sábado, 5 de diciembre de 2009

El lirio despistado. Cumpleaños del blog.

Ya se puede decir que ha entrado plenamente el otoño. En la sierra han caído las primeras nieves y el monte que domina el horizonte de mi casa, la Maliciosa, ya tiene sus faldas festoneadas de blanco, aunque las nieblas mañaneras y el sol de mediodía hacen que no dure mucho ese manto blanco en la ladera sur.
¿QUÉ HACE UNA FLOR COMO TÚ EN UNA FECHA COMO ESTA?
Tanto se ha hecho esperar el agua que las primeras lluvias, con temperaturas relativamente altas, han sabido a primavera a este lirio situado en la Residencia de Estudiantes del CSIC, entre la calle de Serrano y el paseo de la Castellana y le ha dado por florecer. Comenzó con la primera flor a mediados de noviembre en unos días soleados después de unas tímidas lluvias y ha continuado con una segunda ya entrado el mes de diciembre.
Un caso muy singular pues los iris no son flores de otoño sino típicas de primavera. Si es cierto que son de la primeras en florecer, pero esta se ha adelantado o retrasado seis meses.
¡CUMPLEAÑOS FELIZ!
Sin darme apenas cuenta este blog ha cumplido un año de existencia. Más de 80 entradas me han tenido entretenido muchas tardes y fines de semana compartiendo imágenes y experiencias. Quiero agradeceros vuestra fidelidad tanto a los viejos amigos que me han seguido en esta locura como a los que he conocido virtualmente a través de esta experiencia. Espero que sigamos caminando juntos observando y aprendiendo de lo que nos rodea. Por mucho tiempo ¡Y Vd. que lo vea!

martes, 1 de diciembre de 2009

La cultura de los animales

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La segunda definición que la Real Academia de la Lengua da para la palabra cultura es: “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”
Coloquialmente entendemos que la cultura nos la transmiten nuestros progenitores, educadores y otras personas de nuestro entorno o la adquirimos gracias a medios de comunicación y por nosotros mismos.
En primates, como los chimpancés, se ha llamado cultura a la serie de habilidades que una población tiene para conseguir alimentos, agua o defenderse de los depredadores. Como en las poblaciones humanas, determinados grupos tienen unas habilidades que otros desconocen, pero estos otros dominan otras técnicas. Por ejemplo: los chimpancés que estudiaba Jane Van Goodal, utilizaban palitos o briznas de hierba para extraer termitas de los termiteros y para ello los preparaban arrancándolos de las ramas, quitándoles las hojas y otros estorbos. También utilizaban bolas hechas de hojas arrugadas como esponjas para extraer agua de los huecos de los árboles y usaban hojas anchas para limpiarse el trasero si lo necesitan. Otros investigadores, Albrechet y Dunnet, en otro lugar, señalaron, que los chimpancés que ellos estudiaban no sabían cazar termitas. Es muy conocido el caso que estudiaron Struhsaker y Hunkeler que describieron por primera vez cómo los chimpancés de Costa de Marfil sabían abrir nueces con palos y piedras, lo que no hacen ningún otro grupo.

Cambiando de especie, los macacos japoneses de la isla de Koshima, que fueron muy intensamente estudiados, aprendieron por sí solos a lavar los boniatos en el río para quitarles la arena y ese descubrimiento se transmitió en toda la población y después de madres a hijos. Más tarde se dieron cuenta de que les gustaba más el sabor si los lavaban en agua de mar. Igualmente, un día descubrieron que los granos de trigo que los científicos les dejaban en la playa, se podían coger a puñados y luego echarlos al agua para que flotasen y así separarlos de la arena con facilidad en lugar de tener que tomarlos uno a uno para poderlos comer.
En fin, que hay muchos ejemplos, especialmente en primates, de las enseñanzas que se transmiten de generación en generación y que caracterizan el comportamiento de un grupo y los diferencian de otro, de manera similar, aunque mucho más sencilla, que las culturas humanas.

Como me gusta decir en este blog, cuando no podemos viajar a la selva tenemos que conformarnos con otras observaciones mucho más sencillas, pero también interesantes.

Ya he comentado sobre los pájaros que vienen a comer al jardín y sus usos y costumbres. Las nueces desaparecen del nogal antes de madurar mientras que no osan tocar las almendras que en otros sitios son rápidamente robadas por las urracas. Los carboneros no hicieron ningún caso de las ristras de cacahuetes sin pelar que colgaba de un árbol, aunque muchos libros dicen que les encanta ese alimento. Hasta que les abrí pequeños agujeros para que viesen su interior, pronto lo aprendieron y los abrían ellos solos, hasta el punto que en un par de días tenía que renovar la despensa. Los frutos del granado no duran nada, mientras que los del madroño apenas si los picotean. Tengo también una zarzamora sin espinas y esas son las primeras en caer. Supongo que para los pájaros de la zona, acostumbrados a comer moras, pero con la incomodidad de los zarzales silvestres, esto es como una mesa puesta.



Los palitos de semillas con miel, que venden en las pajarerías, no interesaron en absoluto a los gorriones de mi jardín durante un par de meses de verano. Sin embargo, cuando llegaron los carboneros invernantes y empezaron a picotearlos, los gorriones no tardaron en darse cuenta de que aquello se podía comer.

Es muy gracioso y pude ver todo el proceso: Primero empezaron a comer del suelo las semillas que se le caían al carbonero cuando picoteaba. Luego hubo una hembra que poniéndose en una rama próxima intentaba hacer equilibrios para alcanzar las semillas, hasta que, no sé si la misma u otra, días después, se posaba sobre el propio palito.
La de la foto (perdón, es muy mala) de abajo es nueva de este año, creo que hija de otra gorriona con manchas blancas que ya apareció por aquí.

Ignoro si es que les daba miedo el palo o no lo hacían porque no están acostumbrados a comer en esa postura. Sin embargo, ahora veo a los gorriones incluso colgados boca abajo para comer, tal cual hacen los carboneros. Y además lo hacen también los machos, que parecían más reacios a aprender y experimentar.
Es evidente que ha habido un proceso de aprendizaje y perfeccionamiento. Lo que me parece más interesante de todo esto es que los gorriones han sido capaces de imitar lo que hacía otra especie en su propio beneficio.

Vistos los resultados con los palitos de semillas que hice el año pasado, este año se ha repetido la historia con un girasol. Este verano, en uno de mis viajes conseguí una buena torta llena de pipas y la coloqué en la horquilla de la rama del olivo. Allí ha permanecido desde finales de agosto hasta ahora. Da la casualidad de que a finales de agosto ya no había carboneros de ninguna de las dos especies, aunque críen aquí mismo. Posiblemente se habían dispersado ya. Sin embargo, este pasado fin de semana han llegado los invernantes y han atacado al girasol con saña.

Bien, pues en el mismo día que descubrí a los carboneros también he visto comer pipas a los gorriones… y han terminado con las existencias. En la foto, un gorrión macho se come una pipa que previamente ha sacado del girasol.

En definitiva: ¿podemos llamar cultura animal al conjunto de costumbres alimenticias de los pajaritos del vecindario? Yo creo que sí. Incluso gastronomía ornitológica.

Por cierto, ya puestos con el tema de los pájaros y sus alimentos prohibidos, hace unas semanas os comentaba que no se comían los frutos del acebo. Pues bien, los que arranqué, puse en el suelo bajo el matorral o dispersé por los alrededores, sí que los consumen. Primero tardaron unos días, pero la última vez han desaparecido en solo 24 horas. Aún no os puedo decir quién es el culpable, si aves o roedores, pero está claro que lo que les echa para atrás a los comensales son las hojas espinosas.

jueves, 19 de noviembre de 2009

En el Amazonas peruano

Como vengo anunciando en la columna derecha del escritorio del blog, el programa de radio "FUTURO VERDE" vuelve a emitirse. Hace un par de semanas que hablé en él sobre los homenajes a Valverde y Hoffmann. Además tuve el placer de hacerlo estando presente en la emisora, junto a mi buen amigo y maestro Miguel del Pino. Al salir de la grabación y charlar tomando un café, tocamos el tema de los peces de acuario y mi estudio sobre la situación de los pescadores en el Amazonas peruano. Así es como quedamos que este próximo sábado hablaríamos de ello en el programa.
En el año 2000 tuve ocasión de participar en un proyecto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para estudiar la situación de la pesca de peces de acuario en los alrededores de Iquitos, región de Loreto, en Perú. Lamentablemente después de realizar las propuestas para la colaboración en la mejora y sostenibilidad de los sistemas de pesca, transporte y exportación de estos peces el proyecto quedó bloqueado, en gran parte por los acontecimientos políticos que sucedieron poco después y en parte porque acuicultura y pesca de peces de consumo en alimentación se llevaron el resto del presupuesto.
La cuestión es que a mi amigo Angel Garvía y yo, junto con otro personal de la AECI y la ONG Pronaturaleza, que trabajaba en la región, tuvimos la oportunidad de vivir unos días en la selva junto con los pescadores, conociendo su forma de vida y sus problemas.
Laguna, aquí denominada "cocha" de El Dorado donde pasamos unos
días inmersos en la selva amazónica
.
No voy a extenderme en esta entrada porque un relato mucho más completo puede leerse en el siguiente enlace: http://www.acuarioprofesional.com/articulos/Reportajes.htm
El palafito donde se alojan los pescadores en los días pesca que fue nuestro hogar.
La gran pregunta que nos hacemos los que nos preocupamos por el medio ambiente y a la vez nos gusta mantener peces en acuario es: ¿Son los sistemas de pesca actuales sostenibles? La respuesta es sí, por el momento, pero existen determinados aspectos a mejorar y esa era nuestra intención a abordar el proyecto. Pero, como ocurre cuando se conocen las cosas en su lugar de origen, lo que vimos fue unas grandes necesidades de las personas que en última instancia se dedican a la pesca por pura supervivencia. Facilitar la vida de estas personas y además controlar la extracción de peces y promocionar la cría de las especies en su propio hábitat es factible y económico.

Interior de la cabaña sobre la laguna


El sábado hablaré de ello en el programa, por si me queréis escuchar. El punto del dial es el 94.8 y el enlace de internet: http://gestionaradio.com/radio.php
Si consigo grabar la entrevista la pondré aquí, pero tengo algunos problemas para captar la señal, no prometo nada. También me gustaría poneros más fotos, pero las tengo en diapositiva y tardaré en digitalizarlas, me temo.

Edito para añadir este vídeo que en realidad incluye el audio de la entrevista con algunas de las fotos anteriores.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Póquer de frutos en el jardín

Como en una baraja francesa los palos del jardín fructifican de negro y rojo en otoño.
Por fin unos días de lluvia vienen a calmar el suelo reseco. La primera semana de noviembre unas tímidas nieves cubrieron las cumbres de Guadarrama pero casi pareció un espejismo pues los alternos días de sol y temperaturas suaves la hicieron desaparecer en pocos días.
Mínimos son los frutos de la madreselva, pero aprovechados por los pájaros, como lo muestra el excremento que quedó en la hoja.

Muy del gusto de los mirlos y estorninos, negros también, son los frutos del laurel. Luego, van dejando las semillas en cualquier rincón, especialmente los mirlos, que se mueven por los lugares más húmedos en busca de lombrices y a la vez dejan sus semillas con abono incluido, casualmente en el sitio más adecuado para su germinación. Luego tengo que ir retirando los plantones porque me invadirían todos los setos.
Ya es un viejo conocido en este blog el acebo que este año está a rebosar de frutos. No entiendo por qué no gusta a los pájaros que pasan por aquí. He hecho un experimento, he dejado frutos esparcidos por el suelo para ver si lo que les retrae son las hojas espinosas o simplemente que no tienen costumbre de comerlos.
Ya me ocurre con otros frutos del jardín, mientras que unos son devorados antes de madurar, como las nueces, otros pueden quedar en el árbol o arbusto sin que nadie les haga caso, como las almendras.
Otro frutillo rojo al que tengo especial simpatía, aunque no se prodiga demasiado en su fructificación, es el rusco (Ruscus aculeatus). Es una planta bastante desconocida en jardinería y me costó mucho encontrarla en un vivero. Lo más destacable de este arbusto es que lo que parecen hojas no lo son. Igual que ocurre en algunas plantas crasas en realidad se trata de tallos aplanados, llamados filoclados, que ejercen su función clorofílica como si fuesen verdaderas hojas. Esa característica se hace patente al ver que las flores crecen aparentemente en medio de la hoja y los frutos, en consecuencia, también. En la foto se pueden ver flores que no han llegado a fructificar y un hermoso fruto de 1,5 cm de diámetro. Esos filoclados están endurecidas y terminan en una punta espinosa. Las ramitas se pueden utilizar para adornos de flor seca en el interior de la casa. La poda de clareado le viene bien porque tiene tendencia a crecer muy espeso.No me puedo resistir a añadir un último fruto negro aunque me salga del póquer, dejadme que sea una especie de comodín en esta baraja. El olivo este año se ha beneficiado del calor y está dejando a las currucas y otras aves un plato de lo más energético para continuar su migración y resistir el invierno, ... cuando llegue.

martes, 10 de noviembre de 2009

El Monte de El Pardo, desde el tren

Todos los días laborables me toca acercarme a Madrid a trabajar y lo hago en tren de Cercanías, tanto por economía como por convencimiento de que es lo mejor que podíamos hacer todos. Es una hora de ida y otra de vuelta que aprovecho para leer, escuchar la radio y, algunas veces, echarme una siesta. ¡Qué diferencia con el stress que percibo cuando tengo que acercarme en coche! Pero además, en el recorrido hay un momento especial que es cuando el tren atraviesa el monte de El Pardo entre las estaciones de El Tejar y Pitis.

Por lo que pude verse desde el tren, El Pardo es un espacio de bosque mediterráneo donde dominan las encinas y matorrales de retama y jara, algún que otro pino piñonero destaca en el horizonte y en las zonas del río Manzanares un bosque galería con chopos, fresnos y otros árboles de ribera.

Pasar todos los días a la misma horas me hace ser muy consciente de los cambios estacionales y del fotoperiodo, especialmente al ver como los amaneceres rojos tras las siluetas de los edificios madrileños se van adelantando en el otoño, con gran tristeza por mi parte porque termino pasando por él completamente a oscuras y sin posibilidad de ver nada. Esto me ocurre en plena berrea del ciervo, con lo que tengo la sensación de que me pierdo lo más interesante. Luego viene el retraso oficial de hora y me da un poco de cancha otras dos o tres semanas hasta que se impone el invierno y tengo que esperar a la primavera para volver a disfrutar de sus amaneceres y de la fauna. A veces tengo un poco la sensación de que veo siempre el mismo trozo del mismo documental, pero siempre hay gratas sorpresas.
No hay muchos que puedan presumir de haber visto casi a diario un nido de águila imperial, a la pareja y, a veces, al pollo volantón. Pues yo, y los viajeros avispados, lo hemos disfrutado durante siete años al menos. El nido estaba en este poste que pongo en la fotografía inferior, en uno de los travesaños. Ya lleva tres temporadas sin ocuparse y esta última han terminado por caer los últimos palos que lo componían. Espero que hallan encontrado un sitio mejor, aunque yo no lo pueda ver. Es fácil de identificar el poste en concreto, porque coincide con esa especie de tubería absurda que se mantiene sobre el terreno sin ningún motivo aparente. De todas maneras, las águilas se siguen viendo de vez en cuando posadas en este o en los postes de alrededor. Muy rara vez en las encinas. O tal vez es que allí no las consigo ver al paso veloz del tren. Para los que usen el tren diré que está en el lado derecho según se viene de Madrid en dirección Villalba.

La semana pasada no fue una imperial lo que ví sino un despistado buitre leonado posado en la punta de uno de esos postes. También he visto buitre negro, pues es uno de sus lugares de cría, y en una ocasión lo ví enfrentado a las águilas en pleno vuelo.
Muchas más aves se ven desde mi medio de transporte, aunque no tan notables como las anteriormente citadas y no siempre tan fáciles de identificar.

Esa misma zona del poste, donde hay arbolado más denso, es en la que con más frecuencia se ven los ciervos.

En cambio, el lado contrario, en las cercanías del río hay zonas más abiertas, con fresnos y prados donde son más abundantes los gamos.

Los jabalíes pueden verse casi por cualquier parte, pero son más abundantes en la parte de matorral denso, casi al final del recorrido, cuando se llega a la siguiente estación: El Tejar.

He visto varios jabalíes albinos e incluso una jabalina con sus crías dos de color blanco, tres castañas y otros dos de coloración normal. Hace tiempo que no se ve ninguno, supongo que habrán sido cazados o retirados del coto.

El coto es un cazadero de la Casa Real y parece estar manejado como un gran cercado con ganadería silvestre. Pero mejor que se mantenga así que partícipe del anillo de urbanizaciones que ahoga Madrid. Las poblaciones de ungulados son evidentemente excesivas para el suelo, que se ve completamente reseco y carente del más mínimo brote de hierba desde mediados de verano. Sin embargo, también sobreviven numerosos conejos, aunque sean más fáciles de ver fuera del Coto que dentro de él, tanto junto a la estación de Pitis como en la de El Tejar y hasta al lado de las vías del tren. Supongo que porque fuera no hay ciervos, gamos ni jabalíes que les hagan la competencia.
También se ven zorros de cuando en cuando, especialmente al amanecer. Durante una temporada, hace un par de años, alguien ponía para los pájaros un montón de migas de pan en el andén de la estación de El Tejar y un raposo acudía a dar buena cuenta de ellas mirando de reojo al tren que se paraba a escasos metros de él.

Otra observación interesante que puedo hacer, gracias al termómetro que lleva el tren (cuando funciona), es el fenómeno de inversión térmica en el valle del Manzanares. Desde la altitud de la Sierra a la que tomo el tren hasta las estaciones cercanas a El Pardo veo como el termómetro sube entre tres y cinco grados, pero al bajar al valle en pleno invierno y con tiempo estable, vemos los campos y encinas escarchados y la temperatura descender bruscamente en unos pocos kilómetros y al lado mismo de la capital. Se da la paradoja de que con 4oo metros menos de altitud, la temperatura sea la misma que en la base de la Sierra del Guadarrama.


Nota: Las fotos de gamos y el jabalí están hechas en Doñana y la de los ciervos en el Parque Faunístico de los Pirineos "Lacuniacha" en Piedrafita de Jaca (Huesca).
¡Ojalá tuviese tan buena visión de los animales desde el tren!

lunes, 2 de noviembre de 2009

La chicharra montañera

Hace unos años, exactamente el 3 de octubre del 2004, en una excursión por la zona denominada La Barranca, en la Sierra de Guadarrama, observamos numerosas chicharras activas.Nos llamó la atención porque ya eran días frescos. Pero más nos sorprendió que algunas hembras estuviesen poniendo huevos ¿Donde? ¡En medio del asfalto! Era impresionante ver a estos ortópteros con su largo ovopositor intentando clavarlo entre las grietas del asfalto de una pista degradada que hay en la zona. No me pude explicar el asunto más que como una torpeza de los animales tanto por la dificultad por perforar tan duro suelo como por pararse en el medio del camino donde podían ser pisados o comidos por pájaros.

El asunto no daba más de sí, pero se me quedó en la memoria...
Ahora, en fechas parecidas, el 20 de septiembre de este año, hicimos una escapada con Barbadillo y esposa hasta los Siete Picos, también en la Sierra del Guadarrama. Un día similar, soleado pero fresco, y de nuevo nos encontramos con las mismas protagonistas.
Algunas chicharras se veían en las rocas cercanas a las cimas entre los siete picos. Y allí estaba de nuevo una de ellas, intentando poner huevos allí donde el suelo es más duro, donde solo una tenue capa de musgo, ahora reseco, cubría la pura roca granítica.
Esta chicharra pertenece a la especie Lluciapomaresius stalli (antes Steropleurus stali). Es un pariente de los saltamontes y langostas, es decir, un ortóptero, pero más cercano a los grillos, los Tetigónidos . Se diferencia este grupo por las largas antenas, los hay verdes y también pardos y negruzcos. En su alimentación, además de las hierbas, tienen una tendencia a comerse a otros insectos y son especialmente carroñeros.
Volviendo al tema de la puesta, no se trata de una torpeza animal, nunca suele serlo, evidentemente es un carácter de su biología. Al parecer estos animales ponen sus huevos en grietas y zonas muy expuestas sobre material muy duro, como lo era el asfalto y como lo es la superficie rocosa. Así es posible que pasen el invierno, soportando viento, frío y sol, cubiertos por nieves y hielos hasta que eclosionen en primavera..
Aunque hay especies próximas repartidas por toda la península, incluso al nivel del mar, ésta concretamente es propia de montaña, muy interesante desde el punto de vista taxonómico y biogeográfico. Igual que ocurre con otros animales y plantas con distribución restringida a las grandes altitudes. Ese mismo día vimos dos típicas especies montanas: los restos ya resecos de gencianas amarillas (Gentiana lutea) y lagartijas carpetanas (Iberolacerta cyreni) que tomaban el sol, dos especies con los mismos requerimientos ecológicos que acompañan a los montañeros en sus excursiones.

Para los más despistados señalaré que esta lagartija carpetana es la que antes conocíamos como lagartija serrana, Lacerta monticola, que ahora se ha dividido en varias especies distintas, habitantes de diferentes macizos montañosos, y se han agrupado en el género Iberolacerta.

viernes, 30 de octubre de 2009

HOMENAJE AL PROFESOR JOSÉ ANTONIO VALVERDE (3)

Valverde estudioso de la evolución humana

Esta sí es la tercera y última entrada dedicada a Valverde. Se merece mucho más, pero todo tiene su medida. A los que les haya gustado algo de lo que torpemente he contado, les recomiendo que lean su biografía. Su forma de escribir, tan sencilla y tan directa contando tanto vivencias personales como investigaciones científicas, creo que cautivan a cualquiera y si se es un amante de la Naturaleza aún más.

En la cuarta vitrina colocamos el tomo correspondiente a su estudio sobre la Hominización. Una fase de su vida controvertida y la razón por la que decidió guardar todos sus escritos y apuntes, entregárselos a Luc Hoffmann y finalmente que éste nos lo cediese al Museo Nacional de Ciencias Naturales, con el beneplácito de su familia, para que desde esta institución se dé a conocer.

En la foto del fondo vemos a Luc (en primer plano) y a Tono (mirando hacia atrás) cabalgando en Doñana. Valverde tenía rígida la articulación de la rodilla en una de sus piernas por la tuberculosis ósea que padeció. Pero eso no impidió que recorriese campos y montañas, nadase, escalase, montase a caballo y realizase cuantos esfuerzos fuesen necesarios para alcanzar sus objetivos de estudio.

El texto escrito es el siguiente:

La gestión de Doñana le absorbió por completo y le impidió desarrollar con todo su potencial algunos de sus trabajos científicos como el de la Hipótesis Granívora del Origen de la Humanidad. Este planteamiento, en su día absolutamente novedoso y hoy plenamente aceptado, formó parte de un trabajo de facultad y fue expuesto en una conferencia en el Museo de Historia Natural de París en 1963, años antes de que fuera conocido internacionalmente como Hipótesis de Jolly.
En él Valverde desarrolló magistralmente los cambios ecológicos y anatómicos que tuvieron que seguir nuestros antepasados para pasar de ser simios de selva a habitantes de la sabana y espacios abiertos, sufriendo transformaciones que afectaron a la postura erguida, posición del cráneo, mandíbulas, garganta y, por supuesto, la dentición necesaria para consumir el nuevo recurso tenían ante ellos: los cereales. Como decía Valverde, incluso en la actualidad éstos son el primer recurso alimenticio de la humanidad.

Los cráneos que hay en la base de la vitrina son significativos para los trabajos de Valverde. Son:

Mandríl (Mandrillus sphinx), en el que se puede observar el gran desarrollo de los caninos en estos monos cinocéfalos (cabeza de perro), así como lo alargado de la cara.


Mono colobo negro (Colobus satanas), que muestra el aún respetable tamaño de los colmillos pero con una cara más achatada guardando la proporción.


Réplica de cráneo reconstruido de Australopithecus afarensis, de Sudáfrica. Se aprecia la ausencia de colmillos grandes y la cara más corta, pero no tanto como en el siguiente ...

Réplica de cráneo de Homo sapiens .

Como explica Juan Luis Arsuaga la teoría del origen granívoro de la Humanidad tenía que venir de un naturalista generalista, que estudiase el asunto no con la visión de un antropólogo sino con la capacidad de síntesis del que se interesa y relaciona muy diferentes campos de la biología.

Una de las veces que coincidí con Valverde y me contó, a mi y a unos cuantos más, su teoría, no comenzó, como nosotros esperábamos con esquemas anatómicos de la mandíbula y los dientes sino con los datos de la alimentación humana actual dados por la FAO. En efecto, en todos los continentes el alimento básico mayoritario es una gramínea. Si a eso le sumamos las legumbres el resultado es aplastante.

Observando otros animales que se alimentan de grano encontramos que existen dos componentes principales en su manera de alimentarse: la pinza de precisión para agarrar las semillas y el molino para triturarlas. En las aves granívoras, por ejemplo, la pinza es el pico y el molino la molleja. En un roedor, en cambio, la pinza son los incisivos y el molino los molares. Valverde explica otros aspectos relacionados con los músculos de la mandíbula y la palanca que permite ganar fuerza para triturar las semillas y como se separan una y otra por una zona sin dientes llamada diastema, pero ahora creo que basta para comprender el conjunto saber que los molares deben estar lo más retrasados posible, cercanos a la articulación (cóndilo). Así ocurrió en los prehumanos con mayor facilidad al liberarse los incisivos de la tarea de pinza de precisión y entrar en juego un nuevo elemento: la mano.

Con una elocuente comparación "Las cabras pueden subirse a los árboles pero las vacas no" Valverde nos explica que con el aumento del tamaño corporal, los grandes monos (gorilas, chimpancés y orangutanes) han renunciado a la agilidad para desplazarse por los árboles. Sin embargo siguieron siendo parcialmente arborícolas solo que en lugar de correr por las ramas como los pequeños primates, se cuelgan de ellas con un movimiento de brazos que se llama braquiación. La braquiación, por cierto, necesita de una articulación del hombro como la que nosotros tenemos y posiblemente es un paso previo a la postura erecta y bípeda.

Para agarrarse a las ramas, las manos de los póngidos son largas y tienen el dedo pulgar muy separado del resto de los dedos. Así, si un chimpancé o gorila intentase manipular una pequeña semilla no podría hacerlo con facilidad, porque no tiene esa pinza de precisión que tenemos los humanos. Ellos, en lugar de enfrentar la punta del pulgar con las yemas de los dedos índice y corazón, la enfrentan contra los laterales de los otros dedos plegados como en una especie de puño medio abierto. En la historia del hombre, al separase evolutivamente de los otros grandes monos y alejarse de la selva, su mano cambió.

Los prehumanos, aunque no de tan gran tamaño como los grandes monos (antes llamados póngidos) se hicieron terrestres y afrontaron la vida en campo abierto defendiéndose de los depredadores gracias a su inteligencia.
Hubo otros primates que también tomaron el mismo camino que los prehumanos saliendo de la selva y abriéndose camino en la sabana (alimentándose de gramíneas, legumbres y bulbos), son los papiones y monos cinocéfalos en general. Pero estos, además de valerse de una organización social, que posiblemente también tuviesen los prehumanos, tienen unos formidables caninos, especialmente los machos, que les hace temibles incluso para un leopardo. ¿Que ocurre con las manos de los cinocéfalos? Pues que al ser apropiadas para manipular las pequeñas semillas son muy parecidas a las nuestras en una evidente convergencia adaptativa.

Para poder morder y defenderse con unos colmillos del tamaño del mandril la boca tiene que abrirse muchísimo y eso solo es posible si la cara y la mandíbula es larga. Quizás el mandril de la foto no sea la especie más adecuada para poner de ejemplo, porque es una especie de selva, pero es un ejemplo magnífico para comparar el cráneo de un cinocéfalo y el de un humano. Es además el que aparece en la portada del libro ¡Y es el que teníamos en la colección!

En la evolución los humanos toman el camino de retraer la cara hacia atrás renunciando a los grandes colmillos en pro de una eficiencia masticadora, que también viene acompañada de modificaciones en los molares. La nueva disposición craneal también permite un mayor desarrollo del cerebro al crecer el neurocráneo. Además, ese retraimiento junto con la postura erguida de la espalda, permite que la laringe tome una posición más anterior, pudiendo emitir una mayor variedad de sonidos. Eso hace posible el lenguaje hablado. ¿Sabéis cual es el cinocéfalo que puede emitir más riqueza de sonidos? El gelada (Theropithecus gelada), que es el que tiene la cara más corta y la garganta más vertical.

La liberación de la mano del trabajo de la locomoción con la postura erguida y el aumento de su habilidad adaptada a la manipulación del alimento, fue un paso evolutivo muy importante en el posterior desarrollo de las habilidades que dieron lugar a la manipulación de utensilios... y a la transformación del mundo.

Nota: He llamado todo el rato prehumanos y no prehomínidos a nuestros antepasados ya separados del linaje de los grandes monos, porque desde hace un tiempo los que llamábamos póngidos se consideran también de la familia Hominidae. Seguramente con gran decepción por parte de Valverde, los criterios genéticos han prevalecido sobre los morfológicos y funcionales. Por el momento.


Los documentos que el 20 de octubre del 2009, Luc Hoffmann y los herederos de José Antonio Valverde entregan al Archivo de este Museo son la muestra su trabajo en este campo de la ciencia, su originalidad y momento en que fue dado a conocer.