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lunes, 26 de julio de 2021

Efémeras. El misterio de los "bichos" pegados a la pared de casa.

Una de las preguntas que, como biólogo y naturalista, me suele hacer la gente que me conoce personalmente o a través de las redes sociales es: ¿Qué es este bicho que me he encontrado en la pared de casa?

Afortunadamente la respuesta es sencilla. No se trata de un "bicho" o insecto propiamente dicho, sino una exuvia, es decir, la piel de un insecto, que ha mudado. 
En este caso se trata de la exuvia de una efémera, pequeño insecto con un cierto parecido a los mosquitos, por el tamaño y  forma de vida, pero muy alejado de estos en el árbol de la evolución.
Las efémeras, del orden de los efemerópteros, son unos de los más primitivos insectos alados, seguramente incluso más que las libélulas que siempre se ponen como ejemplo de insectos que volaron en el periodo geológico del Carbonífero, mucho antes de que los dinosaurios aparecieran en la Tierra y cuando los primeros anfibios empezaban a colonizarla. Como las libélulas, en ese mundo en el que al parecer había más proporción de oxígeno en el aire y los insectos podían crecer más que los actuales, la efémera fósil más grande que se ha encontrado tenía nada menos que 45 cm de envergadura, frente a los apenas 2-3 cm de las actuales. 




Su primera etapa en la vida, como los anfibios y las propias libélulas, transcurre en el agua. De hecho, pueden pasar meses en el líquido elemento hasta que alcanzan el desarrollo completo y salen al aire. Presentan, además, un curioso fenómeno único entre los insectos: el que como animal alado tengan dos procesos de muda. Todos los demás insectos, sean de metamorfosis completa (como los escarabajos y mariposas) o simple (como saltamontes y chinches), una vez que alcanzan la fase alada ya no crecen ni mudan más y son ejemplares reproductores. Sin embargo, los efemerópteros salen del agua mudando la piel como forma alada, pero no siendo ejemplares reproductores (a  los que entomólogos llaman imago). Entonces, dan un corto vuelo, se posan en una planta, roca o en la pared de una vivienda si llegan atraídos por la luz, y en uno o dos días o incluso en apenas unas horas, vuelven a mudar. Esta vez sí, como imagos capaces de reproducirse. Ese es el proceso que se ve en las fotografías de esta entrada.
Atrás queda esa vieja piel o exuvia que tanto llama la atención a la gente cuando los ven en las paredes o techos de sus casas.

Los alados sexuados vuelan entonces en busca de pareja, para ello los machos suelen tener los ojos más grandes. Al juntarse en determinadas zonas llegan a formar grandes enjambres, habitualmente cerca de los ríos o lagunas, siendo muchas veces confundidos con nubes de mosquitos. Nada debemos temer de ellas, pues por no tener no tienen ni órganos para comer, mucho menos picar, ya que en muy poco tiempo, a veces horas desde que salieron del agua, mueren. Esa es la razón de su nombre, efémeras, que viene de efímera, por lo corto de su vida alada, aunque en la fase acuática hayan podido vivir más de un año. Pero eso los antiguos científicos que le dieron nombre no lo sabían.
Las efémeras son imitadas por los pescadores para hacer sus "moscas", que fabrican con hilos de colores y plumas atadas al anzuelo. Son típicas para la pesca de la trucha, una de las formas de pescar que más pericia, paciencia y conocimientos necesita. Se trata de hacer creer a los peces que el anzuelo es una hembra de efémera en el momento de acercarse al agua para hacer la puesta.
Las hembras fecundadas de efémera vuelan a ras de agua, introducen su abdomen para poner los huevos en ella y, la mayoría de las veces mueren de agotamiento cayendo al río. Los peces están por tanto muy acostumbrados a cazarlas y son así engañados por los pescadores.

Las ninfas o náyades, es decir las fases juveniles acuáticas, tienen el cuerpo y la cabeza muy parecido a los adultos, pero su abdomen está festoneado por pares de penachos branquiales que pueden agitar para hacer circular el agua a su alrededor.
Hay especies de aguas rápidas, aplanadas y adaptadas a soportar las fuertes corrientes sobre o debajo de las piedras de los ríos. Pero otras, como la de la foto, habitan en aguas quietas y tienen más libertad de movimientos y natación.
Las ninfas suelen alimentarse de detritos y vegetales, aunque no faltan especies que incluyen pequeños animales en su dieta. A su vez, ellas son presa habitual de náyades de libélula, larvas de escarabajos, ninfas de chinches acuáticas y plecópteros, de peces y de anfibios. Los adultos, igualmente, son alimento de numerosísimos animales insectívoros: peces, como ya hemos visto, aves como los vencejos, golondrinas, aviones y limícolos, así como anfibios en fase terrestre, lagartijas, arañas y otros pequeños animales depredadores.

El misterio de esos raros "bichos" pegados a las paredes, queda así desvelado y nos ha llevado al conocimiento de un fascinante grupo de insectos. 

lunes, 18 de mayo de 2020

Noche de emergencia... de la libélula azul

La noche del 7 y del 8 de este lluvioso mes de mayo emergieron del agua del estanque en el jardín unas cuantas libélulas Anax imperator. Esta especie, y no es la única, suele salir del agua durante la noche, con lo que está más o menos a salvo de los depredadores diurnos, especialmente las aves. También suelen coincidir que en unas pocas noches salen muchos ejemplares, no sé cómo se coordinarán, supongo que influirá el cambio de temperatura de un día soleado tras varios de lluvia y fresco, y no sé si será casualidad que coincidiese también con una noche de luna llena, habrá que comprobarlo.
El día anterior había visto una exuvia en una de las hojas de las plantas acuáticas sobre la superficie del agua, por lo que estuve atento saliendo cada 15 minutos tras anochecer, primero para ver si veía alguna salir y luego, una vez comprobado, para hacer el seguimiento.
Algún éxito y algún fracaso ha habido, con alguna poco colaboradora, pero por fin pude reunir unas cuantas fotos del proceso. Las pongo a continuación y después os cuento una curiosa historia.
Ninfa (náyade) saliendo del agua

Náyade trepando por la hoja.


Tras rasgar el dorso la nueva libélula va saliendo del la exuvia.
La libélula se agarra a la exuvia y cambia de posición



Empieza a extender las alas

Así es como queda la exuvia y la encontramos a la mañana siguiente

Y aquí está el ejemplar a primera hora de la mañana, tomando el sol para secar su alas. Apenas me acerqué salió volando y no pude hacer mejor foto. No necesariamente es el mismo, ya que fueron varias las que salieron.
La anécdota a la que hacía referencia es que tras pasarme más de dos horas entrando y saliendo para hacer las fotos anteriores, a la mañana siguiente, mi mujer me llamó para que fuese corriendo al salón... ¡En las cortinas había una preciosa libélula! 
La saqué inmediatamente, pues estaba chocándose contra la ventana... Pero además, cual fue mi sorpresa cuando vi que ¡en el suelo había una exuvia!
¡Después de haber estado entrando y saliendo al jardín durante tres horas nocturnas, resulta que había tenido el mismo fenómeno a la vista y en el salón de mi casa!
Hay dos posibilidades, no sé cual es más rara de las dos:
La primera, que una ninfa saliese del estanque y recorriese unos 15 metros, incluyendo subir unas escaleras, entrase en la casa por la terraza, si es que me había dejado la puerta abierta en algún momento.
Y la segunda, que creo que es la cierta, que mientras estaba tumbado en la orilla del estanque fotografiando a la libélula emergente, otra se me hubiese subido encima y, sin darme cuenta, la trasladase hasta el salón de casa.

A continuación pongo dos enlaces a otras entradas donde hablé de esta especie. En la primera hablo de generalidades de estas grandes libélulas y se me ve, con más pelo que ahora, haciendo fotos en la misma postura y lugar en la que se me pudo subir la polizón.
https://notasdecampoyjardin.blogspot.com/2009/06/la-gran-libelula.html

En esta otra hablo de las mal llamadas larvas, en realidad ninfas acuáticas y su capacidad depredadora:
https://notasdecampoyjardin.blogspot.com/2011/07/la-muerte-en-las-profundidades-del.html