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lunes, 26 de noviembre de 2012

Las jirafas, temas evolutivos de altura.(2ª parte)

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Parece ser que las jirafas son una buena fuente de inspiración para los científicos y no tan científicos de manera que creacionistas y evolucionistas se han dedicado a tirarse las jirafas a la cabeza desde siempre. En la entrada anterior hablábamos de un carácter de los llamados "erróneos", el nervio faríngeo, un precioso ejemplo sobre el origen común de los vertebrados. En esta entrada seguimos con otros interesantes temas.

Tema 3 de evolución de la jirafa: 
Estira el cuello, para que tus hijos sean más altos. 
Ahora nos podemos tomar esa afirmación a risa, pero durante mucho tiempo la teoría de la heredabilidad de los caracteres adquiridos estuvo sometida a debate. Como buen inglés, para el gran público Darwin se ha llevado todo el mérito de haber planteado la teoría de la evolución, pero el hecho de que las especies hayan variado a lo largo de la historia de la Tierra, ya se trató con anterioridad por diversos autores y el primero de ellos fue Lamarck, francés nacido en 1744. 
Lamarck fue un gran científico, entre otras muchas cosas fue el que llamó Biología a la ciencia que estudia los seres vivos. Pero lo que hoy le trae a esta entrada sobre jirafas es su planteamiento de la teoría de la evolución biológica por la que las especies han variando su anatomía de generación en generación, según las necesidades que les imponía el medio ambiente. Eso, aplicado al caso de las jirafas significaría que a base de esforzarse por alcanzar las ramas altas de los árboles las sucesivas generaciones de jirafas serían cada vez más altas.
Aunque la consecuencia final sea así, la base de dicha teoría, el por qué ocurre eso, es errónea. Sin embargo, para su tiempo fue un gran logro el plantear que las especies actuales no son tal cual fueron creadas.
Hoy en día sabemos que, de acuerdo con la teoría de la Selección Natural, esta sí que debida a Darwin, los antepasados de las jirafas más altas tuvieron mejores tasas de supervivencia y por lo tanto pudieron transmitir sus genes a las generaciones futuras y así fue como la jirafa consiguió sus largas patas y cuello.


Aún hoy en día hay veces que nuestra manera de hablar nos traiciona y decimos algunas frases que son totalmente lamarckistas. No es raro escuchar o leer, incluso en documentos y documentales de divulgación científica, la frase: "las jirafas han evolucionado para alcanzar las altas ramas de las acacias africanas". Así, parece que la evolución obedece a una voluntad o que tenga un destino prefijado, cuando eso es rotundamente falso. Lo que deberíamos decir es: "las jirafas de cuello más largo consiguieron llegar a las más altas ramas de las acacias africanas y por eso pudieron sobrevivir". Ser tan altas las ha beneficiado, pero no han evolucionado para ello.

Tema 4 de evolucion de la jirafa:
Demasiada sangre en la cabeza.
Es lo que les pasaría a las jirafas al inclinarse a beber agua. El corazón y las arterias que llevan la sangre a unos cinco metros de altura tienen que tener una gran potencia de latido. Con esa fuerza, bajar la cabeza hasta el nivel del suelo, sería someterla a una gran presión, parecida a las que sufrirían los pilotos de aviones caza al hacer una caída en picado si no llevasen trajes presurizados. La solución anatómica de estos animales es la posesión de unas válvulas en las arterias que controlan ese flujo de sangre e impiden que cuando la cabeza está abajo le llegue demasiada sangre. 
Para algunos creacionistas, o defensores del diseño inteligente que le llaman ahora, no se ha explicado cómo es posible que el cuello largo y ese sistema vascular hayan podido evolucionar por separado para conseguir ese efecto. Ellos tienen más fácil dar explicaciones, con atribuirlo todo a una "chispa divina" lo tienen solucionado.
En realidad ninguna mutación es afectada por la selección natural aisladamente, todas forman parte de un conjunto y se selecciona un todo. Además, ese cambio ha ocurrido a lo largo de millones de años de evolución, otra cosa que niegan los creyentes, que no aceptan las evidencias geológicas y atribuyen a la Tierra sólo unos cuantos miles de años. Es curiosa la obsesión de los creacionistas por buscar fenómenos evolutivos inexplicados, mientras que ellos lo solucionan todo de un plumazo por medio de la fe, sin demostrar nada.
Okapi hembra en el Zoológico de Amberest, Bélgica.

Tema 4 de evolucion de la jirafa:
Un amplio registro fósil.
Hay muchos fósiles de jiráfidos en yacimientos de Eurasia y en África, donde evolucionaron junto a otros mamíferos, los Afroteria. En el pasado hubo bastantes más especies que las actuales. En España, y concretamente en yacimientos madrileños, se han encontrado varias especies de jirafas fósiles. En contra de lo que dicen los creacionistas, sí hay jirafas fósiles con un cuello relativamente largo. Lo que ocurre es que no se ha establecido aún una línea evolutiva tan clara como con los caballos, cuyo registro es mucho más abundante.


Tema 5 de evolucion de la jirafa:
Una peculiar cornamenta.
Precisamente entre los fósiles de jirafa se puede observar que la presencia de cuernos en esta familia fue de lo más variado. Había especies con cuernos ramificados, parecidos a los de los ciervos y hasta casi discoidales y enormes. También las hubo con más de un par.
Los cuernos característicos de esta familia de artiodáctilos se llaman osiconos, tienen un núcleo oseo y están recubiertos por piel. Las jirafas actuales tiene un par de ellos y según las subespecies y la edad del ejemplar tienen más o menos desarrollado un bulto central en la cabeza que casi podría interpretarse como un tercer cuerno, más desarrollado en los machos. Además, en algunos ejemplares viejos pueden crecer unas nuevas puntas dirigidas hacia delante, saliendo de la base de los cuernos principales. Eso es muy coherente con lo que vemos en algunas especies fósiles con más desarrollo de osiconos que las jirafas y okapis actuales. 

Como ya vimos en otra entrada (puedes verla pinchando AQUÍ) los bóvidos tienen verdaderos cuernos con hueso por dentro pero queratina por fuera, los cérvidos tienen astas de hueso que cambian cada año,  los berrendos (únicos antilocápridos actuales) una parte ósea perenne y otra córnea que sí se muda, y los rinocerontes cuernos solo de quitina sin esqueleto interno.

En las jirafas tanto el macho como la hembra tienen cuernos, pero en los okapis solo los tienen los machos como puede verse en los ejemplares del Museo Nacional de Ciencia Naturales, donde se expone el esqueleto de una hembra y un macho taxidermizado. También puede observarse que el cuello de las jirafas y los okapis solo tiene siete vértebras, igual que otros artiodáctilos. Los cuellos largos se deben al alargamiento de las vértebras no a que haya aumentado su número.
Okapis en la exposición Biodiversidad del Museo Nacional de Ciencias Naturales, de Madrid.
Pero sin duda las jirafas son unos animales dignos de ser contemplados, sin calentarse demasiado la cabeza. Como decía en la entrada anterior, parecen venidas de otra época, cuando los grandes animales habitaban la Tierra y no se tenían que preocupar del primate que se autodenominó sapiens
Cría de okapi en el Zoológico de Amberest, Bélgica, uno de los pocos zoos donde se  reproduce  esta especie procedente de los antiguos territorios del Congo Belga.


Esta entrada es la segunda parte de:

martes, 6 de noviembre de 2012

Las jirafas, temas evolutivos de altura.(1ª parte)

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Una joven jirafa se cruzó por delante del todo terreno en el que viajábamos por el Parque Kruger de Sudáfrica, con cierta prisa se metió entre los matorrales a nuestra izquierda y se volvió aparentemente a mirarnos mientras nos deteníamos. No era así, por detrás del vehículo apareció la madre, a la que no habíamos visto hasta el momento en que parsimoniosamente salió al asfalto. Pasó a muy pocos metros de nosotros con un andar carente de preocupación, no parecía angustiada por la separación de su retoño ni por nuestra presencia.

Todos los compañeros de viaje estábamos acostumbrados a ver las jirafas en los parques zoológicos, no eran ninguna novedad, pero verlas pasar tan cerca, en libertad y tan tranquilas, fue una experiencia extraordinaria. 
Cuando las veo no puedo evitar que me parezcan animales prehistóricos, casi fuera de lugar en nuestros tiempos. La verdad es que sin los parques nacionales las jirafas tienen muy difícil su supervivencia. Es mucha carne para alimentar a un continente hambriento y mucha piel y pelos de la cola para pagar caprichos de turistas, por muy protegidas que estén sobre el papel.

Jirafa sudafricana, Giraffa camelopardalis giraffa, en el Parque Kruger

En Sudáfrica es muy evidente que muchos de los animales que allí hay no son autóctonos. Fueron introducidos para establecer granjas cinegéticas,  actividad que aún se sigue desarrollando. Es el caso de los rinocerontes, algunas cebras y los ñus por poner un ejemplo. Pero la mayor parte del área se considera reserva y es un lugar donde muchas especies se están salvando de la extinción.  
Diseño característico de la subespecie sudafricana, Giraffa camelopardalis giraffa.
La variedad de diseños en el pelaje de las jirafas nos sirven muy bien para mostrar ese aspecto, ya que hay más diversidad de la que les corresponde por su localización geográfica. La subespecie propia de Sudáfrica es Giraffa camelopardalis giraffa, pero también se encentra en abundancia G.c.angolensis, que por cierto, también es la que más vemos en los parques zoológicos españoles.

Diseño característico de la subespecie Giraffa camelopardalis angolensis.
Tema 1 de evolución de la jirafa: 
Cuando se forman nuevas especies

Hoy en día están reconocidas nueve subespecies distintas de jirafas que se diferencian perfectamente entre sí por el color y diseño de las manchas. Así se relaciona en el Handbook of the Mammals of the World, de Wilson y Mittermeier. Las indico en el siguiente mapa con su distribución:

Como se puede ver, la mayoría de esas subespecies tienen áreas de distribución muy cercanas, incluso adyacentes, sin que por ello existan zonas de transición o de hibridación con caracteres intermedios. Además, en origen seguro que ese área era aún mayor. Para colmo, entre unas y otras no hay barreras geográficas insalvables para un animal del tamaño y la capacidad de movimientos de una jirafa. Similar distribución en otros grandes ungulados, como el búfalo, dan lugar a una gradación en los caracteres o una homogeneidad. O en otro caso, como en las cebras, a varias especies diferentes. Estos son algunos de los argumentos que dan Brown y colaboradores en el trabajo cuya referencia pongo al final de esta entrada. Ellos, con datos genéticos, concluyen que las subespecies de jirafa deberían considerarse especies distintas. Sí, es cierto que en cautividad y a falta de ejemplares de su subespecie, llegan a hibridar, pero no en condiciones naturales.
Ejemplar de jirafa de Angola, Giraffa camelopardalis angolensis en el Parque Kruger. Posiblemente sea un ejemplar viejo, pues se oscurecen con la edad.
 
Parece ser que en el aislamiento influye el comportamiento, épocas de reproducción de las poblaciones del norte y el sur y la preferencia de los ejemplares por los diseños similares al suyo por la impronta con el diseño de la madre. Reconozco que yo tenía mis dudas, pero si en lugar de hablar de jirafas viésemos esas diferencias entre patos o fringílidos ¿dudaríamos que son especies diferentes solo por el diseño y colorido?¿Aunque hibriden en cautividad?

Ejemplar en el Parque Kruger cuyo diseño no se corresponde con las subespecies de la zona y se asemeja algo a la subespecie G.c.reticulata.

Los autores del estudio recomiendan mantener el aislamiento de las distintas especies (subespecies) de jirafa para evitar los cruces tanto en su medio original (in situ), como las que se críen fuera del medio (ex situ), sean parques zoológicos o parques naturales más o menos abiertos, como el propio Parque Kruger con el que empecé el relato y donde, claramente, no se está haciendo.


Ejemplar de jirafa masai, Giraffa camelopardalis tippelskirchi, del sur de Kenia y norte de Tanzania, fotografiada en el  Parque Masai Mara. En Kenia coinciden la subespecie tippelskirchi y  reticulata (ver foto anterior), que son las más radicalmente diferentes.
La conclusión es que las jirafas está en un proceso evidente de especiación. Aunque hoy por hoy, en toda su área de distribución, actúe ecológicamente como una sola especie, eso podría cambiar con unos cuantos miles de años de aislamiento reproductivo y transformación del medio. Hay que dejar que la naturaleza actúe.


Tema 2 de evolución de la jirafa: 
El nervio vago tiene que trabajar dos veces


El nervio vago en todos los vertebrados tiene muchas ramificaciones, pero lo que interesa destacar en este caso es que pasa por detrás del conducto arterioso, que une la aorta con la vena pulmonar, para de nuevo subir hacia la laringe formando el nervio laríngeo anterior. Eso en una persona adulta , por ejemplo, supone un recorrido de cerca de medio metro, pero en una jirafa, entre ida y vuelta, son unos cinco metros. No se puede decir, precisamente, que eso sea un diseño inteligente, pero sí es una muestra de que la evolución trabaja con las herramientas disponibles, no tiene capacidad de invención y nos muestra que todos los vertebrados tienen un antepasado común.
Tengo que añadir que el conducto arterioso es funcional en el feto, pero se cierra en los adultos, lo que no impide que el nervio vago tenga que hacer su largo recorrido, pues se formó durante el desarrollo embrionario.



Un vistazo a la misma anatomía de un tiburón nos muestra que en origen ese nervio es mucho más corto, porque el cerebro, los arcos branquiales, el corazón y el nervio faríngeo recurrente están muy cerca unos de otros. El nervio vago pasa por detrás de los arcos branquiales y así lo sigue haciendo en el resto de los vertebrados, aunque los arcos branquiales, que son el origen de ese conducto arterioso, se atrofien en la vida embrionaria.


Bibliografía:

Como no quiero que esta entrada sea tan larga como las jrafas, dejo para una segunda parte otros interesante temas. 
Próximamente en sus pantallas:
- Las jirafas y el lamarckismo, o por mucho que estires el cuello tus hijos no serán más altos.
- Las jirafas y el exceso de sangre en el cerebro, de los creacionistas.
... y mucho más.
Se puede ver AQUÍ

jueves, 17 de noviembre de 2011

Cochinadas


Desde animal maldito y prohibido hasta verdadera joya gastronómica, los cerdos y sus parientes llevan a sus espaldas una contradictoria imagen. Son codiciadas piezas de caza desde el paleolítico, como se refleja en las pinturas rupestres. Posteriormente fueron animales domesticados. Y por último, se van ganando el favor de los amantes de los animales como mascota. Parece chocante de un animal tachado de sucio, pero es que realmente no lo son, como van demostrando los cerdos vietnamitas en cada vez más hogares.

Se les ha clasificado dentro del numeroso Orden de los Artiodáctilos, un curioso cajón de sastre que los científicos dicen que es de origen polifilético, es decir, que los han agrupado juntos pero se sabe que tienen distintos orígenes evolutivos. Los protagonistas de esta entrada pertenecen al Suborden Suina, que comprende dos familias, los Suidae, que son los jabalíes, facoceros, potamoqueros y babirusas, distribuidos por Asia, Europa y África con un total de 17 especies y por otro lado la familia Tayassuidae, que incluye a las tres especies de pécaris de Centro y Sudámérica.

Sin duda la especie con mayor éxito, por su adaptación a distintos ambientes, lo que implica una distribución geográfica natural más amplia, es el jabalí, Sus scrofa, con numerosas subespecies. Se encuentra de manera natural en la mayor parte de Europa, en Asia y en el norte de África.

Además, los aficionados a la caza los han transportado a casi todos los rincones del mundo, incluida Australia, con las consecuencias negativas que son de suponer. Por supuesto, es también el pariente silvestre del que proceden todos los cerdos domésticos.

De vocación forestal.
La mayor parte de las poblaciones y especies de suinos habitan en bosques, por su alimentación y por la necesidad de regular su temperatura corporal. Al ser de gran volumen, necesitan vivir en lugares umbríos y, a ser posible, tener acceso a masas de agua donde refrescarse. Y mejor que agua lodo, porque el lodo transmite el calor de una manera mucho más eficiente que el agua limpia. Por eso remueven la tierra para amasar el barro. Eso también les vale para deshacerse de los parásitos externos, que quedan embutidos en el barro y luego, al rascarse en los troncos de los árboles, son arrancados.
Hay varias especies de potamoqueros, como los Potamochoerus porcus de la siguiente fotografía, pero son menos conocidos que los facoceros, porque tienen hábitos muy escondidos en las selvas africanas, y no son tan fáciles de observar y filmar como los animales de sabana.

Lecciones de ecología evolutiva.
Los facoceros son los súidos más característicos de espacios abiertos: la sabana africana. A ellos no les vale esconderse entre la vegetación densa y, por lo tanto, tienen que defenderse por medio de la rápida carrera. Un facocero a todo correr es casi imposible de alcanzar por un leopardo o un león, si no los pillan desprevenidos. Y contra los guepardos tienen un formidable método de defensa con sus grandes colmillos.
La selección natural les ha dotado de unas patas mucho más largas que al resto de su familia, adaptadas a la carrera. Sin embargo, la gran potencia de su cabeza, que exige unos fuertes músculos en el cuello, no les permitió alargar el cuello a la vez. De esa manera, para desenterrar los bulbos y los animales del suelo que constituyen su alimento, necesitan arrodillarse para hozar.
Tampoco les vale el revolcarse en el fango para refrescar su cuerpo ante el exceso de insolación. Por eso cavan madrigueras, o aprovechan las de otros animales, y pasan allí las horas de más calor y las noches, cuando los enemigos acechan. También se cubren de polvo, como hacen los elefantes, búfalos y rinocerontes, todos ellos animales de gran volumen y escaso pelo.

Lecciones de Biogeografía
En distintas islas de Indonesia se encuentran tres especies muy cercanas entre sí, y son un ejemplo de evolución insular, se trata de las babirusas: Baryrousa babyrussa (en las fotos), B. celebensis y B. togoeanensis. Su antepasado posiblemente tenía una distribución común, pero al quedar aisladas unas de otras su genética cambió hasta ser tan diferente como para considerarlas especies distintas. Si embargo, su aspecto externo es muy similar.

Son unos animales extraños, con unas características que parecen más propias de un animal prehistórico. Lo más llamativo es que los colmillos de la mandíbula superior no salen por la boca, en la encía, sino que atraviesan el morro hacia arriba.

La segunda lección de Biogeografía nos la ofrecen los pécaris, que como ya hemos comentado ocupan el continente americano y son de una familia distinta. Sus antepasados llegaron a Sudamérica hace unos 5 millones de años, cuando Sudamérica y Norteamérica se unieron después de haber estado separadas por un brazo de mar, ya muy distanciados de sus parientes asiáticos que debieron entrar por el norte. Ellos y otros mamíferos placentados que penetraron en el continente sur, llevaron a la extinción a numerosos marsupiales que se habían mantenido con vida desde la época en que América y Australia, que compartían fauna, se separaron.
Los ejemplares de las fotos pertenecen a la especie Pecari tajacu y nos muestran que se encuentran muy cómodos viviendo apelotonados.

La unión hace la fuerza.
Los pécaris son el mejor ejemplo para mostrar la importancia de la defensa en grupo. Son de tamaño relativamente pequeño, solo el jabalí pigmeo es menor, pero al formar grupos de hasta un centenar de indivíduos, son capaces de defenderse incluso de los pumas y jaguares. Casi todas las especies de súidos forman pequeñas manadas y son activos defensores de las crías. Sobre todo las hembras, que colaboran entre sí en su defensa.

Buenos para comer... ¿o no?
En su altamente recomendable libro "Bueno para comer, enigmas de alimentación y cultura", Marvin Harris, explica las razones por las que el cerdo es un animal prohibido para los judíos y musulmanes. Según él no es, como se ha mencionado repetidamente, porque sean portadores de triquina, pues esa relación se descubrió a mediados del siglo XIX y con recomendar cocer bien la carne ese problema se habría solucionado. El cerdo tiene una rentabilidad alimento consumido frente a carne producida, que no supera ningún rumiante, por lo que sería una especie muy recomendable para mantener y criar. La razón es ecológica. En los ambientes donde se han desarrollado estas dos grandes religiones, que son fundamentalmente desérticos, el alimento de los cerdos sería una seria competencia para la comida de los humanos. No ocurre así en las culturas más cercanas a los bosques, donde los súidos consumen productos forestales que no forman parte de la base alimenticia de las personas, además de tener un ambiente más propicio para esa especie.
Las culturas judía y musulmana han venido asociadas a la especie domesticada más propia de los ambientes áridos: la cabra, un poderoso agente en la desertificación, pero capaz de extraer proteínas animales a partir de vegetales incomestibles para nosotros. Además la cabra proporciona leche y todos sus subproductos. Los dromedarios son otra historia, y también formaron parte de los animales prohibidos, porque su utilidad como medio de transporte los hace demasiado valiosos para comérselos, pero cuando hay necesidad...
Me temo que cuando los preceptos religiosos compiten con la comida de supervivencia, lo espiritual tiene las de perder, pero si ayudan a racionalizar los recursos, tienen mucho conseguido.

domingo, 30 de octubre de 2011

Las rayas de las cebras

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Quizás a algunas personas no muy puestas en zoología les sorprenda saber que las cebras no son todas iguales, sino que están repartidas en tres especies y nada menos que diez subespecies distintas. Espero que esa no sea la única sorpresa que os dé.

La nomenclatura científica de estos equinos ha sido bastante confusa, cada fuente de información nos da unos nombres diferentes. Sin embargo, con la publicación del tomo correspondiente del "Handbook of the Mammals of the World", que teóricamente cuenta con el beneplácito de la mayoría de los especialistas, espero que tengamos sus nombres estables por una buena temporada. Son los que utilizo a continuación.
Cebra de Burchell, en el Parque Kruger, Sudáfrica.
 

En los siguientes dibujos, a modo de cuaderno de campo, podemos diferenciar las tres especies. Solo hay que fijarse en estas tres cosas: el grosor de las rayas en las ancas, si forman un dibujo en forma de “Y” en ellas y si las rayas llegan hasta el vientre o por el contrario la panza es blanca.
Todas las cebras pertenecen al género Equus, como los caballos y los asnos. Las tres especies son:

- La cebra de montaña, Equus zebra, en la que distinguimos la subespecie nominal, zebra, y hartmannae (de Hartmann).

- La cebra de Grévy, Equus grevyi. Sin subespecies descritas.

- La cebra de Burchell, Equus quagga, que se divide en seis subespecies vivientes: burchelli, antiquorum (de Damara), boehmi (de Grant), chapmanni, crawshaii y selousi. A estas hay que añadir la curiosa subespecie quagga, que no tenía rayas en la mitad trasera de su cuerpo, pero que se extinguió por sobrecaza. Ahora hay un proyecto que intenta recuperar las características físicas de esta cebra a partir de ejemplares selectos de las otras subespecies (*).
¿Son las rayas un carácter adaptativo?


Se ha especulado mucho sobre la utilidad del diseño rayado de las cebras. Es innegable que tiene que tener una ventaja adaptativa, porque todos los équidos autóctonos de la mitad sur de África son rayadas, si bien es cierto que todas las cebras tienen un antepasado común distinto al de los demás equinos. Las rayas, en mayor o menor grado, aparecen en casi todas las especies de la familia, como comentaré más adelante.

Se dice que las rayas pueden confundir a los depredadores en el juego de luces y sombras de la vegetación, pero la verdad es que en las sabanas abiertas, su hábitat principal, no parece tener demasiado sentido. También se ha comentado que, con la manada en movimiento, crean confusión al entrecruzarse las rayas de distintos animales. Sin embargo, otros équidos tienen depredadores y viven en hábitats similares y no tienen rayas. A mí me gusta, aunque no por ello tiene que ser más cierta, la explicación, de que confunde la visión de las moscas tse-tse. Se ha experiemntado con distintos patrones impresos y se ha visto que las moscas tse-tse se posan menos sobre superficies rayadas en blanco y negro que sobre otros diseños. Las cebras conviven con estas moscas transmisoras de la tripanosomiasis, llamada enfermedad del sueño, y son resistentes a esa enfermedad. Por eso los colonos de Sudáfrica intentaron, sin mucho éxito, su domesticación para que sustituyese a los caballos y burros.

Las cebras son negras con rayas blancas.

Sí, ya sé que puede parecer lo contrario, y que es todo un clásico esta discusión. La verdad es que los fetos de las cebras empiezan siendo de color negro. O lo que es lo mismo, la vida de las cebras comienza teniendo melanina en todo su cuerpo. Lo que ocurre es que a medida que se desarrolla empieza a actuar un inhibidor de la melanina, que es responsable de las rayas blancas, y para cuando la cebra nace ya es rayada. Es como si fuesen morenas y encaneciesen antes de nacer. O, como dice mi hija, como si las hubiesen pintado con tippex sobre la tinta negra.
Cebra de Grévy en el Parque de Cabárceno, Cantabria.
 
Eso no nos debería sorprender demasiado si nos fijamos en sus cercanos parientes los caballos. Muchos caballos, de capa clara cuando son adultos como los de raza española y los lizzipanos, nacen siendo negros y según van creciendo les aparecen manchas blanquecinas, es la llamada capa torda, que se va aclarando hasta llegar al blanco pasados los años, aunque algunos quedan tordos para siempre.



Las rayas un rasgo ancestral

Cuando un carácter aparece en casi todas las especies de una familia, tiene todas las papeletas para que proceda de sus antepasados comunes. Quizás los dibujos de los primitivos caballitos de tres o de cinco pezuñas que nos muestran los libros paleontología deberían tener rayas.


Caballo de Przewalski en el Parque Faunístico de los Pirineos.

 
Aparecen rayas en las patas del caballo salvaje de impronunciable nombre, Equus przewalskii, como puede verse en esta fotografía de detalle. Y también, a veces, en las patas de caballos domésticos al cruzar ejemplares de diferentes razas.



Las rayas están en las patas del caballo de Przewalski, aunque sean difíciles de apreciar.
 
Los burros tienen con frecuencia una raya oscura y única en el lomo, a la altura de la cruz, aunque si la capa es oscura apenas se distingue. En los de color gris claro sí suele ser patente. También tiene rayas en las patas el asno salvaje africano, Equus africanus, antecesor de los burros.



(*) Si tienes interés en conocer el proyecto para la recuperación de la quagga, puedes verlo pinchando AQUÍ.

martes, 30 de agosto de 2011

El pájaro ratón africano, Colius striatus.


Solo tengo unas pocas entradas sobre animales africanos, pero se llevan una buena proporción de las visitas al blog, así que después de una nueva y rápida visita a Mozambique y Sudáfrica irán apareciendo algunos de los animales que he podido ver y fotografiar estos días.
Entre los que más me han llamado la atención se encuentra el pájaro ratón. Pertenece a una pequeña familia endémica de África, llamada Coliidae, que solo cuenta con dos géneros y seis especies, aunque de esta especie, Colius striatus, hay nada menos que diecisete subespecies descritas, repartidas por el África Subsahariana, especialmente en el Este y Sur.
Son de pequeño tamaño, apenas 35 cm contando su larga cola, es decir, que de cuerpo resultan menores que un mirlo. Son ruidosos y se mueven por las ramas en pequeños grupos, llamándose entre sí y trepando por ellas de manera parecida a los loros y periquitos. De hecho, los dedos exteriores de sus patas los pueden colocar hacia delante, como la mayoría de las aves o hacia atrás, como las psitácidas (loros). Su forma de trepar y moverse, tanto hacia arriba como cabeza abajo, y el color pardo y grisáceo, es lo que le da el aspecto de roedor arborícola y lo que le ha valido el nombre de pájaro ratón. Tienen las alas cortas y redondeadas. Una pequeña cresta de plumas les termina de dar su gracioso aspecto.
Se alimentan de todo tipo de productos vegetales, especialmente blandos, como frutas, hojas y néctar. En algunos lugares puede constituir una plaga para los árboles frutales, jardines y otros cultivos. Una lástima en un ave tan bonita.
Al amanecer me sorprendió un grupito que se debía haber tomado un baño y exponía su pecho y vientre empapados a los primeros rayos del sol en lo alto de un frondoso árbol.
Su aspecto era de lo más desaliñado, pero poco a poco fue mejorando. En esa postura, además, me mostró su capacidad acrobática con una postura de patas de lo más curioso.
Pueden verse otras entradas dedicadas a aves del Sur de África pinchando en los siguientes enlaces:





Las fotografías 1, 2, 4 y 5 están tomadas junto a la playa de Bilene, cerca de Xai-Xai, Mozambique. La 3 en el Parque Kruger, Sudáfrica.

jueves, 27 de enero de 2011

Las NO medusas

En el límite entre el ser
individual y el colonial.

A pesar de su peligrosidad, siempre me ha fascinado este grupo animal (Phylum), los Cnidarios, antes llamados Celentéreos. La característica común de todos ellos es un tipo de célula urticante que no se da en ningún otro grupo. Sin embargo, la variedad de formas, colores y modos de vida, de este grupo es impresionante. De hecho incluye desde la hidra de agua dulce (que estudiábamos en el colegio y que pocas veces hemos vuelto a ver), a los corales que forman arrecifes, las anémonas y las medusas que tanto nos asustan en las playas. Y algunos animales más que no son tan conocidos, ni por el público en general ni por los científicos.
Pero lo que más me llama la atención no es ni su peligrosidad ni la extraordinaria belleza de alguno de sus componentes, sino el que muchos de ellos me obligan a plantearme lo que es el concepto de individuo en el reino animal.


Fragata o carabela portuguesa, Phisalia phisalis,
fotografiada en una playa de Mozambique.
En esta foto puede verse el pequeño tamaño del ejemplar. Sin embargo,
los tentáculos de este animal pueden pasar de los 30 metros de longitud.
Posiblemente es una colonia muy joven, ya que solo se aprecia un pólipo cazador.

Una anémona es claramente un individuo aislado, que cuando crece mucho llega a dividirse y produce dos nuevos ejemplares, que se separan y hacen vida independiente. Pero una rama de gorgonia o de coral, que van produciendo por gemación nuevos pólipos que quedan unidos de por vida a una base común, ¿siguen siendo individuos aunque nunca estén aislados? La ciencia nos dice que sí. Entre otras cosas porque todos ellos realizan la misma función en la colonia. Con esto hemos llegado al concepto de animal colonial, que en algunos casos todos los miembros de la colonia son iguales, mientras que en otros hay especializaciones y unos se dedican a la captura de alimento, otros a su digestión y, por ejemplo, otros solo a la reproducción. En una de esas colonias un individuo aislado no puede vivir si no cuenta con la colaboración de los otros especialistas. ¿Que tiene entonces de individuo?

En las fotos anteriores y siguiente, esos animales con aspecto de medusas ¿son individuos o colonias? Pues en realidad no son medusas, son colonias de pólipos que tienen una porción común. En las dos especies que pongo en las fotografías, aunque sean de dos órdenes diferentes, la carabela portuguesa de arriba y Velella abajo, coinciden en que la colonia de pólipos cuelga de una masa flotante.

El animal (o los animales) de la fotografía inferior pertenece (o pertenecen) a la especie Velella velella, un disco de menos de 10 cm de diámetro que flota en la superficie del mar con un pliegue en la parte superior con forma de vela y una serie de pequeños pólipos que cuelgan de su zona inferior

Velella velella también encontrada varada en una playa de Mozambique.
El dibujo es un esquema de un corte realizado en su zona media y en él podemos ver la zona comunal (compuesta por el disco y la vela) y los pólipos colgantes: En el centro tiene un gran pólipo, llamado gastrozoide, que es el encargado de digerir el alimento (pequeños peces y otros animalillos), en los bordes exteriores unos pólipos transformados en meros tentáculos cazadores (dactilozoides) cargados de células urticantes, y entre ellos, tres filas de pólipos reproductores (gonozoides), que se dedican a producir hijos por gemación.
Los pólipos realmente están haciendo la función de órganos, que coincidirían con el aparato digestivo, los brazos y el aparato reproductor en un animal más desarrollado.

Con esos hijos que comentaba que son producidos por gemación nos llega otra de las cosas que me fascinan de estos animales: las dos generaciones con animales de aspecto completamente distinto. Porque esos hijuelos no son nuevas velellas semejantes a las de la fotografía y dibujo, no, eso sería lo fácil. Lo que se producen en esos pólipos reproductores son pequeñas medusas muy simples y en nada parecidas a este animal (o colonia de animales). Esas medusillas no flotan, son capaces de nadar y son la generación sexual, con gónadas que producen óvulos y espermatozoides. De su fecundación se produce un huevo del que sale una larva que termina por producir una nueva colonia flotante, no sin varias transformaciones corporales.

Las velellas se ven de vez en cuando en las playas españolas y no son en absoluto peligrosas, pero las carabelas portuguesas son las "medusas" más peligrosas que hay. La picadura de un ejemplar de gran tamaño, con muchos tentáculos de varios metros de longitud, puede matar a una persona. En nuestras costas, tanto atlánticas y cantábricas como mediterráneas, se han visto bastante ejemplares en los últimos años. A continuación enlazo dos notas de presa, pero cualquier búsqueda nos dará muchas más, así como información sobre su peligrosidad, los efectos y el tratamiento de las picaduras.

- Noticia de El Mundo en el Mediterráneo.

- Diario vasco en el Cantábrico.

Un último aspecto curioso de estas especies es su capacidad para ser arrastradas por el viento, pero no hacia cualquier lado, sino que gracias a la orientación de su órgano flotante o la vela, como ocurre en un barco, pueden escorar hacia diferentes direcciones y no necesariamente en la misma que marca el viento o la corriente marina.

martes, 25 de mayo de 2010

Aves africanas (4). Abejarucos, martines y demás.

Vuelvo a África con la imaginación, ayudado en mis recuerdos por las fotos que hice en el verano del 2007. Ya toca a su fin esta selección de aves y dejé las más bonitas, para mi gusto, aunque lamentablemente no sean las fotos mejores.Los turacos son unas aves preciosas en su exotismo. De este ejemplar no he conseguido saber la especie a ciencia cierta, por lo que lo dejaré solo con el género: Tauraco sp.
Otro tanto puede decirse de las carracas, de las que tenemos la suerte de contar con una especie en la Península Ibérica, aunque no sea demasiado frecuente. Esta, fotografiada en Sudáfrica, es una Coracias caudata. Tiene las plumas externas de la cola alargadas como si fuesen un par de filamentos, aunque en esta toma no se aprecian.


Otras bellezas, tanto por el plumaje como por su silueta y forma de volar, son los abejarucos. Esta especie es Merops bullockoides y la descubrimos en un talud de tierra a pocos metros del mar, en Mozambique. No tengo muy claro su ciclo biológico en el hemisferio sur, sin duda es diferente a nuestros abejarucos viajeros que pasan el invierno en África y crían en nuestro verano. Aquí era época invernal, agosto, y estaban entrando y saliendo de los nidos como si estuviesen en época de reproducción.Los martines pescadores tienen un encanto parecido al de los abejarucos, con un aire tropical y unas formas tan características que aunque la especie no tenga colores chillones, siempre es una alegría poderlos ver. Estos dos estaban muy cerca de la zona donde vimos los abejarucos, en Mozambique.
Halcyon albiventris
Ceryle rudis

Volviendo de esa maravillosa playa, en una zona donde el agua dulce se mezclaba con el mar formando charcas tan pronto dulces como saladas, se nos echó la noche encima en uno de esos maravillosos atardeceres africanos. Y con este paisaje me despido de su fauna para una buena temporada.