lunes, 22 de febrero de 2021

Osmia cornuta, la abeja albañila.

Es una de las abejas más frecuentes en los agujeros de mis refugios de insectos y la que más temprano aparece en primavera. Ahora mismo, a mediados de febrero, en cuanto hace un poco de sol, pueden verse los machos recién emergidos del nido en que nacieron. Permanecen alrededor de los nidos y se pelean o intentan copular con otros machos, que la cosa no está del todo clara, mientras esperan a que salgan las hembras. Ellas lo harán unos días después, pues los nidos donde se desarrollaron como larvas están más profundos en los agujeros.

Cópula de Osmia cornuta. Pueden verse los cuernecillos de la hembra en la parte baja de la cabeza y los pelos blancos en la cara característicos de los machos.

Como en otras especies de himenópteros, de los huevos no fecundados salen ejemplares macho, haploides (un solo juego de cromosomas), mientras que de los fecundados, que son diploides, salen las hembras. Ellos son de talla bastante menor, tienen unos característicos pelos blancos en la frente y las antenas más largas. El nombre cornuta, se debe a que las hembras tienen un par de cuernecillos frontales, más abajo que las antenas.

Dos machos intentando copular o peleándose, no está claro en asunto.

Fueron unas de las abejas que primero observé en mi jardín, pues anidaron en los canales del policarbonato que había puesto a modo de doble ventana aislante en un balcón y que, a ser transparente, pude observar su comportamiento con comodidad. Hice estas entradas en 2009 donde se ve lo que hoy explico en fotos y vídeos.

Nidos hechos en el policarbonato.

Más tarde lo intenté en el refugio de insectos que hice, con unos surcos en madera y una cubierta de cristal para que se viesen mejor pero, si bien los exploraron y usaron como refugio, no llegaron a criar en ellos. Debo advertir que sobre el cristal había una placa de plástico opaca para evitar el exceso de luz, que solo retiraba para observar y hacer las fotos, aunque en el policarbonato no pareció importarles la luz.

Al empezar su actividad de recogida de polen en fechas muy tempranas, son excelentes polinizadoras de los árboles frutales que florecen en esas mismas fechas, como ciruelos, cerezos, almendros y otros, especialmente rosáceas. Así, lo de facilitar su cría en refugios de insectos no es sólo una buena idea educativa en parques y jardines, sino también económicamente rentable para huertos y grandes cultivos.

Las hembras utilizan agujeros ya existentes en troncos de árbol, madera de construcciones e incluso en muros de ladrillo si encuentran orificios de unos 8 a 10 mm de diámetro.

Celdillas con el "pan de abeja" y los huevos. Abajo en detalle.

La hembra va rellenando el fondo del agujero con polen y néctar que amasa juntos para formar lo que se ha llamado “pan de abeja”. El néctar lo transporta en el buche y el polen en la escopa, cepillo para recolectar que en esta familia (Megalichilidae) está debajo del abdomen y no en las patas traseras como en las abejas de la miel y otros Apidae. Para dejar el polen tiene que salir y volver a entrar en el nido marcha atrás, si el agujero es tan estrecho que no puede darse la vuelta en su interior. En el metacrilato no era necesario. Una vez que ha hecho suficiente acopio de alimento pone un huevo encima y cierra la celdilla con barro, para empezar una nueva. Pude ver que completaba dos al día.

Otras especies del mismo género, Osmia, tienen un comportamiento y biología muy similar, variando apenas el tamaño de los orificios, la preferencia de los materiales donde buscan anidar y lo que utilizan para hacer los tabiques y tapón final del agujero.. 

Osmia tricornis, otra de las especies que anida en el jardín. Más tardía, en el mes de mayo, libando y recogiendo polen en una flor de jaguarzo, Cistus albidus. Se aprecia muy bien el polen en la escopa ventral.

En los refugios de insectos grandes es más probable que acudan también especies parásitas que ataquen los nidos. Eso puede ser interesante de observar y para la biodiversidad, pero quizás sea mejor y más natural si en lugar de un solo refugio grande hacemos varios pequeños en diferentes lugares. Eso lo estoy practicando en la actualidad, jugando también con distintas orientaciones, lo que contaré en otras entradas.


martes, 2 de febrero de 2021

Las hormigas de mi jardín (y 10).Tetramorium sp. Y otras, que me quedan por estudiar.

Llego a las últimas hormigas que en estos pasados años he podido ver en el jardín, completando un total de once especies distintas. En esta entrada agrupo a tres de ellas debido a la escasez de material tengo, tanto de fotos como de acontecimientos observados. Me queda pues una buena tarea para esta próxima primavera y verano: intentar localizar sus nidos y fijarme en sus comportamientos.

Obreras de Tetramorium sp.

Comienzo con unas hormigas del género Tetramorium, que pertenece a la subfamilia Myrmicinae. Solamente una vez las he visto el jardín, a finales del pasado mes de junio, coincidiendo con el vuelo de los machos y “princesas”. La loseta de pizarra de donde salían fue invadida unos días después por las Tapinoma que mostré en la anterior entrada en plena mudanza. Poco más puedo contar, excepto datos bibliográficos.

Macho de Tetramorium sp. a punto de iniciar el vuelo nupcial.

Hembra alada de Tetramorium sp.

Son hormigas pequeñas, apenas un poco más de los 2 mm de longitud tienen las obreras. En este género hay tanto monoginias como poliginias y los hormigueros suelen ser bastante superficiales. Son omnívoras.

 

La segunda especie es del género Plagiolepis, con diferencia la más pequeña de las que habitan en el jardín y una de las más pequeñas de nuestra fauna y, en especial de la subfamilia Formicinae que suelen ser hormigas bastante más grandes. Estas obreras apenas si sobrepasan el milímetro de longitud. A su lado hasta las pequeñas Pheidole, que a veces no superan los 2 mm, parecen grandes. No digamos ya al lado de las Crematogaster, como la de la foto, que tienen unos 4 mm y que a su lado parecen gigantes. ¡Son más pequeñas que los pulgones! A los que también lamen el mielato.

Dos imágenes de obreras de Plagiolepis sp.

No tengo localizado su hormiguero, generalmente las veo cuando estoy observando o fotografiando otras especies. Tampoco he visto sus vuelos nupciales, que ocurren a finales de primavera o inicios del verano. Son omnívoras y poliginias y sus colonias se pueden disgregar en otras satélites que en invierno se vuelven a juntar. Una característica interesante es que algunas obreras se pueden especializar en acumular alimento para ofrecerlo a las demás, dilatando el abdomen, ese fenómeno se llama fisogastria. En algún documental habréis visto las hormigas odre o de la miel, superespecializadas en ello, que son buscadas y consumidas por las personas que habitan en sus zonas de origen. No es este un caso tan espectacular.

Comparación de una obrera de Crematogaster scutellaris, de unos 4 mm de longitud con una de Plagiolepis, junto a pulgones del nogal de los que están lamiendo el mielato.

También son interesantes otras especies de este género, que son parásitas de sus parientes. Las reinas de esas especies conviven en el hormiguero de sus huéspedes, aprovechándose del trabajo de las obreras ajenas, para que les traigan el alimento y cuiden de sus huevos y larvas. Algunas ni siquiera producen obreras, solamente machos y hembras sexuados.

 

Y por último muestro una hembra alada (futura reina, si tiene suerte) de una de mis hormigas favoritas: Cataglyphis, también de la subfamilia Formicinae. Solamente la he visto en el jardín en una ocasión, ese único ejemplar, llegó volando a mediados de junio y se movía tan rápido, como corresponde a su grupo, que apenas si pude hacerle esa foto desenfocada. Realmente mi jardín, con mucha sombra y pocas zonas despejadas, no es el lugar adecuado para esas hormigas, que son propias de espacios abiertos e incluso desérticos. Para que las reconozcáis, son esas hormigas patilargas que corren como condenadas con el gastro (final del abdomen) levantado.

Hembra alada de Cataglyphis sp. buscando afanosamente un lugar donde fundar su nueva colonia.

Pongo también una foto de una obrera de ese género que fotografié en un barbecho cercano a Daimiel. Son carnívoras, consumen insectos muertos e incluso los cazan. Están activas cuando hace tanto calor que otras especies tienen que permanecer escondidas.

Obrera de Cataglyphis velox en el momento de salir del hormiguero, aún con el gastro bajado, antes de elevarlo y empezar a andar a toda velocidad. Fotografiada en Daimiel, Ciudad Real.

Por último, volver a agradecer a los expertos de Biodiversidad Virtual y muy especialmente a los del grupo de Facebook de la Asociación Ibérica de Mirmecología (AIM), su ayuda en la determinación de las especies de hormigas. Sin ellos no habría sido capaz de identificarlas todas y por lo tanto de escribir estas entradas.

miércoles, 27 de enero de 2021

Las hormigas de mi jardín (9). Tapinoma sp.

Pertenece este género a una subfamilia diferente a las que hemos visto anteriormente: Dolichoderinae.

Parece ser que con las fotografías que tengo es difícil identificar a nivel de especie a las hormigas de este género que hay en mi jardín, aunque todo parece indicar, por aspecto, localización y altitud, que se trata de la especie Tapinoma erraticum. En esta especie hay obreras de distintos tamaños, pero no de cabezas superdesarrolladas respecto al tamaño de su cuerpo.

Obreras de Tapinoma de diferente tamaño trasladando larvas.

Tengo pocas fotos de ellas en mi jardín quizás precisamente, si es que esa especie en concreto, debido a lo que indica su nombre “erraticum”. Les gusta el calor y con frecuencia mudan el hormiguero, con reinas y larvas incluidas, bajo alguna piedra que reciba sol, hojarasca o leña. A veces se encuentran en lugares aún más provisionales, de donde no tardan mucho en trasladarse de nuevo.


A veces hay alguna despistada que va en sentido contrario. La que se encuentra en segundo plano lo que está trasladando es una ninfa bastante desarrollada

Así, cuando mejor he podido observarlas es durante una de sus “mudanzas” en toda regla. Las vi formando una fila irregular en que la mayoría de las obreras trasladaban larvas e incluso ninfas a punto de la metamorfosis y, entre ellas, algunas de las obreras aún del color claro típico de las recién mudadas con la cutícula aún sin endurecer. Caminantes blancos, las llamé en su momento, ¿por qué será?

Apenas recién mudada de su estado ninfal, esta obrera sigue el camino indicado por sus hermanas.

Las especies de este género son poligínicas. Ya desde la fundación de la nueva colonia se asocian varias reinas para generar obreras con relativa rapidez, lo que facilita su supervivencia. También puede ocurrir que la fundación de un nuevo hormiguero se realice por gemación, es decir, que en un determinado momento se separen una o varias reinas junto con unas cuantas obreras. A pesar de la abundancia de reinas en un hormiguero, se han regstrado hasta 40, parece ser que no suelen formar colonias de más de unos cuantos cientos de obreras, raramente miles. Las colonias satélite que se forman pueden volver a juntarse e incluso las obreras se intercambian entre unas y otras subcolonias.

Varias reinas, obreras de diferente tamaño, larvas y huevos en una piedra. En Miraflores de la Sierra.

La abundancia de reinas y la costumbre de mover sus colonias para ponerlas al sol, lo pude observar en Miraflores de la Sierra un día soleado tras varios con lluvia. Pongo la que quizás sea la única foto de esta serie que no he hecho en el jardín de casa. La colonia estaba entre dos piedras calentándose al sol. Huevos, larvas obreras y reinas se podían observar a placer, aunque procuré no estar demasiado tiempo sobre ellas para no alterarlas más de la cuenta.

Recorte de la fotografía anterior para mostrar algunas de las reinas con más detalle.

No he visto aladas en mi jardín, pero suelen emerger en torno al mes de junio. Como siempre, supongo que dependiendo del clima de la zona y del tiempo meteorológico del año en curso.

Mariposa mirmecófila, canela estriada, Lampides boeticus, que también habita en mi jardín.

Varias especies de este género se han asociado a larvas de mariposas mirmecófilas. En mi jardín habita y cría el licénido Lampides boeticus, de nombre común canela estriada, que se suele asociar con hormigas. Esa bonita mariposa, con anverso de las alas azul, tiene por planta nutricia al espantalobos, Colutea arborescens, que tengo plantada no muy lejos de donde veo a las hormigas. De hecho, la planté con la intención de atraer mariposas. Nunca las he visto juntas pero sí puedo asegurar que en los hormigueros de mi jardín, se encuentra otro comensal: Proatelurina pseudolepisma, Zygentoma (lepisma) que típicamente se asocia a las hormigas. Sobre ello y otros mirmecófilos traté en la entrada  de ESTE ENLACE.

Lepisma Proatelurina pseudolepisma, que vive en los hormigueros.

Las Tapinoma son carnívoras, cazadoras de pequeños artrópodos y necrófagas. Cuando saqué del agua a un avispón que se había ahogado en el estanque, tardaron poco en acudir y dar buena cuenta de él. Es un buen sistema para fotografiar e identificar las hormigas del entorno, dejar insectos muertos (u otros alimentos según la especie) en una zona despejada, pues podremos verlas sin interferencias y sin que se muevan demasiado.

Avispón muerto, Vespa crabro, siendo consumido por las Tapinoma.

También aprovechan el mielato de los pulgones, pudiéndose confundir a simple vista con las Lasius niger que mostré en otra entrada. He revisado con cuidado las fotos donde tengo pulgones pastoreados por hormigas, pero ninguna era Tapinoma, otra cosa más que tengo que revisar en la próxima temporada. Si bien pueden usar los pulgones que vemos en los tallos y hojas, lo cierto es que hormigas de este género también pastorean los áfidos que viven en las raíces, lo que es realmente complicado de observar. 

jueves, 21 de enero de 2021

Las hormigas de mi jardín (8). Pheidole pallidula

Esta especie, como la del género que vimos en la entrada anterior, pertenece a la subfamilia Myrmicinae. Son de color marrón amarillento y hay dos tipos de obreras muy claramente diferenciados: las obreras menores, de poco más de 2mm y las mayores (voy a llamarles soldados porque hacen función defensiva) más grandes, casi el doble, y con una espectacular cabeza.

Arriba obrera mayor, característica de la especie, con su gran cabeza
y abajo obrera menor, que son las que exploran en busca de comida.

Estas hormigas son de origen tropical que han colonizado las áreas más cálidas del continente europeo, como el litoral mediterráneo y los microhábitats cálidos y húmedos, como los que les proporciona la vida urbana. Son, quizás las que más frecuentemente se encuentran en el interior de las viviendas, sobre todo en cocinas y baños.

En el jardín las he encontrado en un par de sitios, siempre al lado o en los muros de la vivienda y dentro de casa, cómo no, en la cocina y en el baño. En el baño me habían pasado totalmente desapercibidas porque deben hacer vida nocturna, pero una mañana de primavera vi que en el borde de la bañera, por una rendija de las baldosas, habían sacado arenilla y restos de insectos, entre ellos de hormigas de su propia especie y de Crematogaster, que de cuando en cuando se cuelan por la ventana y se ve que no les perdonan el atrevimiento.

En esta foto se aprecia muy bien la diferencia de tamaño entre los dos tipos de obreras y también las variaciones de color, más o menos oscuro, sobre todo de la cabeza.

Los nidos pueden albergar miles de obreras y, a pesar de su tamaño, son pendencieras con otras hormigas ya que tienen una alimentación muy insectívora y trabajan en equipo, tanto a la hora de atacar como para transportar el alimento hasta el nido. También consumen semillas y otro tipo de alimentos que se dan especial maña para encontrar. Si las tenemos en casa no habrá miga de pan o resto de comida que caiga al suelo que no se vea rodeado de ellas antes de que nos demos cuenta. Las hormigas tienen un sistema de aviso a sus congéneres mediante rastros químicos que no hay duda que en esta especie debe funcionar especialmente bien.

Ante la dificultad que entraña fotografiar hormigas tan pequeñas, que además se mueven bastante rápido, la mejor opción es proporcionarles algún alimento que les cueste transportar. En este caso utilicé unas semillas de alpiste.

Dos obreras colaborando para acarrear una semilla de alpiste.

Los soldados no suelen salir muy lejos del entorno del hormiguero, donde defienden la colonia y ayudan a trocear e introducir los fragmentos más grandes de alimento, así como a sacar los granos de arena. Pero si bien no son exploradores, en ocasiones acudirán para cargar con presas grandes o defender la colonia. Esto puede verse muy bien cuando salen las aladas, machos y hembras. En ese caso, si no nos damos cuenta, es posible que incluso se nos suban por las piernas y nos den unos buenos mordiscos.

Soldados en la entrada del hormiguero en una clara disposición de defensa. Ese día estaban atareadas sacando restos del nido.

La fundación de la colonia es monogínica, por una única reina, pero parece ser que cuando vuelan nuevas hembras pueden reclutar algunas ya fecundadas. Los vuelos nupciales ocurren entre junio y julio. En mi jardín, el pasado año, fueron el 28 de junio.

El día de la emergencia de las aladas, las soldado salen a custodiarlas hasta que inician el vuelo. Suele ser el momento en que más fácilmente ataquen a quien se acerque al hormiguero. En la foto un macho bien protegido.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención al documentarme, es que esta y otras especies de hormigas tienen capacidad para emitir sonidos por estridulación entre los segmentos abdominales. Es una forma más de comunicación además de los olores y tacto. En este enlace a la página sobre la especie de la Wikipedia se puede escuchar cómo “hablan” las obreras menores, las soldado y las reinas.

martes, 19 de enero de 2021

Las hormigas de mi jardín (7). Messor bouvieri.

El género Messor pertenece a la subfamilia Myrmicinae y como vimos en el capítulo 1 de esta serie,  son bien conocidas por las largas filas de obreras que forman, llegando a marcar un camino libre de restos y plantas en la arena allá por donde pasan. En esas filas, que pueden tener muchos metros de longitud, vemos que unas van de vacío hasta el lugar donde haya plantas en plena producción de semillas, generalmente gramíneas pero pueden ser otras, y las otras, ya cargadas, vuelven hacia el hormiguero.


También son conocidas porque las obreras mayores tienen la cabeza muy grande y destacan mucho sus mandíbulas, si bien eso es más propio de la especie M. barbarus, con su cabeza rojiza, que no habita en mi jardín y, además, es de mayor tamaño que la protagonista de esta entrada. Esas hormigas de grandes cabezas y mandíbulas, se encargan de la trituración de las semillas más duras y de mayor tamaño, no tanto, como se cree popularmente, para la defensa de la colonia, por lo que llamarlas soldado no es totalmente adecuado aunque, qué duda cabe, en una pelea deben ser bastante terribles.


He visto las marchas de M. bouvieri en el jardín en busca de semillas. El hormiguero que tengo localizado no es muy numeroso para lo que alcanza esta especie, pero he podido seguir sus recorridos durante más de 20 metros para llegar hasta plantas que se encuentran en el extremo opuesto del terreno.


Messor bouvieri es de color negro brillante y no tiene pilosidad destacable, excepto bajo las mandíbulas. A ese penacho se le llama escapo y tiene la función de ayudar en el transporte de las semillas. Las obreras tienen un tamaño variable, desde los 3 a los 8mm, aunque diría que las de mi jardín se quedan entre los 4 y los 6mm.

Bajo las mandíbulas de esta obrera de gran tamaño se aprecian los pelos del escapo.

Normalmente estas hormigas colectan semillas de plantas herbáceas de poca altura y casi siempre las que ya están caídas en el suelo. Hay en el jardín unas cuantas plantas de hinojo que en pleno verano están cuajadas de semillas. Las Messor aprovechan para recoger todas las que pueden y llegan a subirse las ramas, hasta 1,50m de altura, para cortar sus pequeños tallos y dejarlas caer. He intentado infructuosamente fotografiar o grabar en ese momento, pero cuando me acerco con la cámara se dejan caer ellas también. Abajo, otras compañeras recogen las semillas caídas para llevarlas al nido. No he visto en esta especie colaboración en el momento de cargar con el alimento, aunque a veces carguen con semillas bastante grandes.

Parece ser que también pueden alimentarse de insectos, pero no he tenido ocasión de verlo. Lo que sí he comprobado es lo mucho que les gusta los jugos y la carne de la fruta, si se le pone a su alcance. Se me ocurrió pasar por una baldosa dos dedos manchados por un higo que me acababa de comer y en menos de diez minutos varias decenas de ellas estaban lamiéndolo. Desde entonces, cuando en la higuera hay algún fruto a medio comer por los pájaros, se lo pongo cerca del hormiguero y puedo ver a qué velocidad dejan la cáscara limpia.

Hormigas Messor bouvieri lamiendo el jugo de higo. Se aprecian algunas de las obreras de tamaño bastante mayor.


Aprovechando más eficientemente los recursos, cuando hay muchas semillas disponibles estas hormigas dejan muchas de ellas alrededor del hormiguero a modo de almacén, supongo que para colectarlas lo más rápido posible e irlas metiendo poco a poco más tarde. Pero también hay otros comportamientos muy curiosos respecto las semillas.

Semillas germinadas sacadas del hormiguero.

Uno de ellos, que he podido observar es que, tras unos días de lluvia, la humedad les entra en el hormiguero y algunas semillas, que con tanto cuidado han recogido, les han germinado en el interior y entonces tienen que sacarlas para evitar colapsos en los nidos. Sacar esas semillas germinadas tiene un efecto secundario y es que algunas de ellas arraigan cerca del hormiguero y se desarrollan las plantas por lo que, en cierto modo, las hormigas están funcionando como verdaderas agricultoras, que cultivan las plantas que luego aprovecharán, cerca de su propia casa.

Plántulas creciendo junto al hormiguero

Pero eso no es todo, algunas plantas han evolucionado y se aprovechan del comportamiento de las hormigas de una forma que me resulta fascinante: Esas plantas tienen en sus semillas un añadido que no es para el propio aprovechamiento de la semilla sino para las hormigas. Se llama eleosoma y en unas especies es una cobertura rica en nutrientes y en otras una especie de gránulo adherido. Las hormigas transportan la semilla hasta su hormiguero para consumir el eleosoma, pero la semilla no les interesa y una vez retirado el eleosoma la vuelven a sacar al exterior. En consecuencia, como veíamos antes, las semillas germinarán cerca del hormiguero y las hormigas tendrán sus plantas preferidas a su alcance. La especialización de las plantas ha llegado a tal extremo que en algunas especies sus semillas no germinan si previamente no se les ha retirado el eleosoma, con lo que la relación planta-insecto llega a ser obligatoria.  

La dispersión de semillas por parte de las hormigas se llama mirmecocoria y puede ser, simplemente debido a la pérdida de semillas en el transcurso de su transporte, por su germinación y deshecho o, lo más sofisticado, por el consumo del eleosoma. La recogida de semillas por parte de las hormigas no sólo es útil para que sean llevadas lejos de las plantas madre y así colonizar nuevos territorios y evitar competencias intraespecíficas sino que, dentro del hormiguero, están protegidas de otros consumidores de semillas, como las aves, o les permiten sobrevivir en caso de incendios o por la típica quema de rastrojos.

No tengo la suerte de saber si algunas de las plantas, silvestres o cultivadas, de mi jardín poseen eleosoma, aunque sí que hay alguna euforbia y esa familia de plantas tienen especies que los poseen. También las violetas. Sí las he visto transportar semillas de geraniáceas, alfilerillos de pastor, que luego han germinado y crecido alrededor del hormiguero.

Las Messor suelen hacer sus vuelos nupciales en otoño, aunque esta especie los puede hacer también en primavera. En el jardín aparecieron gran número de ellas a mediados de septiembre. No puedo asegurar que sean de esta especie concreta, porque no las vi salir del hormiguero, las observé cuando ya estaban cayendo de su vuelo, pero es muy posible que lo sean.

Hembra aún con alas, tras el vuelo nupcial. Sobre la pata trasera (en la coxa) se puede ver un ácaro que, sin duda, terminará en el hormiguero que pueda fundar.

Macho caído tras el vuelo nupcial, se diferencia bien de la hembra por su cabeza mucho más pequeña. Además se aprecian bien los pelos del escapo propios de este género.

En los siguientes vídeos se puede ver que el entorno del hormiguero está repleto de semillas, sobre todo de hinojo. En el primero se ve cómo introducen las semillas y un trozo de higo (con semilla incluida) en el interior. En el segundo cómo saca una cáscara vacía y la deja relativamente lejos, y en el tercero las plantas que crecen en su entorno.





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martes, 12 de enero de 2021

Las hormigas de mi jardín (6). Lasius niger

Esta especie, pertenece a la subfamilia Formicinae. Es, quizás, la más abundante en el jardín y, con seguridad, la que más espacios distintos ocupa. El tamaño de las obreras es menor que en las especies vistas en las anteriores entradas, pues tienen unos 2,5 - 3mm de longitud.


Encuentro sus nidos en la terraza cerrada, en los peldaños de la entrada y en lo más alejado del jardín, entre las ramas de los robles, en los grandes cardos y en plantas herbáceas, casi siempre buscando el mielato de los pulgones.

Lasius pastoreando pulgones de la especie Brachicaudus cardui sobre un cardo Onopordum acanthium.

En esa tarea se reparten el espacio con las Crematogaster, y he visto cómo en el roble melojo (Quercus pyrenaica), se evitan y, aunque cercanas, se encuentran en diferentes ramas, tanto unas como otras pastoreando a los pulgones que se encuentran en las capsulas de las bellotas en formación. Las Lasius, además, sobre los pulgones que crían sobre las agallas producidas por el cinípido Andricus kollari.
Sobre pulgones en agalla de Andricus kollari, aún verde, en roble melojo.

También son las que pastorean las pequeñas ninfas de la chinches Cacopssylla, que suelen atacar cada año mi espino albar (Crataegus monogyna), con los que desarrollan un comportamiento muy parecido que tienen con los pulgones, lamiendo los jugos azucarados que expulsan.

Pastoreando ninfas de la chinches Cacopssylla en una rama de espino albar.

Es una especie que defiende con ardor tanto su hormiguero como los pulgones que pastorea. Al hacer fotografías cercanas de la entrada al nido no es raro que tomen una postura defensiva unas junto a otras con las mandíbulas abiertas. También las he visto atacar a mariquitas y otros coccinélidos, que o bien huyen o pliegan sus patas y antenas agarrándose fuerte a las hojas de las plantas quedando así acorazadas y ofreciendo la lisa superficie de sus élitros y tórax, para dejar las partes más sensibles a salvo de los mordiscos.

Ataque a una mariquita, Coccinella setempunctata, en hoja de cardo.

Sin embargo, no las he visto atacar los huevos y larvas del los sírfidos, como Sphaerobia scripta, moscas cuyas larvas son depredadores de pulgones.

La hormiga está prácticamente pisando el huevo del sírfido, sin que se percate.
Aunque las larvas sean unas feroces depredadoras de pulgones, nunca las vi atacarlas. 

Como ya mostré en la primera entrada de esta serie, son omnívoras y cuidar y pastorear a los pulgones no les impide comerse alguno de vez en cuando. Sabía que lo hacían cuando la planta se secaba y dejaban de ser productivos, pero lo he podido ver cuando estaban en plena reproducción. Aunque muy parecidas, las fotos siguientes son de distinto año.

Hormiga Lasius depredando un joven pulgón.

Esta especie también aprovecha los nectarios extraflorales de algunas plantas para extraer sus jugos azucarados. Estos nectarios se encuentran, por ejemplo, en algunos Prunus y, en mi jardín concretamente, en los peciolos y bases de hojas y flores de Passiflora. Pueden atraer a insectos polinizadores, he visto también a avispas lamiéndolos, pero su principal utilidad es la colaboración de los insectos en su defensa. Se ha comprobado que las plantas de Passiflora visitadas por hormigas tienen menos presencia de huevos y larvas de mariposas que se alimenten de ellas. También se cree que la forma de los nectarios, parecidos a huevos de mariposa, las engaña y las hace desistir de hacer allí su puesta, pues algunas especies de mariposa procuran poner los huevos en plantas separadas y así evitan la competencia alimenticia entre las orugas hermanas.

Hormiga Lasius sobre nectarios extraflorales de Passiflora, lamiendo sus jugos azucarados.

Los hormigueros de L. niger pueden contar con muchos miles de obreras, pero tienen una sola reina, aunque cuando fundan la colonia se juntan varias de ellas. Lo que ocurre es que una vez que ya se ha consolidado y tienen bastantes obreras, matan a todas las fundadoras excepto a una, la más fecunda. Sin duda es una buena estrategia de selección que evita la pérdida de la colonia si hubiese una única reina fundadora y esta muriese.


Según la guía de hormigas de Lebas et al, de la editorial Omega, los vuelos nupciales ocurren entre julio y agosto. En casa lo hicieron a finales de junio. Supongo que dependerá de las condiciones climáticas de la zona y el tiempo meteorológico del año en concreto. No sé si será casualidad, pero cuando vi salir a las aladas del hormiguero, machos y hembras lo hicieron por agujeros del hormiguero bastante separados.

"Princesa" de Lasius a punto de emprender el vuelo para encontrarse con los machos y coventirse en reina madre de una nueva colonia. 

En la primavera muy temprana, en el mes de marzo, cuando comienzan su actividad después de los fríos, las he visto sacar miles de exuvias procedentes de las mudas de las larvas, pues este género forma capullos de seda para la metamorfosis. Dejan así en el entorno del hormiguero montones de “pellejos” blanco-amarillentos muy diferentes a los que hacen otras especies con los restos de alimentos. Este del vídeo es el peldaño de entrada a mi casa.