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lunes, 2 de noviembre de 2009

La chicharra montañera

Hace unos años, exactamente el 3 de octubre del 2004, en una excursión por la zona denominada La Barranca, en la Sierra de Guadarrama, observamos numerosas chicharras activas.Nos llamó la atención porque ya eran días frescos. Pero más nos sorprendió que algunas hembras estuviesen poniendo huevos ¿Donde? ¡En medio del asfalto! Era impresionante ver a estos ortópteros con su largo ovopositor intentando clavarlo entre las grietas del asfalto de una pista degradada que hay en la zona. No me pude explicar el asunto más que como una torpeza de los animales tanto por la dificultad por perforar tan duro suelo como por pararse en el medio del camino donde podían ser pisados o comidos por pájaros.

El asunto no daba más de sí, pero se me quedó en la memoria...
Ahora, en fechas parecidas, el 20 de septiembre de este año, hicimos una escapada con Barbadillo y esposa hasta los Siete Picos, también en la Sierra del Guadarrama. Un día similar, soleado pero fresco, y de nuevo nos encontramos con las mismas protagonistas.
Algunas chicharras se veían en las rocas cercanas a las cimas entre los siete picos. Y allí estaba de nuevo una de ellas, intentando poner huevos allí donde el suelo es más duro, donde solo una tenue capa de musgo, ahora reseco, cubría la pura roca granítica.
Esta chicharra pertenece a la especie Lluciapomaresius stalli (antes Steropleurus stali). Es un pariente de los saltamontes y langostas, es decir, un ortóptero, pero más cercano a los grillos, los Tetigónidos . Se diferencia este grupo por las largas antenas, los hay verdes y también pardos y negruzcos. En su alimentación, además de las hierbas, tienen una tendencia a comerse a otros insectos y son especialmente carroñeros.
Volviendo al tema de la puesta, no se trata de una torpeza animal, nunca suele serlo, evidentemente es un carácter de su biología. Al parecer estos animales ponen sus huevos en grietas y zonas muy expuestas sobre material muy duro, como lo era el asfalto y como lo es la superficie rocosa. Así es posible que pasen el invierno, soportando viento, frío y sol, cubiertos por nieves y hielos hasta que eclosionen en primavera..
Aunque hay especies próximas repartidas por toda la península, incluso al nivel del mar, ésta concretamente es propia de montaña, muy interesante desde el punto de vista taxonómico y biogeográfico. Igual que ocurre con otros animales y plantas con distribución restringida a las grandes altitudes. Ese mismo día vimos dos típicas especies montanas: los restos ya resecos de gencianas amarillas (Gentiana lutea) y lagartijas carpetanas (Iberolacerta cyreni) que tomaban el sol, dos especies con los mismos requerimientos ecológicos que acompañan a los montañeros en sus excursiones.

Para los más despistados señalaré que esta lagartija carpetana es la que antes conocíamos como lagartija serrana, Lacerta monticola, que ahora se ha dividido en varias especies distintas, habitantes de diferentes macizos montañosos, y se han agrupado en el género Iberolacerta.

sábado, 28 de febrero de 2009

Los líquenes. los troncos y los puntos cardinales

Montones de veces habremos leído eso de que en el campo sin brújula podemos saber donde está el Norte mirando los troncos de los árboles. En la zona Norte (en nuestro hemisferio, claro), al estar menos soleada, conserva más humedad y los líquenes y musgos crecen mejor. Esta afirmación está sometida a variaciones relacionadas con otras fuentes humedad y sombra, como puede ser un río, una pared de rocas o la simple orientación del valle o ladera donde nos encontremos.
La semana pasada, haciendo trabajos de jardín me fijé en los líquenes que hay en el tronco de uno de los olmos de mi jardín y me di cuenta de que cumplen la norma a la perfección.
En la foto de arriba se ve el lado norte del tronco con abundantes líquenes.
Aquí, el lado Sur con ninguno.
En el lado Este se ve alguna mancha, que llega desde el lado Norte.
El lado Oeste es más sombreado que el contrario porque tiene un muro cercano y la casa de los vecinos y también es más húmedo porque a un par de metros está el estanque. Esto es lo que se ve, manchas pequeñas y dispersas.
Este es el aspecto que tienen los líquenes vistos a la lupa (la altura del fotograma equivale a un centímetro). Creo que es del género Chaenotheca, pero si me he equivocado y alguien me pone en la pista correcta, se lo agradeceré.

martes, 6 de enero de 2009

Los Reyes en la Pedriza

Me refiero al día de Reyes, naturalmente. Un día bueno para salir a la Pedriza sin temer aglomeración aunque el sol se asome entre las nubes... a ratos.
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Los buitres sobrevelan las cumbres, a veces emparejados. Dentro de nada ya estarán liados con los inicios de la reproducción, como es típico de las rapaces de gran tamaño y ciclos reproductivos largos.

A ratos nos caen algunos copos de nieve aunque el viento arrastra las nubes en un momento y vuelve a lucir el sol. En este ambiente húmedo los líquenes se muestran en todo su esplendor.

En la base de las jaras el líquen Pseudevernia furfuracea destaca con su color casi plateado. Es el más frecuente en esta zona de la Sierra, muchas veces sobre las ramas de los pinos. Mirando muy, muy cerca, a la lupa, se ve así:
Por la tarde, ya en casa, se ha estropeado el día y copos de nieve caen suave pero persistentemente.