jueves, 26 de mayo de 2011

Otra vez el estornino de cola blanca

Un año más, la estornina de cola blanca ha anidado en el mismo lugar. Llevo la cuenta durante cinco años y solo ha fallado una vez, que el nido fue ocupado por otras aves y, curiosamente, vi como fue depredado por una urraca. Este año tampoco he visto al otro miembro de la pareja, por eso, en su momento, supuse que se trataba de una hembra, más celosa del cuidado de las crías.
Se puede repasar la anterior entrada que le dediqué en el 2009 mirando AQUÍ
El nuevo objetivo me ha permitido realizar mejores fotografías y también ver el detalle del alimento que lleva a los pollos. En la primera fotografía se aprecian dos gruesas orugas, muy parecidas de aspecto pero de diferente color, mientras que en estas dos siguientes lo que trae es una hermosa mora banca de morera.
Esto me ha recordado que durante la semana pasada, en los jardines del Museo de Ciencias, en Madrid, un numeroso bando de estorninos ha ocupado durante todo el día las moreras que estaban cargadas de frutos. No es normal tal abundancia de estorninos en estos jardines e incluso les he visto expulsar a una pareja de palomas torcaces que también se estaban deleitando con los jugosos frutos. De rama en rama estaban organizando un buen griterío y también bastante destrozo en los árboles, dejando caer numerosos brotes y hojas.
Por cierto, como también bastantes moras terminaban en el suelo, las palomas domésticas aprovecharon la oportunidad para consumirlas, pues ellas en los árboles no suelen posarse ni comer. Me pareció curioso, las torcaces perjudicadas y las bravías beneficiadas del jaleo de los estorninos.
Y en esta última última fotografía, no demasiado afortunada, se aprecia mejor el detalle de las plumas blancas de la cola, que no es completamente blanca.
Visto el número de veces que este animal ha conseguido reproducirse es de suponer que, si es que las plumas blancas son debidas a un gen, habrá unos cuantos ejemplares portadores de esta herencia y quien sabe si, aún siendo recesivo, no terminarán viéndose más estorninos con plumas blancas.

martes, 10 de mayo de 2011

El sálvese quien pueda en la charca de los renacuajos

--> O el desarrollo larvario del sapo corredor
A finales de febrero, para ser exactos el viernes 26 fuimos testigos de los cortejos y puestas de los sapos corredores en unas charcas cercanas al río Manzanares, antes en entrar en el término de Colmenar Viejo. Así relaté ese acontecimiento en esta entrada.

Este domingo he visto en Becerril de la Sierra renacuajos recién nacidos de sapo corredor, son hijos de aquellos otros sapos que comentaba en la anterior entrada que esperan a que la estación esté más avanzada para animarse a hacer las puestas. La verdad es que llevamos unos meses que alternan las lluvias torrenciales y los calores, quizás un poco excesivos unas y otros, pero así es, en definitiva, la primavera en el clima mediterráneo. Ojalá tengamos muchas más así en los próximos años.
Decíamos que el sapo corredor, Bufo (Epidalea) calamita, era un superviviente nato. Lo malo es que en el camino también hay muchas bajas.

Hasta el 16 de abril no pude volver a las charcas de las primeras puestas para ver cómo se habían desarrollado los renacuajos. Varios intentos de salir se vieron frustrados por el mal tiempo o por otras obligaciones, así que nos acercamos con ilusión a ver a nuestros "pupilos":

¡Horror! en solo una semana de calor algunas de las charcas ya se habían secado. En algunos lugares una especie de costra negra sobre el cieno seco era todo lo que quedaba de los renacuajos.
Pudimos identificar sapos corredores y también renacuajos de sapos de espuelas, Pelobates cultripes, que se diferencian por su color más claro, el mayor tamaño y porque la aleta dorsal es más alta y les ocupa todo el lomo y no solo la cola como en los corredores.

Subiendo el curso de un pequeño arroyo, ya seco, descubrimos que en apenas un par de centímetros de agua, aún quedaban renacuajos vivos de las dos especies. Trasladamos los que pudimos a una charca con algo más de agua y les deseamos una rápida metamorfosis para evitarles más muertes.


Curiosamente, la siguiente noche llovió torrencialmente otra vez. Bueno, pensamos, los que no pudimos salvar tienen de nuevo agua y sobrevivirán: ¡Nos equivocamos! algunas charcas se habían desbordado y arrastrado a los renacuajos dejándolos morir entre la hierba. Otros, suponemos que fueron arrastrados hasta el Manzanares, que bajaba con una fuerza inusual y ¡a saber donde habrán ido a parar! ¡si es que sobreviven. Aún así, quedan muchos renacuajos, sanos y salvos, dispuestos a seguir perpetuando la especie.

He vuelto a ver varias charcas con renacuajos de calamita y la metamorfosis está en marcha. Casi dos meses han tardado en hacerlo, lo que es mucho tiempo para ellos, gracias a las abundantes lluvias. Algunos muestran sus patitas de atrás y otros las cuatro. Es curiosa la diferencia en los estadios de desarrollo en una misma charquita donde la mayoría, posiblemente, sean hermanos. Puede ser otra estrategia de supervivencia, que unos se desarrollen más rápido que otros de esa manaera hay más posiblidades de que alguno sobreviva, aunque también de que algunos mueran.

Los renacuajos tienen la curiosa costumbre de agruparse en determinadas zonas justo en la orilla, donde se deben acumular algas o algún otro resto que les sirve de alimento. O quizás donde encuentran temperaturas más cálidas que activan su metabolismo.


Como se puede apreciar en las fotos de más arriba los renacuajos apenas pueden distinguirse del suelo en estas charcas. Con la intención de poderles fotografiar puse unos cantos rodados de color claro y, ¡sorpresa! les gusta ese material y me han facilitado la labor extraordinariamente. Por pura casualidad les he proporcionado un lugar donde agruparse. Casi de un tirón he podido hacer fotos de varias fases de desarrollo.

Con las patas de atrás apenas crecidas...
Con las patas traseras más desarrolladas y las delanteras a punto de asomar entre los pliegues de la zona escapular... Con las cuatro patas, pero con la cola bastante larga... Y a punto de salir del agua, casi sin cola y hasta con las manchitas rojas que caracterizan a los adultos de la especie (la primera foto de esta entrada). Por cierto, que al ver la siguiente foto en el ordenador me he dado cuenta de que el sapito parece acechar a un colémbolo. En esta fase es cuando cambian la dieta y empiezan a comer pequeñísimas presas vivas y en movimiento. Anteriormente se alimentaban de algas y casi cualquier resto orgánico que caiga en la charca, incluso (y sobre todo) de sus compañeros muertos.El tamaño de los sapos corredores cuando metamorfosean es realmente pequeño. Serían una presa fácil para cualquier depredador. Nuevamente confían en el gran número de ejemplares que nacen y en enterrarse en cualquier zona húmeda en cuanto salen del agua. Fijáros su tamaño comparado con una uña. Más allá de este tamaño nunca he visto pequeños sapos calamitas hasta el par de centímetros. Sin embargo, en lagos de montaña si me he encontrado legiones de sapitos comunes, Bufo bufo, de muy diversas tallas, bajo piedras e incluso andando por la orilla en pleno día. Había que tener cuidado para andar sin pisarlos.

Tenemos asumido que la vida de un renacuajo no es fácil, son muchos sus posibles enemigos. Los calamita se libran de algunos de ellos gracias a la temporalidad de las charcas donde viven. No tienen peces, ni larvas de grandes libélulas y escarabajos acuáticos, que están en charcas más permanentes, pero hay muchos otros insectos acuáticos que ya están activos en la temprana primavera, especialmente chinches acuáticas. También son enemigos los anfibios adultos que pueden comérselos en su fase más acuática, los tritones y gallipatos, o cuando salen del agua, cualquier sapo o rana adulta y los galápagos, donde los hay. Por supuesto, micromamíferos y aves que pululan cerca de las charcas y arroyos, se los comerán sin contemplaciones.

Pero además hay relaciones más sutiles que solo recientemente se están descubriendo. Entre renacuajos de distintas especies hay competencia química. Ante la presencia de renacuajos de otras especies, los de sapo corredor crecen menos y metamorfosean más rápido para evitar la competencia. Incluso dentro de su misma especie, se sabe que los hermanos, nacidos de una misma puesta, de alguna manera se reconocen entre sí y que, si se colocan unos cuantos renacuajos procedentes de otra puesta entre un gran grupo de hermanos, los intrusos en minoría se desarrollan peor.

jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre la relación entre cachorros perrunos y humanos

Con motivo de una consulta en un foro de perros sobre la convivencia entre mastines y niños se me ocurrió rescatar unos fragmentos de vídeo de cuando mi hija tenía alrededor de año y medio hasta que cumplió los dos años. Ella creció a la vez que Bolo, mi primer mastín, del que ya hablé en otra entrada.

Los mastines, como perros de guarda de ganado, reunen dos características ideales: el respeto a los animales que cuidan, sean ovejas, vacas, ... o niños, y su defensa frente a extraños. Los pastores con tradición mastinera saben que los cachorros tienen que criarse junto a las ovejas para que se reconozcan mutuamente. Con los niños ocurre lo mismo, cuanto antes entren en contacto, mejor para todos.

Es muy importante acostumbrar a los perros a la presencia de los niños teniendo delante la comida, porque puede ser lo más crítico de su relación. Un niño, sobre todo si no está habituado al trato con perros, puede acercarse al comedero y, si el perro no está bien socializado, resultar mordido. Lo mismo que puede aplicarse a sus juguetes, su cama y en general lo que el perro pueda considerar de su propiedad.

Creo que cualquier dueño de perros, y muy especialmente de perros de gran tamaño, deberían provocar las situaciones controladamente y después hacer "recordatorios" de manera que se acaricie al animal mientras come, que se meta las manos en la comida, que se le quite y se le vuelva a poner. Siempre con amabilidad y cariño, pero que el perro llegue a entender que quien decide cuándo, dónde y qué debe comer somos nosotros y no él. Como se ve en los documentales de lobos, el momento de comer es cuando se reafirman los estátus en la jerarquía de la manada y eso los perros lo entienden a la perfección.

Por eso hay que hacerlo cada poco tiempo mientras que el perro se está desarrollando y de tarde en tarde cuando el perro ya es adulto, aunque con el tiempo se llegue a hacer innecesario. La primera que debe ejercitarlo es la persona que habitualmente se ocupa del perro, pero también el resto de la familia y otras personas que en un determinado momento nos ayuden a cuidar del animal, por ejemplo en vacaciones.




Por supuesto, es también importantísimo educar a los niños en el respeto a los animales, una cosa es jugar, incluso rudamente, y otra maltratar al perro. Además, hay que tener en cuenta que cada perro tiene sus límites. Hay perros, como le ocurría a mi otro mastín, Mali, muy duros y algunos, como le ocurría a la hembra, Bola, más blandos que se creen que les estás regañando y enseguida adoptan posturas de sumisión. También hay perros patológicamente tímidos, posiblemente por motivos genéticos, pero son la excepción.

Desgraciadamente algunos perros no saben jugar porque no han tenido las interacciones necesarias ni con personas ni con perros y la conducta sobreprotectora de sus amos, hacia ellos o hacia los niños, les priva de disfrutar verdaderamente de la vida. Más lamentable aún, es que haya niños a los que les ocurre lo mismo. No me gusta llamar a esto educación, es simple y llanamente convivencia.