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lunes, 14 de marzo de 2022

Nuestro nuevo libro: ANDANZAS DEL GUADARRAMA. 100 años de cambios en la Sierra

T
ras una espera larga debida a las circunstancias que hemos padecido estos dos últimos años, por fin ha salido a la luz el libro que Javier Barbadillo y yo hemos publicado en Ediciones La Librería. El mercado editorial, como tantos otros, ha sufrido con la pandemia, así que es de agradecer el trabajo que esa empresa y veterana librería ha conseguido realizar en este periodo. Estamos especialmente agradecidos por la calidad final del libro a pesar de su ajustado precio, con sus 286 páginas y más de 125 fotografías a color.

Este libro surge después de tiempo de buscar un enfoque novedoso ante las muchas publicaciones nacidas tras la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Cuando conocimos la edición facsímil de “Andanzas castellanas”, libro que fue publicado originalmente en 1917 y su autor es Juan A. Meliá, nos resultó muy impactante ver que nuestra forma de acercarnos a la naturaleza y el campo en general, y no sólo la Sierra de Guadarrama, era muy similar a la que Meliá mostraba en su libro y, por extensión, a la de los pioneros del guadarramismo. Aquel libro se presentó en abril del 2017 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, dentro del ciclo de charlas organizadas por la Sociedad de Amigos del Museo.

Nuestra idea inicial fue repetir los recorridos que Meliá describía en sus capítulos, pero nos dimos cuenta de que los cambios acaecidos desde entonces eran tan radicales que apenas si podíamos hacerlos de igual modo. De hecho, donde entonces Meliá recorría caminos rodeados de campo, encontramos ahora carreteras e incluso una autovía. Así, de forma natural quedó en evidencia que en lo que más nos debíamos centrar era en los cambios, y a su vez, restringir a la Sierra de Guadarrama el espacio tratado.

No me voy a extender en la descripción del libro de Meliá, pues en el momento de su presentación hice una completa reseña en mi otro blog “Observatorio de El Ventorrillo”, que puede verse en este enlace:

https://blogventorrillo.blogspot.com/2017/05/andanzas-castellanas-por-nuestra-sierra.html

Juntos o por separado, Javier y yo hemos recorrido nuestra Sierra desde hace mucho tiempo, cada uno con nuestros propios intereses, yo más zoológico y él más botánico y paisajístico, además de haber estado más implicado en la reivindicación ecologista. Y nos dimos cuenta de que también resultaban 100 años si sumábamos los aproximadamente 50 que llevamos cada uno recorriendo sus senderos.

El resultado es una mezcla de contenidos que hemos agrupado en ocho temas principales: Paisaje, forestal, Usos, Fauna serrana, Fauna alterada, Fauna invasora, Flora/vegetación y Deterioro. Además de una presentación de nosotros mismos y nuestra relación con la Sierra de Guadarrama, que hemos llamado “Andanzas vitales”.

Tenemos también la fortuna de que dos grandes de la protección y conocimiento de la Sierra, Eduardo Martínez de Pisón y Julio Vías, nos hayan querido regalar unas líneas de prólogo aportando un valor añadido a nuestras experiencias.

En lo que a mi corresponde, tenía especial interés en destacar la fecunda investigación realizada por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales en ese tiempo, donde yo he desarrollado la mayor parte de mi vida laboral, desde Graells hasta las más recientes investigaciones sobre zoología y conservación. Destacan las descripciones de nuevas especies y subespecies para la ciencia, como Graellsia isabelae, la subespecie Parnassius apollo dedicada a Escalera, los escarabajos pipa del género Iberodorcadion, la subespecie Canis lupus signatus y Capra pyrenaica victoriae descritas por el mastozoólogo Ángel Cabrera. De más actualidad son los trabajos para salvar de la extinción a algunos de nuestros más emblemáticos anfibios serranos, modelo para el resto del mundo. Yo mismo he podido observar en las últimas décadas cómo la distribución de las lagartijas ha ascendido ocupando unas el espacio que antes tenían otras debido al cambio climático, que se evidencia también por la ausencia de nieve.

Sapo partero, Alytes obstetricans, macho cargando con la puesta.

También se muestra nuestra preocupación por las especies invasoras e introducidas, como es el caso de los peces, cangrejos y almejas que invaden nuestros ríos y lagunas.

Dentro del apartado “usos” me interesaba tratar la importancia de las razas autóctonas de ganado, pues tengo la opinión de que en los parques nacionales se deberían fomentar las razas que proceden de las regiones donde están situados y, de esa manera, apoyar a los ganaderos que están manteniendo esas variedades que en ocasiones se encuentran en peligro de extinción. El primer paso para que sean valoradas por los visitantes de la Sierra y consumidores de sus productos, es conocerlas como patrimonio cultural.

En la primera imagen, semental de raza avileña negra enfrentada a otro de raza limusin, introducida para un mayor aprovechamiento cárnico. A continuación cabra del Guadarrama y abajo pareja de colmenareñas y oveja de El Molar.

Un vestigio de la historia de la Sierra, y de España en general, interesante y aún muy desconocido, son las torres de telegrafía óptica, que fueron objeto de un ambicioso proyecto lamentablemente abortado, pero que nos ha dejado unas restauraciones dignas de ser admiradas. Igualmente, los restos de pequeñas canteras para la extracción de granito, de las que algunos municipios y particulares atesoran imágenes, herramientas y materiales que bien podían formar parte de un museo de referencia pero, en cambio, las propias canteras se encuentran en un lamentable estado de abandono llenas de escombros y son objeto de vandalismo con pintadas, así como pobladas con especies de peces invasoras, que impiden el desarrollo de poblaciones estables de anfibios, grupo zoológico en franco retroceso, también amenazado por los tóxicos y la sal vertida en las cunetas.

Torre del Telégrafo en Cabeza Mediana.

Aunque haya referencias antiguas de su presencia puntual, poco nos podíamos imaginar que al pie de la Sierra iban a invernar miles de gaviotas, además de que podríamos ver en sus embalses patos, gansos exóticos, cisnes y otras aves acuáticas no propias de nuestra región.

Gaviotas reidoras invernantes en el embalse de Santillana.

Por supuesto, incluyo entre los acontecimientos por los que ha pasado la Sierra, lo que hoy conocemos como Estación Biológica El Ventorrillo, donde he tenido el placer de trabajar.

Puede complementarse la información sobre el libro en el siguiente enlace al artículo del blog de Javier Barbadillo:

https://enelultimorincon.blogspot.com/2022/03/

El martes 26 de abril a las 7 de la tarde está prevista una presentación y firma del libro en el Salón de Actos del Museo Nacional de Ciencias Naturales y el libro puede adquirirse en la editorial y muchas otras librerías y, por supuesto, en la tienda del Museo. Hay que reservar plaza por haber aforo reducido.

https://www.mncn.csic.es/es/sociedad-de-amigos-del-museo/presentacion-del-libro-andanzas-del-guadarrama-100-anos-de-cambio-en

 A continuación incluyo el sumario completo, para dar una idea más exacta de sus contenidos: 

SUMARIO

Prólogo 1. Un siglo de la Sierra. Por Eduardo Martínez de Pisón

Prólogo 2. Por Julio Vías Alonso

El cómo y los porqués de este libro

ANDANZAS VITALES

1. ¿Por qué vivo en la Sierra?

2. La primera vez

3. Qué nos da y qué nos quita la Sierra

4. Mi vinculación con la Sierra

5. Escapar a vivir a la Sierra

PAISAJE

6. El complejo alpino del Guadarrama

7. La Sierra urbanizada

8. Viejas canteras, nuevas lagunas

9. Hitos de cumbre: los vértices geodésicos

10. La Sierra crucificada: cruz de Cuelgamuros o del Valle de los Caídos

11. Una bola con antenas

12. Naturalidad-artificialidad en los paisajes serranos

13. Tan cerca, tan lejos, del Guadarrama

14. Sobre el derecho a disfrutar de la Sierra

FORESTAL

15. La Sierra y sus circunstancias forestales

16. De la aflicción a la complacencia leñosa

17. Pinares naturales y plantados

18. Melojares arrasados y recuperados

19. La gran reforestación

20. Efectos negativos de las repoblaciones

21. Vuelo casero sobre laderas aterrazadas

22. Nuevos enfoques forestales

USOS

23. El ganado serrano, razas autóctonas

24. Telegrafía óptica

25. El Ventorrillo, rincón histórico y centro de investigación

26. Muros del agua

27. Guarramillas, la montaña domesticada

28. ¿Esto es Hollywood?

29. La Sierra ajardinada

FAUNA SERRANA

30. Graellsia, emblema de la Sierra de Guadarrama

31. Apolo, la mariposa de las cumbres

32. Iberodorcadion. Los curiosos escarabajos pipa

33. Mariquitas alpinistas

34. Anfibios de Peñalara, luchando contra su extinción

35. Lagartijas de roca, cuando ya no hay montaña a la que subir

FAUNA ALTERADA

36. Las gaviotas que descubrieron Madrid para invernar

37. El regreso de la cabra montés

38. ¡Que viene el lobo!

39. No hay paz para palomas y tórtolas

40. Luciérnagas, ilusiones que se apagan

41. Ardillas funambulistas

FAUNA INVASORA

42. Peces, perdiendo biodiversidad

43. Salvelino, la “trucha” de Peñalara

44. Visón americano y nutria, dos casos contrapuestos

45. Marisco serrano: cangrejos y almejas

46. Patos exóticos en la Sierra

47. La chinche de los piñones, el enemigo americano

FLORA / VEGETACIÓN

48. Los fresnos

49. Descubriendo la flora serrana

50. Insólito avance del muérdago del pino

51. Náufragos, supervivientes, resucitados, advenedizos y fantasmas

DETERIORO

52. En defensa de la Sierra. La historia jamás contada.

53. Estaciones de esquí alpino: islas urbanas

54. Lo que queda de Valcotos

55. Humedales urbanizados: lagunas de Pryconsa y El Carrizal

56. Vida y muerte en la cuneta

57. Arde Guadarrama

58. Contaminación lumínica

59. Cambio climático y sus evidencias

60. Demasiadas huellas

ACONTECIMIENTOS

ESPECIES CITADAS

BIBLIOGRAFÍA CITADA

BIBLIOGRAFÍA NO CITADA

 


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Rampas en pilones. Las buenas maneras

Para terminar el año voy a mostrar una agradable sorpresa que el domingo 27 me llevé paseando por los montes de Moralzarzal. Subimos de nuevo al vértice geodésico de Cabeza Mediana, del que ya hablé en otra entrada en la que traté sobre la torre del telégrafo. Pero en esta ocasión hicimos la ascensión por el lado contrario, es decir, desde Moralzarzal pueblo. Se trata de un pinar cultivado en hileras, sin apenas sotobosque y atravesado por varios caminos y cortafuegos. Nada especial aunque la naturaleza se va imponiendo, se ven algunas incipientes encinas, jaras, retamas y enebros que intentan ocupar el terreno que el roturado les robó. Hay buenas vistas de la sierra y apenas algún pajarillo. Eso sí, cuatro corzos nos sorprendieron en veloz carrera y, en lo negativo, las detonaciones de algunos cazadores como música de fondo.
Pero lo que hoy quería reseñar, la agradable sorpresa, fue lo bien cuidados que estaban los pilones que encontramos en el camino y, lo más importante, las rampas que han instalado en ellos. Algo tan sencillo como un par de tablas sujetas por tres medios troncos de pino son suficientes para salvar la vida a toda clase de pequeños animales, desde mamíferos, como ratones y erizos, hasta los invertebrados que caen al agua. Las rampas también permiten que las aves se acerquen a beber en un campo en el que cada vez hay menos arroyos y zonas encharcadas. Los reptiles que tienen cierta querencia por el agua, como algunas culebras, pueden remojarse, especialmente en época de mudar la piel. Incluso que alguna torpe lagartija no se ahogará, pues estos bichos tienen no sé yo qué manía por caer al agua. Ya vi en la cercana Pedriza de Manzanares que los nuevos pilones tienen rampas fabricadas con piedra y cemento. Estas son particularmente importantes cuando el nivel del agua es bajo, como es el caso de este pilón doble.
También son muy importantes para algunos anfibios a los que no se les da bien trepar por paredes verticales, como pueden ser los sapos. Estamos en zona de distribución del sapo partero ibérico Alytes cisternasii, pero ha desaparecido de muchos lugares vecinos y aquí no lo he podido encontrar. Tritones y salamandras también se pueden beneficiar, aunque estas últimas no llegan, que yo sepa, hasta este pinar.Para terminar de rematar la faena, es muy beneficioso que en alguno de los laterales del pilón, como ocurre también en este caso, quede a nivel del suelo, para que los animales no solo puedan salir, sino también entrar. Sería mejor si la rampa estuviese precisamente en la zona a nivel, pero no quiero hacer una crítica de algo que tanto me ha alegrado.
También sería de agradecer que las limpiezas se hagan entre finales de verano y estas fechas, cuando menos larvas de anfibios e insectos hay en esta zona, ya que aquí no suele haber puestas otoñales, sino solo primaverales. Y puestos a pedir, que no sean limpiezas completas, eliminando todas las algas, sino que se deje una cierta cantidad de sustrato; que nunca se vacíen por completo de agua y que se dejen grupos de grandes piedras para refugio de fauna en el fondo. Todo eso no tiene por qué afectar a la salubridad del agua y puede seguir siendo utilizada como abrevadero del ganado. Las rampas, al evitar los cadáveres de pequeños animales ahogados, benefician su calidad.
No sé de quien ha partido esta iniciativa, si de alguna entidad de las que tienen responsabilidad en este monte, de agentes forestales o de algún particular, pero gracias y enhorabuena sea. Me encanta terminar el año con una buena noticia. ¡Qué cunda el ejemplo!
¡Feliz año nuevo a todos!

domingo, 18 de enero de 2009

Torre del Telégrafo en Cabeza Mediana

¡Qué maravilla de día soleado! ¡Ayer sábado hasta en mangas de camisa se podía caminar por el monte!
Acompañados por unos buenos amigos hemos subido a lo alto de Cabeza Mediana, en el límite entre Moralzarzal y Collado Mediano, para disfrutar de las vistas y ver juntos la reconstrucción de la Torre del Telégrafo. Hay una bonita historia para contar sobre la telegrafía óptica y estas torres repartidas por toda nuestra geografía, pero no merece la pena que yo lo haga cuando está tan bien explicado en la página web de "conocer moralzarzal". En la página que cito se puede ver el estado en que se encontraba la torre hace poco más de un año y todas las obras de reconstrucción. Desde aquí mi felicitación a Antonio López Hurtado por los interesantes temas que trata en sus páginas.
Además, la iniciativa de la Comunidad de Madrid de restaurar estas torres y utilizarlas como áreas de información cultural me parece de lo más acertado. Espero que sigan a pesar de la crisis.
Nuestra excursión no empieza, como es habitual, en el pueblo de Moralzarzal, sino en la rotonda de Collado Mediano, donde está marcada la entrada a "Los Ansarines". En la subida vemos que los pinares están muy atacados por procesionaria del pino y muchos están casi secos. Me comentó hace tiempo un forestal que lo mejor es no intentar luchar con pesticidas, sino plantar entre los pinos robles, encinas y otros árboles y arbustos autóctonos para acercarnos a lo que estos montes debían ser en origen. Sin embargo en esta zona, están plantando más pinos, la mayoría de los arbolitos están muertos y hay montones de protectores de plástico tirados por todos los lados. La zona de arbustos, con sus zarzas y cantuesos, están llenas de conejos.En la cima, en el límite entre los pinos y la zona deforestada, es donde se encuentra la torre y muy cerca de ella el vértice geodésico de Cabeza Mediana a 1.330 metros sobre el nivel del mar.
Al fondo vemos la Bola del Mundo cubierta por la nieve y refulgente por el sol. Otras vistas nos muestran la Sierra de Hoyo al Sur, el embalse de Valmayor y el Puerto de los Leones (o del León, como dicen ahora), por citar solo unos pocos de los lugares más reconocibles.
Al descender, cuando entrábamos en la zona de ganados, me he llevado una grata sorpresa: entre los prados y montones de estiércol una bandada de chovas piquirrojas, Pyrrhocorax pyrrhocorax, volaba emitiendo su característico "quiaac". Las chovas son más frecuentes en las montañas altas y por esta zona, en cambio, hay bastantes grajillas, Corvus monedula, que se pueden confundir con ellas por los graznidos y por volar en grupos. Son fáciles de diferenciar si se pueden ver desde una distancia suficiente, fundamentalmente por el pico rojo y curvado. Es posible que en más de una ocasión ya haya visto a estas chovas y no las mirase bien para ver lo que en realidad eran.
Pido perdón por la calidad de la foto, pero el valor documental la justifica.
Buitres y milanos también nos han sobrevolado.

domingo, 4 de enero de 2009

Paseo al vértice geodésico

Por fin un día soleado después de lluvias y nieblas. Por la tarde, la Maliciosa apenas si se desprende a ratos de sus velos de nubes, aunque al amanecer la niebla le formaba una minifalda que dejaba ver sus cumbres recién nevadas.
Del avellano en el jardín ya han brotado los madrugadores amentos. Una promesa de frutos que apenas llega nunca, no sé si porque no fructifica o porque algún animalillo se zampa las avellanas antes de que maduren. Alguna que otra cáscara ya carcomida aparece por el suelo de vez en cuando.
El paseo por los prados de Becerril nos lleva hasta el vértice geodésico Coberteros, situado a 1.024 metros sobre el nivel del mar (coordenadas N40 42 55.08 W3 57 23.65) y hago unas fotos panorámicas que pueden verse en el siguiente montaje.

Es una lástima que algún energúmeno haya arrancado la placa de señalización, como casi todas las de los alrededores, despreciando el valor didáctico y cultural que tienen estos puntos, antes fundamentales para la triangulación en la elaboración de los mapas topográficos.
En los prados ya se aprecian los frutos del enebro, aún muy verdes.
Las vacas avileñas negras disfrutan de la hierba reverdecida con el calor y la humedad. Sus terneros, frutos del cruce con razas de carne más selecta, heredan de sus madres la resistencia para soportar las duras condiciones que el ambiente impone en estas latitudes. Y su estructura ósea es ideal para cubrirse de buena carne con denominación de origen. Esperemos que sean rentables durante mucho tiempo y que así ayuden a conservar estos prados con su fauna y flora asociada.