martes, 29 de septiembre de 2009

Algo tan simple o tan complejo como una rana verde

Llevo unas semanas intentando fotografiar una inmensa rana verde que tengo en el estanque, pero nunca he visto animal más desconfiado. Ni con el objetivo de 300 milímetros, a gran distancia, consigo hacerle una foto sin que salte de las hojas del nenúfar al agua. Luego permanece horas asomando apenas la cabeza en la superficie del agua como si me quisiese tomar el pelo. Supongo que una rana llega a ese tamaño en parte gracias a su desconfianza.
Con las ranas verdes de la península ibérica ocurre un fenómeno muy interesante: la hibridogénesis, algo complicada de explicar. De hecho, hoy voy a poner a prueba vuestra paciencia y mis dotes divulgativas y lo voy a intentar. La rana verde más común, y hasta hace poco creíamos que única en la península ibérica, es Pelophylax perezi. Pero resulta que estudiando la bioquímica y los cromosomas de distintas poblaciones de ranas se ha encontrado una "especie" diferente a la que se ha llamado Pelophylax kl. grafi. Esta "especie" apenas se diferencia a simple vista de una rana verde común. Alcanzan mayor tamaño y las membranas interdigitales y un tubérculo de la pata están más desarrollados, pero bajo la luz de las técnicas de laboratorio nos descubre un hecho muy interesante: En realidad, esa rana de Graf, no es una especie verdadera, por eso lo ponía entre comillas, sino un peculiar híbrido. Y por eso en su nombre científico están esas misteriosas siglas kl., son una manera reducida de decir "klepton", es decir "complejo hibridogenético", en el que se mezcla material genético de P. perezi y de P. ridibunda. No un simple híbrido en primera generación H1, sino procedente de hibridaciones sucesivas de "otras ranas" con la rana de Pérez. Si habéis superado la prueba de leer estos dos palabros, ahora viene el premio (o castigo) de seguir con la explicación.
P. ridibunda, por cierto, es una especie que no está presente en España, la hibridación proviene del sur de Francia en un periodo geológicamente tan reciente como después de las glaciaciones.
Otro dato interesante: la mayor parte de las ranas de Graf son hembras y, de todos modos, si se reproducen con machos de su "especie" no producen descendencia, sería un amor estéril.
¿Cómo crían entonces? Muy fácil, como viven en compañía de P. perezi, se cruzan con ellas y, entonces sí que producen abundantes y rollizos renacuajos que cuando sean mayores se convertirán en ranitas como su mamá (o papá) P. grafi.
Pero en ese proceso de hibridaciones sucesivas ¿cómo no se diluyen los caracteres de grafi para parecerse cada vez más a las perezi? ... ¡Ahí está el quid de la cuestión!
Para eso, paciente lector, te toca recordar las nociones de genética que estudiaste en la escuela, si es que lo hiciste. Y para ello, aquí estoy yo para dar un repaso rápido a lo más necesario.
Recordemos. Para que se desarrolle un nuevo individuo es necesaria la fecundación, mediante la unión de un gameto masculino (espermatozoide) y otro femenino (óvulo). Todas las células del cuerpo tienen una dotación doble de cromosomas (2n), y en el caso de estas ranas 2n es 26, pero los gametos tienen la mitad, es decir 13. En el humano, dicho sea de paso, 2n son 46.
Hasta aquí lo fácil y divertido, sobre todo las lecciones prácticas, lo malo viene después, y no me refiero a cuidar de la criatura, sino a la continuación de la explicación.
Vale, vale, vuelvo al tema. Las células "normales" se multiplican por dos en las mitosis, pero cuando se dividen para formar los gametos lo hacen por una división diferente, por meiosis, de manera que cada una de las células resultantes, óvulos o espermatozoides, tienen la mitad de los cromosomas. Además, y este es un asunto importante, antes de que se formen los gamentos el ADN procedente del padre se entremezcla (recombina) con el de la madre, de manera que los cromosomas recombinados tienen trozos de cada uno de los progenitores y no se mantienen cada cual por separado. Espero que el esquema que pongo a continuación con un solo par de cromosomas de ese teórico híbrido os valga para entenderlo. Represento el material genético procedente de P. ridibunda en color verde, mientras que el procedente de P. perezi lo dibujo anaranjado.

El híbrido de primera generación H1, tendría cromosomas con ADN procedente de las dos especies y en sus gamentos está entremezclado ese material, como se ve en el dibujo anterior. Cuando ese H1 se cruzase de nuevo con P. perezi allá por el sur de Francia después de las glaciaciones, es cuando se produciría la primera P. grafi.

La mitad de los cromosomas de la rana de Graf proceden del híbrido H1, por eso los dibujo con los dos colores, que están ya recombinados, y la otra mitad proceden de perezi, por eso los pongo solo de color naranja. Cuando llega el momento de formar gametos para que la rana de Graf se reproduzca, debería ocurrir la recombinación de sus cromosomas pero ¿que pasa? Pues que no, que no ocurre recombinación, es como si los cromosomas no se gustasen y se mantienen separados. Pero no solo eso, sino que la dotación genética procedente del parental perezi se pierde en el proceso. Resultado: que solo se producen gametos híbridos con cromosomas iguales a los que su antecesor recibió del híbrido original por un lado y los cromosomas de la última perezi con que se cruzó. Así, generación tras generación, las ranas de Graf conservan la dotación genética del híbrido pero necesitan cruzarse cada vez con una nueva rana de Pérez para tener descendencia y la dotación genética que aportan las perezi se pierde una y otra vez en el proceso de meiosis.
La distribución geográfica real de las ranas P. grafi es difícil de conocer ya que, como apenas se diferencian físicamente de las perezi, habría que hacerles análisis bioquímicos para reconocerlas. Y claro, no se pueden ir muestreando su bioquímica tan fácilmente, pero sí se han detectado en el sur de Francia, parte del País Vasco, Cataluña y Aragón.


Bueno, si habéis conseguido entender todo este galimatías me doy por muy satisfecho. Pero para que no os confíes demasiado tengo que daros una mala noticia: En el dibujo del primer H1 me he permitido una licencia, las cosas no son tan sencillas: El material genético de P. ridibunda no se consiguió por hibridación directa de un ejemplar de P. perezi y una P. ridibunda como he esquematizado, sino que procede de la hibridación de una rana de Pérez con otra rana distinta, P. kl. esculenta, que a su vez procede de otro complejo hibridogenético, esta vez de P. ridibunda y P. lessonae. Por eso más arriba decía "otras ranas". ¡Ale! os dejo ese dato para que lo vayáis digiriendo.

Y las malas noticias no terminan aquí. Y esta vez es en serio porque no me refiero a intentar entender el complejo hibridogenético de las ranas europeas, sino al hecho de que en España se han introducido Pelophylax ridibunda, Pelophylax kl. esculenta y Pelophylax lessonae, que potencialmente pueden hibridar con las ranas de Pérez, así como Aquarana catesbeiana (rana toro americana), que se puede comer a todas las anteriores y a muchos bichos más. Todas ellas han llegado a la Península en distintos intentos y fracasos por instalar granjas de ranas para la producción de ancas y han quedado en libertad de una u otra forma. Estas introducciones suponen un peligro para la supervivencia de las ranas y otros anfibios ibéricos autóctonos, pero también quizás la imposibilidad de estudiar un fenómeno evolutivo de gran interés como son los complejos hibridogenéticos naturales.

Todas las fotos están hechas en mi estanque en diferentes épocas del año y puede verse la diversidad de colores y diseños de P. perezi, pero ninguna es el ejemplar que me ha inspirado esta entrada.

martes, 15 de septiembre de 2009

Cuaderno de campo: notas de final de verano

Ahora que parece que el calor veraniego nos va a dar un respiro, nos damos cuenta de lo avanzada de la estación y que, en nada, tenemos el otoño encima.
En el estanque han aparecido con más abundancia las pequeñas libélulas rojas (los machos) y amarillentas (las hembras) de la especie Sympetrum striolatum. También las vi en plena primavera, pero no las fotografié. En realidad es entonces cuando emergen y se reproducen la mayoría de ellas. Algunas de las larvas que salen de esas tempranas puestas consiguen desarrollarse y emerger antes de que lleguen los fríos y posiblemente por eso las tengo de nuevo volando. Pero otras quedarán en el agua hasta el año próximo y las que ahora nazcan, igual.
Viven alrededor de las aguas estancadas de muy diversas calidades, aunque son muy viajeras y se pueden ver sobre campos secos y hasta hacer migraciones. Es la especie más común dentro de este grupo de libélulas y se diferencia por la manchas amarillas de los flancos, rodeadas por una fina línea negra.
Las plantas también cumplen con sus ciclos biológicos. Las zarzamoras regalaron sus frutos a pájaros y paseantes. Ya apenas si queda alguna que no esté picada o reseca. Las de casa tienen la ventaja añadida de no tener espinas, por ser una variedad de jardín. Este año han sido todas para los pájaros, solo las uso para hacer licor y aún me queda del año pasado. No somos muy de consumir alcohol.
Y también fructifica el serval, con sus frutillos de color anaranjado, típico árbol siempre citado como beneficioso para la avifauna, razón por la que está presente en mi jardín. La aves de mi zona no deben leer los libros y no se han enterado, porque se secarán en las ramas, como todos los años.
Igual pasa con los acebos, que aunque sus frutos duran en el arbusto casi todo el invierno, como esperando que las aves dispongan de ellos, nunca ocurre tal acontecimiento. Será que los urogallos me quedan muy lejos.
Y hablando de aves, ya se dejan ver en su paso otoñal, desde hace más de una semana, los papamoscas cerrojillos por los jardines del Museo, no por mi casa. Debe ser que las imponentes Maliciosa, Bola del Mundo, Peñalara y demás montes que quedan a nuestras espaldas, hacen de barrera y ellos prefieren pasar por algún valle más bajo.
Y ya se fueron las oscuras golondrinas y aviones comunes. Los nidos se les quedaron pequeños y menudo jaleo se montaba a última hora de la tarde. A la familia le tocó dormir fuera de la casa, en cables y carrizales. Así se fueron juntando primero en grupos familiares, luego en otros más numerosos y finalmente formaron esa masa crítica que les impulsó a salir volando rumbo a África, en busca de calor e insectos.
Estos de la foto no están en cables eléctricos sino en los de una grúa, que capté el año pasado en Panticosa, ya casi haciendo las maletas, ellos y nosotros. Son un ejemplo vivo de lo que los etólogos llaman "distancia de picoteo". Es decir, que se colocan equidistantes, donde no se llegan los unos a los otros. Cuando llega uno más y se pone en medio, provoca la recolocación de los demás. Poco a poco la Naturaleza nos va mostrando las señales del otoño, más claramente que cualquier calendario.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Otra vez avispas y abejas

Nunca antes les había prestado tanta atención a estos insectos, pero la verdad es que las anécdotas se suceden a mi alrededor y me dan la opción a compartirlas con vosotros.
Primero os muestro a una avispa común, Polistes, alimentándose de una Vanesa de los cardos, Cynthia cardui, que ha tenido un desafortunado encuentro con el frontal de un coche.

Es un fenómeno muy común que las avispas aprovechen ese recurso alimenticio, pero es que en el aparcamiento del Museo de Ciencias esa conducta ya está plenamente establecida y se repite, más que se transmite, de generación en generación desde hace varios años. Supongo que en otros aparcamientos ocurrirá lo mismo, fijaros vosotros mismos.

En cuanto los coches empiezan a llegar allí por la mañana, van lanzadas las avispas a revisar las parrillas de los radiadores. Es curiosísimo, apenas te da tiempo a salir del coche y ya están allí rebuscando en el frontal. También puede verse como van pasando de coche en coche, aparcados en batería, y como saben, o ven, cual es la parte delantera donde están los insectos arrollados. A los ojos de una avispa reconocer la parte delantera o trasera de un coche tiene su mérito, porque no todos los coches aparcan en la misma dirección. Les va la comida en ello.

La siguiente historia transcurre al lado mismo del aparcamiento pero arriba del edificio, en la parte de fachada del Museo que se aprecia en la siguiente foto:¿Que no distinguís nada? Bueno, luego me acerco un poco más. De momento os vale con saber que allí arriba, justo bajo el tejado, hay una colmena de abejas de la miel, Apis mellifera, que se han aprovechado a placer del nuevo jardín mediterráneo plantado en los alrededores.

Pero, fijaros ahora en la foto de detalle que pongo al lado. ¿Veis la mancha que baja por el lateral izquierdo del relieve en forma de columna? Pues es miel. Un buen día de julio empezó a chorrear por la fachada con una anchura entre 30 y 50 cm, llegando hasta el suelo para formar un buen charco. En la primera foto apenas se aprecia porque se ha limpiado, pero arriba, donde no se llegó en las tareas de limpieza, aún permanece.

Como la altura era más que considerable se avisó a los bomberos, no había forma de llegar hasta allí con seguridad. Se pensaba que un apicultor pudiese retirarlas, pero el diagnóstico fue muy malo, la colmena estaba en las últimas y por eso las abejas no fueron capaces de retener la miel acumulada. De otro modo ellas mismas se habrían encargado del taponado y reparación.

José María, compañero que además de carpintero en el Museo es apicultor, siguió todo el proceso y las ha vigilado con cariño, me dice que ya casi no se ven obreras entrar y salir, la reina ha debido morir. No ha habido opción de nuevas reinas y zánganos, la fecha se pasó, no hemos podido decir: La reina ha muerto... ¡Viva la reina!

Y por cierto, a ese panal de rica miel tampoco han acudido cienmil moscas, ni una ni dos, que yo haya visto.

sábado, 22 de agosto de 2009

Estanque, carpas koi, urracas y pienso de gatos

Hace unos días os hablaba de la jardinera de mentas donde acudían gran número de abejas y avispas polinizadoras. Se trata en realidad del filtro verde que recicla el agua de un pequeño estanque.
Es un estanque de apenas 1.000 litros en cuyo interior hay una bomba de agua encerrada en una caja de plástico con diversos materiales que hacen de prefiltro. El agua sube por una tubería hasta el fondo de la media cuba que por todo sustrato tiene lava volcánica.
De los productos filtrados se alimenta una abundante mata de plantas acuáticas, lirios y mentas principalmente. El desagüe de la cuba, cerca de su superficie, cae por una tubería hasta la bomba de agua, que tiene retriado el pistón de bombeo y es un simple adorno.
En el estanque viven solo estos tres peces, dos carpas y un carpín. Más que de sobra para este pequeño estanque, sobre todo teniendo en cuenta que el más grande pasa de medio metro de longitud. ¡Ah! se me olvidaba, este año ha sobrevivido un alevín que ya tendrá más de 6 cm. Todos los años hacen puestas, pero no dejan sobrevivir a ningún huevo o alevín, ya que no tenía mucha vegetación acuática. Este año sí he dejado crecer Ceratophylum para los estanques del amigo Héctor y ese espavilado ha aprovechado la oportunidad.
Pero ¿a qué viene esa urraca de la primera foto? pues con esa inteligente mirada no puede pensar en nada bueno. Aquí la vemos en plena acción.
Está pescando gránulos del pienso que le doy de comer a los peces.
Ya comenté en otro sitio que una urraca aprendió a robar la comida de los mastines y, como los gránulos eran demasiado grandes y duros, los dejaba flotar en el estanque hasta que se ablandaban y entonces se los comía. Esto dejó de funcionarle cuando los peces crecieron y se comían también el pienso de los perros, pero ahora tienen su venganza con esta ladronzuela.
Creo que merece la pena mencionar que el pienso que doy a los peces no es específico para ellos sino para gatos. Tiene la misma composición y cuesta como diez veces menos. A todos les encanta: a los peces, a las urracas y a mis perras (como golosina). La téckel, por un par de gránulos, salta, da vueltas tumbada, se sienta y hace casi números de circo. Sin embargo, no es bueno abusar pues el pienso para gatos es demasiado proteico para los perros, justo lo que las carpas kois necesitan.
El estanque, el filtro y el pienso se salen de los cánones comerciales, pero funcionan a la perfección. Por lo único que hay que pasar por el aro es por adquirir una buena bomba de agua, esta lleva ocho años funcionando unos ocho meses al año. En pleno invierno detengo el filtro. Pero esos detalles, si os interesan, formarán parte de otras historias.


sábado, 15 de agosto de 2009

Abejas y avispas, ejemplo de Biodiversidad

La mayoría estamos de vacaciones o bastante relajados en el trabajo, así que con esta entrada solo pretendo recrear un poco la vista y hacer meditar sobre la importancia de la Biodiversidad y lo que nosotros podemos hacer por conservarla.
Si en el jardín he conseguido esta variedad es porque he procurado plantar una buena cantidad de plantas autóctonas, con floraciones en diferentes épocas del año e intentando aprovechar y crear distintos ambientes de insolación y humedad.
He hecho una selección de algunas de las fotos más aceptables de abejas y avispas que veo en el jardín. No están, ni muchísimo menos, todas las que son. Yo diría que no he fotografiado ni la quinta parte. Hay montones de especies que, por su pequeño tamaño o por lo inquietas que son, no he conseguido captarlas.
Tan diferentes como sus aspectos o las familias a las que pertenecen, son sus sistemas de vida y reproducción. Las hay solitarias y coloniales, depredadoras, parásitas, que como el cuco ponen el huevo en nido ajeno, territoriales, comunitarias, que hacen nidos en agujeros del suelo, de los árboles, en las construcciones humanas y muchas más. Las hay que se imitan unas a otras para defenderse y que son imitadas por moscas, mariposas y otros insectos.
Hay variedad hasta hartarse, pero no para aburrir, sino todo lo contrario. También hay viejas conocidas en este blog y nuevas visitantes.
Os ruego que aceptéis la baja calidad de algunas de las fotos, para poner más especies he dejado pasar alguna que otra más mediocre de lo habitual. También perdonad que no ponga el nombre de todas, el tiempo y mis capacidades no me da para más y no es esa la pretensión. Sin embargo, a medida que los conozca los iré incluyendo.
Empiezo con una avispa alfarera, de la que no he encontrado nidos en casa, pero que visita las flores de menta, es Eumenes (Delta) unguiculata También las avispas comunes visitan las flores de la menta.
Y varias especies de abejorros, como estos dos Bombus, que sorprendí en las flores del madroño. Y los grandes Xilocopa violácea, que en este caso está sobre el árbol ornamental, llamado del amor, (Cercis siliquastrum).

Esta abeja negra creo que es del género Andrena.
A continuación unas pequeñas abejas que dominaron en el macizo de flores de menta durante unos días con su orgía. Primero un ejemplar macho, que nos muestra las antenas curvadas típicas de su sexo, lo que en las siguientes fotos nos permitirá diferenciarlo de la hembra.
Una pareja en plena faena reproductora ...
... y con un vecino impertinente.Esta siguiente es Halictus scabiosae, que son las que hacen agujeros en el suelo y son parasitadas por las carralejas.
Un macho de Anthidium echándose su sueñecito en la rama de lavanda.

Y esta, Anthophora bimaculata, que es la única que se atreve a entrar en el territorio de las anteriores.

lunes, 10 de agosto de 2009

Calor en el nido de avispas

O el aire acondicionado en el panal de Polistes
Ha sido un viaje relámpago y familiar a la zona costera cercana a Alicante y no he tenido muchas oportunidades de hacer observaciones naturalistas. Pero igual que en el jardín parece que los "bichos" me vienen a ver, el aire me trajo la conversación de unos vecinos: "Hay que matar ese nido de avispas". Antes que que ocurriese la guerra química, me apresuré a hacer unas fotos de dicho nido y las avispas me mostraron una faceta de su comportamiento, no por conocido menos fascinante.
Se trataba de un clásico nido de pasta de papel hecho por avispas del género Polistes, las que acuden a las piscinas y a la mesa de los que se atreven a hacer una comida en el exterior con este calor, por encima de los 30ºC. Se encontraba en los agujeros de los ladrillos, en el fondo de una grieta abierta en el muro de separación de dos casas adosadas. El espacio para las fotos era mínimo pero suficiente, ayudado por la entrada de sol en el cálido mediodía.
Las avispas entraban y salían a gran velocidad, pero un par de ellas debieron pensar que el calor allí dentro era excesivo y se dedicaron a ventilar la grieta por el sencillo método de agitar las alas mientras permanecían firmemente agarradas al sustrato. Las patas se les estiran como si en cualquier momento fuesen a levantar el vuelo, pero no, quedaban bien fijadas a la pared para obligar al aire a circular en la estrechez de los alrededores del nido.
Las avispas hacen sus nidos en lugares realmente abrasadores. Bajo las tejas de casa ha habido varios nidos y siempre me ha llamado la atención que sean capaces de soportarlo, porque al tacto las tejas realmente queman.
Sé que las abejas tiene un sistema mucho más sofisticado y que muchas de ellas hacen pasillos dentro de la colmena agitando las alas para hacer circular el aire hacia la salida. Estos pequeños nidos no precisan tanta cooperación, pero el sistema es el mismo: Un aire acondicionado casero.

sábado, 1 de agosto de 2009

Más libélulas del jardín: Zygoptera

Mi cuadra de caballitos... del diablo.

Estaba tentado de titular esta entrada "El picadero del diablo", pero seguro que alguno que entrase buscando otra cosa se iba a molestar conmigo, así que me quedo con esta minicuadra de frágiles caballitos del diablo que visitan y crían en mi estanque.
El orden de los Odonatos, que es como los científicos llaman a las libélulas, se divide en dos grupos, los Anisópteros, que son las libélulas propiamente dichas, con las alas siempre abiertas y vuelo muy potente y rápido, y los Zigópteros, que son los caballitos del diablo, cuyas alas en reposo suelen plegarse todas juntas y tienen un vuelo más pausado. Son, además, de cuerpo mucho más esbelto.
He tardado en decidirme a poner esta entrada porque realmente la determinación de las especies tiene su complicación para alguien que no se las había tomado del todo en serio, hasta ahora. Además, no me podía creer que en mi estanque hubiese cuatro especies distintas pertenecientes a una misma familia: Coenagrionidae.
En la entrada anterior ya saqué esta misma foto, la única que tengo de esta especie, Coenagrion puella. Su identificación no tiene muchas dudas. Entre las especies de color azul y líneas negras, esta es la que tiene en el primer segmento del abdomen, una mancha dorsal que se puede describir como el logotipo de la marca de coches Honda, o también una letra "U". Otras especies que tienen manchas parecidas no habitan la Península Ibérica, así que no hay confusión. Lástima que en esta foto solo se vea medio "logotipo".

Estos caballitos azules dominaron el estanque en el mes de junio y primeros de julio, pero en escaso número. Pronto se han visto sustituidos por otra especie mucho más abundante, Ischnura graellsii. En la siguiente foto se ve un ejemplar macho con su característica mancha azul en los últimos segmentos del cuerpo. Es muy grácil y tamaño algo menor que la especie anterior.
Las hembras pueden tener colores bastante variables, que van del amarillento verdoso, ... ...al dorado y pardusco.
Además, el color varía con la edad del animal, para complicar un poco las cosas. Recién metamorfoseados tienen tonos más claros y se oscurecen al pasar unos días y alcanzar la madurez sexual.
En la siguiente foto se ve una pareja en el momento de la cópula. En primer lugar el macho agarra a la hembra por el cuello con los apéndices anales y cuando ella está preparada adelanta el suyo para recoger los espermatozoides del segundo segmento abdominal del macho, donde previamente los había colocado éste.
Y ahora, también sorprendidos en los momentos íntimos, dos parejas de dos especies distintas, que son las que me han vuelto un poco loco.

Con estas dos especies ha ocurrido lo mismo que las dos anteriores, la primera en aparecer en primavera fue Pyrrhosoma nymphula, que se caracteriza, en cuanto a coloración se refiere, por los tonos rojizos, especialmente de los machos, y por las patas oscuras, no amarillas ni rojas. El detalle del color de las patas es definitivo a la hora de diferenciarlo de la especie siguiente. También lo es el ser una de las primeras especies en emerger del agua.
La siguiente especie es Ceriagrion tenellum, cuyo principal carácter diagnóstico es la posesión de patas amarillentas o rojizas, nunca negras. También es rojiza esa celdilla oscura que tienen las libélulas en las alas, que se llama pterostigma. Su aparición en el estanque fue más tardía.Por último incluyo una foto bastante mala de una exuvia de caballito del diablo. Las ninfas de los zygópteros son mucho más gráciles que las de los anisópteros y tienen tres penachos branquiales al final del abdomen. Las cuatro especies son propias de lagunas sin corriente de agua o con corriente muy lenta y relativa acidez, como corresponde a lugares de aguas blandas. Es el caso de la sierra madrileña y del estanque, o más bien charca artificial, que tengo en el jardín.
Dado que los adultos tienen casi idéntico comportamiento, es de suponer que la competencia entre las especies o el reparto de hábitat, sea más importante en la etapa larvaria, quizás algunas de las especies se encuentre más en el fondo, entre el limo y otras entre la vegetación. Quizás lo que varíe sea su alimentación. Está claro que en el estanque hay sitio para todas.
También es posible que apenas exista verdadera competencia interespecífica y que la verdadera competencia sea a nivel individual independientemente de la especie. En cualquier caso sería muy interesante estudiar a las cuatro especies en acuario, por separado y conjuntamente, para poderlo observar, aunque eso va mucho más allá de mis pretensiones actuales.