Nos llamó la atención porque ya eran días frescos. Pero más nos sorprendió que algunas hembras estuviesen poniendo huevos ¿Donde? ¡En medio del asfalto! Era impresionante ver a estos ortópteros con su largo ovopositor intentando clavarlo entre las grietas del asfalto de una pista degradada que hay en la zona. No me pude explicar el asunto más que como una torpeza de los animales tanto por la dificultad por perforar tan duro suelo como por pararse en el medio del camino donde podían ser pisados o comidos por pájaros.
Ahora, en fechas parecidas, el 20 de septiembre de este año, hicimos una escapada con Barbadillo y esposa hasta los Siete Picos, también en la Sierra del Guadarrama. Un día similar, soleado pero fresco, y de nuevo nos encontramos con las mismas protagonistas.Aunque hay especies próximas repartidas por toda la península, incluso al nivel del mar, ésta concretamente es propia de montaña, muy interesante desde el punto de vista taxonómico y biogeográfico. Igual que ocurre con otros animales y plantas con distribución restringida a las grandes altitudes. Ese mismo día vimos dos típicas especies montanas: los restos ya resecos de gencianas amarillas (Gentiana lutea) y lagartijas carpetanas (Iberolacerta cyreni) que tomaban el sol, dos especies con los mismos requerimientos ecológicos que acompañan a los montañeros en sus excursiones.

Para los más despistados señalaré que esta lagartija carpetana es la que antes conocíamos como lagartija serrana, Lacerta monticola, que ahora se ha dividido en varias especies distintas, habitantes de diferentes macizos montañosos, y se han agrupado en el género Iberolacerta.
Aquí, el lado Sur con ninguno.

Este es el aspecto que tienen los líquenes vistos a la lupa (la altura del fotograma equivale a un centímetro). Creo que es del género Chaenotheca, pero si me he equivocado y alguien me pone en la pista correcta, se lo agradeceré.

