También han invadido lo que antes eran prados de monte, donde pastaban ovejas y cabras. Esperemos que esa evolución de las series vegetales continúe y nuestras generaciones futuras vean paisajes más cercanos a bosques que a estepas ya que los tiempos de explotación pastoril, como no se nos recrudezca la crisis, parece que no van a volver.
- Cistus ladanifer, llamada jara pringosa o jara del ládano.
En algunas plantas las flores presentan una mancha pardo-rojiza en la base de cada uno de los cinco pétalos. Esas manchas está claro que son señales que atraen a los insectos, como demostró Karl Von Frich en sus trabajos con las abejas. De hecho, hay muchas plantas en cuyas flores nosotros no vemos las manchas (como ocurre en el género Potentilla). En cambio, los ojos de insectos y aparatos fotográficos sensibles al ultravioleta sí que las ven.La forma de diferenciarlas no son las flores, que son casi idénticas, sino las hojas. Como dice su nombre científico "hoja de laurel" las hojas son más anchas y algo duras, aunque nada brillantes.
Las flores no tienen manchas en la base de los pétalos o, al menos yo, no las he encontrado ni he leído nada en la literatura, aunque dadas las posibles hibridaciones, ¿quien sabe?Para que no quede ninguna duda, en la foto siguiente aparece a la izquierda la laurifolia y a la derecha la pringosa.
- Cistus albidus, estepa blanca o jaguarzo.El nombre de blanca no viene de sus flores, que son rosadas, sino del aspecto de las hojas, que son blanquecinas y cubiertas de una especie de terciopelo.
Si todas las jaras son plantas bonitas, con sus grandes y numerosas flores, dignas de cualquier jardín, esta me parece realmente espectacular. No está en mi zona de la Sierra, sino en altitudes y latitudes más bajas.Nada dicen mis libros de que tengan mancha en la base de los pétalos, pero las plantas que hay en el jardín mediterráneo del Museo de Ciencias, en Madrid, sí que los tienen.
Todas estas jaras abren sus flores al amanecer y dejan caer sus pétalos a la caída de la tarde a medida que las sombras van cubriendo las laderas. La más mínima alteración, el viento, el paso de un animal o el roce con nuestras piernas en el paseo vespertino, deja caer una lluvia de pétalos a nuestros pies.Durante el día han cumplido su función, han alimentado a los más variados insectos con su nutritivo néctar y polen. Estos, a cambio, han transportado su polen de flor en flor fecundándolas y, a veces, hibridando las dos especies que viven juntas.




Por otra parte, las pelusas que llenan el aire primaveral, procedentes de los chopos principalmente, no es polen sino semillas, que usan el sistema de dispersión por el viento (






Un milano negro, Milvus migrans, nos sobrevoló en varias ocasiones. Esta especie no la veo mucho por aquí. En cambio, al milano real, Milvus milvus, lo disfruto casi a diario.
En cuanto a las plantas, por fin florecieron las retamas negras en mi propia casa y campos de alrededor
... en pugna con las jaras que ya se muestran en todo su esplendor. Pero a ellas y a las encinas y robles, que también están florecidos, les dedicaré otra entrada.
¿Y que decir de los omnipresentes somieres? Creo que la Real Academia debería incluir una nueva definición para esta palabra:
También vemos otra de las constantes en nuestros paisajes degradados: los postes eléctricos o de teléfono, ya fuera de uso, oxidándose o caídos, con los cables colgando.
Ya lo hable en otra ocasión, ¡que diferencia entre los pilones y abrevaderos de toda la vida y las horribles bañeras!




En el estanque la culebra de agua, Natrix maura, está bien activa y acecha a los peces, aunque debe estar bien alimentada, porque cuando lo tenía casi "a tiro" se dio la vuelta y decidió salir a tomar el sol en la orilla.


