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jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre la relación entre cachorros perrunos y humanos

Con motivo de una consulta en un foro de perros sobre la convivencia entre mastines y niños se me ocurrió rescatar unos fragmentos de vídeo de cuando mi hija tenía alrededor de año y medio hasta que cumplió los dos años. Ella creció a la vez que Bolo, mi primer mastín, del que ya hablé en otra entrada.

Los mastines, como perros de guarda de ganado, reunen dos características ideales: el respeto a los animales que cuidan, sean ovejas, vacas, ... o niños, y su defensa frente a extraños. Los pastores con tradición mastinera saben que los cachorros tienen que criarse junto a las ovejas para que se reconozcan mutuamente. Con los niños ocurre lo mismo, cuanto antes entren en contacto, mejor para todos.

Es muy importante acostumbrar a los perros a la presencia de los niños teniendo delante la comida, porque puede ser lo más crítico de su relación. Un niño, sobre todo si no está habituado al trato con perros, puede acercarse al comedero y, si el perro no está bien socializado, resultar mordido. Lo mismo que puede aplicarse a sus juguetes, su cama y en general lo que el perro pueda considerar de su propiedad.

Creo que cualquier dueño de perros, y muy especialmente de perros de gran tamaño, deberían provocar las situaciones controladamente y después hacer "recordatorios" de manera que se acaricie al animal mientras come, que se meta las manos en la comida, que se le quite y se le vuelva a poner. Siempre con amabilidad y cariño, pero que el perro llegue a entender que quien decide cuándo, dónde y qué debe comer somos nosotros y no él. Como se ve en los documentales de lobos, el momento de comer es cuando se reafirman los estátus en la jerarquía de la manada y eso los perros lo entienden a la perfección.

Por eso hay que hacerlo cada poco tiempo mientras que el perro se está desarrollando y de tarde en tarde cuando el perro ya es adulto, aunque con el tiempo se llegue a hacer innecesario. La primera que debe ejercitarlo es la persona que habitualmente se ocupa del perro, pero también el resto de la familia y otras personas que en un determinado momento nos ayuden a cuidar del animal, por ejemplo en vacaciones.




Por supuesto, es también importantísimo educar a los niños en el respeto a los animales, una cosa es jugar, incluso rudamente, y otra maltratar al perro. Además, hay que tener en cuenta que cada perro tiene sus límites. Hay perros, como le ocurría a mi otro mastín, Mali, muy duros y algunos, como le ocurría a la hembra, Bola, más blandos que se creen que les estás regañando y enseguida adoptan posturas de sumisión. También hay perros patológicamente tímidos, posiblemente por motivos genéticos, pero son la excepción.

Desgraciadamente algunos perros no saben jugar porque no han tenido las interacciones necesarias ni con personas ni con perros y la conducta sobreprotectora de sus amos, hacia ellos o hacia los niños, les priva de disfrutar verdaderamente de la vida. Más lamentable aún, es que haya niños a los que les ocurre lo mismo. No me gusta llamar a esto educación, es simple y llanamente convivencia.

lunes, 7 de febrero de 2011

Nuestra perra, Pizca, y el lobo que lleva dentro

Presentando a Pizca


Esta es Pizca, nuestra perra de raza teckel (lo que se suele llamar salchicha) de pelo duro. La foto es de cuando llegó a nosotros con unos tres meses, ahora tiene seis años.Como ya conté en la entrada dedicada a mis mastines, "Adiós, mastines, adiós", Pizca llegó a casa para superar pérdidas, de anteriores perros, tanto para nosotros como para nuestra mastina, Bola. También hablé de ella y puse un minivídeo en una entrada llamada "Fin de semana blanco".

Queríamos tener un perro que pudiese estar la mayor parte del tiempo dentro de casa, no como los mastines, y que fuese rústico para disfrutar de nuestras caminatas campestres. Pizca nos da todo eso y mucho más, con ella el aburrimiento no existe.

Aunque su pelo debería ser duro para meterse entre las zarzas sin quedarse enganchada, pues los cazadores usan a esta raza como perro de matorral, la verdad es que no es así y entre sus lanas trae del campo toda clase de palitos, semillas y "arrancamoños" varios, como un muestrario de las plantas del lugar que utilizan a los animales para la dispersión de sus semillas (zoocoria).

Como pasa muchas horas en el exterior, tanto en el jardín como en nuestros paseos, sin importarle empaparse en los charcos y en la nieve, incluso disfrutando de ello, le dejamos el pelo largo durante el invierno, pero se lo cortamos en cuanto llega la primavera. Parece otro perro, hasta el color es diferente, al verse la capa de pelo más interna.Pizca no cambia nunca el pelo de manera natural, pues es de crecimiento continuo, por eso es obligado el paso por la peluquería. La gran ventaja es que así no mancha la casa con sus pelillos caídos.

Y una vez terminadas las presentaciones paso al tema que da título a esta entrada. Sobre el comportamiento de perros y lobos, y lo que Pizca nos enseña.



Perros y lobos son la misma especie


Gracias a la moderna ciencia que estudia el ADN de los seres vivos se están describiendo nuevas especies animales a partir de poblaciones que suponíamos que eran una sola, aunque externamente apenas si seamos capaces de diferenciarlas. Cualquier naturalista con una mínima afición a los anfibios y reptiles seguro que sabe de qué le hablo. Esa ciencia, cada poco tiempo nos recuerda que el hombre y los primates superiores compartimos la mayor parte de nuestro genoma. Pues bien, esos mismos análisis genéticos nos dicen que perro y lobos son la misma especie: Canis lupus. Ni siquiera está claro que los perros sean una subespecie con el significado que se le da a esa palabra en otros grupos animales. No existe pues la especie Canis familiaris, sino que sería, como mucho, la subespecie Canis lupus familiaris.


Desde luego, quien ve a un chihuahua puede tener sus dudas de que se trate de un lobo, pero no menos que si vemos el mismo perrillo al lado de un San Bernardo. Y esas dudas quedan mucho más disipadas cuando vemos un perro de raza nórdica, como el Alaskan Malamute al lado de un lobo, tan parecidos que en más de una película nos lo intentan colar como tal.


A continuación intentaré explicar dos comportamientos de Pizca y su relación con el comportamiento lobuno. Quedan mucho más, pero tendré que conseguir nuevas fotos y vídeos.




La sumisión o la conducta de cachorro.


Todos los que tratamos con perros estamos acostumbrados a ver la postura de cachorrillo que adoptan nuestras mascotas, no solo cuando tienen unos pocos meses, sino en muchas ocasiones a lo largo de su vida.Panza arriba, con el cuello bien estirado y las patas abiertas nos dejan ver su vientre, que los cachorros tienen además sin pelo. En casos extremos de nerviosismo incluso dejan caer unas gotas de orina sobre su barriga. Es una señal de sumisión total que permite al perro (o humano) dominante asegurarse de que se trata de un cachorro con su olor característico y que no supone ninguna amenaza. De conducta de cahorrro ese acto ha pasado a ser un comportamiento de individuo dominado ante su superior.

Pegar a un cachorro que se orina, preso del nerviosismo, cuando llegamos a casa, solo empeora la situación. Lo mejor es no hacerle caso, ignorarle y esperar a que se calme, para así "decirle" que no necesita someterse hasta ese nivel.

En la foto siguiente Bola, la mastina dominante, olfatea y lame el vientre que le ofrece Pizca.La domesticación del lobo para dar lugar al perro se realizó a base de seleccionar artificialmente caracteres infantiles. Esto es muy evidente en algunas de las razas por su pequeño tamaño, sus grandes ojos y la cabeza chata y redondeada, pero más aún por su comportamiento respecto a nosotros, los humanos, a los que durante toda la vida consideran (o deben considerar) como líderes de la manada y procuradores de alimento.

Otro de los comportamientos típicos de perros respecto a sus amos, es que al recibirlos después de una ausencia, intentan lamerles las comisuras de la boca. Este acto es similar al de los cachorros de lobo (y otros cánidos) por el cual obtienen el alimento que sus padres. Los lametones en las comisuras de la boca provocan la regurgitación del alimento que sus padres traen en el estómago.

Un perro que nos intenta lamer la boca nos está diciendo que para él somos como sus padres, los líderes de la manada, aunque ese acto haya perdido el sentido de pedir comida que tenía originalmente. Por pura higiene no recomiendo dejarse chupar la boca, como no recomendaría oler el trasero a un perro para saludarle, pero no está mal dejarse lamer un poco a un lado de la cara para demostrarles que aceptamos esa situación.

No hay mejor regalo para el dueño de un perro de una raza poderosa, como el mastín, que esa demostración de sumisión por parte de un animal de casi 100 kilos de peso, que nos podría destrozar la cara si él quisiese.


Matar a la presa, ... de trapo.

Los perros son animales cazadores, aunque unas razas lo sean más que otras. El desarrollo de los instintos de caza dependerán también de la educación que sus amos les ofrezcan. Pero incluso en los perros menos cazadores, como Pizca a pesar de su raza, en el juego nos mostrarán las pautas de un depredador.

Pizca, y cualquier perro que corra a por un muñeco de trapo, una cuerda de nudos o una botella de plástico, lo morderá por el sitio equivalente al cuello y lo sacudirá como si fuese una rata o un conejo al que quiere partir la columna vertebral. Es la forma en que un cánido salvaje mata con rapidez a las pequeñas presas. Nada de ahogamientos o desangrado, un golpe seco termina con la agonía de su presa de la manera más rápida y eficiente.

Previamente, si el juguete-presa, es lo bastante grande, habrá una "inmovilización" poniendo su cuerpo encima hasta que le haya hecho un buen apresamiento con la boca.En un cánido silvestre esa es la culminación del acto de caza, posiblemente después de muchos otros intentos fallidos y ese será el inicio de otra fase, la de calmar el hambre. Pero en un perro casero no hay decepcionantes lances de caza fallidos, ni hay agotamiento ni hambre, hay un exceso de energía que se transforma en ganas de jugar y repetirá el "lance de caza" tantas veces como su dueño quiera entretenerse en arrojarle el juguete.

En su libro "Etología del lobo y del perro" David Nieto Maceín da la que para mi gusto es la mejor explicación de los destrozos que los lobos hacen cuando entran en un corral de ovejas. Como cuenta este autor, para que un lobo cace a un ungulado salvaje del tamaño de una oveja, como un corzo, tiene que hacer muchos intentos previos, persecuciones, lances fallidos y superar la defensa que la presa hace de su vida. Eso agota su umbral de energía para la caza y una vez conseguida la pieza, solo queda comerla. Pero en un corral de ovejas la caza está ahí, fácil, sin carreras, sin agotamientos, sin defensa y sin fallos. Los lobos matan con su energía aún intacta y, como el perrillo que va a por el juguete una y otra vez y lo sacude para matarlo, el lobo ataca, mata o hiere a cuanto animal se le pone por delante.

En el siguiente vídeo espero que quede explicado como Pizca me muestra una parte del lobo que lleva dentro, del lobo bueno, naturalmente.















domingo, 20 de diciembre de 2009

Adiós, mastines, adiós.

El pasado viernes murió mi tercera y última mastín, una perra a la que llamamos Bola en honor a la Bola del Mundo. Esta es una de las más conocidas montañas del Sistema Central que forma parte del horizonte de nuestro entorno. La de abajo es una foto reciente, con sus casi diez años de edad, bastante para ser un mastín, pero nunca suficiente para nosotros.Con ella ponemos fin a la saga de mastines que han marcado nuestras vidas desde que nos vinimos a vivir al campo. Al primero, que llamamos Bolo porque nació en Toledo y también quisimos ligarle al mismo monte, lo tuvimos que sacrificar con solo un año de edad. Padecía una enfermedad congénita que hacía que las articulaciones de sus patas no soportasen su peso. De nada sirvieron los variados (y caros) tratamientos, no era capaz de dar dos pasos sin caer estrepitosamente al suelo, apenas comía y su vida era una agonía.

Tras Bolo, y no sin bastantes dudas, decidimos lanzarnos a tener una pareja e incluso plantearnos la posibilidad de criar. Previamente yo había colaborado en los proyectos que Jesús Garzón inició en Montfragüe intentando que la cultura del mastín, igual que la trashumancia, volviese a las tierras extremeñas. Entonces yo no podía tener perros, pero me sentí feliz de compartir aquellas ideas con Suso, su hermana Paloma y su cuñado, Nacho Doadrio, ligando conservación, cultura y amor a los perros. Algún día lo comentaré en otra entrada.
En mi coche viajaron mastines con destino a exposiciones, para ser cruzados con ejemplares leoneses o para ser repartidos por nuestra geografía. Ahora, por fin, tenía la oportunidad de participar con mis propios perros. Oportunidad que pronto se truncó y a la que la muerte de Bola pone su punto final.
Así llegaron a casa primero Mali y después Bola, con un par de meses de diferencia. Mi hija creció a la vez que estos inmensos peluches vivos. Cariñosos y pacientes con sus juegos hasta el infinito. Si no fuese porque ella también ha sido de lo más contenida, habría tenido que cuidar para que no fuese la niña la que hiciese daño a los cachorrotes. Igual soportaban que se montase encima o que les fuese llenando la boca de palitos. Ellos se dejaban hacer y eran felices de compartir los juegos de la pequeña de la casa, no por edad, pero sí por tamaño, ya que en poco tiempo ellos fueron más grandes que ninguno de nosotros.
Le llamamos Mali por la Maliciosa, la montaña en cuyas faldas vivimos. Mali fue un perro bastante impresionante. Cuando nos hicieron la foto que muestro abajo tenía un año de edad recién cumplido y pesaba unos 80 Kg. Con tres años, que es la edad a la que esta raza alcanza el máximo desarrollo, pesaba más de 100 y no puede decirse que fuera un perro obeso. Era fuerte y ágil, se movía muy bien en el campo y de un largo paseo volvía tan fresco como cuando habíamos salido. Esa es una de las características que debe tener un mastín para hacer los muchos kilómetros que supone la trashumancia: andar durante el día y, por la noche, tener fuerzas para defender a las ovejas del ataque de los lobos.Con motivo de una exposición le tuve que fotografiar con una antigua carlanca, esos collares de pinchos que evitaban que los lobos y otros perros mordiesen al mastín en el cuello. Le quedaba pequeña por más de 15 centímetros. Los viejos mastines, los mastines de campo, ni en sueños alcanzaban esos tamaños. Y eso, si no se le pone algún tipo de freno, puede ser la perdición de la raza o la escisión en dos tipos de perros completamente diferentes: por un lado los perros de lujo con su pedigree, quizás guardianes en fincas pero nunca para marchar por el campo, y por otro los perros de trabajo con el ganado, más ligeros y ágiles, necesarios también hoy en día para hacer posible la convivencia de la ganadería extensiva y el lobo, los verdaderos mastines. Mali era un prototipo del carácter de la raza, tranquilo pero alerta con los extraños, nunca hacía ni siquiera intención de morder, pero imponía con su tamaño y la potencia de su grave ladrido, las pocas veces que ladraba. Excepto con Bola, ignoraba a los demás perros cuando nos cruzábamos con ellos en nuestros paseos, no tanto si alguno se acercaba a la puerta de casa.

Era muy obediente, tuve que trabajar con él desde muy pequeño para que lo fuese. Sabía que si no lo controlaba en ese momento no iba a poder contenerlo más adelante. Pero en su relación conmigo no era el típico servilismo que suele caracterizar la relación perro-amo. Los mastines, como Konrad Lorenz explicaba en sus libros hablando sobre los perros nórdicos, son animales mansos, pero independientes. Su relación, no se parece a la típica parternofilial que tienen otras razas, sino de compañerismo y mutuo respeto. A mi entender, la manera más noble de relacionarse con un animal. Esa característica les hace también ser excelentes perros de guarda, pues no sufren, como otras razas, el alejamiento del amo durante periodos largos de tiempo. Si además se tienen al menos dos, el problema deja de existir.

Mali murió en mis brazos unos meses después de cumplir los tres años, se lo llevó una torsión de estómago. La tendencia a este percance es otro defecto hereditario característico de las razas de gran tamaño y pechos profundos, que se ha trasmitido en el pedigree de muchos de nuestros molosos. En apenas un cuarto de hora desde que descubrí los síntomas al llegar a casa, se desplomó, cinco minutos antes de que llegase la veterinaria preparada para entubarle. Pocos poseedores de perros saben lo que es esto, pero los amos de mastines lo conocen sobradamente. Si tenéis perros, por favor, enteraros buscando en la red lo que es, como evitarlo y como reconocer los síntomas para llevarlos inmediatamente a urgencias.

Es muy posible que también eso matase a Bola, ya que previamente había vomitado gran cantidad de babas y tenía el vientre hinchado, aunque no se dieron ninguno de los elementos de riesgo, no había comido justo antes, ni hecho ejercicio, quizás bebió agua fría del estanque, pero dudo que en grandes cantidades, pues había comido hacía muchas horas.
La foto superior muestra a Bola cuando tenía un año de edad. Fue cuando quedó tercera en su primera presentación a una exposición canina, monográfica de mastines y nacional. En la segunda ocasión, en una dedicada a razas españolas quedó cuarta. El experto juez, que tenía la costumbre de emitir sus juicios por los altavoces para ser más didáctico, dijo que tenía la nariz levantada, pero la puso como ejemplo de buen andar. Magnífico ojo clínico, porque un par de meses después, cuando fui a hacerle la radiografía obligatoria para poderla usar en programas de cría, le diagnosticaron displasia grave de cadera. Allí terminaron mis ilusiones de criar, pues sería una irresponsabilidad traer al mundo más mastines con defectos congénitos. Por esta razón decidimos esterilizarla, lo que todos los propietarios de perras que no deseen criar deberían hacer para ahorrarse problemas, para ellos y para los animales. Tres años convivieron Mali y Bola y yo siempre he dicho que si bien Mali era mi perro, Bola pertenecía a Mali, pues a él le había entregado su corazón. Bola también era obediente y además extraordinariamente sensible, tanto que una regañina la dejaba verdaderamente triste. Mientras Mali me seguía a mi y me provocaba para jugar, Bola lo hacía con Mali. Por esa razón, cuando Mali murió ella cayó en una verdadera depresión, algo que nunca hubiera pensado en un perro, pero que es absolutamente cierto. Dejó de comer, de jugar y de correr. Malvivió durante unos nueve meses, hasta que decidimos poner otro perro en nuestras vidas, Pizca, la teckel, siete kilos de alegría, capaz como nadie se sacar a cualquiera una sonrisa y la mejor terapeuta del mundo para la felicidad de Bola.Otra enfermedad, también de origen genético y propia de razas de gran tamaño, una deficiencia de hormona tiroidea, vino a deteriorar aún más su ya problemática vida por los dolores de la displasia. Afortunadamente, nuestra veterinaria, Elena Iglesias de la Clínica Veterinaria Del Valle, identificó los síntomas rápidamente (somnolencia continua, pérdida de pelo en el dorso y permanencia excesiva en el sol, incluso en pleno verano) y pudo ponerla en tratamiento. Pronto conseguimos su recuperación, aunque quedó condenada a tomar de por vida hormonas sintéticas, aparte del medicamento protector para las articulaciones.Por su propia fisiología y problemas al andar, Bola fue una perra muy tranquila, nada juguetona, pero cariñosa al máximo. Su cielo era ponerte la cabeza sobre las rodillas y que te pasases el tiempo masajeando sus abundantes pliegues de piel. Si parabas te daba con su pataza para que lo siguieses haciendo.

Ha dejado en el jardín y en nosotros un vacío tan grande y tan negro como ella.

sábado, 22 de agosto de 2009

Estanque, carpas koi, urracas y pienso de gatos

Hace unos días os hablaba de la jardinera de mentas donde acudían gran número de abejas y avispas polinizadoras. Se trata en realidad del filtro verde que recicla el agua de un pequeño estanque.
Es un estanque de apenas 1.000 litros en cuyo interior hay una bomba de agua encerrada en una caja de plástico con diversos materiales que hacen de prefiltro. El agua sube por una tubería hasta el fondo de la media cuba que por todo sustrato tiene lava volcánica.
De los productos filtrados se alimenta una abundante mata de plantas acuáticas, lirios y mentas principalmente. El desagüe de la cuba, cerca de su superficie, cae por una tubería hasta la bomba de agua, que tiene retriado el pistón de bombeo y es un simple adorno.
En el estanque viven solo estos tres peces, dos carpas y un carpín. Más que de sobra para este pequeño estanque, sobre todo teniendo en cuenta que el más grande pasa de medio metro de longitud. ¡Ah! se me olvidaba, este año ha sobrevivido un alevín que ya tendrá más de 6 cm. Todos los años hacen puestas, pero no dejan sobrevivir a ningún huevo o alevín, ya que no tenía mucha vegetación acuática. Este año sí he dejado crecer Ceratophylum para los estanques del amigo Héctor y ese espavilado ha aprovechado la oportunidad.
Pero ¿a qué viene esa urraca de la primera foto? pues con esa inteligente mirada no puede pensar en nada bueno. Aquí la vemos en plena acción.
Está pescando gránulos del pienso que le doy de comer a los peces.
Ya comenté en otro sitio que una urraca aprendió a robar la comida de los mastines y, como los gránulos eran demasiado grandes y duros, los dejaba flotar en el estanque hasta que se ablandaban y entonces se los comía. Esto dejó de funcionarle cuando los peces crecieron y se comían también el pienso de los perros, pero ahora tienen su venganza con esta ladronzuela.
Creo que merece la pena mencionar que el pienso que doy a los peces no es específico para ellos sino para gatos. Tiene la misma composición y cuesta como diez veces menos. A todos les encanta: a los peces, a las urracas y a mis perras (como golosina). La téckel, por un par de gránulos, salta, da vueltas tumbada, se sienta y hace casi números de circo. Sin embargo, no es bueno abusar pues el pienso para gatos es demasiado proteico para los perros, justo lo que las carpas kois necesitan.
El estanque, el filtro y el pienso se salen de los cánones comerciales, pero funcionan a la perfección. Por lo único que hay que pasar por el aro es por adquirir una buena bomba de agua, esta lleva ocho años funcionando unos ocho meses al año. En pleno invierno detengo el filtro. Pero esos detalles, si os interesan, formarán parte de otras historias.


domingo, 14 de diciembre de 2008

Fin de semana blanco

No recuerdo ningún día de nieves tan tempranas en los diez años que llevo viviendo aquí.


Normalmente estas nevadas de más de 20 cm de espesor se presentan a finales de diciembre o principios de enero, pero este año se han adelantado.


A la tamizada luz de la tarde del sábado los árboles y las casas parecen dibujos hechos a plumilla.
Los arbustos y árboles de hoja perenne del jardín se curvan al cargarse de nieve. En el madroño destacan con su color los frutos anaranjados que ya están comiéndose los pájaros.



Bola, mi perra mastina, se pasea cansina lo mínimo imprescindible para hacer sus necesidades y saludarnos cuando salimos al jardín. No así Pizca, la teckel, que salta y se desliza empapándose y llenándose de nieve los pelos del vientre. Luego hay que quitarlselo con el cepillo de alambres y el secador de pelo para que no se enfríe y nos empape la casa.

Y este es el resultado después de un rato de diversión: