miércoles, 15 de julio de 2009

Montañas y mariposas (1)

Entre el puerto de El León
y Cabeza Lijar
Una nueva subida, huyendo del calor del estío, esta vez hasta el puerto de El León, para seguir la pista a Peguerinos hasta Cabeza Lijar, allá donde las vacas viven en un balcón con vistas privilegiadas a medio Madrid.

Ejemplar macho de lagartija ibérica (Podarcis hispanica)

Apenas empezamos a andar, a primera hora de la mañana, las lagartijas ya estaban entrando en actividad. Dominan las lagartijas ibéricas (Podarcis hispanica) frente a las menos frecuentes lagartijas roqueras, P. muralis. Estamos asistiendo en los últimos años a una subida de especies de anfibios y reptiles más termófilas, adaptadas a temperaturas más cálidas, hacia zonas antes reservadas a especies de montaña. Si bien en este puerto he hecho menor seguimiento, lo he visto muy claramente entre Navacerrada y Cotos. ¿Será cosa del cambio climático? También vimos un lagarto ocelado, Timon lepidus.

Otro reptil que nos salió al paso fue esta culebra lisa europea, Coronella austriaca. A decir verdad nos salió al paso pero no la vimos, tuvieron que ser otros excursionistas que venían detrás los que dijeron "mira una víbora" y llamaron nuestra atención. Por supuesto, no se trata de una víbora, aunque también las hay aquí, sino una inofensiva culebrilla que se alimenta de lagartijas y otros pequeños reptiles y son extremadamente mansas y tranquilas. Eso y ser confundidas con víboras les acarrea el morir cuando se topan con ignorantes sin sentimientos.
Culebra lisa europea, Coronella austriaca

Conociendo esa insana costumbre de muchas serpientes de calentarse sobre la superficie despejada de los caminos y sobre el asfalto, donde están a tiro de viandantes y coches, como en otras ocasiones, no tuve más remedio que cogerla y trasladarla a unos roquedos cercanos donde podría solearse igual de eficientemente pero sin peligro. No me gusta toquetear a los animales en el campo, ni siquiera para hacerles fotos, pero esta es causa de fuerza mayor.

También en pleno camino nos encontramos con frecuencia con los saltamontes de alas azules del género Oedipoda, que en cuanto se posan, parecen desaparecer de lo bien que quedan camuflados. El ojo busca la continuidad de las líneas de su cuerpo con las luces y sombras del suelo y hasta resulta difícil enfocar con la cámara pues los bordes parecen empeñados en difuminarse ante el visor.
Otro paseante en medio del camino es este escarabajo tenebriónido, Pimelia castellana (gracias otra vez Mario), confiado en su dura coraza formada por los élitros soldados entre sí, anda sin importarle su evidente color negro.


Nos llama la atención que las jaras aún siguen floridas a esta altitud de unos 1.700 metros y, como no, los escarabajos típicos de las flores en esta época del año, hacen su acopio de néctar y polen. Estos escarabajos con color y diseño de mariquitas pertenecen a la misma familia que las aceiteras o carralejas, los meloideos, pero a diferencia de ellas, no han perdido la capacidad para volar y andan de flor en flor, como con prisas por cumplir su ciclo biológico. Su nombre, gracias a Mario García París sé que es Mylabris hieracii, que curiosamente sus dos únicas especies próximas son de Marruecos.

Igualmente los cerambícidos, golosos, se manchan con el polen como niños con una tarta de cumpleaños.

Pero los aires de principio de verano son para las mariposas, inquietas, coloridas, desesperantes a veces, cuando intentamos fotografiarlas. La mayoría son especies muy comunes, pero no por ello menos hermosas. Y como muestra, esta Vanessa cardui, que podemos admirar en diseño dorsal y ventral. Su nombre específico nos dice que sus larvas se alimentan de cardos.
Más colorida aún, esta Aglais urticae, cuyas larvas se alimentan de ortigas. Es una mariposa que pasa el invierno como adulto (imago), reviviendo en primavera para poner huevos y producir la segunda generación, ya entre julio y septiembre, según altitudes.
También disfrutamos de la presencia de las Melanargia lachesis, inquietas como pocas, aunque de repente parecen aplastarse contra el suelo y se dejan fotografiar. Sus plantas nutricias son gramíneas.
Muchas más vimos, pero o no pude hacerles foto o han salido tan mal que no merece la pena ponerlas. Eso sí, me demostraron una cosa: tengo que aprender más de ellas, cada una es un mundo.

domingo, 5 de julio de 2009

Mamíferos sudafricanos

Una vuelta a la fauna del
Parque Kruger
La verdad es que no tenía mucha intención de volver a incluir una entrada sobre fauna exótica hasta que no volviese a viajar a algún destino lejano, pero como eso va a tardar en ocurrir, me conformaré con recordar los buenos tiempos pasados en el Parque Kruger.
También, todo hay que decirlo, de las sesenta entradas que he hecho en el blog solo seis las he dedicado a la fauna africana, pero esas seis (las de los 5 grandes y la de los cocodrilos) se han llevado la mitad de las visitas. Sé que la mayoría de esos visitantes llegan a través de la búsqueda de imágenes y no son amigos habituales, pero también es una forma de llegar a más gente.
No por ello me pienso alejar de la línea que me marqué desde el principio: que se pueden hacer observaciones interesantes de cosas muy cercanas, sin tener que irse al otro extremo del mundo.
Y sin más preámbulos, al taj0.
Hembra de impala mostrando el diseño del trasero típico de la especie.

Posiblemente el ungulado más abundante en el Parque Kruger sea el impala. Las manadas de machos y de hembras con jóvenes se encuentran en la carretera, a los lados del camino, en espacios relativamente abiertos y entre los matorrales. Tanto es así, que tras un par de horas de circular por el parque en un coche con guía, éste se volverá hacia los visitantes y les dirá: "A partir de ahora ya no vuelvo a parar para ver impalas". Nosotros no admitimos esa negativa, primero porque cada grupo puede ser diferente y mostarnos cosas nuevas, pero también porque a su lado podíamos ver también gacelas y otros animales que buscan la protección del grupo junto a manadas más grandes.

El siguiente comentario chistoso vino cuando vimos el trasero de un ejemplar: "aquí todos se comen a los impalas, leones, leopardos, hienas, ... , son como las hamburguesas del Parque, por eso en el culo llevan la marca Mc Donalds". Se refería a las conocidas marcas de comunicación que funcionan a modo de luz de emergencia, para llamar la atención a toda la manada de que el enemigo anda cerca. Cuando los impalas se asustan levantan la cola y saltan mostrando claramente sus marcas traseras, igual que hacen la mayoría de las gacelas, porque es un medio de comunicación iterespecífica.

Macho de impala mostrando los cuernos en forma de lira. También es característico los cambios en el tono de la piel entre el dorso, lateral y vientre, pero sin líneas como en las gacelas.

Antes de seguir, la ficha de presentación:

Impala. Aepyceros melampus. Familia: Bovidae, Subfamilia: Aepycerotinae.
Nombres en inglés: Impala; Swahili: Swala pala; Afrikaans: Rooibok

Hembra de impala. Podemos observar otro caracer distintivo, las manchas negras inguinales.

Fuera de la época de celo, como muchos otros bóvidos, los machos forman manadas separados de las hembras mientras que con las hembras permanecen los jóvenes hasta que llegan al primer celo.
En celo los machos se separan en territorios y emiten gruñidos, en un comportamineto parecido al de la berrea del ciervo, aunque no tan espectacular. Así conquistan una manada de unas 15 a 20 hembras.

Joven impala que permanece en la manada de hembras cuando aún no tienen los tubérculos en los cuernos porque es menor de un año.
Manada de machos solteros


Antílope jeroglífico. Tragelaphus scriptus. Familia: Bovidae, Subfamilia: Tragelaphinae.
Nombres en inglés: bushbuck; Swahili: pongo, Mbawala; Afrikaans: bosbok.

Es un pequeño antílope difícil de observar por sus costumbres solitarias y por ser predominantemente nocturno. Al único ejemplar que vimos, la hembra de la foto, la sorprendí en una zona de barro seco, al poco de amanecer. Los machos tienen los cuernos en espiral. Tienen manchas blancas en el cuerpo. Hay muchas variaciones geográficas en el diseño y colorido.
Hembra de antílope jeroglífico.


Gran Kudu. Tragelaphus strepsiceros. Familia: Bovidae, Subfamilia: Tragelaphinae..
Nombres en inglés: greater kudu; Swahili: tandala mKubwa; Afrikaans: koedoe.


Macho de gran kudu.


Es un hermoso antílope, de gran altura y elegancia de movimientos. Los cuernos de los machos tienen forma de espiral cerrada y largas crines por la parte baja del cuello. Machos y hembras tienen crines dorsales en cuello y lomo, así como líneas blancas en los laterales del cuerpo y en la frente.

Forman manadas pequeñas, de menos de 10 ejemplares, y con frecuencia un macho acompaña a las hembras aunque también forman grupos de solteros o de hembras con crías.

Hembra de gran kudu

Antílope de agua. Kobus ellipsiprymnus. Familia: Bovidae, Subfamilia: Reduncinae.
Nombres en inglés: waterbuck; Swahili: kuru; Afrikaans: waterbok.
Las poblaciones de Sudáfrica pertenecen a la subespecie K. e. ellipsiprymnus, más al norte se encuentra la otra subespecie K. e. defassa.

Este antílope se caracteriza por tener el pelo más largo de lo habitual en otros antílopes, es de caracter tranquilo, poco asustadizo. Dicen los guías locales que la grasa que impregna su pelo para impermeabilizarles en el agua les da mal olor y sabor, siendo poco apreciados por los leones como presa. Viven cerca de zonas con agua y vegetación más densa.

Macho de antílope de agua, puede apreciarse la mancha anular caracerística de los cuartos traseros

Nú azul o ñu taurino. Connochaetes taurinus. Familia: Bovidae, Subfamilia: Alcelaphinae.
Nombres en inglés: blue wildebeest, brindled gnu; Swahili: nyumbu ya montu; Afrikaans: blouwildebees.

No tienen nada que ver las manadas de nús en Sudáfrica con las interminables manadas en migración que pueden verse en Kenia y Tanzania. De hecho, en la zona de matorral donde nos movíamos apenas pudimos ver algún ejemplar, acompañados de cebras, que no salieron bien en la foto por lo lejanas que estaban.


La primera vez que me topé con estos animales, en Kenia, entendí el por qué de su nombre común. Nuestro guía nos llevó de acampada (yo creo que ilegal) a una zona fronteriza con Tanzania, en el Masai Mara y así pasamos nuestra primera y emocionante noche en la sabana africana. Además de unos lejanos rugidos de león, a mitad de la noche escuché alrededor de la tienda un extraño sonido. Saqué la cabeza por la cremallera y pude observar que estábamos completamente rodeados por una manada de ñus. El sonido que emitían a la vez que pastaban era idéntico a su pronunciación inglesa: "gnu, gnu, gnu, ...
Los ñus, como se puede deducir, son también de hábitos nocturnos.

Jirafa. Giraffa camelopardalis. Familia: Girafidae.

Nombres en inglés: giraffe; Swahili: twiga; Afrikaans: giraf, kameelperd.

Hay ocho variedades distintas que se diferencian por la forma y tono de las manchas. Las poblaciones de Sudáfrica pertenecen a la subespecie G. c. giraffa.

Vimos ejemplares aislados, machos, y también hembras con crías. Forman manadas pequeñas y los machos establecen relaciones de dominancia dentro de su territorio, que es compartido.
Muchas veces llevan encima a los bufagos, pequeños pájaros que les ayudan a mantener la piel libre de parásitos. Es curioso como se meten en sus orejas y picotean en el borde de los ojos y orificios nasales.

Facocero o Facóquero. Phacochoerus africanus. Familia: Suidae.
Nombres en inglés: wart hog; Swahili: nigri; Afrikaans: Vlakvart.

Son unos animales agresivos con sus enemigos, muy rápidos en la carrera, por lo que tienen largas patas, ... para ser cerdos. Pero como gran parte de su alimento son tubérculos que tienen que desenterrar, es característico que se pongan de rodillas para comer, ya que el cuello es tan corto y no llegan al suelo. El ejemplar de la foto inferior tiene el tono rojizo de la tierra circundante donde se ha revolcado, el color de su piel es más grisáceo. También se aprecia que tiene un colmillo excesivamente desrrollado respecto al otro. No tenía muy buen aspecto.
Mono verde o Tota. Cercopithecus aethiops. Familia: Cercopithecidae.
Nombres en inglés: green monkey, tantalus; Swahili: tumbili, ngenedere; Afrikaans: blauaap.
Hay variaciones geográficas diferenciables por el color y contrastes en los lados de la cara fundamentalmente.
Ejemplar adulto de mono verde.

Forman grupos numerosos, de más de 20 indivíduos. La manera más fácil de verlos es acudir a las áreas de acampada y zonas de restaurantes en los parques, pues se acercan a pedir o robar comida. Al principio suelen hacer mucha gracia, pero llegan a ser molestos e incluso peligrosos, a pesar de su pequeño tamaño. En Kenia vimos como desmontaban una tienda de campaña a base de hacer el tobogán en un lateral, se subían a un árbol y saltaban a la tienda, poniéndose en fila como niños en un parque de juegos. También los vimos colarse en los coches a robar comida.
Joven mono verde.

jueves, 2 de julio de 2009

Subir montaña es retrasar el calendario

Puerto de la Morcuera.


En esta época del año subir la montaña es como retrasar el calendario fenológico. Las flores primaverales, que unos cientos de metros más abajo ya marchitaron, están en la alta montaña en la plenitud de su esplendor. Es el caso de estos rosales silvestres.

Esta mañana la familia hemos subido al puerto de la Morcuera para disfrutar de la brisa relativamente fresca de la alta montaña. Hacía una temperatura agradable, aunque cuando llevas un buen rato andando se agradece la sombra de los pinos.

Caballos y vacas soportan estoicamente las moscas que les llenan las fosas nasales y los bordes de los ojos. Se defienden como pueden de los tábanos a base de coletazos y el agitar de la piel de los flancos. También la sequía de los prados tarda más en llegar a estas altitudes y la hierba es aún verde mientras que en las cumbres cercanas, como hacía años que no ocurría, aún hay neveros en estos primeros días de julio.
Decenas de mariposas, como esta Pandoriana pandorae, vuelan atareadas entre las flores para libar néctar y a la búsqueda de sus plantas nutricias para poner los huevos. Pero hoy parecía ser el día de las Zygaena, pues en los cardos (Carduus carpetanus), que están en plena floración, estaban posadas estas curiosas mariposas, con aspecto de mariposillas de la noche pero de hábitos diurnos. Aunque había flores para todas, esta abeja no parece opinar lo mismo y se dedica a importunar a la mariposa. En la orilla de un arroyo de montaña los preciosos caballitos del diablo, Calopterix virgo, suben y bajan por el cauce con ese vuelo entrecortado que les caracteriza. Es una delicia disfrutar de estos arroyos y de sus alados habitantes.Tampoco faltan a la cita las grandes libélulas. A diferencia de las Anax que hay en mi jardín, propias de aguas estancadas, en estos arroyos están las negriamarillas Cordulegaster boltonii. Sus ninfas no andan por el fondo del arroyo, sino que permanecen casi toda su vida larval, que pueden ser varios años, quietas en un lugar, escondidas al resguardo de la corriente, Así esperan a que sus presas pasen por delante de ellas para lanzarles la implacable máscara de sus mandíbulas. ¡Con lo parecidos que son los adultos, qué diferentes su hábitat y la biología de sus larvas! Unos meses al año, en pleno invierno, soportan que el agua se congele a su alrededor y la nieve los cubra por completo.

sábado, 27 de junio de 2009

La gran libélula

Anax imperator
.
Este fue el primer animal que acudió al estanque, cuando aún estaba llenándolo de agua. Me causó una cierta emoción, pues es uno de los insectos más hermosos que existen.
Machos viajeros, hembras sedentarias.
Los adultos de esta especie, especialmente los machos, se alejan mucho del lugar donde nacieron, por eso son de los primeros en localizar las nuevas charcas y estanques.
Las he visto en medio de campos secos y bosques, muy alejados del agua. En una ocasión vi varios ejemplares en un claro de bosque cazando hormigas en su vuelo nupcial, compitiendo con golondrinas y gran cantidad de otras aves.

Las que permanecen más establecidas cerca del agua suelen ser hembras a la espera de los machos y del momento oportuno para hacer la puesta. Son implacables cazadores de moscas y mosquitos que cazan al vuelo y se comen sin necesidad de posarse.
Me he pasado muchas horas observándolas en ríos, lagunas y en mi estanque, viendo como defienden el territorio de sus congéneres y de otros insectos voladores de gran tamaño o cazando cualquier bicho que se les ponga a tiro.
Es raro verlas posadas si no es porque acaban de salir del agua o se disponen a poner huevos.En esta especie las hembras tienen la misma coloración que los machos pero más apagada. Esta en cambio, tiene unos tonos bien brillantes y volaba esta mañana muy atareada buscando el sitio donde hacer la puesta, aunque o no le gustaba el sitio o el momento no era el adecuado, porque no parecía decidirse.
Ponen los huevos en grietas que hacen en los tallos de las plantas acuáticas justo bajo la superficie del agua. En su intento de buscar el lugar adecuado, llegan a hacer surcos en las hojas de los nenúfares. A veces las perforan completamente y ponen los huevos en el envés.


Esas terribles criaturas.

La fase juvenil es acuática y tiene un aspecto muy diferente a los adultos, aunque en su medio son igualmente formidables depredadores. Las mandíbulas se proyectan hacia delante como una tenaza y capturan larvas de otros insectos, pececillos y renacuajos. Comúnmente se les llama larvas, pero los entomólogos dicen que es más propio llamarles ninfas o nayades y dejar el término larva para los insectos que tienen metamorfosis completa con una fase de pupa.
En la siguiente foto se ve la piel de una de esas ninfas. Se aprecian perfectamente los rudimentos de las alas.
Normalmente se desplazan lentamente entre la plantas acuáticas camuflándose para cazar. Pero además, tienen un sistema de propulsión a chorro, que activan cuando se sienten amenazadas, lo que les permite alejarse rápidamente de sus enemigos.
Dice la literatura centífica que las ninfas tardan unos tres o cuatro meses en desarrollarse, pero mi experiencia me muestra que eso puede alargarse mucho si les pilla el invierno de por medio ya que pasan los meses más fríos en el fondo del estanque (o charca). En pleno invierno, a nada que haga un poco de sol se las ve activas a la caza y captura de sus presas.

Más viejas que los dinosaurios.

Dicen que las libélulas fueron, junto con las cucarachas, de los primeros insectos que volaron sobre la superficie de la tierra, allá por el periodo Carbonífero, hace más de 300 millones de años. Entonces vivió la especie más grande que ha existido, Meganeura, que alcanzó los 70 cm de envergadura alar. Debía ser impresionante ver el vuelo de estos animales, aunque ningún hombre lo vio, pues se extinguieron en la época de los dinosaurios. Pero más me impresionaría ver una ninfa de estos animales, pues posiblemente sería capaz de comerse a un pez del tamaño de un barbo.
El diseño sin variaciones de estos animales a lo largo de la historia de la Tierra, me recuerda a otros formidables depredadores, los tiburones, que en su evolución parecen haber alcanzado un óptimo difícil de superar.


Casi casi mis mascotas.

Los primeros años de funcionamiento del estanque eran tan numerosas las ninfas que pensé que no iban a dejar vivir a otros "bichos" acuáticos, pero con el tiempo la población se ha mantenido en equilibrio y conviven con gran número de anfibios, peces e invertebrados.
Me hubiera gustado poder presumir de las dificultades que pasé para hacer estas fotos, quedaría de lo más aventurero, pero ante todo la verdad... y la calidad de vida. Eso sí, en el diseño del estanque tuve que pensar en estas ocasiones.

viernes, 19 de junio de 2009

Los mosquitos que nunca ven el sol

Las cuevas son una formación geológica que nos sugiere misterio, oscuridad y aislamiento. Pero hay cuevas urbanas, cotidianas, donde se reproducen, si no todos, sí bastantes de las características de las cuevas naturales.
Una de ellas es el aislamiento de la luz solar y otra el clima atenuado respecto al exterior, más atenuado y más independiente cuanto más nos alejemos de la entrada.

El ecosistema de cueva, a falta de luz solar, necesita de aportes externos de energía y nutrientes para poder existir. En una cueva natural esos aportes pueden traerlos los murciélagos, que cazan en el exterior por la noche y defecan y orinan en el interior durante el día. A partir de ese guano vive toda una pléyade de invertebrados. Y también sobre los propios murciélagos entran los parásitos que viven de su sangre.

Las aguas subterráneas también arrastran materia orgánica, aunque sea escasa, y a partir de ella viven animalillos acuáticos.

Meditaba estas cosas hace un par de días esperando al tren en un banco del andén de la estación de cercanías de Nuevos Ministerios (Madrid), mientras intentaba atrapar un mosquito que no hacía más que revolotear sobre mi cabeza y las de mis eventuales compañeros de asiento. ¿Pero qué hora son las tres de la tarde para que un mosquito decente salga a echarse unos tragos de sangre humana?
Por cierto, hoy mismo lo he cazado, es el de la foto de arriba.

Claro, por la noche, que es cuando los mosquitos decentes y criados en el campo salen a comer, este andén está vacío. Además, en el interior de esta estación subterránea no hay noche ni día, solo luz artificial.

¿Que necesita un mosquito para subsistir? No mucho, un poco de agua, no demasiado limpia para criar sus larvas, y unos "voluntarios" que donen su sangre para hacer posible la siguiente generación de mosquitos.

Creo que no es imprescindible decirlo, pero para que no queden dudas, solo las hembras de mosquito pican y es necesario que chupen sangre para poder desarrollar los huevos y criar la siguiente generación. Los machos de la mayoría de las especies no necesitan alimentarse. Las especies comunes de mosquitos picadores son de la familia Culicidae y del género Culex.

Larva y pupa de mosquito Culex rozando la superficie del agua para respirar

Las larvas de mosquito son esa especie de gusanos que nadan encogiéndose y estirándose en charcas, albercas ... y piscinas abandonadas. De cuando en cuando sacan el extremo de su cola a la superficie para tomar aire y respirar. Otros bichos parecidos que veremos a su lado con una especie de gran cabeza, son las pupas, en cuyo interior se están desarrollando las alas.

Los mosquitos culícidos necesita muy poca agua para criar, apenas el platillo de una maceta puede ser suficiente.

¿Donde crían en la estación? Pues en unos charcos que se forman entre las vías del tren. El agua creo que procede de un pequeño bar que hay entre los andenes, que a falta de desagüe mejor, tiene una tubería que vierte al agua a las vías. Muchas veces tiene un olor bastante nauseabundo.
Ese agua sucia es suficiente para que se desarrollen las larvas. A veces hay tan poca cantidad de líquido que se aprecia su movimiento como de madeja temblorosa sobre una simple mancha húmeda.

Yo subo al tren rumbo a mi casa en la Sierra, las hembras de mosquito, que nunca vieron el sol, esperan a que llegue la siguiente tanda de pasajeros y se adormilen en el banco del andén. No importa la época del año, aquí abajo la temperatura nunca baja de los 15ºC, más que suficiente para estar activos, pero en el verano los brazos y piernas desnudas son una buena pista de aterrizaje. La respiración pausada con abundante CO2 que exhalan las víctimas en el sopor de la hora de la siesta, es la señal de que la mesa está puesta. Nueva sangre cálida y nutritiva, quizás con una pizca de colesterol.

domingo, 14 de junio de 2009

Abejas albañilas (5). Abejas solitarias (2)

Que no, que no se trata de un partido de fútbol entre dos equipos de abejas, es la quinta entrada que dedico a las abejas del género Osmia que crían en el policarbonato del balcón y la segunda dedicada a las abejas solitarias del género Halictus.

Abejas albañilas, Osmia.
Seguro que ya os preguntabais como iban los nidos de abeja albañila. Bueno, sé que no, pero queda muy retórico empezar de esa manera la narración.
Bien, pues nacieron todas las de los nidos que podíamos ver en la entrada del 17 de marzo
Y algunas de ellas han vuelto para hacer nidos nuevos, de manera que este es el nuevo aspecto del policarbonato:
Acercándonos más podemos ver que en algunas celdillas hay larvas bien rollizas, como la de la derecha, y en otras que ya se ha formado la pupa a la espera de ... ¿la próxima primavera? ¿o tal vez este verano? Bueno, ese es un aspecto a estudiar que se resolverá en unos meses.

Como decía, a la derecha se ve la larva, en el centro la pupa, pero ¿que le pasa a la larva de la izquierda que está encanijada? Pues creo que ha sido atacada por parásitos. De hecho, un par de "pisos" de celdillas más arriba hay una celdilla donde no se ven restos de la larva pero sí pupas del posible parásito.
Hay varias especies de avispas parásitas que se alimentan de las larvas, incluso que se apañan para mantener viva a la larva mientras se alimentan de ella. No sé si será este el caso. Hasta que no abra la celdilla, tome muestras y lleve los restos a un especialista no lo sabré.

Abejas solitarias, Halictus scabiosae.
Por otra parte, en el jardín las abejas solitarias han vuelto a iniciar sus perforaciones en el suelo.
¿Verdad que os acordáis de ellas? Vale, ya sé que no, por eso os pongo el enlace donde puse un vídeo:

Casualmente esta vez han aprovechado la protección de unas piezas metálicas para hacer los agujeros en el suelo a través de los agujeros de esas piezas..
Mirando el cráter vemos asomarse a la protagonista...
Y este es otro ejemplar, de la misma especie, justo en el momento de buscar su agujero, que había quedado tapado al mover una manguera. Es curioso como lo localiza, escarba un poco y se cuela dentro.
Mientras observaba cuatro agujeros esperando a las abejas para fotografiarlas, pasaban unos diez minutos hasta que llegaban, pero luego lo hacían las cuatro casi al mismo tiempo ¿Irán juntas cuando vuelan en busca de alimento?

A continuación pongo una secuencia de los trabajos de extracción de arena del nido. En la primera apenas se ve el abdomen saliendo del agujero, en las siguientes está la abeja fuera empujando la arena con las patas traseras.La arena recién extraída se distingue por su color más oscuro debido a la humedad.
Por cierto, una trabaja y la otra observa ¿será el ingeniero o el jubilado?

miércoles, 10 de junio de 2009

Conflictos pajariles en el comedero

Tras un periodo de inactividad (por causas ajenas a mi voluntad) voy a poner un vídeo extraído de unas viejas cintas de súper8 mm. Un sencillo aparato tiene la culpa, NPG Real DVD Studio II, que no solo permite conectar las cámaras de vídeo-vigilancia, sino que he podido digitalizar lo que tengo en grabaciones de cinta.

Hace once años viví en una casa alquilada en Matalpino y allí acudían muchas especies de aves, que en la casa actual me ha costado mucho atraer, o como el caso de los rabilargos, ha sido imposible, por quedar la casa alejada de su ruta diaria.

En el vídeo se ven las jerarquías entre las distintas especies y como cuando una especie llega la otra se retira. Me resulta especialmente graciosa la defensa que hace la hembra de mirlo, aunque coma poco, frente al grupo de rabilargos.

Por orden de aparición los actores son: Lavandera blanca, gorriones, rabilargo, petirrojo, mirlo y urraca.