miércoles, 29 de junio de 2011

El traje de las mariquitas ¿Diseño de moda?

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CASOS DE MIMETISMO EN INSECTOS IBÉRICOS
Hace un par de semanas tuve la oportunidad de fotografiar cuatro especies de escarabajos pertenecientes a cuatro familias muy distintas. A las cuatro las encontré en un espacio de no más de 500 metros cuadrados, el mismo día y a la misma hora, entre las flores de jara en la ladera sur de la Sierra de Guadarrama. Sin embargo, su aspecto externo no puede ser más parecido: Cabeza y tórax negro y los élitros de color anaranjado con puntos negros. Es el color que rápidamente reconocemos como el de las mariquitas. Pero ¿Son las mariquitas las que imponen esa moda? ¿Han evolucionado cada especie por su cuenta con ese diseño? ¿Es fruto de la casualidad que todos tengan los mismos colores o están interrelacionados?
LAS CUATRO ESPECIES
Mariquita de siete puntos, Coccinella setempunctata. Familia Coccinellidae. Se alimenta de pulgones tanto en su fase larvaria como adulta. Cuando se le molesta segrega un líquido algo irritante y de sabor desagradable.Mascaflor mesetario, Mylabris hieracii. Familia Meloidae, como corresponde a los miembros de su familia, es un animal venenoso y por lo tanto las aves insectívoras y las lagartijas tienen que aprender a evitarlos. Curiosamente los mascaflores adultos son inofensivos para otros insectos, pues se alimentan de plantas, especialmente de flores. Sin embargo, las larvas se alimentan de las puestas de saltamontes.Trichodes octopunctatus. Familia Cleridae, teniendo un aspecto casi idéntico a los mascaflores, es comestible. Sin embargo, sus enemigos lo evitan si previamente han tenido un encuentro desagradable con un mascaflor o con una mariquita o, quizás, con la siguiente especie. Son feroces carnívoros y si se ven en las flores es porque se están comiendo a los insectos que acuden a ellas.
Lachnaia sp. Perdonad que no os sepa decir la especie, pero creo ni siquiera la foto es lo bastante buena como para determinarla. Pertenece a la familia Chrysomelidae. Muchos miembros de esta familia emiten líquidos desagradables cuando son molestados, pero son más de advertencia que con verdadera toxicidad. Son comedores de hojas de plantas.
LOS CIENTÍFICOS Y EL MIMETISMO

A mediados del siglo XIX el naturalista inglés Henry W. Bates, descubrió que ciertas mariposas que había colectado en la selva amazónica y que inicialmente había considerado como de una misma familia, no estaban realmente emparentadas entre sí, aunque en su diseño, colorido e incluso en la forma de volar eran casi idénticas.

Tanto era así, que tras la publicación de su trabajo, muchos museos y coleccionistas tuvieron que revisar sus cajas entomológicas al advertir que tenían mal clasificadas muchas de sus mariposas.

No es casualidad que especies de mariposas con idéntico color, dibujos y comportamiento, fuesen una de ellas tóxica o de desagradable sabor y la otra comestible. Los diseños de las especies tóxicas no son, además, para pasar desapercibidas, sino que tienen colores llamativos y fáciles de distinguir y recordar. De esa manera, si un pájaro se come una de esas mariposas y pasa literalmente un mal trago, recordará la amarga experiencia y procurará no repetirla. Así, la especie comestible se aprovecha de esa circunstancia, sobreviven más individuos y dejan más descendencia.


Los trabajos de Bates con diversas especies mostraron lo que más adelante se llamó mimetismo batesiano y supusieron un gran respaldo a la teoría de Darwin de la evolución por la selección natural. Naturalmente, ese apoyo a las teorías darwinistas provocó una pequeña revolución más allá del ámbito científico, granjeando a Bates encarnizados enemigos entre los religiosos creacionistas.

Entre todas las especies vistas anteriormente existe un evidente caso de mimetismo batesiano. Una especie inofensiva, Trichodes, se beneficia de la toxicidad de las demás, aunque especialmente de Mylabris que es la que más se le parece.

Aunque Bates también había encontrado entre sus colecciones especies no emparentadas, que tenían sustancias tóxicas y que coincidían en forma y color, no llegó a dar una explicación a ese fenómeno. Fue Fritz Müller, un científico alemán, en 1878 y también estudiando las mariposas de Brasil, quien llegó a la conclusión de que dos especies tóxicas que tienen el mismo aspecto, se benefician mutuamente. La explicación es que para que los depredadores aprendan que una determinada forma y color está relacionada con sabor desagradable, tienen que probar a qué saben algunos de ellos y así, cuantas más especies tengan el mismo diseño menos chivos expiatorios serán necesarios de cada una de ellas. En honor a su descubridor esa forma de mimetismo se llamó mulleriano.

Entre las tres especies con algo de sabor desagradable Coccinella y Lachnaia y la venenosa Mylabris, tenemos un caso de mimetismo mulleriano, pues las tres se benefician de las experiencias negativas que puedan tener depredadores con cualquiera de ellas.

La palabra mimetismo crea a veces confusión, porque estamos acostumbrados a utilizarla cuando nos referimos a coloraciones de camuflaje, como las de mariposas que imitan las cortezas de árboles, los insectos hoja y palo, etc. Sin embargo, mimetismo se refiere a cualquier coloración y forma que imita a otro animal, planta o al entorno. Y no solo en el aspecto, sino en los movimientos, los sonidos y, posiblemente, en los olores, aunque nosotros no seamos capaces de percibirlos. El mimetismo es un precioso ejemplo de adaptación al medio y de evolución paralela, lo que se ha llamado coevolución.

Por otro lado, no son demostrativos de mimetismo ni de Müller ni de Bates, como forma de coevolución, los casos en que se parecen entre sí especies muy emparentadas, ya que eso es debido a que tienen un antepasado común, como les ocurre a las avispas, Polistes, y a los avispones, Vespa. En cambio, sí sería mimetismo batesiano las moscas inofensivas que imitan a esos animales provistos de aguijón.

En el caso que nos ocupa quizás no sean las mariquitas las principales protagonistas y responsables de que otras especies las imiten, sino los mascaflores con sus sustancias más venenosas. Sin embargo, no podemos negar que esta especie es la más popular y uno de los insectos más respetados. Puede que sea sólo por ser inofensiva y atractiva, pero ahora sabemos que además es un gran aliado en la agricultura biológica porque consume pulgones, plaga de nuestras plantas, de manera compulsiva.

Me habría encantado usar, como aquellos grandes científicos, ejemplos procedentes de exóticas selvas, sobre todo porque habría ido a esas selvas a hacer las fotografías. Pero también me produce un cierto placer encontrar estos ejemplos casi a la puerta de casa. Y no solo aquí, sino en cualquier lugar de España.


Por cierto ¿qué hacen todas estas mariquitas juntas? ¿andarán de fiesta? Quizás la respuesta esté en el último rincón, de Javier Barbadillo. No te lo pierdas.

Y no puedo menos que agradecer a Mario García París su colaboración en la identificación de estas y otras especies que aparecen en el blog.


domingo, 19 de junio de 2011

Las ranas del jardín. Puestas a poner huevos.

Un ejemplo del desarrollo embrionario de los anfibios.



Desde el mes de abril llevan cantando sin parar las ranas verdes, Pelophylax perezi, de mi estanque. Sin parar de cantar y de hacer puestas. Es quizás una de las especies con el periodo de puesta más largo. En eso se parece a la estrategia del sapo corredor, Epidalea calamita, del que hace poco hablamos de las puestas y del desarrollo larvario. Seguro que no es casualidad, ya que las dos especies son típicamente mediterráneas y están adaptadas a primaveras muy cambiantes. Podríamos decir que no les interesa poner todos los huevos en la misma cesta, prefieren repartirlos en distintos momentos, no sea que el clima les traicione y pierdan toda posibilidad de reproducción durante un año entero.
Asomadas entre las plantas emergentes o sobre las hojas de los nenúfares, emiten su llamada día y noche. Son la única especie de anfibio ibérico que canta durante el día de forma habitual. Su canto, además, va mucho más allá de la mera época de reproducción y posiblemente tenga tanto una función territorial para los machos, como un efecto de llamada para las ranas de los alrededores, cuando las lagunas y arroyos temporales donde se repartieron en primavera se van secando. Así, en pleno verano, las masas de agua permanente tienen una concentración de ranas mucho mayor que en otras épocas del año.
Los machos se lanzan sobre cualquier rana, e incluso cualquier otro animal de su tamaño, que se acerque a su territorio. La primera intención es la reproducción, y en su ardor se abrazan a cualquier otra especie. Hace unas semanas vimos un amplexus con un gallipato, Pleurodeles waltl, en una piscina abandonada de Manzanares el Real, parecía un jinete sobre una prehistórica montura. Pero también tienen la intención de alejar a los intrusos de su área de campeo. Otras ranas, al verse avasalladas por el dueño del territorio, no tienen más opción que una digna huida.

Me resulta difícil observar y fotografiar los amplexus de rana, porque son mucho más desconfiadas que los sapos, pero por las mañanas me encuentro abundantes puestas en cualquier lugar del estanque y, en particular, entre los peciolos de las hojas de nenúfar.

La ventaja de tener en casa las puestas es que puedo sacarlas a un acuarito para hacerles fotos de detalle. Así que manos a la obra:



Las puestas de las ranas forman una masa gelatinosa irregular, muy diferente a los cordones de huevos de los sapos. Como en todos los anfibios en la parte superior tienen una zona gris más oscura, que aunque se intente cambiar intencionadamente de postura, siempre volverá a la parte de arriba. Les da un curioso aspecto de planetas o satélites en cuarto creciente.

Aunque el huevo se vaya dividiendo a lo largo de los meridianos y paralelos, lo que se llama segmentación total radial, esta división no se aprecia a simple vista. Nos tenemos que creer lo que dicen los libros y aceptar que solo 24 horas tras la puesta y fecundación, el huevo ya está compuesto, en la fase mórula, por más de 5.000 células. Además no se divide de manera homogénea, sino que la zona gris se multiplica con mayor rapidez. Pronto, las células de la parte superior dominan sobre la zona blanca y terminan por cubrirlas. Es la fase que se llama gastrulación. En esa fase las células del huevo ya se han colocado en diferentes capas y tendrán predestinado su desarrollo hacia las células de los diferentes tejidos y órganos del futuro renacuajo y rana.

Y antes de que nos demos cuenta, apenas 48 horas después, ya empiezan algunos huevos a mostrar un surco, que es el lugar donde se formará el cordón nervioso y la columna vertebral. Por eso, a esa fase se la denomina neurulación.
Enseguida, la forma del huevo cambia y empieza tomar el aspecto de un embrión.
Así se alarga el cuerpo en la zona de lo que será la cola del renacuajo y también se empieza a diferenciar la zona de la cabeza. Ahora ya empiezan a moverse los embriones dentro de su cubierta gelatinosa.

Más adelante se distingue perfectamente lo que será la cola con su aleta y también empiezan a notarse las branquias, que al principio son externas y luego se cubren con un opérculo de piel dejando abierto al exterior solo un orificio llamado espiráculo. Cuando el renacuajo crezca, para respirar tomará el agua por la boca y la expulsará por el espiráculo. En cambio, en los tritones y salamandras las branquias son externas en toda la fase larvaria.

En este momento también se empiezan a diferenciar a simple vista los segmentos musculares.

Además, entre la cabeza y el vientre se desarrolla una especie de ventosa u órgano de fijación, con el que el embrión se adherirá a las plantas acuáticas cuando abandone la gelatina que lo cubre tras la eclosión. Es la verdadera salida del huevo, aunque el renacuajo no esté desarrollado del todo.

La zona más blanca del huevo, con todos los cambios en la velocidad de crecimiento de los tejidos, ha quedado en el interior de lo que será el tubo digestivo. Es el vitelo, y es muy rico en sustancias nutritivas que se irá digiriendo desde esta fase hasta que el renacuajo empiece a nadar.

Enseguida se observará que los ojos se han desarrollado y el opérculo, que cubre las branquias, también. Por transparencia vemos los últimos restos de vitelo en lo que ya es intestino. En cuanto se termine ese último alimento, los renacuajos tendrán que empezar a nadar y buscarse su propia comida. La boca, entonces, habrá desarrollado unos duros dentículos córneos que le permitirán roer la superficie de plantas y piedras consumiendo algas y todo tipo de organismos acuáticos, empezando por las gelatinas que cubrían los huevos y las numerosas algas que habían empezado a crecer sobre ellas.

domingo, 5 de junio de 2011

Las flores diversas en la familia de las jaras

Un ejemplo de diversidad dentro de la especie.



Con esta maravillosamente húmeda primavera, los campos de mi entorno están exuberantes de plantas herbáceas y sus correspondientes flores. Margaritas, ranúnculos, orquídeas, campánulas, dedaleras y muchas otras, son un regalo para la vista en cualquier paseo por los montes y prados.


Entre ellas me llamó particularmente la atención este ramillete de hierba turmera, Tuberaria guttata. Sabía que esta florecilla tenía diversos diseños y tamaños, pero nunca me había fijado en que se presentaban tan juntas las distintas morfologías.
En un corto recorrido pude fotografiar tanta variedad como muestro a continuación:

- Con las máculas de los pétalos pequeño tamaño.
- Con las máculas también pequeñas pero con los pétalos más estrechos y separados.
- Con las máculas pequeñas y un anillo rojizo alrededor.
- Igual pero de mayor tamaño.
-Más grande aún y con los pétalos solapados como en un botón de oro.
- Y lo mismo pero con los pétalos más estrechos, que no se solapan entre sí.


Pero estas variaciones no nos sorprenden demasiado, porque dentro de la misma familia de plantas, las cistáceas, tenemos en el mismo territorio un arbusto bien conocido: la jara pringosa, Cistus ladanifer, que tanto se puede encontrar con manchas en los pétalos...
... como sin ellas.


Sabemos que este tipo de manchas, en la base de los pétalos, sirven para llamar la atención de los insectos polinizadores, a modo de señalizador que les indica donde está el néctar y, de paso, donde se impregnarán de polen. Y es muy curioso que muchas flores sin manchas, para nuestros ojos, vistas con luz ultravioleta sí que las tienen. No es casualidad que la visión de los insectos sea sensible a la luz ultravioleta y, por lo tanto, aprecien las marcas que nosotros no podemos ver.



Esta variabilidad, así como la capacidad de hibridación de estas y muchas otras plantas, es lo que ha permitido tan gran cantidad de variedades de flores de jardín.


Ya hice una entrada dedicada a las jaras, se puede ver AQUÍ



EDITO Y AÑADO: Javier Barbadillo, llegado desde "El último rincón" me advierte del reciente cambio de género de la hierba turmera, que ahora se denomina Xolantha guttata. Gracias.

jueves, 26 de mayo de 2011

Otra vez el estornino de cola blanca

Un año más, la estornina de cola blanca ha anidado en el mismo lugar. Llevo la cuenta durante cinco años y solo ha fallado una vez, que el nido fue ocupado por otras aves y, curiosamente, vi como fue depredado por una urraca. Este año tampoco he visto al otro miembro de la pareja, por eso, en su momento, supuse que se trataba de una hembra, más celosa del cuidado de las crías.
Se puede repasar la anterior entrada que le dediqué en el 2009 mirando AQUÍ
El nuevo objetivo me ha permitido realizar mejores fotografías y también ver el detalle del alimento que lleva a los pollos. En la primera fotografía se aprecian dos gruesas orugas, muy parecidas de aspecto pero de diferente color, mientras que en estas dos siguientes lo que trae es una hermosa mora banca de morera.
Esto me ha recordado que durante la semana pasada, en los jardines del Museo de Ciencias, en Madrid, un numeroso bando de estorninos ha ocupado durante todo el día las moreras que estaban cargadas de frutos. No es normal tal abundancia de estorninos en estos jardines e incluso les he visto expulsar a una pareja de palomas torcaces que también se estaban deleitando con los jugosos frutos. De rama en rama estaban organizando un buen griterío y también bastante destrozo en los árboles, dejando caer numerosos brotes y hojas.
Por cierto, como también bastantes moras terminaban en el suelo, las palomas domésticas aprovecharon la oportunidad para consumirlas, pues ellas en los árboles no suelen posarse ni comer. Me pareció curioso, las torcaces perjudicadas y las bravías beneficiadas del jaleo de los estorninos.
Y en esta última última fotografía, no demasiado afortunada, se aprecia mejor el detalle de las plumas blancas de la cola, que no es completamente blanca.
Visto el número de veces que este animal ha conseguido reproducirse es de suponer que, si es que las plumas blancas son debidas a un gen, habrá unos cuantos ejemplares portadores de esta herencia y quien sabe si, aún siendo recesivo, no terminarán viéndose más estorninos con plumas blancas.

martes, 10 de mayo de 2011

El sálvese quien pueda en la charca de los renacuajos

--> O el desarrollo larvario del sapo corredor
A finales de febrero, para ser exactos el viernes 26 fuimos testigos de los cortejos y puestas de los sapos corredores en unas charcas cercanas al río Manzanares, antes en entrar en el término de Colmenar Viejo. Así relaté ese acontecimiento en esta entrada.

Este domingo he visto en Becerril de la Sierra renacuajos recién nacidos de sapo corredor, son hijos de aquellos otros sapos que comentaba en la anterior entrada que esperan a que la estación esté más avanzada para animarse a hacer las puestas. La verdad es que llevamos unos meses que alternan las lluvias torrenciales y los calores, quizás un poco excesivos unas y otros, pero así es, en definitiva, la primavera en el clima mediterráneo. Ojalá tengamos muchas más así en los próximos años.
Decíamos que el sapo corredor, Epidalea (antes Bufo) calamita, era un superviviente nato. Lo malo es que en el camino también hay muchas bajas.

Hasta el 16 de abril no pude volver a las charcas de las primeras puestas para ver cómo se habían desarrollado los renacuajos. Varios intentos de salir se vieron frustrados por el mal tiempo o por otras obligaciones, así que nos acercamos con ilusión a ver a nuestros "pupilos":

¡Horror! en solo una semana de calor algunas de las charcas ya se habían secado. En algunos lugares una especie de costra negra sobre el cieno seco era todo lo que quedaba de los renacuajos.
Pudimos identificar sapos corredores y también renacuajos de sapos de espuelas, Pelobates cultripes, que se diferencian por su color más claro, el mayor tamaño y porque la aleta dorsal es más alta y les ocupa todo el lomo y no solo la cola como en los corredores.

Subiendo el curso de un pequeño arroyo, ya seco, descubrimos que en apenas un par de centímetros de agua, aún quedaban renacuajos vivos de las dos especies. Trasladamos los que pudimos a una charca con algo más de agua y les deseamos una rápida metamorfosis para evitarles más muertes.


Curiosamente, la siguiente noche llovió torrencialmente otra vez. Bueno, pensamos, los que no pudimos salvar tienen de nuevo agua y sobrevivirán: ¡Nos equivocamos! algunas charcas se habían desbordado y arrastrado a los renacuajos dejándolos morir entre la hierba. Otros, suponemos que fueron arrastrados hasta el Manzanares, que bajaba con una fuerza inusual y ¡a saber donde habrán ido a parar! ¡si es que sobreviven!. Aún así, quedan muchos renacuajos, sanos y salvos, dispuestos a seguir perpetuando la especie.

He vuelto a ver varias charcas con renacuajos de calamita y la metamorfosis está en marcha. Casi dos meses han tardado en hacerlo, lo que es mucho tiempo para ellos, gracias a las abundantes lluvias. Algunos muestran sus patitas de atrás y otros las cuatro. Es curiosa la diferencia en los estadios de desarrollo en una misma charquita donde la mayoría, posiblemente, sean hermanos. Puede ser otra estrategia de supervivencia, que unos se desarrollen más rápido que otros de esa manaera hay más posiblidades de que alguno sobreviva, aunque también de que algunos mueran.

Los renacuajos tienen la curiosa costumbre de agruparse en determinadas zonas justo en la orilla, donde se deben acumular algas o algún otro resto que les sirve de alimento. O quizás donde encuentran temperaturas más cálidas que activan su metabolismo.


Como se puede apreciar en las fotos de más arriba los renacuajos apenas pueden distinguirse del suelo en estas charcas. Con la intención de poderles fotografiar puse unos cantos rodados de color claro y, ¡sorpresa! les gusta ese material y me han facilitado la labor extraordinariamente. Por pura casualidad les he proporcionado un lugar donde agruparse. Casi de un tirón he podido hacer fotos de varias fases de desarrollo.

Con las patas de atrás apenas crecidas...
Con las patas traseras más desarrolladas y las delanteras a punto de asomar entre los pliegues de la zona escapular... Con las cuatro patas, pero con la cola bastante larga... Y a punto de salir del agua, casi sin cola y hasta con las manchitas rojas que caracterizan a los adultos de la especie (la primera foto de esta entrada). Por cierto, que al ver la siguiente foto en el ordenador me he dado cuenta de que el sapito parece acechar a un colémbolo. En esta fase es cuando cambian la dieta y empiezan a comer pequeñísimas presas vivas y en movimiento. Anteriormente se alimentaban de algas y casi cualquier resto orgánico que caiga en la charca, incluso (y sobre todo) de sus compañeros muertos.El tamaño de los sapos corredores cuando metamorfosean es realmente pequeño. Serían una presa fácil para cualquier depredador. Nuevamente confían en el gran número de ejemplares que nacen y en enterrarse en cualquier zona húmeda en cuanto salen del agua. Fijaros su tamaño comparado con una uña. Más allá de este tamaño nunca he visto pequeños sapos calamitas hasta el par de centímetros. Sin embargo, en lagos de montaña si me he encontrado legiones de sapitos comunes, Bufo spinosus, de muy diversas tallas, bajo piedras e incluso andando por la orilla en pleno día. Había que tener cuidado para andar sin pisarlos.

Tenemos asumido que la vida de un renacuajo no es fácil, son muchos sus posibles enemigos. Los calamita se libran de algunos de ellos gracias a la temporalidad de las charcas donde viven. No tienen peces, ni larvas de grandes libélulas y escarabajos acuáticos, que están en charcas más permanentes, pero hay muchos otros insectos acuáticos que ya están activos en la temprana primavera, especialmente chinches acuáticas. También son enemigos los anfibios adultos que pueden comérselos en su fase más acuática, los tritones y gallipatos, o cuando salen del agua, cualquier sapo o rana adulta y los galápagos, donde los hay. Por supuesto, micromamíferos y aves que pululan cerca de las charcas y arroyos, se los comerán sin contemplaciones.

Pero además hay relaciones más sutiles que solo recientemente se están descubriendo. Entre renacuajos de distintas especies hay competencia química. Ante la presencia de renacuajos de otras especies, los de sapo corredor crecen menos y metamorfosean más rápido para evitar la competencia. Incluso dentro de su misma especie, se sabe que los hermanos, nacidos de una misma puesta, de alguna manera se reconocen entre sí y que, si se colocan unos cuantos renacuajos procedentes de otra puesta entre un gran grupo de hermanos, los intrusos en minoría se desarrollan peor.

jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre la relación entre cachorros perrunos y humanos

Con motivo de una consulta en un foro de perros sobre la convivencia entre mastines y niños se me ocurrió rescatar unos fragmentos de vídeo de cuando mi hija tenía alrededor de año y medio hasta que cumplió los dos años. Ella creció a la vez que Bolo, mi primer mastín, del que ya hablé en otra entrada.

Los mastines, como perros de guarda de ganado, reunen dos características ideales: el respeto a los animales que cuidan, sean ovejas, vacas, ... o niños, y su defensa frente a extraños. Los pastores con tradición mastinera saben que los cachorros tienen que criarse junto a las ovejas para que se reconozcan mutuamente. Con los niños ocurre lo mismo, cuanto antes entren en contacto, mejor para todos.

Es muy importante acostumbrar a los perros a la presencia de los niños teniendo delante la comida, porque puede ser lo más crítico de su relación. Un niño, sobre todo si no está habituado al trato con perros, puede acercarse al comedero y, si el perro no está bien socializado, resultar mordido. Lo mismo que puede aplicarse a sus juguetes, su cama y en general lo que el perro pueda considerar de su propiedad.

Creo que cualquier dueño de perros, y muy especialmente de perros de gran tamaño, deberían provocar las situaciones controladamente y después hacer "recordatorios" de manera que se acaricie al animal mientras come, que se meta las manos en la comida, que se le quite y se le vuelva a poner. Siempre con amabilidad y cariño, pero que el perro llegue a entender que quien decide cuándo, dónde y qué debe comer somos nosotros y no él. Como se ve en los documentales de lobos, el momento de comer es cuando se reafirman los estátus en la jerarquía de la manada y eso los perros lo entienden a la perfección.

Por eso hay que hacerlo cada poco tiempo mientras que el perro se está desarrollando y de tarde en tarde cuando el perro ya es adulto, aunque con el tiempo se llegue a hacer innecesario. La primera que debe ejercitarlo es la persona que habitualmente se ocupa del perro, pero también el resto de la familia y otras personas que en un determinado momento nos ayuden a cuidar del animal, por ejemplo en vacaciones.




Por supuesto, es también importantísimo educar a los niños en el respeto a los animales, una cosa es jugar, incluso rudamente, y otra maltratar al perro. Además, hay que tener en cuenta que cada perro tiene sus límites. Hay perros, como le ocurría a mi otro mastín, Mali, muy duros y algunos, como le ocurría a la hembra, Bola, más blandos que se creen que les estás regañando y enseguida adoptan posturas de sumisión. También hay perros patológicamente tímidos, posiblemente por motivos genéticos, pero son la excepción.

Desgraciadamente algunos perros no saben jugar porque no han tenido las interacciones necesarias ni con personas ni con perros y la conducta sobreprotectora de sus amos, hacia ellos o hacia los niños, les priva de disfrutar verdaderamente de la vida. Más lamentable aún, es que haya niños a los que les ocurre lo mismo. No me gusta llamar a esto educación, es simple y llanamente convivencia.

lunes, 25 de abril de 2011

Las vueltas de la lagartija colilarga

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Antes de que las lluvias volviesen a encharcar prados, dehesas y caminos en esta Semana Santa pasada por agua, los días de sol intenso activaron las hormonas de los reptiles que se entregaron a sus cortejos como para demostrarnos que su sangre es cualquier cosa menos fría.

Estamos nuevamente entre Manzanares y Colmenar Viejo, y aquí es donde sorprendimos a esta preciosa pareja de lagartijas colilargas en pleno cortejo nupcial.

Las vueltas de cortejo.

El macho nos muestra, y especialmente enseña a la hembra, el llamativo color rojo ladrillo de los laterales de su cabeza y el intenso amarillo de sus costados, sobre los que contrastan los ocelos azules. Fuera de la época de reproducción esos colores se atenuarán, porque llamarían demasiado la atención de los depredadores y entre la vegetación baja por la que se mueven psan más desapercibidos los tonos ocres que ahora muestra la hembra. Tampoco es casual que durante esta fase del cortejo la pareja se sitúe sobre las rocas y no entre la hojarasca de suelo, donde habitualmente se mueven. Sobre las rocas han quedado impregnadas las señales químicas del macho, que proclaman la propiedad de su territorio y atraen a las hembras. Además son el lugar donde toman el sol y activan su metabolismo, pues el sustrato rocoso se calienta antes que el suelo vegetal.Una y otra vez el macho muestra sus flancos, le corta el paso y gira alrededor de la hembra intentando poner sus cuerpos en paralelo para juntar sus cloacas y copular.

Pero mejor dejo hablar a las imágenes... Las vueltas de los nombres científicos.

La lagartija colilarga se denomina científicamente Psammodromus algirus y, hoy por hoy, ese es su nombre aceptado. Sin embargo, en 2006 Alfredo Salvador y colaboradores desdoblaron este taxon en tres especies diferentes. Según ellos (en ese trabajo) tendríamos:

- Psammodromus algirus, restringido a norte de África, de donde se describió la especie por primera vez y procede su nombre (por Argelia).
- Psammodromus jeanneae, que ocuparía la mitad oriental de la Península Ibérica, desde Cadiz hasta el sureste de Francia, estando, más o menos, Madrid en su vértice de distribución.
- Psammodromus manuelae, que ocuparía la mitad occidental de la Península, excepto la cornisa cantábrica, donde no llegan estas lagartijas.

Entre estas dos últimas especies (o subespecies) no están claros sus límites de distribución, ya que hay lugares donde se podrían solapar, pues no existen barreras geográficas claras que las mantenga aisladas.
A continuación pongo los enlaces a la Wikipedia donde se pueden ver los mapas de distribución y más datos de las tres especies:

- Psammodromus jeanneae

- Psammodromus manuelae

- Psammodromus algirus. En esta página el mapa de distribución de la especie sería correcto, pero no el texto, que sigue haciendo referencia a la distribución completa de las tres especies.

Para terminar de aclararnos (o liarnos) en la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles, cuyo editor principal es Alfredo Salvador, también autor de la página dedicada a Psammodromus algirus, revisada en el 2009, resulta que sigue siendo válida esta única especie y así lo considera también la Asociación Herpetológica Española. Suponemos entonces, que las dos "nuevas especies", manuelae y jeanneae, quedan relegadas a la categoría de subespecies. Una pena para las respectivas esposas de Salvador y Busak a las que les dedicaban el nombre de esas nuevas lagartijas.

De todas maneras creo que no se debe tomar la descripción de esas especies, que ahora se suponen subespecies, como un error, sino como una importante aportación al conocimiento de la evolución de las lagartijas colilargas, cuyo ADN mitocondrial es claramente diferente en unas y otras poblaciones, aunque aún quede por dilucidar los límites reales de las distintas poblaciones. Me temo que, una vez más, a lo que nos enfrentamos es al mismísimo concepto de especie y sus límites.

La referencia bibliográfica de la descripción de las especies es:

Busak, S.; Salvador, A. & Lawson, R. 2006. Two new species in the genus Psammodromus (Reptilia: Lacertidae) from the Iberian Peninsula. Annals of the Carnegie Mus. 75 (1): 1 - 10.