No quiero dejar más tiempo sin hacer las pertinentes anotaciones de cuaderno de campo y tampoco puedo dejar de reflexionar sobre la degradación que día a día vemos en nuestros paisajes, coincidiendo ambas cosas con mis salidas naturalistas del magnífico puente de primeros de mayo que hemos tenido.
Comienzo con una alegría que me ha dado una
ranita de San Antón,
Hyla arborea (actualmente
Hyla molleri), estas dos últimas noches, pues he comenzado a oír su canto mezclado con el de las
ranas comunes de mi estanque. Como otros de los habitantes de mi jardín, no los he trasladado yo, ellas solas han venido. Me satisface que los esfuerzos que hago por adecuar mi jardín a la fauna vayan obteniendo resultados. Este año ha sido bueno en aves, a ver si mejora también en herpertofauna.

Últimamente noto que no solo los anfibios se están haciendo más escasos, sino que también los reptiles más comunes, como la
lagartija colilarga,
Psammodromus algirus por el momento, empiezan a escasear. En paseos donde antes eran vistos infaliblemente, ahora se pasan los días sin encontrarlos. Por eso me alegro de haber visto este precioso ejemplar a orillas del Manzanares.

El día uno de mayo, siguiendo el bosquete galería a orillas del arroyo del Valle que pasa por Guadalix de la Sierra, nos acompañaron numerosos
pinzones,
Fringilla coelebs, que andaban ocupadísimos con sus peleas, cortejos y cantos. Junto con
verdecillos y otras especies cantaban a pleno pulmón. A ratos parecía que estábamos en una pajarería, en esos momentos en que se ponen casi insoportables. Esta pareja de pinzones casi no se sabía si se amaban o discutían a juzgar por la que tenían montada... ¡como algunos humanos!

Por la tarde, más cerca de Navalafuente, entre prados separados por setos de roble y zarza, me alegró el día la presencia de varios
alcaudones comunes,
Lanius senator, que me dieron la oportunidad de explicarle a la familia y amigos la costumbre de estos pequeños, pero implacables depredadores, de "empalar" a sus víctimas para poderlas despedazar utilizando, para esa función y como despensa, las zarzas y el alambre de espinos de los cercados.


Un
milano negro,
Milvus migrans, nos sobrevoló en varias ocasiones. Esta especie no la veo mucho por aquí. En cambio, al
milano real, Milvus milvus, lo disfruto casi a diario.

Ya el martes anterior (28 de abril) escuché en casa el paso de los abejarucos, Merops apiaster, por primera vez este año. Ignoro si hace mucho o poco que han llegado, pero anoto la fecha para tenerla en cuenta para estar atento otros años. El domingo día 3 disfruté además de sus evoluciones en torno a una zona de nidificación, a falta de cortados en el propio suelo, a orillas del río Manzanares, junto con algún que otro avión zapador, Riparia riparia, que no pude fotografiar. No es que la foto sea gran cosa, excepto por su valor documental (o más bien sentimental, para mí).
Y si el viernes fue el día de los pinzones y alcaudones, el domingo fue el de las
tarabillas comunes,
Saxicola torquata, que por todas partes se exhibían en lo alto de peñas o arbustos cantando su posesión de territorio.

En cuanto a las plantas, por fin florecieron las
retamas negras en mi propia casa y campos de alrededor

Su amarillo contrasta con el morado de los
cantuesos que ahora dominan los alterados paisajes deforestados...

... en pugna con las
jaras que ya se muestran en todo su esplendor. Pero a ellas y a las
encinas y
robles, que también están florecidos, les dedicaré otra entrada.
PAISAJES DEGRADADOS
Si yo fuese un poco más paciente, me esperaría a hacer más fotos, que tropelías de estas hay para dar y tomar, pero como se me han echado encima estas imágenes tomadas el fin de semana, me queman en el disco duro y en el ánimo. Así que aquí están.
Aquí vemos un arroyo plastificado. Casi un kilómetro de lindes de finca recorrí en Guadalix siguiendo su curso. No es propiamente un arroyo natural, pues se trata de una canalización para dirigir el riego a varios prados, con sus pequeñas presas y desviaciones, pero ¿es realmente necesario plastificarlo así?

Alrededor, había restos de plásticos descompuestos, procedentes de la misma actuación realizada en años anteriores. Reconozco que es duro trabajar el campo y que este sistema de canalización seguramente optimice el esfuerzo de encauzamiento del agua, pero no puedo evitar que me espeluzne.
Menos fuerte, pero también buena muestra de la falta de sensibilidad hacia el paisaje es este brocal de pozo, que como muchas otras construcciones rurales han perdido el encanto de lo rústico con sus materiales tradicionales para dominar nuestros campos con una estética de solar de obra, por mucho que mi amigo alcaudón lo revalorice al usarlo de atalaya.

¿Y que decir de los omnipresentes somieres? Creo que la Real Academia debería incluir una nueva definición para esta palabra:
Somier: Puerta de finca que a veces se utiliza para poner en las camas bajo el colchón.

Esta de la foto está además adornada por un anuncio de Prosegur, no sea que alguien quiera robar la chatarra que hay detrás, incluida la camioneta vieja. Otra gran presencia: los coches abandonados con su carga de combustibles, aceites y otros líquidos a cual más venenoso.

Todo el vallado del fondo está hecho con somieres y vallas portátiles de las utilizadas por los ayuntamientos, señales de tráfico de cañada y de prohibido aparcar ... ¿habrá que multar a la R6? Por cierto, que en esta otra puerta, de la misma finca, había advertencias de otra empresa de seguridad y de "Peligro ganado bravo". No se veían toros ni vacas, pero ¡habrá que ver como se las gastan allí los grillos!

También vemos otra de las constantes en nuestros paisajes degradados: los postes eléctricos o de teléfono, ya fuera de uso, oxidándose o caídos, con los cables colgando.
Me da rabia porque ese entorno de Guadalix, Navalafuente, Bustarviejo, etc. del norte de Madrid es privilegiado, pero descuidado en esta clase de detalles. Porque... de cómo ha quedado el entorno de las obras del AVE... mejor no hablamos, ¿verdad?
Para no ser pesado, termino con esta otra "puerta de finca" procede de Salamanca, de hace unos años, camino de La Alberca. La vegetación impone su belleza ... a pesar de todo.

Ya lo hable en otra ocasión, ¡que diferencia entre los pilones y abrevaderos de toda la vida y las horribles bañeras!

En este caso, en Soto del Real, pleno Parque de la Cuenca Alta del Manzanares, tiene más delito, porque las bañeras así colocadas, junto al muro de piedras, hace que con facilidad caigan lagartijas y otros reptiles, roedores y muchos insectos, que luego no podrán salir y morirán ahogados.