondiente a su estudio sobre la Hominización. Una fase de su vida controvertida y la razón por la que decidió guardar todos sus escritos y apuntes, entregárselos a Luc Hoffmann y finalmente que éste nos lo cediese al Museo Nacional de Ciencias Naturales, con el beneplácito de su familia, para que desde esta institución se dé a conocer.

En la foto del fondo vemos a Luc (en primer plano) y a Tono (mirando hacia atrás) cabalgando en Doñana. Valverde tenía rígida la articulación de la rodilla en una de sus piernas por la tuberculosis ósea que padeció. Pero eso no impidió que recorriese campos y montañas, nadase, escalase, montase a caballo y realizase cuantos esfuerzos fuesen necesarios para alcanzar sus objetivos de estudio.

El texto escrito es el siguiente:

La gestión de Doñana le absorbió por completo y le impidió desarrollar con todo su potencial algunos de sus trabajos científicos como el de la Hipótesis Granívora del Origen de la Humanidad. Este planteamiento, en su día absolutamente novedoso y hoy plenamente aceptado, formó parte de un trabajo de facultad y fue expuesto en una conferencia en el Museo de Historia Natural de París en 1963, años antes de que fuera conocido internacionalmente como Hipótesis de Jolly.
En él Valverde desarrolló magistralmente los cambios ecológicos y anatómicos que tuvieron que seguir nuestros antepasados para pasar de ser simios de selva a habitantes de la sabana y espacios abiertos, sufriendo transformaciones que afectaron a la postura erguida, posición del cráneo, mandíbulas, garganta y, por supuesto, la dentición necesaria para consumir el nuevo recurso tenían ante ellos: los cereales. Como decía Valverde, incluso en la actualidad éstos son el primer recurso alimenticio de la humanidad.

Los cráneos que hay en la base de la vitrina son significativos para los trabajos de Valverde. Son:

Mandríl (Mandrillus sphinx), en el que se puede observar el gran desarrollo de los caninos en estos monos cinocéfalos (cabeza de perro), así como lo alargado de la cara.


Mono colobo negro (Colobus satanas), que muestra el aún respetable tamaño de los colmillos pero con una cara más achatada guardando la proporción.


Réplica de cráneo reconstruido de Australopithecus afarensis, de Sudáfrica. Se aprecia la ausencia de colmillos grandes y la cara más corta, pero no tanto como en el siguiente ...

Réplica de cráneo de Homo sapiens .

Como explica Juan Luis Arsuaga la teoría del origen granívoro de la Humanidad tenía que venir de un naturalista generalista, que estudiase el asunto no con la visión de un antropólogo sino con la capacidad de síntesis del que se interesa y relaciona muy diferentes campos de la biología.

Una de las veces que coincidí con Valverde y me contó, a mi y a unos cuantos más, su teoría, no comenzó, como nosotros esperábamos con esquemas anatómicos de la mandíbula y los dientes sino con los datos de la alimentación humana actual dados por la FAO. En efecto, en todos los continentes el alimento básico mayoritario es una gramínea. Si a eso le sumamos las legumbres el resultado es aplastante.

Observando otros animales que se alimentan de grano encontramos que existen dos componentes principales en su manera de alimentarse: la pinza de precisión para agarrar las semillas y el molino para triturarlas. En las aves granívoras, por ejemplo, la pinza es el pico y el molino la molleja. En un roedor, en cambio, la pinza son los incisivos y el molino los molares. Valverde explica otros aspectos relacionados con los músculos de la mandíbula y la palanca que permite ganar fuerza para triturar las semillas y como se separan una y otra por una zona sin dientes llamada diastema, pero ahora creo que basta para comprender el conjunto saber que los molares deben estar lo más retrasados posible, cercanos a la articulación (cóndilo). Así ocurrió en los prehumanos con mayor facilidad al liberarse los incisivos de la tarea de pinza de precisión y entrar en juego un nuevo elemento: la mano.

Con una elocuente comparación "Las cabras pueden subirse a los árboles pero las vacas no" Valverde nos explica que con el aumento del tamaño corporal, los grandes monos (gorilas, chimpancés y orangutanes) han renunciado a la agilidad para desplazarse por los árboles. Sin embargo siguieron siendo parcialmente arborícolas solo que en lugar de correr por las ramas como los pequeños primates, se cuelgan de ellas con un movimiento de brazos que se llama braquiación. La braquiación, por cierto, necesita de una articulación del hombro como la que nosotros tenemos y posiblemente es un paso previo a la postura erecta y bípeda.

Para agarrarse a las ramas, las manos de los póngidos son largas y tienen el dedo pulgar muy separado del resto de los dedos. Así, si un chimpancé o gorila intentase manipular una pequeña semilla no podría hacerlo con facilidad, porque no tiene esa pinza de precisión que tenemos los humanos. Ellos, en lugar de enfrentar la punta del pulgar con las yemas de los dedos índice y corazón, la enfrentan contra los laterales de los otros dedos plegados como en una especie de puño medio abierto. En la historia del hombre, al separase evolutivamente de los otros grandes monos y alejarse de la selva, su mano cambió.

Los prehumanos, aunque no de tan gran tamaño como los grandes monos (antes llamados póngidos) se hicieron terrestres y afrontaron la vida en campo abierto defendiéndose de los depredadores gracias a su inteligencia.
Hubo otros primates que también tomaron el mismo camino que los prehumanos saliendo de la selva y abriéndose camino en la sabana (alimentándose de gramíneas, legumbres y bulbos), son los papiones y monos cinocéfalos en general. Pero estos, además de valerse de una organización social, que posiblemente también tuviesen los prehumanos, tienen unos formidables caninos, especialmente los machos, que les hace temibles incluso para un leopardo. ¿Que ocurre con las manos de los cinocéfalos? Pues que al ser apropiadas para manipular las pequeñas semillas son muy parecidas a las nuestras en una evidente convergencia adaptativa.

Para poder morder y defenderse con unos colmillos del tamaño del mandril la boca tiene que abrirse muchísimo y eso solo es posible si la cara y la mandíbula es larga. Quizás el mandril de la foto no sea la especie más adecuada para poner de ejemplo, porque es una especie de selva, pero es un ejemplo magnífico para comparar el cráneo de un cinocéfalo y el de un humano. Es además el que aparece en la portada del libro ¡Y es el que teníamos en la colección!

En la evolución los humanos toman el camino de retraer la cara hacia atrás renunciando a los grandes colmillos en pro de una eficiencia masticadora, que también viene acompañada de modificaciones en los molares. La nueva disposición craneal también permite un mayor desarrollo del cerebro al crecer el neurocráneo. Además, ese retraimiento junto con la postura erguida de la espalda, permite que la laringe tome una posición más anterior, pudiendo emitir una mayor variedad de sonidos. Eso hace posible el lenguaje hablado. ¿Sabéis cual es el cinocéfalo que puede emitir más riqueza de sonidos? El gelada (Theropithecus gelada), que es el que tiene la cara más corta y la garganta más vertical.

La liberación de la mano del trabajo de la locomoción con la postura erguida y el aumento de su habilidad adaptada a la manipulación del alimento, fue un paso evolutivo muy importante en el posterior desarrollo de las habilidades que dieron lugar a la manipulación de utensilios... y a la transformación del mundo.

Nota: He llamado todo el rato prehumanos y no prehomínidos a nuestros antepasados ya separados del linaje de los grandes monos, porque desde hace un tiempo los que llamábamos póngidos se consideran también de la familia Hominidae. Seguramente con gran decepción por parte de Valverde, los criterios genéticos han prevalecido sobre los morfológicos y funcionales. Por el momento.


Los documentos que el 20 de octubre del 2009, Luc Hoffmann y los herederos de José Antonio Valverde entregan al Archivo de este Museo son la muestra su trabajo en este campo de la ciencia, su originalidad y momento en que fue dado a conocer.

lunes, 26 de octubre de 2009

HOMENAJE AL PROFESOR JOSÉ ANTONIO VALVERDE (2)

Valverde fundador y defensor de Doñana.

La tercera vitrina de la miniexposición contiene un diorama realizado por José Mª Benedito a principios del siglo XX con un grupo de porrones pardos, uno de ellos sobre un nido. La foto de fondo muestra a Valverde y a Félix Rodríguez de la Fuente a caballo por las dunas de Doñana. Otra foto más, apenas visible en esta imagen porque lo tapan los patos, es la de Valverde el día que recibió la medalla de oro del WWF en 1971.
Gracias a Valverde hoy podemos decir "Bievenidos a Doñana"


Al conocer Doñana, y especialmente sus ahora famosas las colonias de garzas, Valverde organizó campañas de anillamiento atrayendo la atención de naturalistas y científicos para crear el primer esquema privado de conservación de la naturaleza. Promovió la movilización internacional para la adquisición de una primera finca en Doñana, defendiéndola de los proyectos de transformación en cultivos de eucaliptos y desecación de las marismas. Era un momento particularmente complicado para conservación de la naturaleza en España, no olvidemos que estábamos en tiempos de la dictadura y la mayor parte de la fauna hoy protegida se consideraba alimañas. La respuesta interna e internacional permitió crear la Reserva Biológica en 1964 y en 1968 la declaración del Parque Nacional. En esos momentos tuvo la imprescindible ayuda de Luc Hoffmann, a través del que fluyó gran parte de la ayuda económica, cuando no la aportó él mismo.
Íntimamente relacionado con este proceso y fruto de la intensa labor diplomática que Valverde tuvo que realizar, surgió la creación del Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF) y su sección española ADENA, de la que el príncipe de Asturias, hoy Rey D. Juan Carlos de Borbón, fue su primer presidente.


Mucho de lo Félix Rodríguez de la Fuente nos transmitió en su magna obra divulgativa, lo aprendió de la mano de José Antonio Valverde, Tono para sus amigos. Gran parte de los esquemas que utilizó en los libros de “Fauna” y “Fauna Ibérica”, así como en sus primeros programas de televisión, estaban inspirados en los trabajos de Valverde. Para esas obras Felisón, pues así le llamaba Valverde, utilizó como colaboradores a algunos de los mejores investigadores que se estaban formando con él en Doñana en aquellos tiempos, como Miguel Delibes, Javier Castroviejo y Cosme Morillo entre otros.



Las fotos de Doñana que acompañan este artículo las tomé a primeros de diciembre del 2007 en un inolvidable "puente". La niebla del amanecer y ese pequeño mochuelo, nos dieron una especial bienvenida al Parque.

Tenía intención de terminar el homenaje con esta entrada, pero creo que lo que queda por contar, especialmente la explicación de la autoría de Valverde en la hipótesis granívora del origen de la humanidad, merece una entrada más. Así que en otro par de días os espero de nuevo. Como dice el cartel de la foto. Gracias por su visita.
¡Gracias Tono!

viernes, 23 de octubre de 2009

HOMENAJE AL PROFESOR JOSÉ ANTONIO VALVERDE (1)

Por primera vez, y sirviendo de precedente, para cuando la ocasión lo merezca, voy a salirme del contenido habitual de este blog, para rendir un modesto homenaje a una admirable persona.

El pasado martes 20 de octubre la familia de José Antonio Valverde y su amigo Luc Hoffmann entregaron al Museo Nacional de Ciencias Naturales los documentos que Valverde tenía sobre su hipótesis del origen granívoro de la Humanidad. Se trata de dos archivadores repletos de manuscritos, cartas y textos mecanografiados, así como dibujos y esquemas, que usó en el planteamiento de su hipótesis en publicaciones y conferencias.
El Museo se compromete a poner, en un periodo razonable, dicha documentación al servicio público mediante su digitalización y puesta en la red. De esta manera estará disponible para todo aquel que lo quiera estudiar, como era deseo de su autor.

Como parte del homenaje, en el que participaron familiares, amigos y compañeros de Valverde, instalé en la entrada del Museo cuatro vitrinas que dan una visión, necesariamente escueta, de la vida y obra de este peculiar científico. Parte de esos textos son los que componen esta entrada y debo decir que algunos párrafos han sido tomados de las contraportadas de su biografía editada en siete tomos gracias al magnífico trabajo de edición hecho por Benigno Varillas (sí, el creador y exdirector de la revista Quercus).

VITRINA 1.

Valverde nació en Valladolid, en el año 1926 y falleció en Sevilla el pasado 2003. Sufrió desde su infancia hasta la madurez diversas y graves dolencias que habrían impedido el normal desarrollo profesional a otras personas, pero él superó todos los inconvenientes físicos trabajando como naturalista de campo, investigador y gestor durante toda su vida. Solo la creación y defensa del Parque Nacional de Doñana y la Estación Biológica del mismo nombre, consiguieron separarle momentáneamente de la investigación. Era también un gran artista y pudo haberse dedicado a las Bellas Artes, pero su destino fue romper moldes como zoológo, ecólogo y teórico de la evolución humana.

En la primera vitrina he colocado algunos de sus más conocidos trabajos como "Las Aves del Sahara", una verdadera joya que se encuentra agotado y estamos a la espera de que se haga una edición facsímil.

También "Los Vertebrados de las Marismas del Guadalquivir", la "Estructura de una Comunidad de Vertebrados Terrestres", su tesis doctoral, ...

Y Los Lobos de Morla, que escribió con un pastor de este pueblo, al lado de la Sierra de la Cabrera, en León, que resultó tener una memoria prodigiosa para los acontecimientos vividos con estos animales y una capacidad para contarlo que muchos quisiéramos.

También están cuatro de los tomos de su biografía: "Orígenes castellanos, navegando en descubierta"; "Reyes, osos, lobos, espátulas y otros bichos"; " Sahara, Guinea y Marruecos, Expediciones africanas" y "Pesca, Ballenas, Barcas, Reflexiones y cuaderno de dibujos.

VITRINA 2.- José Antonio Valverde, Investigador del CSIC.En 1955 Valverde pasó a formar parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas dedicando los dos primeros años al estudio de campo y la redacción de su obra “Las Aves del Sáhara, estudio ecológico del desierto” para el Instituto de Estudios Africanos.
En 1957 fue contratado en el Instituto de Aclimatación de Almería y se dedicó a estudiar los cetáceos, murciélagos, aves de presa y, con la ayuda de dos becas March, exploró Doñana y escribió su tesis doctoral “Estructura de una Comunidad de Vertebrados”, obra de cabecera de varias generaciones de biólogos y naturalistas. En Almería desarrolló conceptos novedosos como el “Índice de Apetencia”, relación energética entre predador y presa, y formuló la teoría sobre el origen granívoro del hombre. En esos tiempos trabajó eventualmente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
A partir de sus trabajos en el Sáhara, tuvo conocimiento de las especies norteafricanas que se encontraban en peligro de extinción y consiguió poner en marcha la reproducción en cautividad de la gacela mohor (Gazella dama) en Almería. Gracias a él, se está reintroduciendo en el norte de África y podemos ser optimistas sobre su supervivencia. Este proyecto se amplió después a Gazella cuvieri.

Llegó a ser Profesor de Investigación del CSIC y fue el primer director del Parque Nacional y de la Estación Biológica de Doñana.
Valverde tenía especial pasión por los reptiles y trabajó mucho en Herpetología. Durante el disfrute de una de sus becas de la Fundación Juan March, descubrió y describió en Cazorla una nueva especie de lagartija endémica de la Península Ibérica: Algyroides marchi, Valverde 1958.

Yo le conocí en un congreso de Herpetología que se celebró en la Universidad de León a principios de los 80. Los entonces jóvenes herpetólogos le rodeamos ansiosos de tratar con uno de nuestros científicos más admirados. Él se dejaba querer y ante nuestro entusiasmo recuerdo que con facilidad pasmosa planteaba posibles trabajos de investigación haciendo esquemas en un papel. Hablaba a la vez con la voz y con el lápiz.

El día antes yo había visto un ejemplar de lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus) cerca de León. Entonces no había citas de esa especie en la zona. Al comunicárselo me hizo unas cuantas preguntas para estar seguro de que sabía de lo que hablaba y parece que le convencí porque, al saber que me gustaba especialmente esa especie y yo mantenía acuarios y terrarios, esbozó en un momento un esquema de trabajo y una posible instalación para estudiar las preferencias térmicas de pequeñas lagartijas, tema que le parecía importante para conocer los por qués de su distribución. Por desgracia yo no estaba en condiciones de instalar semejante diseño.

Poco después fundamos la Asociación Herpetológica Española (AHE) y le nombramos nuestro primer Presidente, siendo yo Secretario de la Asociación.

En esta vitrina coloqué dos más de los libros de su biografía, "En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)" y "La Aventura de Doñana, cómo crear una reserva". El frasco contiene unos cuantos ejemplares de lagartijas de Valverde, Algyroides marchi. El ave es una focha común, Fulica atra, Y el cráneo es de una Gazella cuvieri de las criadas en Almería en el Centro para la Recuperación de la Fauna Sahariana que el propio Valverde creó.

En un par de días la segunda parte, estén atentos a sus pantallas.

viernes, 16 de octubre de 2009

Escarabajo pelotero

Realmente se presta a bromas escatológicas la entrada de hoy. Se trata de un escarabajo pelotero de la especie Scarabaeus laticollis. Es un típico representante de la familia Scarabaeidae que se alimenta de excrementos formando una pelota que hace rodar hasta el sitio adecuado para enterrarla y poder comer tranquilamente o bien poner en ella los huevos para que las larvas se desarrollen y alimenten en su interior.
En este caso se trata de la recolección de una "pelota" con fines alimenticios, pues si fuese con intención reproductiva posiblemente la bola sería más grande y, además, irían en pareja para realizar este trabajo. Un trabajo de mierda y nunca mejor dicho.
En su deambular, de vez en cuando se subía a su obra culinaria y daba una vueltecita como para orientarse para después bajar y seguir empujándola con decisión. Todo esto ocurrió en Sepúlveda (Segovia), cerca del río Duratón donde fuimos para disfrutar el soleado día con la vana esperanza de encontrar un colorido otoño que apenas ha comenzado en las choperas de las orillas.
Y aquí el vídeo del escarabajo cagaprisas.


lunes, 5 de octubre de 2009

Primer paseo de otoño. Río Manzanares

Estos días otoñales con tan altas temperaturas y sin lluvia, hay que aprovecharlos como un regalo, porque nunca sabemos si las cosas se nos van a poner más difíciles. Así, casi de improviso decidimos la mañana del sábado salir rumo al Manzanares, en Colmenar Viejo, para remontarlo hasta la parte que hay justo bajo el muro de la presa del Embalse de Santillana. Además, así hacíamos una continuación de las cañadas y cordeles de esa zona, que queremos ir conociendo poco a poco.Nos sorprendió que aún quedaba bastante agua en el río, teniendo en cuenta la que retiene el embalse, y que ciertas zonas conservan una vegetación de ribera bastante aceptable. Nuestro gozo terminó cuando no pudimos alcanzar el muro de la presa ni un cerro que domina la zona, porque fincas privadas o el área reservada de la empresa hidroeléctrica no nos permitían continuar los accesos, ni siquiera los señalados como pasos ganaderos. Esto fue casi lo más cerca que estuvimos.
En el agua pudimos disfrutar del espectáculo de la puesta de estas libélulas Sympetrum sp. de las que no me atrevo a poner nombre específico porque me fue imposible verlas mejor o hacerles una foto aceptable. Pongo ésta como testimonio de que en este género la hembra suele hacer las puestas mientras aún esta sujeta por el macho. La actividad era frenética, casi todas las que se veían estaban emparejadas y bajaban a la velocidad del rayo para meter la punta del abdomen en el agua y volver a subir. A base de ráfagas a 1/2000 de velocidad en la cámara, salvé este único fotograma.

En otra orilla nos encontramos con una de las especies de planta invasora, la azolla, Azolla filiculoides, es un helecho acuático que se desarrolla sobre la superficie del agua y llega a cubrir grandes extensiones asfixiando a otras especies de plantas acuáticas y afectando a todo el ecosistema en general. Bajo ella se movía otra especie introducida, las gambusias, peces norteamericanos que en muchos lugares de nuestra geografía han sustituido a pequeños ciprínidos y ciprinodóntidos autóctonos.


También el otoño es tiempo de flores.
¿Quien dice que no? No son muchas las especies, pero su abundancia no nos deja lugar a dudas. Así, en este prado sobrexplotado por el diente de ovejas y vacas, dan una nota de color las merenderas o quitameriendas, Merendera montana, fieles a su cita otoñal.

Como alguna otra planta de bulbo, las merenderas desarrollan las flores antes que las hojas y aparecen todas a la vez y con abundancia en los prados serranos.


Un ecosistema dentro de otro.
Hablando de merenderas se nos abrió el apetito y decidimos que la sombra de los chopos era la mejor opción. Así, buscamos un lugar lo más libre de excrementos ovinos posible y nos dispusimos a darle cumplido homenaje a los bocatas. No tardamos en ser bombardeados por una caída de hojas un tanto especial. No se trataba de la melancólica imagen de la hoja flotando en el viento, sino una caída de objetos relativamente duros. Se trataba de hojas de chopo, sí, pero lastradas con un pegote en el peciolo a modo de paracaidista.
Son, por supuesto, agallas formadas por un insecto que desarrolla sus larvas en el peciolo de las hojas y que el árbol rodea con una especie de tejido tumoral del que se alimentan. Ese "microecosistema" es también aprovechado por otras especies animales.
Me sorprendió la abundancia de caida de estas hojas lastradas respecto a las hojas normales, que la mayoría están aún verdes, pero no tardé mucho en descubrir la razón. Unos mosquiteros que poco antes había fotografiado, se dedicaban a picotearlas en busca de los insectos que hay en su interior. Y muchas de ellas caían ante semejante maltrato, ... sobre nuestras cabezas.

Recogí unas cuantas hojas de muestra, para llevarlas al especialista del Museo, y para poder cotillear en su interior con la cámara lupa. Estas típicas agallas del chopo están inducidas por el insecto Pemphigus bursarius. Este Hemiptero (chinche en sentido amplio) pertenece a la familia de los áfidos (Aphididae), que son un tipo de pulgones.

En primavera inducen la formación de las agallas en los tejidos de los chopos y otros árboles emparentados. Un par de meses después sale de la agalla la siguiente generación que viven en las raíces de otra planta completamente diferente, herbáceas compuestas, pudiendo llegar a ser a ser plaga en lechugas y endivias.

Además, a las agallas abiertas acuden insectos parásitos y depredadores. Os recuerdo que la altura de la ventana del vídeo se corresponde con un centímetro de longitud.
Chopo que forma agalla en respuesta a la invasión del pulgón, mosquitero quizás migrante que se carga de grasa para soportar un largo viaje, ... son algunos de los maravillosos eslabones de una cadena de biodiversidad que estamos obligados a conservar.



















Si estáis interesados en el fascinante mundo de las agallas vegetales os recomiendo leer el texto de una de las charlas que el investigador José Luis Nieves nos ofreció en el Museo de Ciencias. Allí podréis ver la enorme cantidad y variedad de plantas y animales que interaccionan formando agallas.