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jueves, 12 de agosto de 2021

Las chinches del jaguarzo blanco en el jardín (2): Corizus hyoscyami.

Lsegunda especie que habita de manera habitual sobre el jaguarzo blanco del jardín, Halimium atriplicifolium, es una chinche más grande que la mostrada en la entrada anterior, pero no tanto como otras chinches parecidas. Se trata de la llamada comúnmente chinche de la canela, en científico: Corizus hyoscyami.
Se parece mucho a los heterópteros de la familia Lygaeidae y Pyrrhocoridae, entre las que se encuentran los conocidos zapateros, ya que por su diseño y color nos recuerda a los escudos africanos, como ya vimos en otra entrada, pero pertenece a la Rhopalidae. Este fenómeno, que varias especies no demasiado emparentadas tengan una coloración llamativa y semejante, se denomina mimetismo mulleriano. Generalmente se da cuando todas ellas tienen, en mayor o menor medida, mal sabor o cierto grado de toxicidad. Son muchas las chinches que toman sustancias tóxicas de las plantas de las que se nutren, acumulándolas en su cuerpo y utilizándolas en su propia defensa. Ocurre a menudo que entre las tóxicas hay algunas inocuas, como pasa con las moscas que imitan a las avispas, un ser no venenoso imita a otro que sí lo es para protegerse, entonces hablaríamos de mimetismo batesiano. De ello traté en ESTA OTRA ENTRADA.
Cópula de Corizus hyoscyami sobre las cápsulas de semillas de Halimium. 
Cópula de Corizus hyoscyami sobre una hoja de Halimium.

El nombre científico de la protagonista de hoy proviene de su típica planta nutricia, el beleño negro, Hyoscyamus niger, pero Corizus hyoscyami es lo que los entomólogos llaman una especie polífaga, es decir, que se alimenta de diferentes plantas, aunque como ocurría con Gnapsocoris, tiene preferencia por las que tienen tallos pilosos. En mi jardín así ha sucedido y la he fotografiado sobre jaguarzo y, en menor medida y solamente los adultos, sobre las cápsulas de semillas de las malvas reales,
Alcea rosea, que también tienen mucha pilosidad y las tengo justo al lado de los jaguarzos. Más raramente las veo en otras plantas del entorno a las que llegan volando, pero no parecen ser sus plantas nutricias. De hecho, sólo he visto ninfas sobre el jaguarzo y preferentemente en los capullos y cápsulas de semillas. Son muchos los insectos que se alimentan picando sobre las plantas y atacan con preferencia los capullos de las flores o los frutos donde se están formando las semillas, ya que la planta lleva hasta allí savia cargada de sus más preciados nutrientes.
Corizus hyoscyami en capullo de malva real.
En las fotos se pueden ver ninfas y fases del adulto desde que emerge de la exuvia hasta que se va endureciendo y coloreando su cutícula. Los adultos de tonos amarillentos son inmaduros ya que cuando he observado cópulas siempre era entre ejemplares de colores intensos. He podido hacer seguimiento de ejemplares de color claro que estaban siempre en el mismo lugar de la misma planta y pasan más de dos semanas con el color pardo amarillento. Son capaces de volar, pero realmente no se mueven mucho hasta que no llega el momento de la reproducción y tienen color rojo.
Ninfa de Corizus hyoscyami posiblemente en su última fase.
Corizus hyoscyami, ejemplar adulto recién emergido de su última exuvia ninfal.

Corizus tiene una sola generación anual, lo que se llama especie univoltina, y pasan el invierno como adultos enterrados entre la hojarasca del suelo, para activarse en primavera listas las hembras para hacer las puestas, ya que las cópulas se realizan en pleno verano.  

Edito para añadir la foto de una puesta el 23 de julio del 2025.

Por último incluyo imagen de una de las numerosas abejas que acuden a las flores del Halimium, bien cargada de polen y un detalle de la flor para mostrar su belleza.

Todas las entradas sobre las chinches del jaguarzo blanco  AQUÍ

miércoles, 7 de julio de 2021

Una cuadrícula para Biodiversidad Virtual: Villarta de San Juan, Ciudad Real.

Este año el proyecto estrella de Biodiversidad Virtual es rellenar cuantas cuadrículas podamos del mapa entre las que aún quedan sin citas. Me di cuenta de que el pueblo de la familia de mi mujer está justo en una de esas cuadrículas y, aunque en ella tengo subidas fotos de unas cuantas aves acuáticas, no hay imágenes de invertebrados, que es lo que usan de referencia. 
Así, aprovechando que íbamos a pasar por allí una vez que todos estamos vacunados y después de haber pasado más de año y medio sin ver a la familia por culpa de la pandemia, he tenido la ocasión para hacer algunas fotos de bichos y rellenar la cuadrícula en cuestión.
Voy poniendo las fotos y los comentarios. No tengo todas identificadas, así que iré editando y añadiendo datos a medida que lo consiga, gracias a los expertos de Biodiversidad Virtual y grupos especializados en Facebook.
Trichodes flavocinctus. Esta especie no la había visto antes. Aunque se distribuye también por Madrid, no la tenía fotografiada.

Las cuadrículas vacías y la explicación del proyecto se pueden ver en ESTE ENLACE AL MAPA

La localidad en concreto es Villarta de San Juan, en Ciudad Real, atravesada por la autopista A-4 y el río Gigüela o Cigüela, que de cualquiera de las dos formas se puede encontrar en los mapas, y señalizaciones. Lo que no es con seguridad es el Guadiana, que es como figura erróneamente en el mapa base de BV. Pero independientemente de esos detalles, ese río lleva varios años seco, pues sus aguas son retenidas río arriba o desviadas, según convenga, haciendo de él un canal de conveniencia. 
Oxythyrea funesta es una especie muy abundante en esta época. Se suele ver en todo tipo de flores, pero especialmente en los cardos y el las zanahorias silvestres, como en este caso.

Una lástima, porque los años de lluvias abundantes, al paso por Villarta, se convertía en lugar de invernada y de cría de numerosas aves acuáticas, como puede verse en ESTA ENTRADA que hice en su momento. Curiosamente, algunos vecinos echan la culpa de su sequía a las Tablas de Daimiel, que dicen que se lleva sus aguas, y no a los abusivos regadíos de esta zona de secano. 
Hippodamia variegata, coccinélido tan abundante o más que las conocidas mariquitas de siete puntos 

Las fotos que muestro están hechas justamente al lado del cauce seco del río o en una carreterilla que circula entre barbechos, viñedos y otros cultivos. Es  muy triste ver como chopos y sauces de muchos años se están secando, algunos ya totalmente muertos y otros en un proceso que me temo es irrecuperable.
Tenebriónido del género Akis, puede ser A. genei o A. lusitanica, propios de esa zona, pero no se puede saber si no es mirando con lupa la microescultura de los élitros. Se encontraba en caminos y carreteras, incluso en las calles del pueblo. Es un auténtico barrendero del campo, pues se alimenta de materia orgánica en descomposición, especialmente pequeños animales muertos, incluyendo insectos.

Otro tenebriónido sin identificar, ni siquiera a nivel de género, encontrado en los mismo lugares que el anterior.

Stenopterus ater. Esta pequeña especie pertenece a la familia Cerambicidae, caracterizada por sus largas antenas arrosariadas. Puede verse estos días de verano en variadas flores, sobre todo en umbelíferas y similares, con conjuntos formados por muchas florecillas pequeñas. En este caso sobre cardo corredor, pero también abundante sobre las flores de zanahoria silvestre.
Las larvas se alimentan de la madera ya perjudicada de árboles, generalmente de hoja caduca, no coníferas. Para esta especie se suele dar como nutricias a Pistacia, Acacia, Carpinus, olmos, Prunus... Desde luego, madera muerta aquí no le falta. El ciclo vital puede durar uno o dos años según el clima presente en su amplia zona de distribución, que ocupa desde África hasta gran parte de la Europa mediterránea.

Dos especies diferentes de coleópteros de la familia Mordelidae, que parece ser complicada de determinar. Las larvas también se alimentan de madera muerta, pero los adultos son visitantes asiduos de las flores. Son de tamaño muy pequeño, pero sobre las flores blancas de zanahoria se descubren fácilmente. A veces varios de ellos agrupados.
Graphosoma semipunctatum, otra especie que tenía ganas de encontrar, que se diferencia de la más habitual Graphosoma italicum por los puntos en el pronoto, en lugar de la continuación de las rayas negras.

Carpocoris mediterraneus.
Pyrrhocoris apterus, chinche muy común, llamada a veces zapatero, que se caracteriza porque en su fase adulta no tienen desarrolladas las alas totalmente.
Scantius aegyptius, especie muy parecida a la anterior, algo menos abundante y cuyos adultos sí tienen alas desarrolladas. Hay que fijarse mucho para no confundirlas.
Prostemma guttula, curiosa chinche de la familia Navidae, que tampoco llega a desarrollar las alas en su fase adulta y que se alimenta de otras chinches.

Anacridium aegyptium, langosta egipcia que encontramos muerta al borde de la carretera, posiblemente atropellada.

Abeja de la familia Megalichidae Son abejas solitarias que se caracterizan porque transportan el polen al nido entre los pelillos de debajo del abdomen y no en los cestillos de las patas como otras abejas más conocidas. 

Abeja de la familia Halictidae, también por identificar.

Moscardón del género Sarcophaga, grupo que se alimenta especialmente de carne en putrefacción. Una de las especies más frecuentes es Sarcophaga carnaria, pero no puedo asegurar que lo sea. Estas moscas suelen ser de las primeras en localizar los cadáveres y ponen sobre ellos las larvas ya eclosionadas (ovoviviparismo), especialmente en zonas donde tienen fácil la entrada, como boca, fosas nasales y ojos.

Y dejo los insectos para poner otros grupos. 

Araña de la familia Thomisidae aún por identificar.  Se les llama arañas cangrejo por la disposición de las patas y forma de andar. Se sitúan en las flores esperando a sus presas, que generalmente son polinizadoras. Posiblemente sea Xysticus o Bassaniodes, según me indican en el grupo de Arañas de Facebook.

Caracol terrestre Theba pisana.

Y pasamos a los vertebrados.

Un galápago, Mauremys leprosa, encontrado muerto y recogido por un vecino. A saber la de ellos que habrán muerto por falta de agua. Triste dato para la galería de reptiles.

Donde antes había río, ahora hay conejos. 

Conejo común. Oryctolagus cuniculus. Foto muy mala, pero lo que llevaba era el objetivo macro. Vale para dejar constancia de su presencia y rellenar cuadrícula en la galería de mamíferos.

Por último, os animo a mirar el mapa de cuadrículas vacías y comprobar si alguna queda cerca de algún lugar que visitéis o tengáis pensado visitar. ¡Vamos a intentar rellenarlas! Aunque sea con especies que os parezcan muy comunes, como he mostrado, siempre puede haber sorpresas. 

martes, 29 de diciembre de 2020

Las hormigas de mi jardín (4). Aphaenogaster iberica.

¿Una hormiga cortadora de hojas en el jardín de casa? No, pero lo parecen por su aprovechamiento de los pétalos de flores caídos. Más adelante lo explico.

Habitan dos especies de Aphaenogaster, género perteneciente a la subfamilia Myrmicinae, en mi jardín, A. gibbosa y A. iberica. Son hormigas esbeltas, de color negro mate y fáciles de reconocer a simple vista, aunque distinguir las especies es más complicado. Como casi siempre, lo he conseguido gracias a los amigos de la Asociación Ibérica de Mirmecología.

Obrera de Aphaenogater iberica transportando una hoja.

Empezaré con Aphaenogaster iberica. La diferenciamos por sus pelos largos y relativamente abundantes, lo que le da un aspecto más mate que su congénere, y por tener las espinas del propodeo más largas. Las obreras son de tamaño muy similar entre sí, entre 4 y 5 mm. No se diferencian mayor ni soldados.

Respecto a su comportamiento, lo que más me ha llamado la atención en esta especie es el acarreo de pétalos de flores, su individualidad en el momento de buscar el alimento y su agresividad con los miembros de su misma especie. 

Flores de Halimium atriplicifolium en el jardín. Pueden verse los pétalos caídos en el suelo, que son aprovechados por las hormigas.
 
En el jardín tenemos varias plantas de una especie emparentada con las jaras: Halimium atriplicifolium, que se pasan la primavera y el verano ofreciéndonos sus bonitas flores amarillas. Poco duran, cuando hace calor se abren a primera hora de la mañana y son visitadas por numerosas especies polinizadoras, pero hacia el medio día los pétalos comienzan a caer creando en su entorno un pequeño manto amarillo.
Transporte de pétalo de Halimium.
Pues bien, al inicio de la tarde, cuando eso ocurre, las A. iberica salen de su hormiguero a recogerlos. En sus caminos de vuelta a la colonia, aunque sean más o menos coincidentes, no forman una fila como vemos en las Messor, cada una va por su lado. Y tampoco se ayudan en el trasporte, cada cual lleva su pétalo y si otra intenta cogerlo por el otro extremo, pronto desiste. 
Introducción del pétalo en el hormiguero. Parece ser el único momento en que colaboran varias obreras.

El buche de las obreras es pequeño, con poca capacidad para el almacenamiento de alimento y por lo tanto tienen que alimentar a las larvas directamente con la comida acarreada.

Esta especie es bastante carnívora, pero los pétalos son el alimento de las larvas. Cuando los pétalos se secan son desechados y bien arrugados los sacan para dejarlos alrededor de las salidas del hormiguero, junto con un variado muestrario de trozos de invertebrados de todo tipo: chinches, escarabajos, hormigas de otras especies, cochinillas…

Dos zonas del entorno del hormiguero mostrando la abundancia de pétalos secos y también insectos y otro tipo de restos. Las pequeñas hormigas rojizas muertas son Pheidole pallidula procedentes de un hormiguero cercano.

En varias ocasiones las he visto acarrear en solitario, o al menos intentarlo, insectos mucho más grandes que ellas mismas, como por ejemplo abejas. Pero también lombrices de las que al amanecer quedan expuestas al sol y comienzan a deshidratarse. 

Solitaria obrera de  Aphaenogater iberica intentando arrastrar una abeja muerta. Impresiona su fuerza.

Aunque si encuentran el insecto ya fragmentado no tienen inconveniente en llevárselo a trozos.
Fragmento de lo que parece ser una porción de antena de algún insecto, quizás una avispa.
Igualmente las he visto merodear y entrar en los nidos de las abejas Osmia del refugio de insectos antes de que estas lleguen a cerrarlos. No sé, pues en las fotos no se distingue bien, si atacan a las puestas, creo que no, que más bien se llevan parte del polen y néctar que tienen almacenado. 
Obrera saliendo de un nido aún abierto de abeja Osmia en el refugio de insectos.
Varias veces he visto peleas cerca de uno de los hormigueros, uno que tiene muy pocos ejemplares. Supongo que eran de diferentes hormigueros, pero realmente no me atrevería a asegurarlo, creo que es algo a estudiar. En cambio, en otra zona del jardín, hay un hormiguero muy próximo a uno de la otra especie y nunca las he visto luchar entre ellas, más bien se evitan. Es curioso, porque más cerca aún está el hormiguero de Messor bouvieri y tampoco he visto que tengan problemas con ellas. Pero a juzgar por los ejemplares muertos de Pheidole pallidula, que sacan del hormiguero junto a otros restos, parece que sí que atacan a  esa otra especie.

Peleas intraespecíficas de Aphaenogaster iberica. Pueden pasarse horas así, sujetando a su presa por el cuello o del peciolo, sin apenas moverse.

Aún no he visto aladas de esta especie en el jardín. Supongo que porque no es un fenómeno llamativo ya que no hay un verdadero vuelo nupcial, la hembra es fecundada en los alrededores del nido y vuelve al hormiguero de donde saldrá acompañada de un grupo de obreras para formar una nueva colonia. Las colonias son monoginas, no pueden convivir varias reinas en un mismo hormiguero.

Una aclaración antes de terminar: Las verdaderas hormigas cortadoras de hojas, que son sudamericanas, no se alimentan de las propias hojas, sino de los hongos que crecen sobre una masa que hacen con ellas en verdaderas cámaras de cultivo. 

En la próxima entrada sí mostraré aladas de la otra especie: Aphaenogaster gibbosa.


viernes, 9 de marzo de 2018

Otros refugios de insectos

Tras haber mostrado las observaciones y experiencias en el refugio de insectos de mi jardín bueno es echar un vistazo a lo que he podido ver en otras de estas instalaciones.
La primera de ellas, en la que también participé, es la del Jardín de Mariposas de Miraflores de la Sierra. Es una actividad que está en sus inicios, con poquísimo presupuesto y mano de obra totalmente voluntaria, con lo que no ha podido desarrollarse mucho a pesar de los esfuerzos de Teresa Ajenjo de Biodiversidad Virtual. El refugio se hizo aprovechando una estantería de nuestro amigo José Pascual, también de BV. Digo era porque primero un cierto vandalismo y después una tormenta lo desmontaron. Ya estamos preparando otro para esta próxima primavera. Espero que en estos próximos años vaya creciendo.
A pesar de todo y de instalarse con la estación bastante avanzada, la verdad es que los insectos lo utilizaron:
En esta primera foto se puede ver que las abejas Osmia han sellado uno de los orificos en los troncos, luego hubo alguno más.

Y en el hueco de uno de los ladrillos una avispa alfarera ha hecho su nido de barro. No sé la especie porque nunca la llegamos a ver.
En otro de los huecos fue una Mantis religiosa la que aprovechó el refugio para depositar la ooteca con sus huevecillos.

Entre la hojarasca, palitos y cortezas también criaron las tijeretas, las vimos salir cuando estábamos  reorganizando su interior. 
En la siguiente foto muestro la estructura del próximo montaje, hecho con maderas recicladas. Le faltan las baldas, la impermeabilización del tejado y, por supuesto, todos los elementos como troncos, cañas, ladrillos, etc. que pretendemos sean aportados por voluntarios, especialmente niños, para que así sean partícipes del proyecto.


Otros refugios, que me gustó mucho ver el verano pasado, fueron los situados en el Parque Natural de las Salinas de Santa Pola. Son instalaciones robustas y muy bien protegidas, con un texto explicativo. Creo que es magnífico este tipo de instalaciones en lugares de acceso a visitantes no solo por los insectos en sí, sino por su labor educativa, aunque por experiencias propias sabemos que tienen sus riesgos.
Tiene variados tamaños de agujeros en troncos y cañas, que en ese entorno son muy abundantes.
Claramente lo han utilizado las abejas, que ya han sellado algunos orificios, También se aprecia que algunos agujeros han sido picados, no sé si por algún otro insecto, ave o incluso roedor en busca de larvas.
Y entre las cañas, bien escondido, había un gran saltamontes, no llego a más con la identificación porque no quise molestarlo y en la foto no creo que se pueda identificar.
Y aunque no tengo foto, también habitaban en el refugio un par de orondas salamanquesas, Tarentola mauritanica.

Otro de los refugios interesantes, bien instalado y grande está, en la Reserva Ornitológica de Azuqueca de Henares. Esta es su página de facebook.
Aquí una foto cedida por Mar Mayoral otra amiga de BV.

Y a continuación otras fotos de Manolo Andrés-Moreno, que se ocupa de tan magnífico lugar y ofrece unas educativas y amenas charlas a los visitantes.