viernes, 30 de octubre de 2009

HOMENAJE AL PROFESOR JOSÉ ANTONIO VALVERDE (3)

Valverde estudioso de la evolución humana

Esta sí es la tercera y última entrada dedicada a Valverde. Se merece mucho más, pero todo tiene su medida. A los que les haya gustado algo de lo que torpemente he contado, les recomiendo que lean su biografía. Su forma de escribir, tan sencilla y tan directa contando tanto vivencias personales como investigaciones científicas, creo que cautivan a cualquiera y si se es un amante de la Naturaleza aún más.

En la cuarta vitrina colocamos el tomo correspondiente a su estudio sobre la Hominización. Una fase de su vida controvertida y la razón por la que decidió guardar todos sus escritos y apuntes, entregárselos a Luc Hoffmann y finalmente que éste nos lo cediese al Museo Nacional de Ciencias Naturales, con el beneplácito de su familia, para que desde esta institución se dé a conocer.

En la foto del fondo vemos a Luc (en primer plano) y a Tono (mirando hacia atrás) cabalgando en Doñana. Valverde tenía rígida la articulación de la rodilla en una de sus piernas por la tuberculosis ósea que padeció. Pero eso no impidió que recorriese campos y montañas, nadase, escalase, montase a caballo y realizase cuantos esfuerzos fuesen necesarios para alcanzar sus objetivos de estudio.

El texto escrito es el siguiente:

La gestión de Doñana le absorbió por completo y le impidió desarrollar con todo su potencial algunos de sus trabajos científicos como el de la Hipótesis Granívora del Origen de la Humanidad. Este planteamiento, en su día absolutamente novedoso y hoy plenamente aceptado, formó parte de un trabajo de facultad y fue expuesto en una conferencia en el Museo de Historia Natural de París en 1963, años antes de que fuera conocido internacionalmente como Hipótesis de Jolly.
En él Valverde desarrolló magistralmente los cambios ecológicos y anatómicos que tuvieron que seguir nuestros antepasados para pasar de ser simios de selva a habitantes de la sabana y espacios abiertos, sufriendo transformaciones que afectaron a la postura erguida, posición del cráneo, mandíbulas, garganta y, por supuesto, la dentición necesaria para consumir el nuevo recurso tenían ante ellos: los cereales. Como decía Valverde, incluso en la actualidad éstos son el primer recurso alimenticio de la humanidad.

Los cráneos que hay en la base de la vitrina son significativos para los trabajos de Valverde. Son:

Mandríl (Mandrillus sphinx), en el que se puede observar el gran desarrollo de los caninos en estos monos cinocéfalos (cabeza de perro), así como lo alargado de la cara.


Mono colobo negro (Colobus satanas), que muestra el aún respetable tamaño de los colmillos pero con una cara más achatada guardando la proporción.


Réplica de cráneo reconstruido de Australopithecus afarensis, de Sudáfrica. Se aprecia la ausencia de colmillos grandes y la cara más corta, pero no tanto como en el siguiente ...

Réplica de cráneo de Homo sapiens .

Como explica Juan Luis Arsuaga la teoría del origen granívoro de la Humanidad tenía que venir de un naturalista generalista, que estudiase el asunto no con la visión de un antropólogo sino con la capacidad de síntesis del que se interesa y relaciona muy diferentes campos de la biología.

Una de las veces que coincidí con Valverde y me contó, a mi y a unos cuantos más, su teoría, no comenzó, como nosotros esperábamos con esquemas anatómicos de la mandíbula y los dientes sino con los datos de la alimentación humana actual dados por la FAO. En efecto, en todos los continentes el alimento básico mayoritario es una gramínea. Si a eso le sumamos las legumbres el resultado es aplastante.

Observando otros animales que se alimentan de grano encontramos que existen dos componentes principales en su manera de alimentarse: la pinza de precisión para agarrar las semillas y el molino para triturarlas. En las aves granívoras, por ejemplo, la pinza es el pico y el molino la molleja. En un roedor, en cambio, la pinza son los incisivos y el molino los molares. Valverde explica otros aspectos relacionados con los músculos de la mandíbula y la palanca que permite ganar fuerza para triturar las semillas y como se separan una y otra por una zona sin dientes llamada diastema, pero ahora creo que basta para comprender el conjunto saber que los molares deben estar lo más retrasados posible, cercanos a la articulación (cóndilo). Así ocurrió en los prehumanos con mayor facilidad al liberarse los incisivos de la tarea de pinza de precisión y entrar en juego un nuevo elemento: la mano.

Con una elocuente comparación "Las cabras pueden subirse a los árboles pero las vacas no" Valverde nos explica que con el aumento del tamaño corporal, los grandes monos (gorilas, chimpancés y orangutanes) han renunciado a la agilidad para desplazarse por los árboles. Sin embargo siguieron siendo parcialmente arborícolas solo que en lugar de correr por las ramas como los pequeños primates, se cuelgan de ellas con un movimiento de brazos que se llama braquiación. La braquiación, por cierto, necesita de una articulación del hombro como la que nosotros tenemos y posiblemente es un paso previo a la postura erecta y bípeda.

Para agarrarse a las ramas, las manos de los póngidos son largas y tienen el dedo pulgar muy separado del resto de los dedos. Así, si un chimpancé o gorila intentase manipular una pequeña semilla no podría hacerlo con facilidad, porque no tiene esa pinza de precisión que tenemos los humanos. Ellos, en lugar de enfrentar la punta del pulgar con las yemas de los dedos índice y corazón, la enfrentan contra los laterales de los otros dedos plegados como en una especie de puño medio abierto. En la historia del hombre, al separase evolutivamente de los otros grandes monos y alejarse de la selva, su mano cambió.

Los prehumanos, aunque no de tan gran tamaño como los grandes monos (antes llamados póngidos) se hicieron terrestres y afrontaron la vida en campo abierto defendiéndose de los depredadores gracias a su inteligencia.
Hubo otros primates que también tomaron el mismo camino que los prehumanos saliendo de la selva y abriéndose camino en la sabana (alimentándose de gramíneas, legumbres y bulbos), son los papiones y monos cinocéfalos en general. Pero estos, además de valerse de una organización social, que posiblemente también tuviesen los prehumanos, tienen unos formidables caninos, especialmente los machos, que les hace temibles incluso para un leopardo. ¿Que ocurre con las manos de los cinocéfalos? Pues que al ser apropiadas para manipular las pequeñas semillas son muy parecidas a las nuestras en una evidente convergencia adaptativa.

Para poder morder y defenderse con unos colmillos del tamaño del mandril la boca tiene que abrirse muchísimo y eso solo es posible si la cara y la mandíbula es larga. Quizás el mandril de la foto no sea la especie más adecuada para poner de ejemplo, porque es una especie de selva, pero es un ejemplo magnífico para comparar el cráneo de un cinocéfalo y el de un humano. Es además el que aparece en la portada del libro ¡Y es el que teníamos en la colección!

En la evolución los humanos toman el camino de retraer la cara hacia atrás renunciando a los grandes colmillos en pro de una eficiencia masticadora, que también viene acompañada de modificaciones en los molares. La nueva disposición craneal también permite un mayor desarrollo del cerebro al crecer el neurocráneo. Además, ese retraimiento junto con la postura erguida de la espalda, permite que la laringe tome una posición más anterior, pudiendo emitir una mayor variedad de sonidos. Eso hace posible el lenguaje hablado. ¿Sabéis cual es el cinocéfalo que puede emitir más riqueza de sonidos? El gelada (Theropithecus gelada), que es el que tiene la cara más corta y la garganta más vertical.

La liberación de la mano del trabajo de la locomoción con la postura erguida y el aumento de su habilidad adaptada a la manipulación del alimento, fue un paso evolutivo muy importante en el posterior desarrollo de las habilidades que dieron lugar a la manipulación de utensilios... y a la transformación del mundo.

Nota: He llamado todo el rato prehumanos y no prehomínidos a nuestros antepasados ya separados del linaje de los grandes monos, porque desde hace un tiempo los que llamábamos póngidos se consideran también de la familia Hominidae. Seguramente con gran decepción por parte de Valverde, los criterios genéticos han prevalecido sobre los morfológicos y funcionales. Por el momento.


Los documentos que el 20 de octubre del 2009, Luc Hoffmann y los herederos de José Antonio Valverde entregan al Archivo de este Museo son la muestra su trabajo en este campo de la ciencia, su originalidad y momento en que fue dado a conocer.

lunes, 26 de octubre de 2009

HOMENAJE AL PROFESOR JOSÉ ANTONIO VALVERDE (2)

Valverde fundador y defensor de Doñana.

La tercera vitrina de la miniexposición contiene un diorama realizado por José Mª Benedito a principios del siglo XX con un grupo de porrones pardos, uno de ellos sobre un nido. La foto de fondo muestra a Valverde y a Félix Rodríguez de la Fuente a caballo por las dunas de Doñana. Otra foto más, apenas visible en esta imagen porque lo tapan los patos, es la de Valverde el día que recibió la medalla de oro del WWF en 1971.
Gracias a Valverde hoy podemos decir "Bievenidos a Doñana"


Al conocer Doñana, y especialmente sus ahora famosas las colonias de garzas, Valverde organizó campañas de anillamiento atrayendo la atención de naturalistas y científicos para crear el primer esquema privado de conservación de la naturaleza. Promovió la movilización internacional para la adquisición de una primera finca en Doñana, defendiéndola de los proyectos de transformación en cultivos de eucaliptos y desecación de las marismas. Era un momento particularmente complicado para conservación de la naturaleza en España, no olvidemos que estábamos en tiempos de la dictadura y la mayor parte de la fauna hoy protegida se consideraba alimañas. La respuesta interna e internacional permitió crear la Reserva Biológica en 1964 y en 1968 la declaración del Parque Nacional. En esos momentos tuvo la imprescindible ayuda de Luc Hoffmann, a través del que fluyó gran parte de la ayuda económica, cuando no la aportó él mismo.
Íntimamente relacionado con este proceso y fruto de la intensa labor diplomática que Valverde tuvo que realizar, surgió la creación del Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF) y su sección española ADENA, de la que el príncipe de Asturias, hoy Rey D. Juan Carlos de Borbón, fue su primer presidente.

Mucho de lo que Félix Rodríguez de la Fuente nos transmitió en su magna obra divulgativa, lo aprendió de la mano de José Antonio Valverde, Tono para sus amigos. Gran parte de los esquemas que utilizó en los libros de “Fauna” y “Fauna Ibérica”, así como en sus primeros programas de televisión, estaban inspirados en los trabajos de Valverde. Para esas obras Felisón, pues así le llamaba Valverde, utilizó como colaboradores a algunos de los mejores investigadores que se estaban formando con él en Doñana en aquellos tiempos, como Miguel Delibes, Javier Castroviejo y Cosme Morillo entre otros.


Las fotos de Doñana que acompañan este artículo las tomé a primeros de diciembre del 2007 en un inolvidable "puente". La niebla del amanecer y ese pequeño mochuelo, nos dieron una especial bienvenida al Parque.

Tenía intención de terminar el homenaje con esta entrada, pero creo que lo que queda por contar, especialmente la explicación de la autoría de Valverde en la hipótesis granívora del origen de la humanidad, merece una entrada más. Así que en otro par de días os espero de nuevo. Como dice el cartel de la foto. Gracias por su visita.
¡Gracias Tono!

viernes, 23 de octubre de 2009

HOMENAJE AL PROFESOR JOSÉ ANTONIO VALVERDE (1)

Por primera vez, y sirviendo de precedente, para cuando la ocasión lo merezca, voy a salirme del contenido habitual de este blog, para rendir un modesto homenaje a una admirable persona.

El pasado martes 20 de octubre la familia de José Antonio Valverde y su amigo Luc Hoffmann entregaron al Museo Nacional de Ciencias Naturales los documentos que Valverde tenía sobre su hipótesis del origen granívoro de la Humanidad. Se trata de dos archivadores repletos de manuscritos, cartas y textos mecanografiados, así como dibujos y esquemas, que usó en el planteamiento de su hipótesis en publicaciones y conferencias.
El Museo se compromete a poner, en un periodo razonable, dicha documentación al servicio público mediante su digitalización y puesta en la red. De esta manera estará disponible para todo aquel que lo quiera estudiar, como era deseo de su autor.

Como parte del homenaje, en el que participaron familiares, amigos y compañeros de Valverde, instalé en la entrada del Museo cuatro vitrinas que dan una visión, necesariamente escueta, de la vida y obra de este peculiar científico. Parte de esos textos son los que componen esta entrada y debo decir que algunos párrafos han sido tomados de las contraportadas de su biografía editada en siete tomos gracias al magnífico trabajo de edición hecho por Benigno Varillas (sí, el creador y exdirector de la revista Quercus).

VITRINA 1.

Valverde nació en Valladolid, en el año 1926 y falleció en Sevilla el pasado 2003. Sufrió desde su infancia hasta la madurez diversas y graves dolencias que habrían impedido el normal desarrollo profesional a otras personas, pero él superó todos los inconvenientes físicos trabajando como naturalista de campo, investigador y gestor durante toda su vida. Solo la creación y defensa del Parque Nacional de Doñana y la Estación Biológica del mismo nombre, consiguieron separarle momentáneamente de la investigación. Era también un gran artista y pudo haberse dedicado a las Bellas Artes, pero su destino fue romper moldes como zoológo, ecólogo y teórico de la evolución humana.

En la primera vitrina he colocado algunos de sus más conocidos trabajos como "Las Aves del Sahara", una verdadera joya que se encuentra agotado y estamos a la espera de que se haga una edición facsímil.

También "Los Vertebrados de las Marismas del Guadalquivir", la "Estructura de una Comunidad de Vertebrados Terrestres", su tesis doctoral, ...

Y Los Lobos de Morla, que escribió con un pastor de este pueblo, al lado de la Sierra de la Cabrera, en León, que resultó tener una memoria prodigiosa para los acontecimientos vividos con estos animales y una capacidad para contarlo que muchos quisiéramos.

También están cuatro de los tomos de su biografía: "Orígenes castellanos, navegando en descubierta"; "Reyes, osos, lobos, espátulas y otros bichos"; " Sahara, Guinea y Marruecos, Expediciones africanas" y "Pesca, Ballenas, Barcas, Reflexiones y cuaderno de dibujos.

VITRINA 2.- José Antonio Valverde, Investigador del CSIC.En 1955 Valverde pasó a formar parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas dedicando los dos primeros años al estudio de campo y la redacción de su obra “Las Aves del Sáhara, estudio ecológico del desierto” para el Instituto de Estudios Africanos.
En 1957 fue contratado en el Instituto de Aclimatación de Almería y se dedicó a estudiar los cetáceos, murciélagos, aves de presa y, con la ayuda de dos becas March, exploró Doñana y escribió su tesis doctoral “Estructura de una Comunidad de Vertebrados”, obra de cabecera de varias generaciones de biólogos y naturalistas. En Almería desarrolló conceptos novedosos como el “Índice de Apetencia”, relación energética entre predador y presa, y formuló la teoría sobre el origen granívoro del hombre. En esos tiempos trabajó eventualmente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
A partir de sus trabajos en el Sáhara, tuvo conocimiento de las especies norteafricanas que se encontraban en peligro de extinción y consiguió poner en marcha la reproducción en cautividad de la gacela mohor (Gazella dama) en Almería. Gracias a él, se está reintroduciendo en el norte de África y podemos ser optimistas sobre su supervivencia. Este proyecto se amplió después a Gazella cuvieri.

Llegó a ser Profesor de Investigación del CSIC y fue el primer director del Parque Nacional y de la Estación Biológica de Doñana.
Valverde tenía especial pasión por los reptiles y trabajó mucho en Herpetología. Durante el disfrute de una de sus becas de la Fundación Juan March, descubrió y describió en Cazorla una nueva especie de lagartija endémica de la Península Ibérica: Algyroides marchi, Valverde 1958.

Yo le conocí en un congreso de Herpetología que se celebró en la Universidad de León a principios de los 80. Los entonces jóvenes herpetólogos le rodeamos ansiosos de tratar con uno de nuestros científicos más admirados. Él se dejaba querer y ante nuestro entusiasmo recuerdo que con facilidad pasmosa planteaba posibles trabajos de investigación haciendo esquemas en un papel. Hablaba a la vez con la voz y con el lápiz.

El día antes yo había visto un ejemplar de lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus) cerca de León. Entonces no había citas de esa especie en la zona. Al comunicárselo me hizo unas cuantas preguntas para estar seguro de que sabía de lo que hablaba y parece que le convencí porque, al saber que me gustaba especialmente esa especie y yo mantenía acuarios y terrarios, esbozó en un momento un esquema de trabajo y una posible instalación para estudiar las preferencias térmicas de pequeñas lagartijas, tema que le parecía importante para conocer los por qués de su distribución. Por desgracia yo no estaba en condiciones de instalar semejante diseño.

Poco después fundamos la Asociación Herpetológica Española (AHE) y le nombramos nuestro primer Presidente, siendo yo Secretario de la Asociación.

En esta vitrina coloqué dos más de los libros de su biografía, "En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)" y "La Aventura de Doñana, cómo crear una reserva". El frasco contiene unos cuantos ejemplares de lagartijas de Valverde, Algyroides marchi. El ave es una focha común, Fulica atra, Y el cráneo es de una Gazella cuvieri de las criadas en Almería en el Centro para la Recuperación de la Fauna Sahariana que el propio Valverde creó.

En un par de días la segunda parte, estén atentos a sus pantallas.

viernes, 16 de octubre de 2009

Escarabajo pelotero

Realmente se presta a bromas escatológicas la entrada de hoy. Se trata de un escarabajo pelotero de la especie Scarabaeus laticollis. Es un típico representante de la familia Scarabaeidae que se alimenta de excrementos formando una pelota que hace rodar hasta el sitio adecuado para enterrarla y poder comer tranquilamente o bien poner en ella los huevos para que las larvas se desarrollen y alimenten en su interior.
En este caso se trata de la recolección de una "pelota" con fines alimenticios, pues si fuese con intención reproductiva posiblemente la bola sería más grande y, además, irían en pareja para realizar este trabajo. Un trabajo de mierda y nunca mejor dicho.
En su deambular, de vez en cuando se subía a su obra culinaria y daba una vueltecita como para orientarse para después bajar y seguir empujándola con decisión. Todo esto ocurrió en Sepúlveda (Segovia), cerca del río Duratón donde fuimos para disfrutar el soleado día con la vana esperanza de encontrar un colorido otoño que apenas ha comenzado en las choperas de las orillas.
Y aquí el vídeo del escarabajo cagaprisas.


lunes, 5 de octubre de 2009

Primer paseo de otoño. Río Manzanares

Estos días otoñales con tan altas temperaturas y sin lluvia, hay que aprovecharlos como un regalo, porque nunca sabemos si las cosas se nos van a poner más difíciles. Así, casi de improviso decidimos la mañana del sábado salir rumo al Manzanares, en Colmenar Viejo, para remontarlo hasta la parte que hay justo bajo el muro de la presa del Embalse de Santillana. Además, así hacíamos una continuación de las cañadas y cordeles de esa zona, que queremos ir conociendo poco a poco.Nos sorprendió que aún quedaba bastante agua en el río, teniendo en cuenta la que retiene el embalse, y que ciertas zonas conservan una vegetación de ribera bastante aceptable. Nuestro gozo terminó cuando no pudimos alcanzar el muro de la presa ni un cerro que domina la zona, porque fincas privadas o el área reservada de la empresa hidroeléctrica no nos permitían continuar los accesos, ni siquiera los señalados como pasos ganaderos. Esto fue casi lo más cerca que estuvimos.
En el agua pudimos disfrutar del espectáculo de la puesta de estas libélulas Sympetrum sp. de las que no me atrevo a poner nombre específico porque me fue imposible verlas mejor o hacerles una foto aceptable. Pongo ésta como testimonio de que en este género la hembra suele hacer las puestas mientras aún esta sujeta por el macho. La actividad era frenética, casi todas las que se veían estaban emparejadas y bajaban a la velocidad del rayo para meter la punta del abdomen en el agua y volver a subir. A base de ráfagas a 1/2000 de velocidad en la cámara, salvé este único fotograma.

En otra orilla nos encontramos con una de las especies de planta invasora, la azolla, Azolla filiculoides, es un helecho acuático que se desarrolla sobre la superficie del agua y llega a cubrir grandes extensiones asfixiando a otras especies de plantas acuáticas y afectando a todo el ecosistema en general. Bajo ella se movía otra especie introducida, las gambusias, peces norteamericanos que en muchos lugares de nuestra geografía han sustituido a pequeños ciprínidos y ciprinodóntidos autóctonos.


También el otoño es tiempo de flores.
¿Quien dice que no? No son muchas las especies, pero su abundancia no nos deja lugar a dudas. Así, en este prado sobrexplotado por el diente de ovejas y vacas, dan una nota de color las merenderas o quitameriendas, Merendera montana, fieles a su cita otoñal.

Como alguna otra planta de bulbo, las merenderas desarrollan las flores antes que las hojas y aparecen todas a la vez y con abundancia en los prados serranos.


Un ecosistema dentro de otro.
Hablando de merenderas se nos abrió el apetito y decidimos que la sombra de los chopos era la mejor opción. Así, buscamos un lugar lo más libre de excrementos ovinos posible y nos dispusimos a darle cumplido homenaje a los bocatas. No tardamos en ser bombardeados por una caída de hojas un tanto especial. No se trataba de la melancólica imagen de la hoja flotando en el viento, sino una caída de objetos relativamente duros. Se trataba de hojas de chopo, sí, pero lastradas con un pegote en el peciolo a modo de paracaidista.
Son, por supuesto, agallas formadas por un insecto que desarrolla sus larvas en el peciolo de las hojas y que el árbol rodea con una especie de tejido tumoral del que se alimentan. Ese "microecosistema" es también aprovechado por otras especies animales.
Me sorprendió la abundancia de caida de estas hojas lastradas respecto a las hojas normales, que la mayoría están aún verdes, pero no tardé mucho en descubrir la razón. Unos mosquiteros que poco antes había fotografiado, se dedicaban a picotearlas en busca de los insectos que hay en su interior. Y muchas de ellas caían ante semejante maltrato, ... sobre nuestras cabezas.

Recogí unas cuantas hojas de muestra, para llevarlas al especialista del Museo, y para poder cotillear en su interior con la cámara lupa. Estas típicas agallas del chopo están inducidas por el insecto Pemphigus bursarius. Este Hemiptero (chinche en sentido amplio) pertenece a la familia de los áfidos (Aphididae), que son un tipo de pulgones.

En primavera inducen la formación de las agallas en los tejidos de los chopos y otros árboles emparentados. Un par de meses después sale de la agalla la siguiente generación que viven en las raíces de otra planta completamente diferente, herbáceas compuestas, pudiendo llegar a ser a ser plaga en lechugas y endivias.

Además, a las agallas abiertas acuden insectos parásitos y depredadores. Os recuerdo que la altura de la ventana del vídeo se corresponde con un centímetro de longitud.
Chopo que forma agalla en respuesta a la invasión del pulgón, mosquitero quizás migrante que se carga de grasa para soportar un largo viaje, ... son algunos de los maravillosos eslabones de una cadena de biodiversidad que estamos obligados a conservar.



















Si estáis interesados en el fascinante mundo de las agallas vegetales os recomiendo leer el texto de una de las charlas que el investigador José Luis Nieves nos ofreció en el Museo de Ciencias. Allí podréis ver la enorme cantidad y variedad de plantas y animales que interaccionan formando agallas.

martes, 29 de septiembre de 2009

Algo tan simple o tan complejo como una rana verde

Llevo unas semanas intentando fotografiar una inmensa rana verde que tengo en el estanque, pero nunca he visto animal más desconfiado. Ni con el objetivo de 300 milímetros, a gran distancia, consigo hacerle una foto sin que salte de las hojas del nenúfar al agua. Luego permanece horas asomando apenas la cabeza en la superficie del agua como si me quisiese tomar el pelo. Supongo que una rana llega a ese tamaño en parte gracias a su desconfianza.
Con las ranas verdes de la península ibérica ocurre un fenómeno muy interesante: la hibridogénesis, algo complicada de explicar. De hecho, hoy voy a poner a prueba vuestra paciencia y mis dotes divulgativas y lo voy a intentar. La rana verde más común, y hasta hace poco creíamos que única en la península ibérica, es Pelophylax perezi. Pero resulta que estudiando la bioquímica y los cromosomas de distintas poblaciones de ranas se ha encontrado una "especie" diferente a la que se ha llamado Pelophylax kl. grafi. Esta "especie" apenas se diferencia a simple vista de una rana verde común. Alcanzan mayor tamaño y las membranas interdigitales y un tubérculo de la pata están más desarrollados, pero bajo la luz de las técnicas de laboratorio nos descubre un hecho muy interesante: En realidad, esa rana de Graf, no es una especie verdadera, por eso lo ponía entre comillas, sino un peculiar híbrido. Y por eso en su nombre científico están esas misteriosas siglas kl., son una manera reducida de decir "klepton", es decir "complejo hibridogenético", en el que se mezcla material genético de P. perezi y de P. ridibunda. No un simple híbrido en primera generación H1, sino procedente de hibridaciones sucesivas de "otras ranas" con la rana de Pérez. Si habéis superado la prueba de leer estos dos palabros, ahora viene el premio (o castigo) de seguir con la explicación.
P. ridibunda, por cierto, es una especie que no está presente en España, la hibridación proviene del sur de Francia en un periodo geológicamente tan reciente como después de las glaciaciones.
Otro dato interesante: la mayor parte de las ranas de Graf son hembras y, de todos modos, si se reproducen con machos de su "especie" no producen descendencia, sería un amor estéril.
¿Cómo crían entonces? Muy fácil, como viven en compañía de P. perezi, se cruzan con ellas y, entonces sí que producen abundantes y rollizos renacuajos que cuando sean mayores se convertirán en ranitas como su mamá (o papá) P. grafi.
Pero en ese proceso de hibridaciones sucesivas ¿cómo no se diluyen los caracteres de grafi para parecerse cada vez más a las perezi? ... ¡Ahí está el quid de la cuestión!
Para eso, paciente lector, te toca recordar las nociones de genética que estudiaste en la escuela, si es que lo hiciste. Y para ello, aquí estoy yo para dar un repaso rápido a lo más necesario.
Recordemos. Para que se desarrolle un nuevo individuo es necesaria la fecundación, mediante la unión de un gameto masculino (espermatozoide) y otro femenino (óvulo). Todas las células del cuerpo tienen una dotación doble de cromosomas (2n), y en el caso de estas ranas 2n es 26, pero los gametos tienen la mitad, es decir 13. En el humano, dicho sea de paso, 2n son 46.
Hasta aquí lo fácil y divertido, sobre todo las lecciones prácticas, lo malo viene después, y no me refiero a cuidar de la criatura, sino a la continuación de la explicación.
Vale, vale, vuelvo al tema. Las células "normales" se multiplican por dos en las mitosis, pero cuando se dividen para formar los gametos lo hacen por una división diferente, por meiosis, de manera que cada una de las células resultantes, óvulos o espermatozoides, tienen la mitad de los cromosomas. Además, y este es un asunto importante, antes de que se formen los gamentos el ADN procedente del padre se entremezcla (recombina) con el de la madre, de manera que los cromosomas recombinados tienen trozos de cada uno de los progenitores y no se mantienen cada cual por separado. Espero que el esquema que pongo a continuación con un solo par de cromosomas de ese teórico híbrido os valga para entenderlo. Represento el material genético procedente de P. ridibunda en color verde, mientras que el procedente de P. perezi lo dibujo anaranjado.

El híbrido de primera generación H1, tendría cromosomas con ADN procedente de las dos especies y en sus gamentos está entremezclado ese material, como se ve en el dibujo anterior. Cuando ese H1 se cruzase de nuevo con P. perezi allá por el sur de Francia después de las glaciaciones, es cuando se produciría la primera P. grafi.

La mitad de los cromosomas de la rana de Graf proceden del híbrido H1, por eso los dibujo con los dos colores, que están ya recombinados, y la otra mitad proceden de perezi, por eso los pongo solo de color naranja. Cuando llega el momento de formar gametos para que la rana de Graf se reproduzca, debería ocurrir la recombinación de sus cromosomas pero ¿que pasa? Pues que no, que no ocurre recombinación, es como si los cromosomas no se gustasen y se mantienen separados. Pero no solo eso, sino que la dotación genética procedente del parental perezi se pierde en el proceso. Resultado: que solo se producen gametos híbridos con cromosomas iguales a los que su antecesor recibió del híbrido original por un lado y los cromosomas de la última perezi con que se cruzó. Así, generación tras generación, las ranas de Graf conservan la dotación genética del híbrido pero necesitan cruzarse cada vez con una nueva rana de Pérez para tener descendencia y la dotación genética que aportan las perezi se pierde una y otra vez en el proceso de meiosis.
La distribución geográfica real de las ranas P. grafi es difícil de conocer ya que, como apenas se diferencian físicamente de las perezi, habría que hacerles análisis bioquímicos para reconocerlas. Y claro, no se pueden ir muestreando su bioquímica tan fácilmente, pero sí se han detectado en el sur de Francia, parte del País Vasco, Cataluña y Aragón.


Bueno, si habéis conseguido entender todo este galimatías me doy por muy satisfecho. Pero para que no os confíes demasiado tengo que daros una mala noticia: En el dibujo del primer H1 me he permitido una licencia, las cosas no son tan sencillas: El material genético de P. ridibunda no se consiguió por hibridación directa de un ejemplar de P. perezi y una P. ridibunda como he esquematizado, sino que procede de la hibridación de una rana de Pérez con otra rana distinta, P. kl. esculenta, que a su vez procede de otro complejo hibridogenético, esta vez de P. ridibunda y P. lessonae. Por eso más arriba decía "otras ranas". ¡Ale! os dejo ese dato para que lo vayáis digiriendo.

Y las malas noticias no terminan aquí. Y esta vez es en serio porque no me refiero a intentar entender el complejo hibridogenético de las ranas europeas, sino al hecho de que en España se han introducido Pelophylax ridibunda, Pelophylax kl. esculenta y Pelophylax lessonae, que potencialmente pueden hibridar con las ranas de Pérez, así como Aquarana catesbeiana (rana toro americana), que se puede comer a todas las anteriores y a muchos bichos más. Todas ellas han llegado a la Península en distintos intentos y fracasos por instalar granjas de ranas para la producción de ancas y han quedado en libertad de una u otra forma. Estas introducciones suponen un peligro para la supervivencia de las ranas y otros anfibios ibéricos autóctonos, pero también quizás la imposibilidad de estudiar un fenómeno evolutivo de gran interés como son los complejos hibridogenéticos naturales.

Todas las fotos están hechas en mi estanque en diferentes épocas del año y puede verse la diversidad de colores y diseños de P. perezi, pero ninguna es el ejemplar que me ha inspirado esta entrada.

martes, 15 de septiembre de 2009

Cuaderno de campo: notas de final de verano

Ahora que parece que el calor veraniego nos va a dar un respiro, nos damos cuenta de lo avanzada de la estación y que, en nada, tenemos el otoño encima.
En el estanque han aparecido con más abundancia las pequeñas libélulas rojas (los machos) y amarillentas (las hembras) de la especie Sympetrum striolatum. También las vi en plena primavera, pero no las fotografié. En realidad es entonces cuando emergen y se reproducen la mayoría de ellas. Algunas de las larvas que salen de esas tempranas puestas consiguen desarrollarse y emerger antes de que lleguen los fríos y posiblemente por eso las tengo de nuevo volando. Pero otras quedarán en el agua hasta el año próximo y las que ahora nazcan, igual.
Viven alrededor de las aguas estancadas de muy diversas calidades, aunque son muy viajeras y se pueden ver sobre campos secos y hasta hacer migraciones. Es la especie más común dentro de este grupo de libélulas y se diferencia por la manchas amarillas de los flancos, rodeadas por una fina línea negra.
Las plantas también cumplen con sus ciclos biológicos. Las zarzamoras regalaron sus frutos a pájaros y paseantes. Ya apenas si queda alguna que no esté picada o reseca. Las de casa tienen la ventaja añadida de no tener espinas, por ser una variedad de jardín. Este año han sido todas para los pájaros, solo las uso para hacer licor y aún me queda del año pasado. No somos muy de consumir alcohol.
Y también fructifica el serval, con sus frutillos de color anaranjado, típico árbol siempre citado como beneficioso para la avifauna, razón por la que está presente en mi jardín. La aves de mi zona no deben leer los libros y no se han enterado, porque se secarán en las ramas, como todos los años.
Igual pasa con los acebos, que aunque sus frutos duran en el arbusto casi todo el invierno, como esperando que las aves dispongan de ellos, nunca ocurre tal acontecimiento. Será que los urogallos me quedan muy lejos.
Y hablando de aves, ya se dejan ver en su paso otoñal, desde hace más de una semana, los papamoscas cerrojillos por los jardines del Museo, no por mi casa. Debe ser que las imponentes Maliciosa, Bola del Mundo, Peñalara y demás montes que quedan a nuestras espaldas, hacen de barrera y ellos prefieren pasar por algún valle más bajo.
Y ya se fueron las oscuras golondrinas y aviones comunes. Los nidos se les quedaron pequeños y menudo jaleo se montaba a última hora de la tarde. A la familia le tocó dormir fuera de la casa, en cables y carrizales. Así se fueron juntando primero en grupos familiares, luego en otros más numerosos y finalmente formaron esa masa crítica que les impulsó a salir volando rumbo a África, en busca de calor e insectos.
Estos de la foto no están en cables eléctricos sino en los de una grúa, que capté el año pasado en Panticosa, ya casi haciendo las maletas, ellos y nosotros. Son un ejemplo vivo de lo que los etólogos llaman "distancia de picoteo". Es decir, que se colocan equidistantes, donde no se llegan los unos a los otros. Cuando llega uno más y se pone en medio, provoca la recolocación de los demás. Poco a poco la Naturaleza nos va mostrando las señales del otoño, más claramente que cualquier calendario.